Andrea Balladares, presidenta de RN: “En algún minuto tenemos que ser capaces de decir que estamos saliendo del gobierno de emergencia”
En la antesala de la primera Cuenta Pública del Presidente Kast, la senadora y timonel de Renovación Nacional defiende el rol que ha jugado su partido dentro de esta administración y reivindica la influencia que —asegura— ha logrado imprimir. “RN se ha convertido en un partido que es parte del corazón del Gobierno”, afirma. Aquí también destaca que el Ejecutivo debe dejar la etapa de la instalación atrás, trabajar para superar el "gobierno de emergencia" y que el sector se proyecte para un nuevo período. Sobre el proyecto de Reconstrucción, asegura que este "cuenta con suficientes votos para ser aprobado hoy”, aunque aboga por acuerdos. Y cuestiona el anuncio de una acusación constitucional en contra del exministro Grau: "No era el minuto, menos cuando estamos discutiendo la megarreforma".
Sigue a The Clinic en Google News Por Eduardo Monrroy 30 de Mayo de 2026
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Andrea Balladares tenía 18 años cuando ingresó a militar a Renovación Nacional. Dos décadas después, la senadora por la Región del Maule se convirtió en la primera mujer en presidir el partido en sus casi 40 años de historia. Un hito que, asegura, asume “con mucha responsabilidad” en medio de un escenario inédito para la colectividad: ser parte de un gobierno encabezado por José Antonio Kast, quien no fue el candidato presidencial de RN en primera vuelta.
En la antesala de la primera Cuenta Pública del mandatario y en medio de las negociaciones por el proyecto de Reconstrucción Nacional, Balladares aborda el rol que ha jugado RN dentro del oficialismo, las tensiones propias de una coalición más amplia y los desafíos de conducción política en un sector donde —admite— “siempre faltan mujeres”.
“Yo no habría sido candidata si no hubiéramos tenido la necesidad de tener candidatas mujeres y ver que mi ejemplo podía impulsar a otras mujeres a ser candidatas”, reconoce la legisladora, desde su oficina en el Senado en Santiago.
—¿La derecha es más reticente incluir mujeres?
—No sé si es reticente. En RN era bien raro no haber tenido una presidenta, cuando habíamos tenido muchas parlamentarias, alcaldesas y concejalas. Siempre tuvimos una bancada de parlamentarias importantes, como Karla Rubilar, Ximena Valcarce, la Carmen Ibáñez.
—¿Por qué tardó tanto que hubiera una mujer a la cabeza de RN?
—Probablemente porque en algunos tiempos las mujeres participaban, eran parte de los distintos procesos, pero no se atrevían a tomar la dirigencia. Habíamos tenido intentos, la actual presidenta del Senado, Paulina Núñez, había querido liderar RN. Creo que no tenía que ver con ser mujer, sino con los procesos internos.

Balladares y las dificultades del Gobierno en Seguridad: “Muchos de los especialistas que tenía el Presidente, terminaron en otros puestos”
Andrea Balladares otorga un alto simbolismo a lo que será la primera cuenta pública del Presidente Kast, hito en el que señala que el mandatario debería hacer un recuento de cómo recibió la administración del Estado desde el 11 de marzo.
Pero la senadora cree que también es importante concentrarse en lo que viene hacia futuro y mostrar como un gran foco de preocupación la labor en seguridad, algo que, cuenta, se lo ha transmitido RN al mandatario en distintas instancias.
Además, dice confiar en el rol que asumió hace unos días Martín Arrau como nuevo ministro de seguridad. Al militante republicano lo conoce desde que era jefa de Gobierno Interior en el segundo período de Sebastián Piñera, cuando el ingeniero se desempeñaba como delegado presidencial de la Región del Ñuble. “Trabajamos juntos en la instalación de la región. Sé la capacidad de trabajo que tiene. Conoce desde la práctica lo que implica la coordinación desde una autoridad política de los policías y cómo se aborda la seguridad en general”, sostiene Balladares.
—¿Por qué el Gobierno se vio enredado en la supuesta falta de plan de seguridad?
