Fundador de Fintual, la fintech del momento: “Para nosotros un cliente que logra ahorrar 50, 20 o 10 lucas mensuales es un rockstar a toda raja”

En 2016 Ómar Larré, Pedro Pineda, Andrés Marinkovic y Agustín Feuerhake crearon la startup Fintual, una herramienta de inversiones pensada en los clientes que no cuentan con un alto patrimonio. Hoy es una de las administradoras de fondos con mayor número de clientes en Chile. Recientemente logró levantar US$39 millones a través de Sequoia Capital, una empresa de capital de riesgo que ayudó al desarrollo de Apple, YouTube, Yahoo y Google. En entrevista con The Clinic, Agustín Feuerhake, cuenta el camino del éxito y como su ídolo, Paul Graham, los recomendó. Además, analiza su historia, el crecimiento su empresa -que asegura- nació de la rabia y desdramatiza los fatalismos por la inestabilidad económica en Chile: “Para mí esta es una crisis bacán”, asegura.

Agustín Feuerhake, fundador de Fintual, lo hacía desde que era niño. Ya a los cuatro años disfrutaba pasearse por las mesas de los restaurantes a los que iba con sus padres, quienes en vez de recriminarle, le permitían seguir su propio camino y simplemente lo observaban mientras se aventuraba a sentarse, conversar o pedir papas fritas a los desconocidos de las mesas vecinas.  

Ese impulso infantil fue recordado por la madre de Agustín luego de que su hijo, ya de 40 años y uno de los cerebros de una de las startups con mayor proyección en Chile, volviera a mostrar el arrojo de hablarle a alguien que no lo conocía. 

La escena ocurrió hace dos años en el Café Borrone de Menlo Park, en California, cuando Agustín se cruzó con uno de sus ídolos, Paul Graham, una celebridad de la programación y quien cofundó la reconocida aceleradora de startups Y Combinator, un “criadero de gigantes tecnológicos emergentes”, según Fortune, y que en su portafolio cuenta con empresas como Airbnb, Dropbox o Twitch, entre varios otros miles de emprendimientos alrededor del mundo. 

Uno de esos emprendimientos apoyados por Y Combinator era Fintual, un Administrador General de Fondos (AGF) de Chile enfocada en clientes que no cuentan con un alto patrimonio y que Agustín había creado en 2016 junto a sus socios Ómar Larré, Pedro Pineda y Andrés Marinkovic. 

Lo más probable es que Graham (pese a financiarlo) no haya tenido idea de qué eran los cerebros detrás de Fintual, menos quien era el desconocido sentado a metros de él. Aún así, Agustín se acercó a hablarle. La imagen del niño conversador se volvía a repetir. 

La historia del encuentro fue contada por el propio Agustín Feurehake en Twitter: 

“Me paré y caminamos hacia la mesa donde estaba Paul. Cuando vamos como a 5 metros, cierra el libro y lo pone en la mesa, timing perfecto. “Hey Paul, we’re on the 2018 summer batch of YC (Y Combinator)” — “Sure guys, take a seat!” Superó todas mis expectativas. Nos preguntó por nuestro negocio. Se entusiasmó con nuestro crecimiento. Nos aleonó y ayudó a entender cómo hablar con los inversionistas de Silicon Valley. Al final de la conversación dijo que le escribiéramos un email porque nos haría una intro con Sequoia. Dicho y hecho”, fue parte del hilo 

El arrojo nuevamente le daba una recompensa. Una ,claro, un poco mayor a la de un par de papas fritas. El impulso de Graham fue un espaldarazo para que Fintual se convirtiera en la primera startup chilena apoyada por Sequoia Capital, una empresa de capital de riesgo que ayudó al desarrollo de corporaciones colosales como Apple, YouTube, Yahoo y Google. 

Los aportes de Sequoia Capital, en gran medida, permitieron que hace dos semanas Fintual pudiese recaudar US$39 millones en su ronda Serie B, lo que en lenguaje menos técnico significa inversión de capital a una compañía que ya es rentable y que aspira a crecer y expandirse.

Fintual.

¿Este encuentro con Paul Graham fue clave en recibir capital de Sequoia Capital?

