Martin Hilbert, experto en Big Data: “Con cada clic que se hace, cada uno es el problema y la solución para ganarle al virus”

Martin Hilbert, experto en Big Data: “Con cada clic que se hace, cada uno es el problema y la solución para ganarle al virus”

¿Podremos, a partir de una experiencia de crisis social, política y económica como la que deja la pandemia, revisar la relación problemática que tenemos con los algoritmos digitales? Esa es una de las preocupaciones del experto en Big Data alemán, Martin Hilbert. Pese a las dudas, la ansiedad y la desinformación de estos tiempos, todo esto supone para él una oportunidad inédita para “desinfectar” nuestra relación con la información. “Nunca desperdicies una buena crisis”, repetirá hasta el cansancio en esta conversación con The Clinic.

Pese a todo lo que está ocurriendo, el experto en Big Data alemán Martin Hilbert se muestra optimista. Desde California y en perfecto español, reflexiona sobre lo que está pasando respecto al coronavirus. Es de los que cree que crisis es igual a oportunidad, sobre todo si eso nos permite revisar de manera exhaustiva la relación que tenemos con la tecnología y los datos.

Conoce Chile perfecto. Vivió durante varios años acá mientras creó y coordinó el Programa Sociedad de la Información de la comisión regional de la Cepal.  Su dominio son los algoritmos, ese conjunto de datos articulados que, introducidos de forma lógica, permiten establecer gustos e intereses; durante su carrera los ha estudiado exhaustivamente. Actualmente trabaja como académico en la Universidad de California y entre sus méritos está haber alertado sobre la intervención de Cambridge Analytica en la campaña de Trump mucho antes que explotara todo. No sólo eso: logró una hazaña que parecía imposible y creó el primer estudio que estimó cuánta información hay en el mundo.

Crédito: Puerto de Ideas

Pero hoy sus preguntas son otras: ¿Cómo higienizamos nuestra relación con los datos? ¿Qué sacaremos al limpio de esta crisis de la información que atravesamos durante la pandemia? Hoy martes a las 18:30 horas estará hablando sobre éste y otros temas en una nueva edición de #PuertodeIdeasEnVivo, charla que será transmitida en vivo por The Clinic.

Aquí un adelanto de esas reflexiones.

¿Cuál ha sido tu principal preocupación con la pandemia del coronavirus y su relación con los algoritmos? ¿Hay algo que no te esté dejando dormir?

-Mi principal pregunta es si podemos aprovechar esta pandemia para revisitar la relación problemática que tenemos con nuestros algoritmos digitales y con la Big Data. Con esto me refiero a la inteligencia artificial, especialmente la adicción, la desinformación, el aislamiento, la soledad, la ansiedad, el miedo colectivo… Todos esos son síntomas de un problema más profundo y que ahora, con el distanciamiento social, dejó de ser visto como una preocupación sólo de nerds, sino que se ha vuelto un tema personal. 

¿A qué te refieres?

-Por primera vez las personas empiezan a sentir este miedo colectivo. Este aislamiento te permite ver de forma más clara la adicción, la gente se da cuenta de la dependencia que tenemos de la tecnología, la ansiedad de tener información sobre la pandemia y cuánto te confunde la desinformación. Hoy las personas no saben si creer o no. Entonces, mi pregunta es: ¿Podemos aprovechar esto para ver un poco más en profundidad la enfermedad misma? No solamente identificar los síntomas, sino que revisitar la relación entre personas y tecnología, igual que lo que pasa con el distanciamiento social. La idea no es deshacernos por completo del otro o dejar de interactuar con los algoritmos, se trata de desinfectar la relación. 

¿Y de qué forma hacemos eso?

