Isidora y sus cuatro hijos. Archivo familiar

Hijos de Isidora Aguirre y los sueños incumplidos de su madre: “Deseaba que le dieran el Premio Nacional para vivir con dignidad”

Tras el centenario de su nacimiento y a 10 años de su muerte, la editorial Usach acaba de lanzar el libro “Teatro completo”, de Isidora Aguirre. Sus hijos, quienes ayudaron en la elaboración de la obra, cuentan a The Clinic este proceso y lo que vivió la dramaturga de "La pérgola de las flores" y "Lautaro". “Nuestra madre vivía con una pensión básica, como la de cualquier jubilado”, cuentan.

Entrevista en tres actos

2021

Personajes: Carole y Peter Sinclaire, hijos del segundo matrimonio de Isidora Aguirre; la entrevistadora.

Época: Noviembre de 2021, a más de 100 años del nacimiento de Isidora Aguirre y a una década de su muerte.

Escenografía: La entrevista se desarrolla a través de zoom, durante casi dos horas, a fines de tarde, en Santiago.

ACTO UNO – Hacerle justicia a su obra

Isidora Aguirre era metódica. Así la recuerdan sus hijos, sus compañeros de trabajo y sus amigos más cercanos. La dramaturga dedicó más de cinco décadas de su vida a escribir teatro, aunque también redactó cinco novelas, una serie de cuentos y extensos diarios de vida.

Para todas sus creaciones hizo intensos trabajos de investigación etnográfica, en bibliotecas y en terreno, para conocer aquellas realidades que buscaba retratar -en general, grupos socialmente marginados- y visibilizar sus demandas.

Ni cuando ya tenía más de 90 años Nené, como le decían sus cercanos, paraba. Hacia el final de su vida, muchas veces se dedicó a ordenar archivos, a hacer ajustes a algunas de sus creaciones teatrales y a transcribir muchas de las obras que tenía escritas en máquina de escribir, al computador.  

El resultado, dice Carole Sinclaire, su hija, es que una vez la dramaturga partió, en 2011, “el desgarro fue muy paulatino”.

“El punto de encuentro de la familia siempre fue la casa de Isidora, donde ella vivió durante más de 60 años, en la esquina de Rengo con Salvador, en Ñuñoa. Tras su fallecimiento, nosotros seguimos yendo ahí, recopilando los documentos, archivadores y carpetas que ella había dejado clasificados. Hoy, una pareja de amigos de la familia arrienda la casa y todavía tienen todos los documentos en una pequeña pieza”, cuenta Carole.

Su hermano, Peter Sinclaire, comenta que al haber sido partícipes y a la vez testigos de su continua creación, para los hijos de Isidora era importante publicar un libro con el teatro completo de su madre. “Sabíamos que era algo que ella habría querido”, dice, añadiendo que, sin embargo, era un deseo “lejano para nosotros, porque no teníamos más financiamiento que lo que de repente nos llegaba por derechos de autor por sus obras, principalmente La Pérgola de las Flores”.

Eso cambió tras el centenario de su nacimiento, en 2019, cuando el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio les planteó la posibilidad de hacer algo para conmemorar la fecha. Pronto, los cuatro hermanos -Trinidad Carmona y Pilar Carmona (hijas del primer matrimonio de Isidora), Peter y Carole (del segundo casamiento)- hicieron una alianza con la corporación cultural de la Universidad de Santiago para transformar el que sabían era deseo de su madre en realidad.

El resultado es un contundente libro de más de 1.200 páginas que reúne 39 obras de Isidora Aguirre y que se titula “Teatro completo”. Ahí están, desde su primera obra, Entre dos trenes (1952) hasta su última creación, Subiendo…¡Último hombre! (2005). La dramaturga, dicen Trinidad, Pilar, Peter y Carole, en la presentación de la obra “nos hacía ver que agradecía que su Pérgola de las Flores se considerara un clásico del teatro chileno y patrimonio de todos, pero agregaba que era necesario que se conociera toda su creación teatral, incluso más allá de sus conocidas obras, Carolina, Los que van quedando en el camino, Lautaro o Retablo de Yumbel. Es así como este libro viene a hacer justicia a su deseo.