-Sequoia es uno de los venture capital más importantes del mundo; Paul Graham tiene llegada con ellos, entonces sí, lo escuchan y cuando él recomienda un proyecto claramente le ponen ojo. Si bien nosotros la reunión con Sequoia la teníamos, fue muy diferente venir con esa recomendación.

Y con la selfie en el café…

-¡Exacto! y él personalmente le escribió a la persona con la que íbamos a tener la reunión: “ojo con estos muchachos, que es bueno el proyecto”.

O sea, básicamente, tu ídolo te dio el pase gol.

-Sí po, exactamente.

A pesar de todo el dinero que recibieron, en otra entrevista te escuché decir que la plata no es tan importante para ti. Eso me llama la atención porque tu pega es generar más plata. Pero, ¿qué es lo que te llena?, ¿este tipo de experiencias en el café?

-Pero lejos, al final lo que va quedando son esas experiencias, esas cosas. Estos números y estas platas sirven como para ir generando una historia al final.

-En todo caso, uno tiene la imagen desde el banquero hasta el asesor de inversiones como de esas ilustraciones con que representan al capitalismo: la del cerdo que se come los billetes y siempre está creciendo. 

-Es que al final, a lo mejor es parte del cambio en los tiempos, estamos más conectados, sabemos más, pero al final la vida es muy corta, es la experiencia. La plata es un medio no más. 

El Facebook de la PUC

Además de sentarse en las mesas de desconocidos, Agustín de niño creció pegado a un computador Atari, una evolución de la tradicional consola que decepcionó a muchos niños de una generación por su dificultad para instalar y jugar juegos, pero que desarrolló en muchos otros la capacidad de interiorizarse de la programación y la informática. 

Desde niño, Agustín comenzó a entender y ejecutar programaciones simples en aquel aparato, las que mostraba orgulloso a su madre cuando ella llegaba del trabajo. 

¿Te entretuviste con ese Atari que muchos niños no sabían usar?

-Es que había pocos juegos y no eran tan entretenidos. Para mí era como armar legos. Tú armas el lego según el manual, pero después quería armar algo que se me ocurra a mí. Entonces comencé a hacer más cosas y preparaba para la llegada de mi mamá una sorpresa con algo que había armado. No sé, algún programa que le preguntaba cuándo naciste y que le respondiera su edad “tienes 39 años”, cosas así. 

¿Cuántos años tenías?

-Enano, 12 años, 13 años, y hacía programitas así chiquititos. Y en algún minuto, cuando fui un poquito más grande, sentí que esto era lo más ñoño del mundo,  que si yo seguía esta senda me iba a quedar soltero por el resto de mi vida e iba a vivir en un subterráneo con mis papás. Así que dije no, ni cagando. Me rebelé a todo esto y dije: no quiero ser computín. Fue muy malo que haya hecho eso, porque si lo hubiera seguido yo cacho que habría sido un muy buen programador, pero me puse en modo más como adolescente, anti ñoño.

¿Y qué pasó con ese Agustín?

-Después cuando entré a la universidad, en el primer ramo de computación me mostraron todos estos comandos que había que usar para hacer programas y dije “estas cosas son mis juguetes”, “mis legos” “¿me están hueveando?”. Obviamente me fue increíble en ese ramo, porque era para mí, mis compañeros estaban sufriendo, los que no habían tenido esta experiencia.

¿Y el nerd volvió?

-Totalmente, o sea ahí me enamoré de la programación. De hecho hice un foro que se llamaba Gen 2.000, porque era la generación 2.000. Allí se metían todos los compañeros de Ingeniería. Yo lo ponía en el pizarrón: “Gen 2.000”, esa era toda la publicidad que le hacía. Me paraba en cálculo, que era una clase muy grande.

Agustín posando con Juemes, la figura de acción de Fintual.

¿Un foro online? ¿Era como un Facebook?

-Sí, escribía en el pizarrón la dirección, el url. Era como Facebook, pero de la PUC.

Es que Facebook partió muy parecido, pero en Harvard.

-Sí y por ahí en fecha. ¡No! Esa fue la que me perdí totalmente. Yo no caché el significado, la importancia que tenía generar un foro. Quizás si le ponía más tiempo habría creado una cuestión enorme, pero no, nada, yo estaba preocupado de estudiar y se acabó el año, no renové el dominio.

