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Cuchillos largos en Chile Vamos: el diagnóstico apunta a un antipiñerismo

Durante las semanas de extensión de campaña que dejó la postergación de las elecciones, el gobierno se enfrascó en un papelón ante el TC por el 10% que hoy suena como eco en la cabeza de dirigentes oficialistas. Al interior de RN creen que ahí fue cuando se terminó por perder la alcaldía de Santiago. En la UDI, en tanto, el pragmatismo los lleva a desmarcarse del Ejecutivo lo antes posible: Lavín y Carter ya lo hicieron. Mientras tanto, en La Moneda la perplejidad post derrota es tal que no saben cómo relacionarse en un mes más -todavía en pandemia- con el nuevo plantel de alcaldes de izquierda.

Durante la mañana de hoy había otra vez ruido en La Moneda sobre un posible cambio de gabinete que se pronostica ocurriría mañana. El presidente Sebastián Piñera se mantuvo en su despacho durante esta jornada mientras se especulaba con un nuevo ajuste. Pero el ánimo en palacio está por el suelo luego de la debacle electoral y según fuentes consultadas por The Clinic, la llegada de nuevos ministros tampoco concita expectación ni épica como para tapar la desazón que acompañaría este último tramo del gobierno.  

El pragmatismo en los partidos de gobierno, en cambio, se apoderó del segundo tiempo de este año electoral y la ecuación es fácil: lo que queda para la UDI, RN y Evópoli, es desmarcarse lo más que se pueda de la figura presidencial, porque a juicio de dirigentes del conglomerado, lo que se vió en las urnas el fin de semana fue la consolidación de una corriente antipiñerista en la ciudadanía. Y hoy criticar a Sebastián Piñera y alejarse de su gestión, significará más rédito electoral que problemas. 

El diagnóstico se suma a que, a diferencia de elecciones anteriores, la pandemia ha hecho difícil el despliegue territorial, infraestructura siempre necesaria en época de campaña que se robustece con el apoyo del gobierno de turno, pero que hoy se hace prescindible o, al menos, sólo necesaria en forma acotada. Y tanto partidos como candidatos han optado por generar sus propias redes. En ese sentido, tanto en la UDI como en RN observan con atención lo ocurrido al frente, donde las estructuras partidarias funcionaron en busca de ghettos, minorías y organizaciones sociales que se movilizaron realmente el 15 y 16 de mayo pasado. Y en ese panorama, una foto con Piñera vale poco hoy.    

“Lo que queda para la UDI, RN y Evópoli, es desmarcarse lo más que se pueda de la figura presidencial, porque a juicio de dirigentes del conglomerado, lo que se vió en las urnas el fin de semana fue la consolidación de una corriente antipiñerista en la ciudadanía”.

En el consejo de la UDI realizado el pasado lunes 17, circuló en chats y conversaciones online un infructuoso intento por pasarle la cuenta de la debacle electoral a la actual directiva encabezada por Javier Macaya. Pero los integrantes de la mesa no alcanzaron a enterarse de aquello ni menos de que fueron sus mismos opositores que transformaron en brasas la idea. Porque, otra vez, el pragmatismo prima y la idea es tener un culpable: Piñera, e intentar salvar el buque oficialista de cara a las próximas elecciones. 

En la UDI, de hecho, recalcan que pese a no haber sacado un batallón de candidatos, entre la votación de partidos  son ellos quienes lograron el mayor número de votos: casi 450 mil

Para Hugo Herrera, asesor de Mario Desbordes, filósofo y académico de la Facultad de Derecho de la UDP, en las cuentas post elecciones operan hoy tres factores. Uno es el ambiente actual donde el apoyo al gobierno es generalizadamente bajo: “Eso es un peso muerto para cualquier candidatura oficialista”, dice. “Después -agrega- distinguiría en un segundo plano la personalidad del Presidente, en este esfuerzo por llamar la atención, desde el papelito de los mineros a sacarse la foto en Baquedano, como si no tuviera conciencia del papel simbólico de la presidencia de la República, ni que la gente está esperando de él una conducción de adulto”.  En un tercer nivel, aparece a su juicio que Piñera y su entorno poseen una mirada economicista de la política: “Si la economía está bien, todo lo demás también”, dice el analista, citando como fuente al economista norteamericano, Milton Friedman y señalando que eso es un error. 

