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Los Facebook Papers: Tres grandes polémicas que han sacudido a la empresa de Zuckerberg

No sólo las caídas mundiales complican a la compañía de Mark Zuckerberg. La empresa tiene un amplio prontuario de vulneraciones a la ética y la privacidad que se ha ampliado, ahora que es dueña de otras plataformas masivas como WhatsApp e Instagram. Revisa algunas de las polémicas, incluida la reciente filtración de una de sus ex empleadas que llegó a exponer al Senado de EE.UU.

La caída de Facebook, WhatsApp e Instagram se robó toda la atención el lunes 4 de octubre, dejando en segundo plano una masiva filtración de información interna de la compañía que encabeza Mark Zuckerberg.

Los antecedentes entregados por una ex empleada de la compañía al Wall Street Journal, demuestran que Facebook actúa de forma distinta a su discurso oficial, en base a decisiones éticamente reprochables y una priorización de los beneficios financieros ante cualquier reparo moral.

No es la primera vez que estos temas sacuden a la red social. A continuación, recopilamos algunas de las polémicas más emblemáticas que han golpeado a Facebook.

El caso Haugen

Conversaciones online entre los empleados de Facebook, más algunos informes y presentaciones internas de la empresa, son algunas de las revelaciones que entregó a la prensa una ex funcionaria: Frances Haugen, de 37 años, que en abril renunció a su puesto en el equipo encargado de proteger los procesos electorales en la red social.

Entre estas filtraciones, lo que más controversia ha generado es que la firma sabe que sus plataformas son nocivas para los usuarios. Reportes internos de la compañía han descubierto, por ejemplo, que Instagram resulta especialmente “tóxico” para las adolescentes. De hecho, una de cada tres usuarias de Instagram “agrava” los problemas que tiene de su imagen corporal por culpa de la red social.

En el programa 60 Minutes, Haugen resumió su acusación señalando que al interior de la empresa “se daban conflictos de interés entre lo que era bueno para el público y lo que era bueno para Facebook. Y Facebook una y otra vez elegía aquellos que le beneficiaban como ganar más dinero”.

La compañía de Zuckergberg rechazó estas afirmaciones en un comunicado oficial. Según consigna CNN, señalaron que en la entrevista de su ex empleada se utilizaron “materiales selectos de la empresa para informar una historia engañosa sobre la investigación que hacemos para mejorar nuestros productos”.

Sin embargo, Haugen reiteró su versión ante el subcomité de Protección al Consumidor del Senado de Estados Unidos, que investiga las prácticas de Facebook. Allí apuntó a las decisiones de la empresa en materia electoral, de infancia y la creación de entornos negativos.

“Me uní a Facebook porque creo que tiene el potencial de sacar lo mejor de nosotros. Pero estoy aquí hoy porque creo que sus productos dañan a los niños, avivan la división y debilitan nuestra democracia”, manifestó.

Cambridge Analytica

Una verdadera bomba se detonó para Facebook en marzo del 2018, cuando se descubrió que la consultora británica Cambridge Analytica utilizó una aplicación para recopilar datos de 87 millones de usuarios de la plataforma, sin su consentimiento y con fines políticos.

La empresa recogió estos datos para elaborar perfiles psicológicos de votantes, que posteriormente vendieron a campañas políticas, siendo la más importante de ellas la que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016.

Tras la investigación, organismos reguladores de Estados Unidos descubrieron que la empresa encabezada por Mark Zuckerberg no informó debidamente a sus inversores que desarrolladores ajenos a la compañía podrían obtener datos de los usuarios sin su permiso, lo que constituye una violación de las propias políticas de la red social.

En julio del 2019, el gobierno de EE.UU. y Facebook llegaron a un acuerdo. Al gigante tecnológico se le impuso una multa de 5.000 millones de dólares, la más elevada impuesta por la Comisión Federal del Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) por violar la privacidad de sus usuarios.

Europa vs Facebook

A sus 23 años, Max Schrems era un joven estudiante de derecho austríaco que había tomado un semestre de clases en la Universidad de Santa Clara, en California, a unos pasos de los gigantes tecnológicos que tienen su sede en Silicon Valley.

Allí comenzaron sus sospechas contra Facebook. A su regreso a Viena, solicitó a la red social un detalle con los datos que obtuvieron a través de su perfil. Recibió de vuelta un CD con 1.200 páginas de información virtual que había recopilado la red social desde 2008.

En ese archivo detectó varias vulneraciones a su privacidad. Schrems las convirtió en 22 denuncias y las interpuso a la Comisión de Protección de Datos de Irlanda donde, por razones impositivas, la empresa de Zuckerberg tiene su sede europea.

En 2011 creó la organización “Europa vs Facebook”, que le permitió ampliar las denuncias contra otras corporaciones como Apple, Microsoft, Skype y Yahoo! en Alemania, Irlanda y Luxemburgo, países donde se encuentran emplazadas sus sedes.

El proceso judicial no fue tan satisfactorio para Schrems, sin embargo, logró que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea admitiera que el tratado transatlántico de protección de datos, conocido como Safe Harbour, no era capaz de proteger adecuadamente la privacidad de los ciudadanos.

En mayo del 2018, tras seis años de discusión, entró en vigor finalmente el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés), pionero en materia de protección de datos a nivel mundial. El mes pasado, dicha norma permitió multar a la empresa de Zuckerberg por 225 millones de euros porque no había informado a los usuarios de WhatsApp que estaba compartiendo datos de Facebook.


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