Pablo Soto, el periodista chileno que creó un emprendimiento de empanadas en Chicago

En mayo de este año, Pablo y su esposa Julie abrieron “Don Pablo's Kitchen & Bakery”, cocina dedicada a la venta de empanadas y alfajores de masa 100% chilena. “Hemos tenido la linda experiencia de poder ver que a la gente le está gustando lo que estamos haciendo”, dice Pablo en conversación con The Clinic.

Cada mañana, Pablo Soto (47) y Julie Morrow-Soto se preparan para una nueva jornada de entregas. Amasan, rellenan y cocinan las empanadas que ofrecen en su sitio web. Unas son de camarones, otras de pino y también tienen opciones vegetarianas, como las rellenas con fondos de alcachofa, hongos y aceitunas. Una vez lista cada orden, reparten los pedidos en una camioneta con la cara de Pablo Neruda, su logo. Durante los fines de semana, ofrecen también sus empanadas en cervecerías y eventos de todo tipo. 

Después de meses planificando su apertura, en mayo de este año nace Don Pablo’s Kitchen & Bakeshop, cocina y pastelería que actualmente funciona desde su casa. El equipo está compuesto solo por ellos dos, aunque Pablo señala que también recibe ayuda de su cuñado Bryan. “Queríamos hacer algo de acuerdo a la situación, a lo que estaba pasando con la pandemia. Que la gente tuviese la oportunidad de ordenar desde casa si se sentían más cómodos y nosotros traerles la comida, o ellos ir a buscarla si necesitan hacerlo”, dice Pablo Soto en entrevista con The Clinic. 

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En 1996, a sus 21 años, Pablo dejó Chile para aprender inglés en Estados Unidos. Su primer trabajo fue estacionando autos, aunque una vez familiarizado con el idioma cuenta que se le abrieron las puertas en otras áreas. En 1997 conoció a Julie, quien en ese entonces trabajaba de mesera en un restaurante español. Sin embargo, poco tiempo después ella se fue a vivir a Londres por más de un año y al volver se reencontraron de casualidad. Hoy llevan más de 21 años casados y tienen dos hijos pequeños.

Más tarde, Pablo decidió estudiar Comunicaciones en Chicago y, luego de tomar unos cursos, trabajó en medios de comunicación por más de diez años, donde se desempeñó como conductor de programas deportivos y de noticias en Telemundo. Sin embargo, debido a otras prioridades y la cantidad de tiempo que le demandaba, Pablo decidió dejar atrás el mundo del periodismo para trasladarse al rubro gastronómico

Es así como llegó a Yelp, plataforma comúnmente utilizada en Estados Unidos para encontrar locales de comida y restaurantes cercanos, la que incluye evaluaciones y reseñas escritas por los clientes. Al relacionarse directamente con chefs, cocineros y dueños de estos establecimientos, en Pablo surgió un interés cada vez mayor por la cocina. Tras el agobio que sentía al llevar más de un año trabajando desde su casa a raíz de la pandemia, con su esposa decidieron formar Don Pablo’s, emprendimiento enfocado en recetas de origen chileno. 

Pablo cuenta cómo su experiencia en ventas y marketing le permitió entender el funcionamiento de los locales de comida y los pasos para emprender correctamente su proyecto. “De a poco me empecé a dar cuenta de que si estos tipos pueden hacer algo que yo tenía pensado hace tiempo hacer, ¿por qué no lo hago ahora? Era el momento para comenzar con un concepto que fuese directamente de entrega y de búsqueda”, dice el periodista. 

En el menú de Don Pablo’s cuentan con seis variedades de empanadas para todos los gustos, además de una versión dulce, alfajores y el clásico pastel de choclo, todos preparados en base a recetas tradicionales chilenas. “Todo tiene su forma y sus reglas que hay que respetar. Para nosotros, la masa ha sido algo súper importante, la parte que más trabajé aparte de todo lo que son los condimentos y los ingredientes para la empanada, pero trajimos la comida chilena acá porque sé que nosotros tenemos mucho que ofrecer”, cuenta su creador.

