Patricio Vera

Alexa Soto, estilista y activista trans: “Mi máxima fortaleza es que no me importa nada”

A sus 29 años Alexa se siente segura de sí misma, un camino que ha venido forjando desde su cambio de género. Pese a eso, la activista trans reconoce que desde hace muy poco se siente una persona autónoma, algo que ha podido notar luego de un complicado momento que vivió durante la pandemia.

A sus 29 años Alexa se siente segura de sí misma. Cuando sube a la tarima de alguna disco, enciende la fiesta. Su trabajo como gogo dancer le permite crear personajes y disfrazarse para salir a la pista de baile. Además, es estilista, influencer, activista trans y cuida de su perro, Haru

Si bien hoy se siente empoderada, no siempre fue así. Transicionar en un Chile que todavía no hablaba abiertamente de la transexualidad fue parte importante para forjar su personalidad, una que no se limita por los prejuicios o el qué dirán.

Fue durante la pandemia donde Alexa se dio cuenta de que podía manejar su vida, cuando quedó sin hogar debido a la ausencia de trabajo en la crisis sanitaria. Pero, y como ha sido la tónica de su vida, se sobrepuso. Se fue a vivir con una amiga hasta poder arrendar el departamento donde hoy vive junto a Haru.

En ese mismo hogar reabrió su peluquería: Petit salón. Un espacio importante para la estilista, no solo porque es un trabajo, sino porque además es un lugar especial donde Alexa asesora y estiliza de manera gratuita a personas en período de transición de género

¿Qué significa para ti ser estilista?

Empecé a ser estilista cuando salí del colegio. La verdad es que me gustaba mucho hacer como cosa estéticas, el pelo, etc. Mis papás no querían que estudiara peluquería, querían que fuera a la universidad, pero yo insistí y fui igual. Estudié y me fue increíble. Fue bacán igual. Es entretenido. Me hace muy feliz hacer sentir bien a la gente con su imagen.

¿En qué momento decidiste crear tu propio salón y ser independiente?

Antes teníamos un salón con mi amiga que se llamaba Petit Salón y lo tuvimos que cerrar por la pandemia. Ahora trabajamos juntas en un estudio privado que tenemos acá en mi casa. Somos las petit, las dos. Se llama así porque las dos somos muy chiquititas. Y la verdad es que trabajamos juntas hace como cuatro años.

La peluquería nos ha ayudado a acercarnos a la comunidad trans. Siempre tuvimos ganas de ayudar a algunas personas. Siempre creímos que había que retribuir algo y que mejor que ayudar a nuestra comunidad, así que ahí creamos la beca Petit.

Alexa Soto.

¿De qué se trata esa beca?

La beca Petit consiste en una asesoría gratis para personas trans. Hacemos el corte y diseño de cejas a chiques trans. Muchas veces ni siquiera vienen a hacerse algo, vienen más a conversar con nosotras. La verdad es que lo más importante es para nosotras es generar un espacio seguro y en el que nos puedan contar lo que les pasa. Por eso decía que era muy bacán haber conocido a muchas personas distintas porque te das cuenta de que realmente todos tenemos diferentes realidades. Hay muchas personas que igual lo pasaron fome transicionando porque son menores de edad o porque la familia no los apoya, su entorno tampoco. Entonces es súper lindo haber generado este espacio donde ellos pueden venir a desahogarse.

Y para ti hoy ¿Qué significa ser una chica trans?

Hoy me siento como ya vieja porque ahora hay muchas niñas jóvenes trans, como que veo a las generaciones de ahora y que, no sé, transicionan a los cinco años. Lo encuentro increíble.

En el momento en el que empecé mi transición igual no se hablaba mucho de gente trans en Chile. De hecho, había muchos estigmas con respecto a la comunidad trans. Siempre nos vinculan a ciertas cosas como muy nocturna, qué sé yo. Y en verdad las mujeres trans somos mucho más que eso. Pero hoy en día me siento como mamá trans. Eso me pasa, que conozco a amigas más chicas y me cuentan cosas o me piden consejos, las veo como en un momento por el que yo ya pasé hace muchos años. Son como mis hijas.

De lo que has podido construir hasta el momento ¿de qué es lo que te sientes más orgullosa?

Yo creo que de mi persona. La verdad es que yo creo que antes de transicionar estaba súper perdida. Sentía como que no sabía qué iba a pasar en el futuro ¿cachái? Tenía como su susto. Igual no tenía nada muy claro y cuando empecé como mi transición, encuentro que todas las piezas encajaron y seguí un camino. Creo que eso me ha llevado a ser como la mujer que soy ahora.

Alexa Soto.

¿Hoy te consideras una mujer empoderada?

Me siento empoderada cuando bailo. Cuando bailo, llego al carrete y estoy como toda producida y me paro arriba del escenario y bailo, la gente grita, ahí me siento muy empoderada. Cuando siento que la gente que se prende demasiado con mi presencia, ahí me siento como poderosa, que tengo el poder de prender a toda esta gente, démoslo todo, bailemos y pasémoslo bacán. También a veces estoy en la calle caminando simplemente y como que me veo regia y me siento bien conmigo misma, ahí también me siento empoderada, como que digo ‘que heavy que antes no me quería en nada y ahora me quiero brígido a mí misma’.

¿En qué momento sentiste que ya comenzaste a manejar tu vida?

Creo que igual desde siempre he manejado mi vida y mis decisiones, desde muy pequeña. De hecho me fui de la casa de mi papá a los 19 años. Llevo diez años viviendo fuera de la casa de mis papis. En el fondo, como que siempre he manejado mi vida a mi gusto. Pero, a pesar de haber vivido fuera de la casa de mis papás, muchas veces descansé en otras personas. Cuando vivía con otros era muy guagüita, no hacía nada, pero en la pandemia me pasó una situación un poco triste: me quedé sin casa en mitad de la pandemia y no tenía donde vivir. Creo que en ese momento fue cuando de verdad tomé las riendas de mi vida, totalmente. 

Una amiga me prestó una casa durante unos meses hasta que pude arrendar este departamento y siento que desde que vivo en esta casa sola, tome las riendas de mi vida. No hay nada en esta casa que no haga yo. Creo que este momento de mi vida es en el que he tenido más control y que no estoy abrumada por tener que hacerlo, lo veo como una responsabilidad. Creo que ya crecí.

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