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24 de Julio de 2022

Txafkin: La historia detrás de una tienda de la CONADI en el Mall Plaza Los Dominicos

En el corazón de Las Condes, la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) tiene una tienda donde se venden productos y artesanías de pueblos originarios. ¿Por qué decidió la CONADI poner una tienda en una de las comunas más ricas de Santiago?

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Se suele asociar la Corporación Nacional de Desarrollo Índigena (CONADI) con temas como la restittución de tierras o el aprendizaje del mapuzungún. Pero hablar de una tienda de la CONADI parece algo raro. Particularmente si esa tienda está en un mall. Más aún: en un mall en pleno corazón de Las Condes.

Tienda Txafkin CONADI en el Mall Plaza Los Dominicos

Txafkin CONADI está localizada en el Mall Plaza Los Dominicos. El espacio está cubierto por ponchos, lanas, y kultrunes acompañados por mieles y licores de los más distintos sabores. Junto a cada producto una ficha muestra el nombre de su creador, su lugar de origen y una pequeña historia que explica las cualidades especiales del producto. El mismo mall que vende pantalones H&M o Ipads originales tiene un espacio para comprar una trutruca. Pero, ¿cómo llegó la CONADI a una de las comunas más ricas de Santiago?

Sobrevivir la pandemia

El Catastro de estado de situación Agentes, Centros y Organizaciones Culturales de abril del 2020 consignaba que el 32.9% de los artesanos consultados había percibido una disminución en su ingreso durante la pandemia. La artesanía sigue siendo una de las actividades principales de muchos pueblos originarios del país. Y es por esta razón, la CONADI asegura que decidió tomar cartas en el asunto. 

Christopher Ellwanger Perlwitz, encargado de la Unidad de Desarrollo Subdirección Sur, lideró un proyecto de Feria Virtual a la que llamaron Txafkin, palabra en mapudungun que significa intercambio. 

“Los artesanos, los emprendedores ya habían perdido sus canales de comercialización, la mayoría nos encontrábamos en cuarentena. Nosotros antiguamente lo que hacíamos era la típica feria de CONADI en las plazas de las ciudades y partimos con el e-commerce”, comenta a The Clinic.

De esta manera, su equipo desarrolló un modelo de comercio sustentable en el que el artesano coloca el valor del producto y es ese mismo valor el que se vende en la página. La utilidad entera, entonces, queda para el artesano. Según Christopher Ellwanger Perlwitz, querían generar un modelo diferente al de artesanías de Chile, “en el que el valor que existe en la fundación es mayor” al propuesto por el artesano.

Captura de pantalla del sitio web de Txafkin CONADI

CONADI solo financiaría el canal de comercialización a través de una licitación, que en este caso sería la página web donde se harían los intercambios de la feria virtual. 

“Los artesanos, los emprendedores ya habían perdido sus canales de comercialización, la mayoría nos encontrábamos en cuarentena. Nosotros antiguamente lo que hacíamos era la típica feria de CONADI en las plazas de las ciudades y partimos con el e-commerce”, comenta Christopher.

El sitio web del comercio virtual sigue activo. Al acceder se pueden ver los productos en una plataforma de venta muy similar a la que ofrecen grandes comercios. Sobre la tienda, se replica la misión institucional de CONADI en la que se dice, entre otras cosas, que “nuestro público Objetivo, personas indígenas y sus organizaciones de las 10 etnias reconocidas por la Ley Nº 19.253”.

La CONADI llega a Mall Plaza

Lentamente, las condiciones sanitarias permitieron que grandes recintos comerciales volvieran a abrirse. La situación despertó la esperanza de los artesanos, y la CONADI volvió a activarse. Fue así que se empezó a gestionar una serie de ferias presenciales que tendrían lugar en los pasillos de los Mall Plaza. Sin embargo, el conglomerado vio la oportunidad de abrir una tienda en un local disponible en uno de sus mall, y le ofreció a la CONADI un espacio. 

Interior de la tienda Txafkin CONADI

“No era que nosotros elegíamos mall, sino que existía la disponibilidad en un mall, que era Mall Plaza Los Dominicos”, explica Christopher. El lugar no era en ningún caso un foco de atención principal para la CONADI. Según el Censo 2017, 695116 personas se consideran pertenecientes a un pueblo originario en la Región Metropolitana, de las cuales solo 9670 personas se encuentran en la comuna de Las Condes.

Sin embargo, Txafkin CONADI inició sus actividades el 5 de septiembre de 2021 durante la celebración del Día Internacional de las Mujeres Indígenas. El esfuerzo inicial, entonces, tenía como destino ayudar a las mujeres artesanas de pueblos originarios, pero en el proceso se ha expandido a todo artesano que participe del público objetivo de la CONADI.

