Archivo personal de Paula.

Paula Carmona, artista nacional: “Todo es político a la vez que todo es poético, y viceversa”

La artista nacional, Paula Carmona, conversó con The Clinic sobre diversos aspectos históricos del arte en Chile y la relación entre lo poético y lo político. Al mismo tiempo abordó la influencia del estallido social en el desarrollo del arte contemporáneo.

Paula Carmona Araya es una artista nacional, que cuenta con una alta experiencia en torno a la fotografía de acción.

Titulada de Artes Visuales en la Universidad Diego Portales, y actualmente estudiante de Estética en la Pontificia Universidad Católica de Chile Paula ha expuesto sus obras en diversos establecimientos. Una de ellas fue en el VI Concurso ARTESPACIO Joven 2021, donde obtuvo el segundo lugar con la obra Círculos.

En conversación con The Clinic, Paula abordó temáticas como el arte en la historia de Chile y cómo este se posiciona políticamente en un contexto adverso.

-¿Cómo y desde dónde entiendes la relación entre poética y política?

-Más que una relación lo entiendo como una inherencia de conceptos, todo es político a la vez que todo es poético, y viceversa. Esta -llamémosle relación- permite una comprensión diferente ante el gesto realizado. Es la acción. El punto de inflexión ante la vida que sugiero -a través del arte- como una posibilidad de resignificar lo preestablecido. Entiéndase lo conocido como un contexto sistematizado que, si bien pareciese inquebrantable, la imagen, el gesto, la acción, el hecho poético-político no deja de ser una oportunidad tangible de cambio de sentido. De allí la importancia de entender esta relación.

Archivo de Paula.
Archivo de Paula.

-¿Qué movimientos artísticos crees que han sido relevantes en la historia de Chile?

-Taller 99, Grupo Signo, La Tribu No, Las Yeguas del Apocalipsis, Colectivo Acciones De Arte (CADA), son algunos de los colectivos que mas resuenan dentro de la historia del arte chileno. Me parece que dentro del empobrecido registro de arte nacional, ya que hay tantos otros que se desconocen, son colectividades importantes, desde diferentes luchas que confluyen, traspasando inclusive la imposición de lo llamado nacional. Primero, por el propio hecho de organizarse como agrupación en un contexto adverso a nivel técnico y principalmente político, además de levantar una contraparte, una oposición cultural que desbordaba el campo institucional para reaccionar desde una estética dada por la “economía de los signos”, como menciona Nelly Richard.

Me parece que más que insistir en una cronología neutral del arte es importante construir desde la crítica de esto mismo, pensando en ganadas concretas que se visualizan y, por lo tanto, se sienten desde la cotidianidad. Me acomoda más pensar en relaciones atemporales, como naufragios entre las diferentes significaciones que lograron estas colectividades que dan paso para leer los síntomas del arte y, por qué no decir, de la vida actual.

Más que agrupaciones artísticas en nombre de conflictos sociopolíticos, creo en lo contestatario del arte. En su valor por fuera de la academia, para así poder entender el grabado, pintura, fotografía, video, instalación, etc. Como un asunto que se escapa de lo técnico y busca declarar, evidenciar, llorar, gritar, amar, recordar -desde la calle- los muros, cuerpos y todos los espacios abarcables . Lo interdisciplinario como vínculo por fuera del profesionalismo tan propio de la educación capitalista, es lo que permite hoy ver nuevas colectividades organizadas desde la urgencia de cambiarlo todo. Y no solo desde una noción panfletaria, sino también desde sensibilidades que apuestan a experiencias diferentes dentro del sistema.

Archivo de Paula.
Archivo de Paula.

-¿Qué papel crees que tomó el arte durante el estallido social?

-Un papel que ha tenido desde siempre, pero que con las luchas actuales se ha evidenciado más. El compañerismo de defendernos con piedras, protegernos de las lacrimógenas, zorrillos y lumazos. ¡Violaciones y torturas varias! Correr en una misma dirección, contraria a la del Estado, a la del gobierno asesino, y querer quemarlo todo. Es una ganada del cuerpo y sus posibilidades. No lo planteo como una romanización del arte, sino como una voluntad de sentido contingente, siempre en la espera de que las cosas cambien. Que se quiebren. Por lo mismo, me parece que las organizaciones que se dieron -y se dan- en nombre del “arte”, fluctúan desde la demanda y del hacer un mundo diferente. El resto creo que no entran en la pregunta. En este punto incluso me es necesario desvincularme del arte para llamarle búsqueda de sentido, pero que si, toma diferentes formas, haciendo de ese lanzar piedras, por ejemplo, la caída de un carro lanza aguas, una serie de fotografías documentales o una instalación del concepto arrojar. La poetización del sentirse en esa elevación para caer. Para mí, todas estos hechos construyen una propuesta protestataria que se potencia en la lucha masiva, en el querer generar acuerdos por una mejor vida. Por la libertad. Hemos rasgado aperturas desde la propia forma de entender el cuerpo, el patriarcado, sus binarismos heteronormados, educación, salud, dignidad, memoria. Todo esto en relación a una silueta, a un nombre, a una escalera llena de piedras, arrojándola al cielo o al suelo. Al movimiento de las manos como una caricia al aire, como el cariño de las madres ante la desaparición del ser amado. Una crisis que, por medio de la recuperación del cómo nos sentimos en base a un materialismo clasista, ha permitido repensar en cómo operamos dentro del sistema.

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-¿Cómo crees que se ha manifestado esto en tu trabajo?

-Sintiendo aún más la urgencia de hacer. No desde una productividad o progreso, sino desde la necesidad de criticarlo todo desde esta “relación” poética-política que hablaba desde un comienzo. Hacer acciones que pongan en evidencia alternativas ante la hegemonía como: “Monedas”, “Geometría al mar”, “Solx”, “La condición política de un vaso”, “Entre la cabeza y el corazón”, “¿Cómo construir mar en el hogar?”, “Acariciar el aire”, etc. Obras que reflexionan entre el paisaje, la ciudad y el cuerpo en la alteración -a veces- de un objeto, para así pensar y resignificar los espacios, el hogar, los simbolismos asociados al cuerpo, los modelos que se nos han implementado. Problemáticas que parecieran muy genéricas, pero que al llevarlo al plano de la imagen y/o lo sensorial, recaen en quien las ve desde su propia experiencia, la cual no deja de vincularse a una insistencia por lo colectivo.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Actualmente sigo haciendo obra además, justo desde el proceso de lucha, también participo de una colectiva: Colectiva Poética de la Urgencia, lugar desde el cuál veo un potencial que transgrede mi individualidad. Que asume más cuerpos en cuestionamiento, en duda, en búsqueda de sentido. En estos días me encuentro exponiendo “Gesto al Porvenir” en Espacio SOFA, donde realizaré el sábado 9 de Octubre a las 18 horas, un conversatorio en relación a lo poético-político. Me parece necesario interactuar con el público, que existan espacios físicos -y seguros- para poder hablar sobre diferentes lecturas, opiniones y sentires.

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