-Igual como tú te estás resguardando un poco mejor para ir  al supermercado. Es decir, tomando precauciones, usando mascarilla y guantes, tomando distancia, higienizando tus productos. Prepárate mejor la próxima vez que interactues o que estés en contacto cercano con tu celular, ten una relación más sana. Lo que creo es que no podemos desperdiciar una buena crisis. Justamente estamos atravesando una gran crisis mundial por una amenaza existencial, una pandemia, que se mezcla con otra  amenaza existencial: las extensiones digitales de nuestras de nuestra mentes. Esto puede permitirnos ahondar de forma más profunda un problema que que data desde hace mucho y que no va a desaparecer tan rápido, porque el covid-19 no va a desaparecer en un largo tiempo, pero también porque la inteligencia artificial será uno de los temas más grandes durante las próximas décadas.

MARK ZUCKERBERG Y EL JOKER

En varias entrevistas has dicho que los algoritmos nos conocen mejor que nosotros mismos, que nos leen, nos estudian, justamente por esta relación problemática que establecemos con ellos. En tiempos de incertidumbre, de exceso de información, de desconfianza total con las autoridades, ¿cómo desarrollamos una relación más amigable con ellos?

-Mira, una de las pocas cosas que se propaga más rápido en el mundo que el virus son los mensajes digitales, y en ambos, la difusión es exponencial. Por lo tanto hay que tener una reacción muy rápida. Como el covid-19, nuestro ecosistema digital también plantea un problema de acción colectiva. Solamente en colectividad puedes manejar la difusión del virus y atacar ese problema de los algoritmos. Igual como uno se convierte en un vector de propagación del virus, de la misma manera eres un vector del virus contagioso en las redes sociales si desinformas o compartes teorías conspirativas. Entonces los algoritmos sociales conectan con nuestra salud mental, igual que nuestras redes sociales conectan la vida de este virus. Entonces, la única manera de deshacernos del problema es ejerciendo una acción colectiva que empieza con cada uno. Cada uno es el problema y la solución para ganarle al virus, cada uno es el problema y la solución con cada clic que hace.

Crédito: Ted UCL

La ansiedad es uno de los grandes temas que deja al descubierto el uso de RRSS, sobre todo en momentos en que estamos incapacitados de conectarnos realmente con otros y por lo tanto estamos en permanente exposición de nosotros mismos. ¿Cómo los algoritmos están usando esa ansiedad contra nosotros? 

-Las cinco empresas más exitosas del mundo ganan su dinero en la economía de atención. No hay ningún banco, ningún gigante industrial, ninguna mina que tenga más plata que Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple. Esto significa que ellos ganan dinero con cada segundo que prestas atención. Sus algoritmos han encontrado que eso se logra mejor cuando se aprovechan de nuestras emociones paleolíticas y para eso están programados durante las últimas décadas. Lo que ellos cosechan son milisegundos de atención tuya, para eso usan algoritmos: para saber cómo capturar tu atención. Pero no es como que Mark Zuckerberg vaya al sótano con el Joker y un malvado villano de James Bond y planifiquen cómo dominar el mundo. Simplemente te muestran mensajes y ahí ven a qué mensajes prestas más atención. El famoso test A-B. Después hacen una variación de ese mensaje y te muestran dos mensajes y ven a cuál la gente presta más atención. Y después dicen: “ah bueno, las personas prefieren esto, entonces hacemos dos versiones de ese mismo producto”. Es una evolución ciega como los algoritmos descubren a qué prestas atención. Por ejemplo, si tu buscas un mensaje sobre cuál es la mejor cura para el covid-19 e internet le dice que es lavarse las manos tú dices “buu, qué fome”, no le vas a prestar atención y vas a optar por una idea espectacular o incluso, absurda.

“Entonces los algoritmos sociales conectan con nuestra salud mental, igual que nuestras redes sociales conectan la vida de este virus. La única manera de deshacernos del problema es ejerciendo una acción colectiva que empieza con cada uno”.

¿Por qué?

-Porque los humanos tenemos una lista de 200 sesgos cognitivos que son resultado del proceso evolutivo. Por ejemplo, tú siempre subestimas la probabilidad de infectarte con el virus cuando caminas por la calle y sobreestimas la probabilidad de caer de un avión. Hay razones para esto: uno es mucho más espectacular y el otro es bastante fome, pero igual hay más posibilidades de que mueras por infectarte en el supermercado por un virus, que en el avión, aunque tengas mucho más miedo por lo segundo.