-¿Y en ese foro qué se discutía? ¿Era para el carrete del finde?

-Se llenaba, se llenaba. Y eran los temas más candentes y espantosos. Cahuines de todo tipo, se pelaban unos a otros, se hacían cuentas falsas

¡Un Facebook!

-Sí, como todas las redes sociales, así de espantoso, pero sin moderación alguna; entonces era una anarquía total. Y yo no tenía ningún interés de que se generaran peleas ni nada, pero tampoco me iba a poner a moderar, a censurar.

Después de salir de la universidad, ¿buscaste pega de ingeniero formal? Porque en esa época no existía eso de “ya voy a hacer una startup”.

-No, no había tanto, pero sí tenía en la cabeza que quería ser independiente. A pesar de eso busqué pega tradicional, por una cosa más de lucas que nada.

Hasta esa edad las finanzas no estaban muy metidas en tu vida ¿no?

-No me gustaban, no me gustaba nada el tema financiero, encontraba que era muy oscuro, raro. Eso pensaba mi papá, mi abuelo también. Él era más o menos emprendedor y tenía fábrica de muebles y decía que si no hay algo concreto que estés haciendo eres un zángano, un parásito de la sociedad. Y la parte financiera se veía así en mi casa, y yo compartía esa visión también. Yo te diría que todavía, en algunas áreas del mundo financiero, efectivamente comparto esa visión de que que hay poca entrega a la sociedad en algunos aspectos.

Los proyectos antes de Fintual

Después de salir de la universidad, Agustín Feuerhake encontró un trabajo convencional como ingeniero. Sin embargo, la lógica tradicional de un empleo no lo llenó, así que comenzó a desarrollar softwares para empresas de manera independiente. 

En paralelo, junto a un grupo de amigos creó una plataforma de música que permitía ordenar los antiguos archivos de mp3  en distintos dispositivos. Ese fue su primer emprendimiento concreto.  

-¿Tu idea era cómo hacer un Napster? 

-No, no era para descargar, ni para piratería, sino que estaba enfocado en la parte de cómo organizar la música descargada por Napster. Porque mucha gente tenía su mp3.

Perfecto, era como optimizar la piratería básicamente

-Ah bueeeno (risas). Al final había mucha gente que cargaba cd’s propios al computador y no cargaban bien los datos. 

¿Y cuando te diste cuenta de que esa idea no tenía mucho futuro?

-Cachamos cuando ganamos un concurso que se llamaba IntelChallenge, que nos invitaban a Silicon Valley a presentar. Primera vez que viajaba. 

¿Y por qué allá se dieron cuenta que la idea del proyecto de música no iba tan bien?

-Ahí cachamos que lo que venía muy fuerte era el streaming. La gente iba a escuchar música online. Eso pese a que en ese momento nosotros hacíamos encuestas y la gente nos decía que querían tener y poseer las canciones, que eran muy importantes. Spotify nació en 2008, cuando nosotros nacimos también, pero ellos tuvieron un poquito más de visión. 

Pero espera; igual viajaste a Silicon Valley… ¿No te sentías realizado con eso?

-Tienes razón, si me transporto para atrás en ese momento era increíble, viajar, por fin conocer Silicon Valley. Me imaginaba además que Silicon Valley era un lugar donde iba a ver una startup al lado de la otra.

¿Ya había una concepción tuya de Silicon Valley en esa época? 

-Sí, sí, claro que existía, pero es y sigue siendo una basura desde el punto de vista como… cuando llegai no hay nada, es una ciudad…

¿Como Ciudad Empresarial?

-Ni siquiera es como Ciudad Empresarial, en el sentido de un lugar físico que tú podías decir “ya, aquí están las startups”. La verdad es que están repartidas, ¿cachai?

Según me contaste, tu primer proyecto fue un foro y apareció Facebook; después pensaste en música y nació Spotify. Sé que hay un tercero que se parece a Uber Eats y Pedido, que nació a partir de la flojera por llamar para pedir pizza. ¿Es así?

-Sí, nació muy por eso, en ese momento nosotros éramos cuatro y a mi otro socio Ignacio le daba mucha lata llamar, nosotros nos turnábamos para hacer el trámite de pedir comida, porque trabajábamos los 4 en este software de música durante años.

