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6 de Octubre de 2024Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso: “El Frente Amplio se parece cada vez más a la vieja Concertación”
Alcalde saliente de Valparaíso y con un futuro incierto —en el que niega tener una aspiración presidencial, pero deja entreabierta la puerta para una candidatura senatorial—, Jorge Sharp vive los últimos meses a cargo de Valparaíso, comuna que ha liderado en los últimos 8 años. Durante ese tiempo, en el cual compartió con tres Presidentes distintos, señala que su mayor relación fue con Sebastián Piñera, aunque se abstiene de reconocerlo por su tema con los derechos humanos. Por otro lado, cuestiona a la izquierda, la que, asegura, ve en la expresidenta Bachelet una figura "con poderes mágicos para poder resolver la crisis institucional". Y, además, pone un ojo en la generación de los movimientos estudiantiles de 2011, hoy en el Gobierno. "¿Se ha desmercantilizado la educación pública?", cuestiona retóricamente. También tiene un juicio crítico sobre su sector político: "La izquierda terminó de alejarse y de separarse completamente de la clase trabajadora en Chile".
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“Cuando recibo a periodistas no los suelo hacer ingresar a la oficina. Pero quería que vieran algunas cosas”, dice el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, invitando a entrar al equipo de The Clinic a su lugar de trabajo en la municipalidad de la comuna, ubicada en calle Condell.
La escena está compuesta por una mesa larga de vidrio, en donde, en el lado de cabecera, se ve el computador que utiliza Sharp. El vidrio que sujetan las patas de madera del mueble permite reflejar los cuadros alrededor, en donde, uno de ellos, si es que no el único, está colgado solitariamente en la pared: es la enmarcación de la bandera de Chile. Sin embargo, hay un detalle notorio, puesto que los colores rojo, blanco y azul fueron reemplazados por el negro.
Sin prisa y con varios movimientos de manos —acompañados de expresiones—, Sharp hace un repaso de su carrera como alcalde, la que culmina en diciembre de este año, luego de decidir no presentarse por una tercera vez a disputar su cargo, pese a haber podido hacerlo.
“La política no es para servirse. Es para servir”, argumenta.
—Pudo optar a la reelección. Incluso, habló en su momento de un tercer periodo, pero desistió, apelando justamente a que antes dijo que iba a estar solo dos periodos. ¿Le aburrió ser alcalde?
—Me seduce la idea de que la política es un ejercicio de proyectos y no de nombres. El dar un paso al costado en mi reelección como alcalde tiene que ver con contribuir a que precisamente aquello pueda cumplirse. No diría que estoy aburrido siendo alcalde. Ser alcalde es una tremenda oportunidad para provocar, en la esfera más inmediata de la vida de una persona, cambios concretos que puedan hacer que accedan a mayores niveles de bienestar en su vida. Pero creo que ocho años está bien. Hubiese sido un error apernarse doce años como lo hacen la mayoría de los políticos en Chile.
—¿Por qué sería un error?
—Porque la política no es para servirse, es para servir. La mayoría de los políticos en Chile no ponen sus acciones donde ponen sus palabras. Hay muchos parlamentarios que han dicho que iban a estar solo dos periodos, y van a apostar a un tercero. No me parece bien que uno esté tanto tiempo en un cargo. Lo que va pasando es que al final uno se termina por desconectar de la realidad. Eso es lo que veo que sucede a nivel del Congreso: tanto que estás metido en una institución, te terminas por imbuir en una dinámica demasiado interna o sobreinstittucional y olvidas la labor que tienes como político.
—¿Se desgastó en ocho años?
—¿En qué sentido?
—Mencionó que los demás se van desviando de los objetivos. ¿Le pasó a usted?
—El objetivo que teníamos al llegar al municipio se grafica con el siguiente gesto (pone las manos a la altura de su cabeza, las abre y enseña las palmas): manos limpias. Ese objetivo, a lo largo de los ocho años, lo hemos cumplido. La gestión la tomamos luego de más de 20 años de administraciones municipales de partidos políticos tradicionales, en donde los últimos ocho años de la UDI fueron los peores. A quien venga el próximo periodo, le entregamos una institución sin déficit. Incluso más, una institución que es capaz de generar ingresos propios.