El mismo Donald Trump deslizó la idea de inyectarse productos de limpieza para combatir el Covid-19 y varios llegaron al hospital intoxicados por tomar cloro.

-Exacto. Decides prestarle mucha más atención a una noticia novedosa o espectacular como cuando Trump dice “métanse cloro en la garganta” porque es algo como “ay, nunca escuche algo así”. Es mucho más probable que una mentira novedosa sea mucho más difundida que la verdad porque simplemente la indicación “lávate las manos” es aburrida, es poco espectacular y poco novedosa. Y como le prestas mucha más atención al mensaje de Trump, ayudas a que es esas cinco empresas se sigan haciendo ricas por captar tu atención. Los algoritmos han descubierto eso por ensayo-y-error ciego.

“Es mucho más probable que una mentira novedosa sea mucho más difundida que la verdad porque simplemente la indicación “lávate las manos” es aburrida, es poco espectacular y poco novedosa. Y como le prestas mucha más atención al mensaje de Trump, ayudas a que es esas cinco empresas se sigan haciendo ricas por captar tu atención”.

DESINFORMACIÓN E INFLUENCIA

Volviendo a lo de Trump, ¿qué pasa cuando la desinformación proviene desde una figura de autoridad como lo es un presidente de la nación? 

-Es lo mismo que pasa con las celebridades o algunas autoridades, el problema es que ellos tienen mucha llegada. Hay exponencialmente mucha gente con pocas conexiones y poca gente con exponencialmente muchas conexiones. Entonces esas pocas personas súper conectadas tienen mucho poder y entre ellos hay celebridades, políticos, actores, deportistas. Ellos están a cargo del 20% de las afirmaciones falsas sobre el coronavirus, mientras que representan el 70% del total de la participación en los medios sociales. Entonces, en los últimos diez años esas redes han crecido de forma muy desigual, por eso es especialmente importante que una persona con influencia en redes sociales ya sea presidente, actor o deportista, esté muy consciente del gran poder destructivo o positivo que puede tener.

¿Se ha determinado si existe una correlación entre la desinformación que promueven ciertas autoridades y los casos de contagio en cada país, por ejemplo? 

-Se debería hacer un análisis sobre eso, no conozco ninguno. Es una correlación interesante. En este momento hay evidencia más cualitativa que cuantitativa. Por ejemplo en Estados Unidos hay estados en que algunas personas cuestionan la importancia de ponerse mascarillas. Ahora, cuando quieres hacer un estudio científico sobre eso, tienes que controlar muchísimos otros factores, digamos si su condición es muy liberal, si es muy cowboy o si la libertad para ellos es muy importante. Entonces, hay muchos otros factores que influyen en eso además de las noticias falsas. De todos modos creo que lo que sabemos de las pandemias anteriores, lo que dice la gente con experiencia, es que hablar la verdad es lo más importante para controlar el virus.

El otro día leía la entrevista de un experto en datos que citaba un principio de la información que decía que entre “menos información tengas más posibilidades tienes de equivocarte”. En Chile, recién durante los últimos días se supieron los datos de cuántos contagiados hay por comuna, a dos meses del primer contagio.

-Es un tema interesante también. Como te dije antes: no desperdicies una buena crisis para abordar los problemas con más profundidad. Un tema que falta que sea abordado así tiene que ver con qué rol deben jugar los datos en general y qué rol están jugando ahora durante la pandemia. Yo soy científico de datos y sé lo poderosos y peligrosos que pueden ser. Los datos siempre son un arma de doble filo. Entonces, aquí en Estados Unidos, alguna gente dice que Trump no quiere tener más test porque no quiere dejar en evidencia que tan mala es la situación del país. También dicen que todavía no hay suficientes test pero ¿Estados Unidos no tiene disponible un bien de consumo cuando quiere? Eso es extraño por lo menos.