Formando el proyecto

En su niñez, Pablo creció en Santiago junto a sus abuelos y disfrutaba día a día la comida que preparaba su abuela. Incluso hoy, viviendo en Estados Unidos, recuerda el sabor de las empanadas que solía comer en Chile, las que hoy replica en su nuevo emprendimiento. “Como chileno, siempre la empanada fue el amor de la vida. La empanada es algo que se lleva en el corazón acá, entonces siempre me encantó y vengo de una familia que la ha comido siempre”, recuerda. 

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Cuando conoció a Julie, Pablo la invitó a cenar a su casa. Sin mayor experiencia en la cocina, ellos cuentan que fue la peor cena que comieron en su vida. Desde ese momento y una vez que empezó a trabajar en restaurantes, Pablo se motivó a aprender a cocinar y hoy es el que prepara la mayoría de las comidas para su familia, además de las empanadas que cocina día a día. “Todo tiene una técnica, entonces cuando se trata de la comida chilena también es un arte”, dice.

Con el objetivo de crear un proyecto que fuese manejado por ellos mismos, en octubre de 2020 Pablo y Julie comenzaron a darle forma a Don Pablo’s, donde el producto principal serían las empanadas. Aunque este producto no es desconocido en Chicago, la mayoría de las empanadas que se venden allí son argentinas y colombianas. Teniendo eso en mente, el objetivo era presentar una preparación de calidad y completamente diferente a las que se conocen en la zona. 

“En general, no ha habido un lugar que ofreciera como lo hacemos nosotros, que es diferente. Ocupamos diferentes condimentos, cortes de carne y mezclamos diferentes fusiones también. Y por lo mismo, nosotros hemos tratado de crear en el menú cosas que se adapten al paladar del gringo, pero al mismo tiempo respetando lo que nosotros hacemos en Chile”, cuenta Pablo.

Pablo y Julie son admiradores de Pablo Neruda y señalan que les pareció buena idea hacer un juego de palabras entre el nombre del poeta y el de su creador para el logo. “Quería una imagen de Pablo Neruda con su pipita, sonriente, que fuera como una especie de cara de bienvenida”, dice Pablo. Asimismo, algunas de las empanadas llevan nombres relacionados con el poeta, como la empanada llamada “pluma”, que tiene pollo, cebolla y albahaca; y la “poeta”, que tiene camarones, choclo, queso y albahaca. 

Sin embargo, antes de abrir los pedidos en Don Pablo’s, sus creadores creían importante conocer al pie de la letra la receta de la masa. Entre enero y febrero, Pablo viajó a Chile para aprender las mejores recetas de los lugares más tradicionales del país. “Pasé un tiempo allá aprendiendo todos los secretitos de lo que son las empanadas. Estuve en Santiago, en Valparaíso, en Viña, en lugares más rurales para saber bien cómo la gente estaba manejando la masa. Era bastante importante para traer el concepto real, que la empanada chilena fuera realmente la empanada chilena”, dice.

Después tocó pensar en los ingredientes. Aunque la idea era mantenerse fiel a la tradición chilena, era importante incluir productos de la zona: mariscos, camarones y diferentes cortes de carne. “Era importante también traerla a un público gringo, porque tienen un paladar completamente diferente al de nosotros también, entonces hay que adaptar un poco la situación sin dejar de lado lo que es netamente chileno, que es la empanada de pino en este caso”, dice Pablo.

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“Y así nació Don Pablo’s, con harto trabajo, incluso hoy en día están llegando órdenes de todas partes y eso es rico. Me levanto todos los días temprano, hago todo lo que tengo que hacer, no paro, pero lo disfruto. Si pongo las cosas en la balanza, lo que estaba haciendo antes y lo que estoy haciendo ahora, quizás trabajo el doble físicamente, pero lo disfruto”, señala el periodista. 