Y ahí les daban ganas de comer

-O sea claro, eran las 12.30 AM  ¡Y era un problema!. Entonces a Ignacio le tocaba llamar y lo sufría. 

¿Agarrar la guía de teléfono?

-Era en realidad agarrar el imán del refrigerador, buscar el teléfono, hablar con la señorita, entonces ahí nos dimos cuenta que esto se hacía en otras partes, que existía, y lo empezamos a hacer acá.

¿Cómo se llamaban esos proyectos?

-Quehambre.cl; y el de música, Voxsound. 

¿Pero fue reconocido el de música o no?

-No, jajaja. En su momento tuvo 48 mil usuarios. 

¿Pero cómo ganaban lucas?

-Eso fue lo que nos mató, nunca tuvimos claro eso. En realidad no es que nos haya matado eso, porque Twitter tampoco tenía claro cómo ganar plata, pero nos mató no estar en Silicon Valley probablemente, no tener cómo nos asesoraran en ese sentido. 

¿Y cómo se te dio eso de levantar plata?, ¿te lo dijeron tus profes?

-No, no, todo es puro leer en internet. La universidad te prepara para ir a pedir pega. Y bueno, lo que leía mucho era Paul Graham, de hecho. El 2008 yo me devoraba los ensayos de Paul Graham. Desde el 2005 que Paul Graham estaba armando Y Combinator y escribiendo unos ensayos súper buenos. 

-¿Y de dónde nació esa admiración por esa lectura?

-Paul Graham ha sido muy consistente, desde el año 2005, en publicar en la misma página, que es una página horrible, con un html picante. Un blog sin diseño, antes de que existieran los blog publicaba un ensayo, otro ensayo, otro ensayo. Hoy día tiene no sé, 45.

Bueno, con Quehambre les fue mejor que con VoxSound. La terminó comprando Pedidos Ya en casi un millón de dólares ¿Cómo fue ese proceso?

-No teníamos experiencia previa haciendo un equipo grande ni nada, y tampoco habían referentes cercanos, nosotros como que tomábamos la pega. Yo atendía todo. Nos turnábamos entre los cuatro quién contestaba los llamados de emergencia, y la emergencia era que a una persona no le llegó el sushi. Era súper latero, podía estar yo en un matrimonio y me llegaban llamados de comida (…) Cuando hicimos Quehambre cachamos que existía en otras partes del mundo, y que en Chile no. Entonces eventualmente si es que venía un internacional a expandirse para acá, era razonable que nos quisieran comprar. En ese tiempo eso lo veíamos como un éxito, después fuimos aprendiendo que eso no es el éxito,

¿Qué es el éxito?

 -El éxito es tú salir a comprar. 

Crear a partir de la rabia

Tras la venta de Quehambre, Agustín y sus socios de aquella época tuvieron capital para comenzar un nuevo proyecto. En conjunto decidieron que hacer algo solos nuevamente era arriesgado, ya que ninguno tenía visión comercial por formación.

Por lo mismo, los socios optaron por buscar a nuevas personas con quienes asociarse. Feuerhake se interesó por los bitcoins y fue parte de Buda, una startup mercado y billetera para comprar y vender bitcoins.

¿Qué pasó ahí?

-Conversamos con harta gente, y una de las cosas que a nosotros nos gustaba harto era el tema del bitcoin. Partí yo con la tontera. 

Has perdido plata tú. Bitcoins, el Facebook de la PUC..

-Muchas oportunidades. No, si yo he estado al lado de todas y en ese período el bitcoin era algo interesante.  Pero no tenía ni un peso para invertir, habría invertido toda mi plata (…) Hoy día estoy cero metido en Buda. Y en ese tiempo también conversamos con otras personas para buscar otra cosa para hacer. Ahí apareció Pedro, con Omar, y Andrés, para que hiciéramos esto de una Administradora General de Fondos (AGF): Fintual. 

Sobre Fintual, además de ser definida como una herramienta de inversiones pensadas en clientes que no necesariamente tengan un alto patrimonio, también se destaca la tecnología con la que funciona. ¿Me puedes explicar cómo opera esa tecnología? ¿Cómo ustedes logran que mis lucas invertidas se…

-(Interrumpe).. Se dividan en miles de empresas. Mira, al final los procesos de inversión de alguna forma existen hace tiempo. Son cosas que existen desde antes,  pero se hacían manualmente, con planilla y con envío de cosas por mail, todos esos procesos nosotros empezamos a automatizar y a cortar los procesos manuales.