Lo que hicimos tiene que ver con una idea que no se desgasta: la corrupción es empobrecimiento de la mayoría. Siempre hay alguien que gana, pero nunca es la mayoría. Lo que hubo durante muchos años en Valparaíso fue corrupción. Hoy, eso ha cambiado y los recursos que el municipio tiene se destinan a las necesidades de la población. No diría que esa idea se ha desgastado.
—La pregunta no era sobre el desgaste de la idea, sino de usted.
—Estar en un cargo es desgastante en general. Por muchas razones familiares, personales… Claramente no podría negar que hay algo de eso. Por ello, uno tiene que estar bien tranquilo en el espíritu para poder saber cuándo tiene que tomar la decisión de recorrer otros caminos.
—¿Qué hito destaca en su gestión?
—El poner fin a la corrupción en la ciudad. El déficit municipal, los actos de corrupción, las malas prácticas han cambiado.
Un segundo aspecto que me parece importante: nos hicimos cargo de mirar con la complejidad que requiere el desarrollo de la ciudad. Es muy fácil responsabilizar a un municipio del estado de su ciudad. El tema es que el Estado en general tiene un sistema de apoyo y de financiamiento a los municipios que es completamente insuficiente para impulsar un modelo de desarrollo. Nosotros nos aburrimos de esperar al Estado de Chile en Valparaíso. El Estado de Chile ha traicionado las expectativa de desarrollo que tiene Valparaíso, una ciudad que hace 100, 150 años fue clave para el desarrollo económico nacional. Fue clave para la cultura, para la ciencia…
Apostamos en la construcción de una alianza territorial privada para empujar el desarrollo de la ciudad a partir del acuerdo por Valparaíso, que nos va a permitir en los próximos años desarrollar una inversión de 800 millones de dólares a través de inversión portuaria.
“Hoy la educación pública está peor que el año 2011”
Hace casi un año, Sharp inscribió ante el Servel el movimiento Transformar Chile, el que busca conformarse como partido político. Junto a él, el diputado Hernán Palma fichó por la iniciativa. También Tania Madriaga, exconvencional, aunque se desvinculó antes de presentar su candidatura al gobierno regional de Valparaíso.
Sharp asegura que Transformar Chile “está llamado, junto a otros movimientos, a construir un nuevo lugar en la política. Y tiene un rol en ese plano, y me gustaría contribuir a la construcción de ese nuevo lugar”.
—Para construir política resultaría inherente, de acuerdo a los resultados de los plebiscitos constitucionales, tener aliados y alcanzar acuerdos. Transformar Chile resulta de izquierda, y usted tuvo su origen en lo que hoy es el Frente Amplio. ¿Espera una alianza con ellos?
—Pienso que antes de hablar de alianzas, lo importante es poner sobre la mesa la estrategia. O sea, ¿qué vamos a hacer con Chile? ¿Cuál es el plan grande para el país? Porque la política en Chile estamos plagados de planes pequeños. El problema es el plan grande. El plan grande tiene que ver con el desarrollo del país. Lo que hay que construir es una estrategia para aquello y las alianzas que empujen esas estrategias. Ninguna fuerza política constituida, a mi juicio, por sí sola, tiene un plan de estas características par el país.
—Entonces no ve esa alianza con el Frente Amplio.
—¿Con quién del Frente Amplio?
—Son un partido.
—Sí, pero es una fuerza política que no tiene un plan grande para el país. El Frente Amplio cada vez más se parece a la vieja Concertación, en sus formas, en sus discursos… ¿No llama la atención que los frenteamplistas hayan sido los más entusiasmados en celebrar en sus redes sociales el cumpleaños de la expresidenta Bachelet para aumentar su popularidad de cara a las elecciones? ¿Qué refleja eso? Hay quienes han osado a decir que la expresidenta Bachelet es más del Frente Amplio que del Partido Socialista. Una cuestión que no se entiende. Es como que se le quiera atribuir a la expresidenta poderes mágicos para poder resolver la crisis institucional.
No quiero decir que Transformar Chile tiene un plan grande para el país. El tema es que el FA y otros partidos son los que lideran el sistema político. Y ellos son los primeros responsables de dar respuesta a esta crisis. Tenemos la intención de construir la respuesta, y no de la forma en que lo hacen ellos, sino de construirla desde abajo, desde los territorios.
—Durante su gestión coincidió con tres gobiernos: la expresidenta Bachelet, el expresidente Piñera y el Presidente Gabriel Boric.
—Sí, tuve de todo.