—Existían muchos planes en la campaña presidencial, que abordaban distintos enfoques que iba a tener el gobierno del Presidente José Antonio Kast. Creo que muchos de los especialistas que el Presidente tenía en esta área, terminaron en otros puestos. Ejemplos claros son quienes terminaron siendo parlamentarios, como el general Cristián Vial, que habría sido un excelente ministro. O el general Bassaletti, que estuvo en la construcción del programa.
—Al final se apostó por una fiscal para el gabinete original…
—Buscar una fiscal tampoco parecía algo tan descabellado, porque es una persona que sabe cómo es la operación del sistema de la justicia en general, de la persecución del delito y tenía muy buenos resultados en la persecución del Tren de Aragua. Era una opción viable. Lamentablemente no se dio así. Creo que había mucho ruido personal con ella, que generó que la concentración que debió estar en el ministerio terminó en otro lado.
—¿Se equivocó el Presidente en esa elección?
—No, creo que tenía todas las competencias. Pero no fue el resultado que se esperaba, eso es claro. No estaba bien evaluada, no se veía un cambio claro y con todos estos otros ruidos anexos a la materia del ministerio, terminaron desvirtuando todo el trabajo. Además, no haber sido del corazón de la campaña, le hacía más difícil interpretar los énfasis y los enfoques. Por eso creo que Martín Arrau parte con una base muy sólida. Tiene una ventaja de cómo traducir la vocación de la campaña.
—¿Se equivocó el ministro Arrau cuando manifestó que la Política Nacional de Seguridad promulgada bajo el gobierno de Gabriel Boric era “suficiente”?
—Lo que pasa es que esto tiene que ver con entender cómo funciona el nuevo sistema de seguridad. Cuando salió el Ministerio de Seguridad, implicaba que debía existir una política nacional de seguridad que dura 6 años, y que está pensada para que dure más allá de un gobierno. A eso se refería Martín Arrau cuando decía que esto era suficiente.
Esa política es solo un marco que permite un desarrollo, pero no restringe los enfoques. La política marco ya está cumplida y lo que tiene que hacer ahora como ministro es mostrar cuáles son los énfasis que se pondrán desde el gobierno.
—El mismo día se reunió con el exministro Luis Cordero. ¿No fue confuso el mensaje?
—Es que distinto es el enfoque y la voluntad que tenía en esta materia el gobierno anterior. Creo que ahí hay diferencias. Pongo un ejemplo en relación a la cifra de expulsiones de inmigrantes irregulares: las expulsiones en el gobierno de Gabriel Boric en general fueron por vía judicial, mientras que hoy más del 90% de las expulsiones son administrativas.
Esto es importante, porque cuando se estaba en el gobierno del presidente Piñera, se peleaba que administrativamente no podías expulsar a personas que entraban de manera irregular, y había siempre que solicitarlo. Uno de los focos de la ley de migración nueva, que se aprobó a fines del gobierno de Piñera, era que tuvieras la facultad administrativa de expulsar a las personas. Esa herramienta se entregó y durante el gobierno de Gabriel Boric no se utilizó como correspondía. Ahí hay un foco de cuál es tu voluntad.

“Una vez que superemos la emergencia, podemos proyectarnos al futuro como sector político en un próximo gobierno”
—¿El éxito del gobierno pasa por su gestión en seguridad?
—Creo que es uno de los focos principales no solo porque era el corazón de su programa de gobierno, sino además porque sigue siendo la prioridad de los chilenos. Por lo tanto, el mensaje que quiere entregar de optimismo, de recuperación y de trabajo serio, tiene que pasar por un buen mensaje en seguridad y cómo se van a enfrentar estos años que viene.
—¿Qué debería marcar esta segunda fase de gobierno? ¿Bastó solo con estos cambios?
—Primero, el Presidente nos convocó a un gobierno de emergencia y de unidad nacional. Creo que el gobierno de unidad nacional lo ha podido demostrar al incluir a personas que vienen de otro sector político. Eso demuestra que es capaz de ir más allá de su propio partido incluso.