Un buen recibimiento

Desde que empezaron a recibir pedidos, las redes sociales han jugado un rol fundamental para el crecimiento de Don Pablo’s. En la página web, los clientes pueden encargar y comprar directamente los productos. Cuentan, además, con una página de Facebook e Instagram, ambas manejadas por Julie y en donde un grupo de chilenos comenzaron poco a poco a saber de su existencia. “Al final del día eso es lo que queremos, que la gente sepa que nosotros existimos y que somos una opción al momento en que ellos quieran comer”, dice Pablo.

Gracias al proyecto, Pablo se ha encontrado con una comunidad de chilenos que hasta ese momento no conocía y que se han hecho fanáticos de sus empanadas. “Don Pablo’s está siendo esta especie de magneto que está atrayendo diferentes chilenos y se está formando esta especie de enlace que queremos tener también”, comenta. 

Aunque parte importante de su público son chilenos, también se han dado a conocer entre los locales, con clientes que valoran el sabor y la calidad de sus preparaciones. Cuenta que hasta el momento solo han recibido comentarios positivos. “La comunidad chilena y mucha gente lo ha dicho: qué rico que haya un lugar donde podamos comer algo que sepamos que tiene un sabor de donde nosotros venimos. Pero al mismo tiempo, lo que nosotros queremos es hacer sentir al extranjero, al gringo, a cualquiera que esté acá que lo disfrute tanto como lo disfrutamos nosotros”, dice Pablo.

“Yo creo que para presentarse hay que presentarse fuerte. No puedes llegar y presentar la empanada de pino y ahí quedaste. Tienes que jugar un poco con las posibilidades, porque la empanada obviamente puede llevar lo que tú quieras”, dice Pablo. Otra de las preparaciones destacadas son los alfajores cubiertos con azúcar flor y rellenos con manjar casero. “Los alfajores han tenido una recepción súper importante, casi tanto como una empanada de pino”, señalan. 

A lo largo de estos meses, Pablo y Julie aseguran que el apoyo de sus cercanos ha sido parte importante del proceso. “En general, nuestra familia ha tenido una energía súper positiva en todo. Y nuestros amigos también, obviamente yo tengo toda mi familia en Chile. Entonces, digamos que mi familia directa son amigos chilenos quienes llevamos harto tiempo acá, ellos han sido un pilar bastante importante también con el apoyo que nos han dado. Mi familia en Chile siempre nos ha dado un apoyo virtual, siempre están queriendo saber lo que estamos haciendo, compartiendo también lo que hacemos”, dice Soto. 

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“Queremos aumentar el menú, que la gente tenga otras opciones: introducir sopas, porotos con mazamorra, tener otra variedad de comidas que sabemos que la gente va a tener una recepción bastante buena con ellas. Hubo siempre y, hay que ser honesto, ese temor de que la gente ni siquiera conociera lo que estábamos haciendo, y yo creo que eso es lo más preocupante en un principio. Hemos tenido la linda experiencia de poder ver que a la gente le está gustando lo que estamos haciendo, y eso para nosotros es muy importante”. 

Se espera que en noviembre abran las puertas del primer local de Don Pablo’s, ubicado en el Uptown de Chicago, zona que se caracteriza por su diversidad cultural y que cuenta con restaurantes y bares donde se realizan conciertos de blues y jazz. Aunque el concepto seguirá siendo principalmente de retiro y delivery, instalarán mesas para que los clientes puedan sentarse a comer en el lugar. Una vez establecidos y en época de verano, la pareja plantea que le gustaría que las personas puedan acompañar sus empanadas junto a una copa de vino. 

“Primero que todo, queremos que cuando abramos las puertas de Don Pablo’s, se nos dé la oportunidad de que la gente nos deje establecernos y que nos dé la oportunidad de seguir creciendo. Por un lado, que seamos un delivery es bueno, porque la gente no tiene que venir necesariamente, pero para el verano pensamos tener un concepto más amplio, cuando la gente sepa que Don Pablo’s existe y que tiene un buen producto también”, concluye. Por ahora, ambos se mantienen expectantes a la apertura de su primera locación, mientras que las ganas por compartir de manera más directa con sus clientes son cada vez mayores. 

Logo de Don Pablo’s Kitchen & Bakeshop

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