—¿Con cuál de ellos tuvo una mejor gestión local?
—Tengo una respuesta, pero es media jodida, porque con el que tuvimos mayor relación fue con el gobierno de Piñera. El tema es que el gobierno de Piñera incurrió en graves violaciones a los derechos humanos. Eso no lo puedo olvidar. Sería un error histórico de mi parte. Pero con Piñera acordé el Parque Barón, que se está construyendo en este momento. No fue ni con Michelle Bachelet ni con Gabriel Boric. El gobierno de Piñera nos apoyó en pandemia.
Valoro mucho de la expresidenta Bachelet que nos haya acompañado al inicio de mi gestión cuando tuvieron lugar los incendios, el primer incendio que me tocó gestionar, el de Puertas Negras. Y, al Presidente Boric, le valoro mucho que haya sido parte del Acuerdo por Valparaíso. Se le entregó a él el 23 de octubre del año 2023, y él lo asumió como propio. Por tanto, de los tres tengo algo que sacar.
—¿Con quién se llevó mejor?
—No podría responder esa pregunta por la razón que di antes.
—¿Cuándo habló por última vez con el Presidente Boric?
—Hace poco. Nos reunimos a conversar sobre lo que pasaba en el país y en la región. No debe haber sido hace más de dos meses.
—Hace unos años usted aparecía junto a Giorgio Jackson y Gabriel Boric. Con ellos celebró su primer triunfo electoral. ¿Espera volver a relacionarse con ellos en la forma en que lo hizo en su momento?
—Fui parte del movimiento estudiantil, pero años antes de ellos. No me tocó participaciones en las movilizaciones de no al lucro en 2011. Mi apuesta siempre ha estado desde la construcción de los territorios. Por eso es que apostamos a disputar el municipio de Valparaíso desde 2016 a partir de las primarias ciudadanas.
Sin perjuicio de lo anterior, me parece que es un buen momento para poder mirar al movimiento estudiantil del año 2011. Ese movimiento tenía una consigna que iba al corazón del modelo, que era “no al lucro”. Era un movimiento comprometido con un modelo de desarrollo posneoliberal. No sé si así sus líderes. No sé si así su liderazgo. Me parece que la cuestión del liderazgo en el movimiento estudiantil siempre fue una esfera de disputa. Y lo digo ahora mirando el hecho de que muchos de los exdirigentes estudiantiles son Gobierno hoy. Y me pregunto, en estos tres años: ¿se ha desmercantilizado la educación pública? Pregunta que dejo abierta. Una segunda: ¿Se ha fortalecido la educación pública? Otra pregunta: ¿Los estudiantes en Chile se endeudan menos hoy que antes para poder estudiar?
—Tendrá que ver qué sale del proyecto de financiamiento de la educación superior.
—Sin duda, veremos. Hay muchas cosas que dependen del Congreso y lo del obstruccionismo de la derecha es real. Pero, desde un ministerio se pueden hacer muchas cosas. El poder que tiene una gestión: puede ser una gestión para hacer mantenga todo como está o una gestión que tenga una orientación transformadora.
Hoy la educación pública está peor que el año 2011. Y eso me parece lo peor, porque la educación pública es la oportunidad que tiene una familia humilde en Chile para soñar que sus hijos sí pueda acceder a la educación superior y poner fin al círculo de la pobreza o de la falta de oportunidades. Hoy la educación no logra aquello, salvo excepciones muy específicas.
—Desde la izquierda se vislumbra el nombre de Carolina Tohá para la presidencial del próximo año. Otros proponen al alcalde Tomás Vodanovic. ¿En su movimiento está la aspiración de nominar a alguien?
—En el movimiento hoy están en un debate cruzado por las elecciones municipales, que tiene por objetivo llevarnos a construir un lugar nuevo en la política. Creo que eso inevitablemente se tiene que hacer en caliente. Eso tiene que ver con las elecciones actuales, y las que vienen, como las presidenciales y parlamentarias. Por tanto, creo que aquellos que estamos en Chile por construir un lugar nuevo en la política que sea capaz de proponerle al país un plan grande, que le hable al país con un mensaje de esperanza y optimismo.