Hay que hacerse la pregunta: ¿Qué rol deben jugar los datos durante la pandemia? ¿Qué rol están jugando ahora? Yo soy científico de datos y sé lo poderosos y peligrosos que pueden ser. Los datos siempre son un arma de doble filo”.

Una de las discusiones interesantes en torno al tema del manejo de los datos covid-19 es respecto al rastreo de contactos y la privacidad.

-A eso me refiero con profundizar la discusión. La ciudadanía tiene que ser muy consciente hacia donde se lleva la famosa discusión sobre el contact tracing o el rastreo de contactos. Estas soluciones son estrategias de salida a la pandemia en cualquier país y deberían ser vistas como parte integral de las soluciones. Ningún país del mundo tiene la expectativa de salir de esta pandemia sin un mecanismo de rastreo de contagio y ¿qué es eso? Básicamente significa que tienes que desarrollar un sistema que registra con quien tú te reúnes.

Claro, y eso choca con el derecho a la privacidad.

-Exacto. Básicamente este sistema rastrea con quien te reúnes para que en el momento en que está comprobado que estás infectada se pueda avisar a cualquier persona con la que te reuniste las últimas dos semanas para que se pongan en cuarentena, ésa es la idea. Pero eso significa también que las autoridades tienen información privada y eso se puede aprovechar para muchas cosas negativas. 

“La ciudadanía tiene que ser muy consciente hacia dónde se lleva la famosa discusión sobre el rastreo de contactos. Estas son soluciones que deberían ser estrategias de salida a la pandemia en cualquier país y deberían ser vistas como parte integral de las soluciones. ¿Y qué es eso? Básicamente significa que tienes que desarrollar un sistema que registra con quien tú te reúnes”. 

¿Cómo han ocupado esta información en otros países?

-En países como Corea del Sur cuando tu test sale positivo y tienes covid-19 mandan un mensaje de texto público a todo el mundo que tiene tu apellido, tu sexo, tu año de nacimiento, tu distrito de residencia, tu profesión, tu historia de viaje, el contacto con otros casos conocidos y el hospital donde estuviste. Todo eso lo publican abierto en internet en el momento en el que tu test sale positivo, pero han llegado a este extremo por su historia y pandemias anteriores. En Estados Unidos, Google y Apple están a cargo de esta aplicación, la desarrolla el sector privado y la información es almacenada en la nube, donde perfectamente podría ir un hacker y robarla. Mientras que en Alemania dicen que no, que lo que tú tienes en tu celular es personal y en caso de que no estés infectado, la información se borrará cada dos semanas y nunca se comparte con nadie. 

La pregunta interesante es ¿cuánto sacrifico mi privacidad para asegurar la seguridad nacional? 

-A ver, estas son preguntas que siempre tuvimos en frente pero eran preguntas nerds, por eso te repito: nunca desperdicies una buena crisis. Esta es una discusión que hay que llevarla al pueblo y el pueblo tiene que debatir si se crea una aplicación de rastreo de contagios en Chile. Y si se crea, ¿hasta dónde se aumenta? ¿Con qué modelo está cómodo el pueblo chileno?¿Con la solución que hay en Corea del Sur donde se publica todo?¿Con la solución que hay en Alemania, donde se confía en que la gente se comporte bien y reporten? ¿El chileno se va a comportar como el alemán? ¿Es mejor la solución estadounidense donde se da todo el poder a las compañías? ¿Qué modelo quiere Chile? ¿Hasta dónde quiere transar la privacidad por la seguridad? ¿Con qué se siente cómoda la gente? ¿Con qué va a cumplir la gente realmente?

Como experto, ¿cuál crees que es el límite de la información que se difunde? 