Pero lo siguiente, y creo que aquí está el desafío, es cómo superamos la emergencia. Hay dos focos esenciales, que son las prioridades de las personas, en seguridad y economía, cómo volvemos a números de crecimiento cercanos al 4%. Por lo tanto, creo que la concentración ya no tiene que estar en la instalación, la cuenta pública marca un hito en eso y se debe empezar a trabajar y concretar medidas que nos permitan superar la emergencia. Porque una vez que superemos la emergencia, nosotros podemos proyectarnos al futuro como sector político en un próximo gobierno.
—¿La emergencia no puede durar cuatro años?
—Claramente la emergencia se tiene que abordar ahora. En algún minuto tenemos que ser capaces de decir que estamos saliendo del gobierno de emergencia.
—¿Cuándo es ese minuto?
—Es parte del proceso. Esto no es de un día para otro. No solo porque las políticas públicas se demoran en generar impacto, sino también porque muchas veces esos cambios son paulatinos. En estos meses tenemos que ir viendo cómo esta situación de crisis que tenemos hoy se va recuperando y así podemos proyectarnos hacia el futuro con el país que queremos.
—¿No cree que el Gobierno se quedó algo estancado en lo que fue el período de campaña? Así lo han manifestado analistas y en la oposición.
—Creo que el Presidente ha tomado una voz de Presidente. Es el Presidente de todos los chilenos, así lo ha ido demostrando en esta apertura de convocar más allá de un solo partido. Muchos quizás pensaron que solo iba a ser el gobierno del Presidente con su Partido Republicano, y no lo ha sido. Creo que con el paso de los meses, se va cambiando el tono y este se ha ido ajustando a uno menos de campaña, menos de confrontación. Hay situaciones políticas que muchas veces tensionan el espacio, pero cuando se es gobierno, la narrativa empieza a ser distinta a una de campaña.

“RN se ha convertido en un partido que es parte del corazón del Gobierno”
“Oficialismo a la carta”. Así han apodado algunos parlamentarios de la UDI y el Partido Republicano a sus socios de RN cuando a lo largo de estos casi tres meses de gobierno la colectividad liderada por Andrea Balladares se ha desmarcado en algunas votaciones o ha manifestado diferencias con el Ejecutivo y sus ministros. En el mundo político suelen recordar que RN muchas veces se convirtió en una piedra en el zapato para los dos gobiernos de Sebastián Piñera.
—¿RN se ha convertido en una piedra en el zapato para el gobierno de José Antonio Kast?
—No, al contrario. Creo que nosotros nos hemos convertido en un partido que es parte del corazón del Gobierno. Creo que el desarrollo del ministro José García Ruminot ha demostrado lo que es RN, el aporte que somos al gobierno. Lo mismo con nuestros subsecretarios, delegados, seremis.
Lo quiero destacar en el ministro García y la subsecretaria Constanza Castillo, que han demostrado cómo el tono y la trayectoria de RN puede imprimir un buen sello en el gobierno.
—Se recuerdan algunos desmarques, como en la votación sobre el Sence, o las duras críticas a ministros.
—En eso ha habido críticas de todos los partidos del sector. Pero más allá de la crítica, es más bien las legítimas diferencias. No es ser desleal cuando uno dice que hay algo que no está bien llevado. El decir que hay algo que podemos mejorar, es parte de la lealtad, es parte de querer que al gobierno le vaya bien. Y si en algún minuto tuvimos diferencias en la gestión de algún ministro, era para que el gobierno corrigiera y pudiéramos avanzar en el sentido de lo que sí se necesita.
—¿El tiempo le dio la razón a RN?
—Bueno, en muchas de las materias que dijimos. Personalmente, cuando nos preguntaron por el recorte en seguridad, dije no estar de acuerdo en que se recortara dinero en esta área siendo una prioridad de los chilenos. Por lo tanto, hay diferencias que son legítimas y el foco es que se mejore la gestión, ayudar al gobierno.