Platería en la vitrina de la tienda

El trato inicial era solo de tres meses en el marco de la responsabilidad social empresarial de Mall Plaza. CONADI licitó a Celeste Producciones el levantamiento de la tienda. La productora ya había conseguido la licitación de la Feria Virtual, y había participado en activaciones a lo largo del país, y en particular la zona de La Araucanía, durante la alcaldía de Miguel Ángel Becker. Como CONADI no puede facturar, la productora es la que realiza toda la cadena productiva, desde el retiro de la artesanía a los territorios, hasta la emisión de las boletas. La productora administra, pero los artesanos son los que perciben la totalidad de las utilidades. 

Los resultados no tardaron en llegar, y lograron que la tienda ganara un premio de innovación social de la la Cámara de Centros Comerciales de Santiago. Razones parecidas llevaron a la apertura de otra tienda Txafkin CONADI en el Mall Plaza La Serena.

Los desafíos de Txafkin

“Mucha gente se sorprende que estemos dentro de un mall que la gente cataloga de ABC1”, comenta la jefa de la tienda Maribel Catrin a The Clinic.

Actualmente trabajan con más de 140 artesanos. Partieron con la región de La Araucanía y se fueron sumando las regiones de Los Lagos, Los Ríos, y el Bíobio, en particular, con artesanía y productos mapuche. Hoy también cuentan con productos de comunidades diaguitas, aymará y rapanui, aunque en menor cantidad.

“Hay gente que le carga, hay gente que ama, hay gente que viene a pelear con nosotros. A veces los mismos mapuche están en contra de este tipo de mercado. Dicen ‘¡cómo! Si esto se hace con respeto’, pero en definitiva le estás dando la oportunidad a un hermano para que pueda crecer”, dice Maribel. 

“Hay gente que le carga, hay gente que ama, hay gente que viene a pelear con nosotros. A veces los mismos mapuche están en contra de este tipo de mercado. Dicen ‘¡cómo! Si esto se hace con respeto’, pero en definitiva le estás dando la oportunidad a un hermano para que pueda crecer”, dice Maribel. 

Christopher explica que, en principio, cualquier artesano de pueblos originarios que cumpla con que sea una artesanía que se pueda vender y que tenga inicio de actividades puede participar.

Christopher relata que el comienzo del proyecto no fue fácil. Comenzó con artesanos vinculados previamente a la CONADI. La mayoría desconfiaba, pero de a poco las personas empezaron a llegar por voluntad propia a CONADI. 

Ficha de una de las artesanas

No faltan además personas que se quieran aprovechar de las redes que Txafkin CONADI ha creado. Maribel Catrin relata que “mucha gente llega acá que quiere buscar a los artesanos para revender sus cosas”.

Imagen publicitaria de Txafkin CONADI con el logo de Mall Plaza

Otra vida para los artesanos

La artesana Elizabeth Painemal ha estado en el proyecto desde el principio. Desde Nueva Imperial, realiza sus trabajos de platería tradicional mapuche. 

Para Elizabeth la comercialización de los productos no atenta contra el valor patrimonial de la artesanía. Más bien lo realza.

“Al estar ahí en Los Dominicos llegamos a otro tipo de gente, y esa gente no nos conoce muchas veces. Hay personas que creen que todavía vivimos en la época de la edad de piedra. Entonces, llegar ahí y mostrar lo que nosotros hacemos, el nivel con el que trabajamos, las distintas técnicas y los oficios ancestrales no es menor”, explica Elizabeth.

“Sabemos que en otros ámbitos hay problemas con CONADI, como en la entrega de tierras. Pero ese es otro ámbito. Hay que saber diferenciar”, asegura Elizabeth.

“Las piezas hechas a mano son arte. Son productos únicos que tienen que tener un realce una relevancia”, sentencia.

La platera Elizabeth Painemal

En Txafkin CONADI, “los precios los pone uno”, afirma Elizabeth. Ella ya había participado en una instancia similar. Elizabeth tuvo rol de liderazgo en la cooperativa Folil Araucanía cuya tienda se ubica en el Mall Portal Temuco. La diferencia era que en Txafkin CONADI pudo usar su propio nombre y no solo el logo de la cooperativa. 

“Sabemos que en otros ámbitos hay problemas con CONADI, como en la entrega de tierras. Pero ese es otro ámbito. Hay que saber diferenciar”, asegura Elizabeth.

Entre los beneficios de participar en la tienda, Elizabeth cuenta que su negocio adquirió una identidad propia. Me explica que la platería mapuche tiene un componente territorial muy fuerte. Para Elizabeth sus piezas favoritas son las que rescatan el chaway wangülen, la estrella mapuche, que sacó de los telares y lo trajo a la platería. 

“Habla de la creación de la vida en la tierra, su relato al menos en este territorio habla de eso,” dice Elizabeth. Y es por eso que junto a su nombre el chaway wangülen ocupa el lugar de su logo. 

¿Patrimonio, comercio o ambas?

El platero Daniel Sandoval realiza hace años joyería contemporánea y orfebrería tradicional mapuche. Daniel explica que la platería mapuche casi desaparece, pero su importancia patrimonial la hizo persistir. 