“Tanto en la UDI como en RN observan con atención lo ocurrido al frente, donde las estructuras partidarias funcionaron en busca de ghettos, minorías y organizaciones sociales que se movilizaron realmente el 15 y 16 de mayo pasado”.

Respecto a la existencia de un antipiñerismo, Herrera piensa que será pasajero: “No sé si lo ‘anti’ pueda perdurar en el tiempo. Puede que en un momento lo tengas, pero después se olvida. Probablemente cuando Piñera deje el gobierno, nadie le va a dar tanta importancia. Lo que sí me parece que pasa es que, ante esta incapacidad que ha demostrado el gobierno, esta incapacidad de herramientas comprensivas, herramientas políticas y su economicismo, la gente como que perdió la esperanza en que el gobierno conduzca el proceso político y no se lo pide. La vida política del país transcurre fuera del gobierno ahora”, opina.   

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Lo que más se resiente al interior del conglomerado de centroderecha fue que el gobierno se haya enfrascado en un empecinamiento impopular justo en el alargue de campaña otorgado por las cinco semanas de postergación de las elecciones. Según dirigentes de RN, fue ahí cuando se terminó por perder la alcaldía de Santiago Centro, incluyendo que el todavía alcalde que perdió su reelección, Felipe Alessandri, fuera una reconocida figura cercana a Piñera.      

Pero desde el gobierno arremeten y autoridades de primera línea reclaman a sus partidos que Chile Vamos haya optado por tomar el camino fácil y pegarle a Piñera en vez de hacer una autocrítica. Y los argumentos están a la vista, explican a The Clinic: a Francisco Chahuán, quien ha criticado la conducción del gobierno, le fue pésimo con sus candidatos en la V región. Lo mismo Manuel José Ossandón, quien ha sido un histórico antipiñerista, pero su hijo del mismo nombre salió elegido con un escaso 3,72%. También Mario Desbordes, líder en RN y precandidato presidencial, detractor de la ofensiva del gobierno contra el 10% y figura del Apruebo, quien no logró apuntalar a su hija Francisca Desbordes como convencional constituyente en el distrito 6: solo sacó 2,26% de los votos.  Y en la UDI, ponen como ejemplo a María José Hoffmann, una declarada lavinista, primera línea del partido,  que trabajó codo a codo con Andrea Molina para mantener la alcaldía de Viña del Mar en manos de la UDI: Molina fue doblada por una figura desconocida a nivel nacional, joven y frenteamplista, Macarena Ripamonti (RD), quien sacó casi 50 mil votos, contra 27 mi de la UDI.

Pero las cosas no están fáciles como para iniciar una pugna de responsabilidades entre partidos, sus directivas y militantes. Y según dirigentes oficialistas, alguien le tiene que hacer ver al mandatario Piñera de que, por ahora, para no dejar que Chile Vamos se hunda más, él deberá dejar sensibilidades aparte y aguantar el desmarque generalizado. 

Lo que más se resiente al interior del conglomerado de centroderecha fue que el gobierno se haya enfrascado en un empecinamiento impopular justo en el alargue de campaña otorgado por las cinco semanas de postergación de las elecciones.

Joaquín Lavín, hoy abanderado de la UDI, no tardó en ser el mensajero principal y decirlo con todas sus letras tras la elección: “Lo mejor que puede hacer el gobierno es mantenerse al margen y solamente permitir que las cosas funcionen bien”. El alcalde reelecto de La Florida, Rodolfo Carter -independiente ligado a la UDI-, fue más duro y simplemente le pidió a Piñera que “se quede callado” porque a su juicio, este gobierno “destruyó todo”.

Mientras, en La Moneda -donde existe una sensación de paralización- se intenta seguir adelante y canalizan en el nuevo ajuste de gabinete la búsqueda de elevar los ánimos. Y le queda un hito que en el oficialismo esperan marque un giro: su cuenta pública programada para el martes 1 de junio, la que se torna todavía más difícil tras el dramático momento de Piñera. Luego, entre sus preocupaciones está dibujar su nueva relación con los alcaldes que asumen este 28 de junio próximo, y que acompañarán lo que resta de gobierno, tiempo todavía marcado por la pandemia. En ese sentido, el retorno a clases y el proceso de vacunación son definiciones importantes luego de haber perdido municipios claves oficialistas que hoy quedaron en manos del Frente Amplio y del PC

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