-Mira, no te voy a dar la respuesta que buscas. Creo que eso realmente depende de la cultura de la gente y por eso hay que testear. Alemania tiene los números tan bajos no porque tenga las leyes más brutales, sino porque la gente realmente cumple. Tiene que ver con qué solución te sirve y con qué información la gente se siente cómoda. También hay que ser pillo porque en una crisis puede instalar una legislación que está para quedarse por un buen rato, no hay que olvidar eso. La crisis que tuvo Pinochet fue aprovechada y construyó una constitución que todavía tienen y mira cómo les cuesta cambiarla. Esta cosa del rastreo de contactos se va a implementar como emergencia y se va a usar de forma útil ahora, pero van a venir otros políticos en el futuro y siempre tienes que pensar en la posibilidad de que Chile tenga a alguien exponencialmente peor que Bolsonaro y Trump juntos. ¿Qué daño podría hacer con esta información? ¿Quién hubiera pensado que Donald Trump iba a dirigir Estados Unidos? Ahora ese señor está a cargo de todos nuestros datos. 

“El pueblo tiene que debatir si se crea una aplicación de rastreo de contagios en Chile. Y si se crea, ¿con qué modelo está cómodo el pueblo chileno?¿Con la solución que hay en Corea del Sur donde se publica todo?¿Con la solución que hay en Alemania, donde se confía en que la gente se comporte bien? ¿El chileno se va a comportar como el alemán? ¿Es mejor la solución estadounidense donde se da todo el poder a las compañías? ¿Hasta dónde quiere transar la privacidad por la seguridad?”.

Entonces, ¿qué podemos hacer como ciudadanos para combatir toda esta gran avalancha de información, miedo e incertidumbre relacionada a los datos?

-Es una muy buena pregunta. De verdad creo que esta crisis hay que aprovecharla, porque cuando el Covid-19 esté más controlado, la inteligencia artificial va a seguir estando ahí. La inteligencia artificial tiene una tecnología digital que funciona como extensiones de la mente ¿Y cuánto control tienes tú sobre tu mente? ¿Tenemos control sobre nuestros pensamientos y emociones? Diría que no, de hecho, esa la gran tarea de la vida. Y reconociendo que no somos capaces de controlarnos, ¿cómo vamos a estar a cargo de esta tecnología? La verdad que es una presión evolutiva que se nos viene. Por eso digo que es una amenaza existencial. La tecnología te conoce, conoce tus emociones mejor que tú, por eso es capaz de hacerte adicto, por eso es capaz de captar tu atención, ella puede pensar mejor que tú. En muchos casos, la inteligencia artificial es más racional que nosotros que tenemos todos esos sesgos cognitivos y es más inteligente en el sentido que es mucho más precisa. Entonces, ¿cómo vamos a manejar eso? Pienso que la humanidad tiene que evolucionar a niveles de conciencia superiores muy rápidos, porque la presión evolutiva ya está encima nuestro. Hay que entender cómo manejar estas extensiones digitales de la mente y cómo manejar mejor nuestra mente. Los algoritmos son muy buenos en información, entonces, tenemos que avanzar hacia una forma de conciencia no apegada a procesos de información, sean artificiales o mentales. Ir más allá.

*La charla de Martin Hilbert se realizará hoy a las 18:30 a través de puertodeideas.cl, theclinic.cl, Facebook y YouTube de Puerto de Ideas, además de ondamedia.cl.

Comentarios
Sabía ud que... COMO NO VAN A DEJAR LIBRE A LOS LADRONES SI LES DICEN “HABLE AHORA O CALLE PARA SIEMPRE”. -------------------------------- Sabía ud que... A VECES CANTO ODAS, OTRAS VECES SOLO ALGUNOS MINUTOS. -------------------------------- Sabía ud que... JOAQUÍN LAVÍN JR PASÓ DE SER UN ENTUSIASTA A UN ENTUSIESTA. -------------------------------- Sabía ud que... ME GUSTAN LAS ESCULTURAS GRIEGAS, AUNQUE A VECES NO TENGAN NI PIES NI CABEZA. -------------------------------- Sabía ud que... LOS MÁS SUPERSTICIOSOS SON LOS CARPINTEROS PORQUE ESTÁN TODO EL DÍA TOCANDO MADERA. --------------------------------