Ficha técnica:
Teatro completo
Isidora Aguirre
Editorial Usach
1280 páginas
$20.000

-¿Qué significó la realización de este libro para ustedes, como hijos?

Carole: Leyendo sus obras, preparando este libro, pude ver que ella tenía una capacidad mayor que la normal para absorber el conocimiento. Y eso se nota en los textos que escribió, en la forma en que desarrolló las ideas, en cómo enfrentó los personajes… Haciendo esto yo he aprendido a conocerla mucho más y darme cuenta de las capacidades que ella tenía. Es fantástico. Si ya era su fan, ahora soy su fan número 1.

-En alguna ocasión su mamá dijo: “Si yo digo que soy la autora de La pérgola de las flores, me dicen qué honor conocerla, pero si digo que soy la autora de Las tres pascualas se produce un silencio”. ¿Cuál era su relación con esa obra que la hizo tan reconocida y que año tras año vuelve a los escenarios?

Peter: Nuestra madre tenía una relación de amor y odio con La pérgola de las flores, porque si bien fue la que tuvo mayor éxito en términos comerciales, eso también hizo con que sus demás obras quedaran a la sombra de esa obra en específico. Entonces cuando había que montar una obra de teatro suya por algún acontecimiento especial, terminaban eligiendo siempre La pérgola porque era un éxito seguro.

-¿Creen que el acontecer político fomentó que La pérgola se destacara? Pienso, por ejemplo, en una entrevista que concedió su mamá en la que dijo que cree que no fue detenida durante la dictadura -a diferencia de muchos de sus amigos- porque esa obra gozó de tanta y tan amplia recepción que ante los ojos de la dictadura era una apología a la patria y a la identidad chilena.

Carole: Sin dudas. A Isidora le tocó vivir un momento de apagón cultural prácticamente total en nuestro país después del golpe militar, y eso hizo con que costara mucho difundir sus obras. Y cuando finalmente lograba montar una obra de teatro, había un acontecimiento político que terminaba poco menos que cerrando el teatro.

-¿Por ejemplo?

Carole: El retablo de Yumbel. Fue estrenada en agosto de 1986. Solo se dieron tres funciones por coincidir la tercera con el atentado a Pinochet. Ahí se quitó de la cartelera y se llevó en gira a Costa Rica y Managua, a fines de ese año.

-¿Y después de la dictadura, qué explica que no todas sus obras sean conocidas?

-Carole: Creo que tiene que ver con que las primeras obras de mi mamá tenían mucho de realismo mágico, después las de los 1960 y1970 tienen un compromiso político feroz y luego muchas son obras históricas o adaptaciones que no son para todo público…

-¿Hay alguna obra que, según ustedes, podría volver a presentarse una y otra vez como La pérgola?

Carole y Peter: Lautaro (obra que surgió cuando un dirigente mapuche le solicitó a Isidora Aguirre escribir sobre el rechazo de su comunidad a una ley indígena dictada por la dictadura).  

Donación Isidora Aguirre; Teatro chileno

-Al igual que Lautaro, la mayoría de la obra de su madre muestra a personas marginadas y cuestiona el modo de vida en Chile. ¿Qué hubiese opinado Isidora Aguirre del estallido social y del actual proceso constituyente?

Carole: Yo creo que ella habría estado secundando todo el proceso, y si se lo hubiese permitido también su salud y sus condiciones, habría estado participando en las marchas. Ella creía profundamente que los grandes cambios se podían producir cuando la gente tenía herramientas y adquiría consciencia de sus condiciones y consciencia de sus demandas y de lo que les corresponde como ciudadanos. Estoy segura de que, si hubiera tenido la oportunidad, también se habría unido a alguna comisión (de la Convención) porque ella siempre buscó entregar su conocimiento y su experiencia, por ejemplo, a través del teatro popular.

Peter: Sí, yo creo que habría estado siguiéndolo de muy de cerca y seguramente habría estado ya creando alguna obra que representara la revuelta social. Siento que ella habría estado ahí en primera línea, de las manifestaciones, de todo.

-¿Qué decía su madre acerca de la importancia de entregar herramientas a personas de distintas clases sociales?