Lo otro que veo es que el exotismo que genera lo mapuche atrae a cierto público. Alguien más purista podría decir que se está pervirtiendo las artes mapuches al estarlas vendiendo ahí”, afirma Daniel. 

“Es innegable que es patrimonio de la sociedad mapuche. Eso nunca va a desaparecer. Se ha ido adaptando. La platería antes eran piezas grandes, en el siglo XIX, siglo XVIII, y después de la invasión en el siglo XX la platería casi desaparece, no del todo. Y en los años 70 se empieza a generar otra platería que se miniaturiza,” cuenta.

Una creación de Daniel Sandoval disponible en su tienda Rewe Joyas

Daniel confiesa que ha escuchado poco del proyecto Txafkin CONADI, y que alguna vez lo vio en instagram. 

“Desde la perspectiva comercial, los que idearon eso, se las saben por libro y está bien. Buscar una buena plaza y buenos precios pueden alcanzar en ese lugar. Lo otro que veo es que el exotismo que genera lo mapuche atrae a cierto público. Alguien más purista podría decir que se está pervirtiendo las artes mapuches al estarlas vendiendo ahí”, afirma Daniel. 

Aunque no es su opinión, sí reconoce que hay artesanos que solamente le venden a gente mapuche. 

Daniel, en particular, ha estado ausente de los apoyos de la CONADI. El apoyo que ha recibido ha sido a través del Fondart. Aunque su familia es parte de una comunidad mapuche, Daniel declara que él no tiene nada que lo certifique. De ahí su distancia con la organización.

“Son cosas super cerradas, de conocer a tal persona para que me de este apoyo. Por ejemplo, esa plataforma virtual donde hacían la feria Txafkin de la CONADI. La verdad es que ahí en la CONADI son super cerrados”, afirma.

Un arte personal

El platero Daniel Huencho ha sido maestro de varios plateros de la región. Daniel conoce la plataforma, aunque declara que no ha participado.  

“Hace unos años atrás me invitaron, pero yo no estaba formalizado. Entonces, no pude participar”, declara.

“La platería mapuche tiene toda una columna vertebral, pero los mismos diseños hay simbologías que radican en cada persona. Cuando vendes en estas plataformas es más una simbología general”, relata Daniel Huencho.

Pero no son solo razones administrativas las que han mantenido a Daniel Huencho fuera de iniciativas como Txafkin CONADI. Para Daniel, es otro tipo de trabajo.

“Mi trabajo es diferente. No tengo un stock de piezas por serie. El público con el que yo trabajo les gusta más el trabajo por encargo. Son más personalizados. La platería mapuche tiene toda una columna vertebral, pero los mismos diseños hay simbologías que radican en cada persona. Cuando vendes en estas plataformas es más una simbología general. No me da el tiempo para estar dentro de esas plataformas porque te pide una cantidad de producto,” relata Daniel.

Mientras que en tiendas comerciales se concentran en piezas pequeñas, Daniel realiza piezas tradicionales más grandes y que requieren mayor inversión, no solo de dinero, sino que también de tiempo.

El platero Daniel Huencho trabajando en su taller de Nueva Imperial

“No he probado porque puede que también te esclavice el trabajo. Algunos trabajos que son por encargo y que son buenos, al estar en trabajo en serie se complica el tiempo,” cuenta.

Hoy Daniel se formalizó con un proyecto SERCOTEC, y tiene el horizonte de buscar vías de comercialización que le haga justicia al tipo de trabajo que él realiza.

“Lo que sí he tratado de buscar son tiendas que tienen productos más exclusivos en lo que es el arte originario,” comenta.

El futuro de Txafkin

Christopher Ellwanger se declara enamorado del proyecto, pues ha visto cómo ha transformado la vida de los artesanos de pueblos originarios.

“Pasaron de ganar 300 lucas, por ejemplo, una artesana que era orfebre y ahora reciben un millón, un millón trecientos, y les cambia completamente la vida. Ya no tienen que andar en la calle vendiendo artesanía”, afirma. 

Hoy todavía Celeste Producciones lleva el peso de la administración de la tienda. Sin embargo, el horizonte de Christopher es que progresivamente las y los artesanos logren prepararse para asumir ellos con autonomía la propiedad del negocio completo.

“Pasaron de ganar 300 lucas, por ejemplo, una artesana que era orfebre y ahora reciben un millón, un millón trecientos, y les cambia completamente la vida. Ya no tienen que andar en la calle vendiendo artesanía”, afirma Christopher Ellwanger. 

“Nosotros solo lo licitamos. En el momento, nunca lo pensamos como fundación. Pero a futuro lo más probable es que va a tener que ir a través de una fundación o una cooperativa de las mismas artesanas. Porque tienen que egresar las artesanas. Tienen que ellas hacerse cargo”, concluye Christopher.

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