Y respecto de las votaciones, se lo dijimos al ministro Quiroz, creo que por la tramitación parlamentaria, no se logró ajustar como correspondía esa votación en la Cámara y por eso tuvieron que terminar votando en contra del artículo del Sence. Pero hemos presentado al ministro propuestas sólidas y concretas que probablemente en el Senado sí podrán ser incorporadas.
Los votos de RN van a estar cuando tengamos el paquete completo y terminado. Y hay que recordar que hubo otras medidas, como el artículo 8 sobre la minería de datos y la protección de derechos de autor, que provocaron diferencias en todo el sector.
—¿Cómo responde cuando la UDI dice ser el partido más leal o el diputado Eduardo Cretton menciona que hay partidos que son “oficialistas a la carta”, en alusión a RN?
—Somos partidos distintos. Y nuestros matices son los que nos enriquecen. Hoy no existen partidos mayoritarios en Chile que por sí solo alcancen el 50+1. Y cada uno de nosotros representa a un mundo distinta. Lo miro desde ahí, de cómo cada uno representa a un electorado. Nosotros en RN tenemos vocación de mayoría y tratamos que sea lo más amplio posible, y que la diversidad que existe internamente dentro de RN sea nuestra fortaleza. Tenemos que saber convivir en espacios políticos donde podemos tener miradas distintas, pero el foco es el mismo, que es que a Chile vaya bien.

Megarreforma: “El proyecto cuenta con suficientes votos para ser aprobado hoy”
—El Senado tiene la tarea ahora de tramitar el proyecto de Reconstrucción. ¿Para usted es suficiente con que se apruebe por un voto?
—Me encantaría que tuviéramos un apoyo transversal y esperamos que se den los espacios de conversación en el Senado. Allí hemos logrado construir espacios de conversación, logramos tener un acuerdo de la mesa a diferencia de la Cámara, así que creo que existe un espacio de debate distinto para construir un apoyo más allá.
Claramente hoy existe un porcentaje importante de senadores que apoyamos el proyecto. En nuestro caso, entregamos medidas que nos gustaría que se ajustaran, como el caso del Sence, el artículo 8 o en materias que no son parte de este proyecto pero que son importante que cuenten con urgencia, como la sala cuna universal.
—¿El Gobierno tiene los votos para su aprobación?
—Creo que el proyecto cuenta con suficientes votos para hoy ser aprobado. Pero aún así, es una buena señal para el país que logremos ampliarnos más allá y llegar a acuerdos.
—¿Ve al Socialismo Democrático dispuesto a conversar?
—Creo que hoy están muy tensionados por cómo salió la discusión de la Cámara. Pero confío que cuando ya entre al Senado, creo que se abrirá una conversación más profunda.
“No era el minuto de una acusación constitucional. Menos cuando estamos discutiendo el proyecto de Reconstrucción”
—¿Ayuda poco la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau que anunciaron diputados republicanos y libertarios?
—Cuando uno está tratando de abrir los espacios de conversación, claramente la tensión en el ambiente no ayuda a que esto se concrete o se genere la suficiente confianza. Lo han dicho muchos senadores del sector. Es algo que tensiona la relación oposición-oficialismo.
—¿Le parece razonable la evaluación de una acusación constitucional en este momento?
—Todas las cosas hay que evaluarlas en su mérito. Los diputados de RN han preferido revisar esto en su mérito. Y claramente primero se tienen que tomar todos los antecedentes, ya que una AC es un recurso de los más profundos de nuestra organización jurídica. Son decisiones que se tienen que tomar con mucha conciencia, con un estudio muy acucioso.
Lo que informó el ministro Quiroz es grave, pero esto debe ser estudiado en profundidad.
—¿Se apresuraron los diputados libertarios y republicanos?
—Creo que claramente no era el minuto. Menos cuando estamos en medio del trabajo del proyecto de Reconstrucción.
—¿Cómo toma cuando el diputado Romero dice que “si no se suman, tendrán que responder ante su electorado”
—Creo que fue una frase desafortunada del diputado. No ayuda ni a la convivencia interna de los que estamos por apoyar al gobierno. Además, en un contexto en que el mismo presidente republicano asumió que no es la mejor forma de referirse ni que ayuda a la relación política.