Peter: En nuestra casa esos temas siempre se tocaban y se conversaban sin ningún problema. Mi madre apoyaba a muchas gestoras culturales que necesitaban a veces hasta financiamiento para poder trabajar, en general, con los sectores más populares y eso era algo cotidiano para nosotros. La acompañábamos muchas veces a actividades donde ella le encantaba poder ir a dar alguna charla sobre teatro en algún colegio, en una población.

Carole: Se podría decir que en el fondo su trabajo era súper consistente con lo que ella pensaba. Era una persona de una sola línea, para ella era muy importante ser coherente, porque, de lo contrario, no tenía la fuerza para poder escribir lo que escribía. Le decían muchas veces “la mano suelta”, porque a veces le llegaba algo, como nunca, y así como le llegaba se iba…

-¿Por qué? ¿Gastaba dinero fácilmente?

Carole: Noo, porque era excesivamente generosa (se ríe).

Peter: (Riéndose) Sí, eso le jugaba en contra. Nosotros llegábamos a decir: “mamá, pero ¿cómo regalaste eso?”.

-¿Eso le jugaba en contra solo en términos materiales?

Carole: Mmm… Esto le causaba muchos problemas porque era muy ingenua, siempre pensaba muy bien de las personas y muchas personas también le jugaron chueco.

Isidora Aguirre en 1980. Foto de Peter Sinclaire

-¿En qué sentido?

Peter: Muchas veces la discriminaban por venir de una familia “acomodada” (hace las comillas con los dedos) y por ser mujer.

Carole: Por estar metida en el teatro, un ambiente súper machista donde las mujeres solían ser invisibilizadas.

-¿Ella se quejaba de eso a menudo?

Peter: Yo recuerdo que ella se quejaba amargamente de los teatros grandes, de los teatros universitarios, donde las luchas internas de poder de los que estaban, digamos, en los puestos directivos, casi siempre terminaban dejándola fuera. Ella sentía que realmente no podía trabajar con esa gente y por eso empezó a trabajar fundamentalmente con teatros independiente y grupos más pequeño donde la valoraban como era.

Carole: Por eso mismo también trabajó mucho en regiones, con teatros regionales, en Antofagasta, en Concepción, en Temuco. Y eso yo creo que le abrió también muchas posibilidades, a ella y a las personas de distintos lugares de Chile que vieron y acompañaron su trabajo.

ACTO 2 – El hogar y el trabajo

A lo largo de toda su vida, los hijos de Isidora Aguirre la vieron escribir hasta altas horas de la noche, sentada en su cama con las piernas cruzadas frente a la máquina de escribir y después al teclado del computador.

Relatan que eran infaltables el té, la lecha y las galletas de agua, mientras para inspirarse escuchaba música clásica, siendo sus preferidos Bach, Mozart y Bethoven. Y luego, cuando la dramaturga ya tenía algún texto elaborado, acudía a alguno de ellos para leerles y saber su opinión. Decía que era muy importante para ella.

-¿Cómo recuerdan esos momentos en que su madre les pedía comentarios?

Peter: Mira, generalmente ella se encerraba en su habitación a escribir e incluso ponía una cerradura en la puerta para que nadie entrara a molestarla, menos nosotros, en especial cuando estábamos chicos.

Carole: Otras veces se instalaba en el living, en el invierno principalmente, porque le daba solcito por las tardes. Y muchas veces nos veía pasar y nos decía “ei, venga que quiero leerte una cosita a ver qué opina”.

-¿Qué cosas les mostraba?

Peter: Generalmente un par de párrafos, un diálogo, no eran obras enteras. Porque ella pulía su trabajo por segmentos.

-¿Era receptiva a las críticas?

Carole: Sí, le interesaba saber qué opinaba el público y nosotros éramos su primer público. Pero igual era llevada a sus ideas, con una personalidad bastante fuerte y muy buena para discutir.

Archivo Isidora Aguirre

En algunas entrevistas que concedió, su madre abordaba la dificultad de lidiar con el trabajo y el hogar. ¿Cómo lo vivieron ustedes su proceso creativo?