Y de los actores tradicionales, ¿había alguno que no tuviera ese proceso automático?

-No, acá las Administradoras Generales de Fondo, cuando partimos, no  aceptaban la creación de una cuenta por ejemplo sin una firma oficial o física. Y nosotros pensábamos ¿por qué no? Nos decían: “No, porque no se puede, legalmente no se puede”. Pero íbamos a la ley, leíamos la norma y nos dimos cuenta de “oye acá no dice que no se puede hacer online”. 

¿Había una ley tácita?

-Todos creían que eso era ley, pero no era norma, ni ley, simplemente así se ha hecho siempre. Y eso no sólo en la parte legal, sino que también en la parte operativa. Nos decían no, no pueden no usar este software. “¿Y por qué?” , preguntamos. “No, porque este software es el que lleva la contabilidad de los fondos, de toda la vida”, escuchábamos.

Era como un monopolio ese software.

-No mono, pero dúo (risas). Eran como tres softwares que habían, que eran como vacas sagradas que venían operando desde los noventa o antes.

¿Y cómo se materializa que el cabro chico que programaba “mamá te quiero” en el computador Atari lleve adelante algo como Fintual?

-Porque esto tiene que ver con mezclar conocimientos, porque llega Omar y me empezó a hablar de la industria financiera, me empieza explica cómo es la realidad. Conversamos con otras personas que nos muestran y nos dicen “mira, este es el software que usan”. Y yo: “pero cómo usan esa mugre”. Y cachai, empezamos a ver la oportunidad.

-¿Y también me imagino que vieron las barreras para la gente que no tiene mucha plata para invertir?

-Efectivamente. Se podía invertir, pero te afilaban con la comisión, porque no les convenía a ellos atenderte. Entonces eso por un lado, por otro lado no te dicen cuál era la comisión tampoco. Todo escondido.

Y ese cliché de que vas, te das vuelta y se están riendo de la poca plata que invertiste

-En el fondo, Omar nos contaba como la interna de la industria, más que reírse de la poca plata es como un poco reírse de lo poco que cacha la gente. Burlarse de planes  que no tienen sentido, pero que lo van a comprar igual, porque la gente no cacha.

Bueno, en un podcast dijiste que la rabia que te generó eso impulsó a Fintual ¿Cierto?

-Efectivamente, estas conversaciones con Omar me generaron harta rabia porque me acordé de cosas que había hecho yo mismo. Ponte tú, de ir a invertir a un banco, para mi sobrina, y puse 50 lucas de regalo cuando nació. Recuerdo haber preguntado cuáles son las comisiones, y la respuesta de la ejecutiva fue “no no, si este… no te preocupes… no te preocupes”.

¿No te dieron respuesta?

-No tiene comisiones decían, pero el “no tiene comisiones” es un tecnicismo, porque en realidad se llaman remuneraciones. Entonces si tú no le preguntas a la ejecutiva cuánto es la remuneración, te va a decir: no tiene comisiones. A mí me pareció como una real estafa. Yo me fui a sentar al banco a que me explicaran. Soy una persona que creo que puedo entender estas cosas. Entonces eso me generó harta rabia, haberme dado cuenta que los fondos mutuos cobran, y harto, y que se puede hacer más barato y que no lo habían querido hacer además. 

¿Y cómo ingresó Fintual a ese mundo? 

-Cuando empezamos a decir que queríamos hacer nuestra propia AGF nos decían “están absolutamente locos. No se puede, no se puede hacer”.

¿Y los trataron de populistas en algún momento?

-No populistas, pero sí de locos. Cuatro patipelados no pueden hacer una AGF, las AGF las hace gente que ha estado en la industria mucho tiempo, que tiene canas.

¿Y cómo fue el proceso de pararse con esta idea?

-Cuando partimos, lo que queríamos hacer era una plataforma para poder recomendar los mejores fondos existentes a la gente. Fondos mutuos tradicionales. Y en esa pasada nos dimos cuenta que no iba a ser posible, porque no había interés de la industria de mejorar este asunto, no había interés de bajar las comisiones, no había interés de hacer las cosas automatizadas. Tal vez había interés, pero no había acción y no nos pescaban básicamente.

Agustín es hermano de Francisca Feurhake, conocida en las redes como la vieja cuica, quien en su estilo realiza cápsulas de educación financiera para Fintual.

Entonces en vez de cambiar el sistema empezaron ustedes con su propio sistema.

-Exacto. 

Y el sentido de buscar capital y financiamiento, ¿cómo fue desde el comienzo?

-Eso fue horrible al principio.

¿En Chile nadie les puso lucas?

-No, eso no cierto, si nos puso lucas un emprendedor que le había ido bien, que confío en nosotros desde muy temprano. Nos puso hartas lucas para la primera partida. Puso como 300 millones de pesos.

¿Cómo estaban en ese momento?

-Estábamos a punto de morir, ésa es la verdad, estábamos a punto de desaparecer y este gallo como que confió, accedió. Justo ahí como que nos empezó a ir mejor en algunas cosas, nos ganamos un concurso en México y ahí más o menos fue cuando la cosa empezó a despegar, pero fueron dos años de realmente mascar lauchas.

Rockstars

Ahora que el escenario es otro, ¿cómo puedes asegurar que alguien con un sueldo de 500 lucas podría ser bienvenido en Fintual? ¿Ustedes lo siguen viendo como un potencial cliente? 

-Para nosotros, un cliente que logra ahorrar 50, 20 o 10 lucas mensuales es un rockstar. Es a toda raja.

¿Y qué puedes decirle tú a esa persona que puede juntar 50 lucas con mucho esfuerzo para que la invierta acá?

-Yo le diría que si logra hacer un ahorro mensual de 10 lucas y ponerlo en una inversión con comisiones bajas, se puedes resolver la pensión, a largo plazo, o incluso el mediano plazo (….) Una de las razones que explica la diferencia de plata que se tiene es el acceso justamente a la inversión en renta variable, que son las acciones. Entonces es así de duro el tema, es como que las personas que no están haciendo esto se están perdiendo de la forma que tienen los ricos de ganar plata.

En síntesis, ¿siguen llamando a invertir a los que puedan ahorrar 5, 10, 50 lucas?

-Ellos son unos rockstar, de verdad, porque si tú ganas 500 lucas y logras ahorrar 50, en verdad la estás haciendo muy bien.

¿Crees que el hecho de que ustedes estén convocando a esas personas hace que  Fintual esté siendo exitoso en un Chile que no necesariamente está siendo tan exitoso?

-Yo creo que cuando uno mira al cortísimo plazo, claro, Chile no está siendo tan exitoso, estamos pasando por una crisis, pero hay una crisis en todo el mundo. Pero creo que es para mejor, ésta es una crisis bacán. La gente está hablando más, se está conociendo la verdad, ya deja de ser un secreto el cómo tener un buen pasar en el futuro, cachai; yo creo que es una crisis positiva.

¿Ustedes no son fatalistas?

-Todo lo contrario, todo lo contrario. Es que saber de inversiones te enseña eso, que pasar por un hoyo, pasar por un gráfico que baja, no necesariamente significa el fin del mundo; todo lo contrario, es parte natural de un proceso de mejora.

Y eso de que los inversionistas se van a ir…

-Si uno mira para atrás, desde el año 1800 el mundo pasa por momentos de baja, momentos de crisis, momentos complicados, para arriba, para abajo, momentos más optimistas, qué sé yo. Pero el mundo no ha dejado de mejorar, crecer, hay menos muerte infantil, menos desnutrición, hay más oportunidades, cachai. ¿Cómo ser tan cortoplacista y pensar ‘puta el próximo gobierno’? Al final lo importante es que se trabajen las crisis y se resuelvan bien.

Las oficinas de Fintual están a dos cuadras en Plaza Italia, ¿también es un mensaje eso?

-Exacto.

¿Cuál es ese mensaje?

-La oficina de Fintual, cuando la elegimos, tenía esta idea de decir que esto de que “Chile despertó” no significa que tengamos que escapar del centro, todo lo contrario. Hay que tratar de rescatar lo bueno del Estallido y ojalá darle vida a este barrio y no tener tanto miedo, como pareciera ser que empezó a ocurrir. 

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