Carole: Bueno, nosotros somos hijos de dos camadas distintas, entonces seguramente la experiencia que tuvieron mis hermanas mayores (Trinidad y Pilar), con quienes nos llevamos por unos 15 años de diferencia, fueron muy distintas. Pero al menos con nosotros, ella era muy sistemática, tenía una jornada de lunes a viernes e intentaba tener los fines de semana libres. Pero en el trabajo de una creadora eso es súper difícil, porque no hay cómo detener una idea que surge en un horario imprevisto.

-¿Y eso lo entendían ustedes?

Peter: Para nosotros era lo normal. Ahora, mi madre se divorció de mi padre cuando nosotros teníamos como 12, 13 años, y nosotros vivíamos con ella y con una señora que nos ayudaba en casa, la Quetita, dejándole espacio a mi madre para que pudiera dedicarse a su trabajo, para viajar dentro y fuera de Chile a congresos, reuniones, actividades, estrenos de su obra, etc. Pero nosotros no la podríamos concebir de otra manera que como la vivimos, ni la imaginamos distinto. Independiente de su trabajo, ella era guaguatera y siempre se daba un tiempo para nosotros, y luego sus nietos.

-¿Qué la caracterizaba en familia?

Carole: Por ejemplo, ella siempre hacía títeres y escribía los diálogos de sus títeres. O adaptaba sus cuentos para que sus nietos los contaran. Ese es un recuerdo que todos quienes pasamos por su casa tenemos.

-Contar con alguien que pudiera cuidarlos mientras ella trabajaba pareciera haber sido fundamental en su vida. Un privilegio que no todos tienen…

Carole: Espérate: yo no podría decir que mi madre era acomodada. Ella vivió gran parte de su vida sola, porque también se separó muy tempranamente de su primer marido, crio sola a mis dos hermanas, se dedicaba a coser, vendía, era secretaria, hacía miles de trabajos para poder vivir, porque los maridos como que no respondían como correspondía tampoco. Entonces claro, ella podría haber venido de una familia acomodada de apellido, si tú quieres, pero que venía desde hacía mucho tiempo hacia abajo…

-Pero a menudo cuando se escribe de Isidora Aguirre se destaca su familia acomodada y cómo eso contrasta con su trabajo (era descendiente de Isidora Zegers, una de las primeras mujeres músicas de Chile y sobrina de Ester Hunneus, mejor conocida por el pseudónimo “Marcela Paz” y famosa por su serie de cuentos Papelucho).

Peter: Bueno, ella siempre se sintió muy heredera de su familia. De hecho, en nuestras reuniones familiares siempre estaban presentes los antepasados, quién era quién. Teníamos hasta recuerdos que se habían heredado tanto de la abuela de mi mamá, la pintora. Toda la familia tenía sus cuadros… Nuestra madre tenía incluso un escritorio que había pasado de generación en generación que venía desde la época del Coronel Tupper, casado con la Isidora Zegers. Entonces sí, eso estaba siempre muy presente. Yo creo que a ella le encantaba eso de tener esta gran familia donde varios habían sido todos más o menos destacados en algo.

Carole: Sí, es verdad. Bueno, de hecho, su primera novela es un homenaje a su familia, es una suerte de autobiografía (Doy por vivido todo lo soñado). Ahí ella es el personaje principal que narra la historia de la familia…

-Pero esa obra no es conocida como autobiográfica…

Peter: No, ella les cambió los nombres a todos, pero a nosotros era obvio quién era quién.

Carole: Sí, yo creo que ella también sabía que todo lo que era ella se lo debía también a esa historia de su familia. Entonces, era como la persona que mantenía la memoria de la familia.

Isidora Aguirre. Crédito: Bob Borowicz

-En ese sentido, ¿ustedes quieren que este libro sobre la dramaturgia de su mamá sea la memoria viva de ella hacia el futuro, como ella lo hizo con su familia mirando hacia el pasado?

Peter: Sí, de todas maneras. Hay una presencia permanente de ella: su nombre, su legado…Yo también tengo una página de difusión de las cosas de ella en Facebook y ahí intento estar siempre mandando cosas, es una manera de mantener su nombre vivo y presente.

ACTO 3 – Lo incumplido y el legado

En 2012, al obtener el Premio Nacional de Literatura, el dramaturgo Juan Radrigán hizo un homenaje a Isidora Aguirre e hizo énfasis en que, a pesar de su inmensa obra, su legado como docente y su compromiso social, la dramaturga falleció sin haber obtenido el galardón.

-¿Su madre deseaba el Premio Nacional de Literatura?

Carole: Sí. Mira, La pérgola de las flores le permitía mantenerse porque todos los años se daba -y se da- en septiembre. Ahí le llegaba plata por los derechos de autor y eso la ayudaba a sobrevivir.

-¿Cómo “a sobrevivir”?

Peter: Nuestra madre vivía con una pensión básica, como la de cualquier jubilado.

Carole: Nunca se le reconocieron todos los años en que fue profesora en la Universidad de Chile, lo que habría permitido tener una jubilación bastante más decente, por eso ella deseaba tanto el Premio Nacional.

-Más que por el reconocimiento, ¿por el dinero?

Carole: Por supuesto que por ambos, pero lo único que deseaba era que en algún momento le dieran el Premio Nacional para vivir con dignidad, porque eso le permitiría tener una plata mensual para vivir con tranquilidad y no estar mendigando ni pidiéndole ayuda a los hijos o inventando proyectos que nunca le daban independiente del currículum que ella tenía. Ganar el Premio Nacional le permitiría tener también una buena cantidad de dinero para montar sus obras. Ella siempre decía que ese era su gran deseo: “si yo tengo dinero de un Premio Nacional, voy a montar mis obras”.

Imágenes del teatro popular de Isidora Aguirre. Crédito: Editorial Usach.
Imágenes del teatro popular de Isidora Aguirre. Crédito: Editorial Usach.
Imágenes del teatro popular de Isidora Aguirre. Crédito: Editorial Usach.

-El dinero era un problema entonces…

Peter: Sí. Ella solo se ganó una ayuda del Estado, un proyecto Fondart, para investigar su última obra sobre los mineros de Lota.

-Uno no esperaría eso de alguien con su trayectoria.

Carole: ¡Claro! Entonces mucha gente podría decir: “tú ya eres famosa con La Pérgola, ¿para qué quieres más? Pero se desconocía que ella era una persona que a los 80 años todavía estaba a full creando y trabajando y haciendo obras de teatro y escribiendo novelas… Es decir, una persona sumamente activa, pero eso no se le reconocía y eso la afectaba.

-Recientemente, en una entrevista del Clinic a Nona Fernández, ella dijo que la dramaturgia seguía siendo poco reconocida en Chile. ¿Qué piensan de eso?

Peter: Coincido. Claro, quizás el teatro hoy lo vemos mucho más de afuera que antes, cuando nuestra madre vivía, pero el teatro claramente ha sido poco auspiciado por las instituciones gubernamentales. Un claro ejemplo es lo que pasó con la pandemia, po, los actores prácticamente se quedaron cesantes, sin posibilidad de hacer nada, les cerraron las puertas sin ningún tipo de ayuda. Entonces claramente, y sobre todo con este gobierno, se nota que lo que se hace de teatro en Chile es a puro ñeque de la gente que lucha por mantenerlo vivo. El teatro sigue siendo el primo pobre del arte.

-¿Esperan que la publicación del teatro completo de su madre sea un incentivo para fomentar el teatro?

Carole: Sí. Nosotros haremos todo lo que sea por difundir la obra de Isidora. Y creo que tener los textos ahí para que puedan ser leídos permite poder apreciar las obras por sí solas. Como mi madre decía, en el texto está la esencia del autor ahí. Para ella eso era muy importante, el texto, la palabra. Ella muchas veces veía obras modernas y decía: “mmm, era interesante, pero demasiado espectáculo. Me hace falta el guion, enamorarme de los personajes…”.

Peter: Sí, me gustaría que la gente que lea el libro piense en eso, en la importancia de la palabra, que para ella era tan relevante.

-Finalmente, ¿en su familia hay alguien que esté siguiendo los pasos de Isidora Aguirre?

Peter: Dramaturgo no, tampoco escritores. Pero sí hay muchos artistas.

Carole: Hay escritores, pero ¡qué curioso! Siendo una familia de más de 100 personas, no hay nadie que sea dramaturgo. No heredamos aquello, parece que fue un don sólo de ella. Y ahora que lo pienso, eso la hace aún más especial.

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