Los jóvenes hoy no quieren ser papás porque le tienen terror a los efectos en su vida del cambio climático. ¿Quién le habla a los jóvenes? ¿Quién los escucha? ¿Al trabajador que gana $580.000? ¿A las mujeres? ¿A los pequeños comerciantes? Están hoy día viviendo el cocktail perfecto del miedo: seguridad, mala salud, mala educación. Y todo eso, si no tiene una respuesta, es pasto seco para una opción de ultraderecha en Chile, como ha sucedido en países de nuestro continente. Hay que levantar una opción presidencial. Quién sea, arena de otro costal. Pero, es indispensable que aprovechemos la oportunidad que nos da dicha elección para aquello.
—¿Le tienta la idea de ser candidato a Presidente?
—No. Sinceramente, no.
—¿Y senador?
—A mí me atrae mucho más la idea de construir desde la sociedad, por decirlo así, junto a otros un plan grande para el país. Creo que la llegada del Presidente Boric al Gobierno, que fue un hecho político de máxima importancia en la historia de nuestro país, expresa a sí mismo límites. El Presidente Boric y su Gobierno no ha podido mover la aguja de su modelo de desarrollo. No ha podido mover la aguja del neoliberalismo en Chile. El neoliberalismo es un sistema moribundo que tiene hoy día a Chile con una crisis de productividad, crecimiento y desarrollo gigantesca. Es una triple crisis económica tremendamente jodida. A mí me interesa contribuir a eso. Desde donde lo haga, es algo que estamos viendo desde el movimiento y conversando.
Sharp: “La izquierda terminó de alejarse y de separarse completamente de la clase trabajadora en Chile”
Esta semana, el Centro de Estudios Públicos (CEP) publicó su Encuesta Nacional de Opinión Pública Nº 92. En ella, se evidenció una clara pérdida de la legitimidad de las movilizaciones de octubre de 2019.
Para el alcalde Sharp, resulta obvia la pérdida de respaldo, puesto que, según él, no ha cambiado mucho desde entonces. Y señala: “Así como se rechazan movilizaciones, mañana pueden volver a tener adhesión”.
—Ha mencionado que estamos peor que antes de octubre de 2019. Ad portas de los cinco años del estallido social, ¿la izquierda ha dejado de lado las demandas que hubo en ese periodo?
—La izquierda chilena está en una crisis brutal. Es una crisis de sentido, estratégica, de ideas. Me parece que la izquierda terminó de alejarse y de separarse completamente de la clase trabajadora en Chile. Creo que es también esa falta de estrategia, ingenio y creatividad, esa predilección a sobre institucionalizarse, causante de que hoy tengamos en Chile una tremenda crisis política y social. Hoy en Chile existe una crisis más compleja, más grave, profunda, que previo a la del estallido.
—Los resultados de la Encuesta CEP arrojaron un aumento notable al rechazo a las movilizaciones durante el estallido. ¿En qué vereda está usted? ¿Rechaza las movilizaciones?
—Es evidente que la gente rechace lo que ocurrió en 2019, si en su vida nada ha cambiado. Todo ha empeorado. El tema es que la respuesta es incompleta. El estallido fue una consecuencia, no fue la causa de los problemas de la gente. La causa de sus problemas es el sistema económico, político y social que vive Chile.
Cómo es posible que a cinco años del estallido social en Valparaíso, el hospital Carlos Van Buren, con este Gobierno, no con el de Piñera, no tenga financiamiento para poder tener sus 16 pabellones abiertos. Llevamos 20 días con 6 pabellones cerrados. Eso no lo produjo las movilizaciones del 19. Eso lo produce la política, la crisis institucional que hoy existe. Eso lo produce el hecho de que la política tenga puros planes chicos y no un plan grande. Y cuando hablo de plan grande, el único plan que le tiene que importar a cualquier Gobierno es el bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas. Es una idea tan sencilla, que tiene que ver con desarrollar un gobierno por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo.
—¿Por qué la gente cambia su percepción sobre las movilizaciones?
—Así como hoy se rechazan las movilizaciones, mañana pueden volver a tener adhesión. Es parte del ciclo propio de las movilizaciones en Chile. La causa del rechazo, más que de las movilizaciones en sí mismo, es la incapacidad de la política y del sistema político de dar respuesta a las demandas ciudadanas. De hecho, el Congreso Nacional y los partidos políticos son las instituciones con menos apoyo en Chile.
Desde esa perspectiva, me parece que las causas de lo que ha sucedido en Chile no están puestas en lo que sucedió en materia de movilización social, todo lo contrario, sino que más bien, la incapacidad que ha tenido el sistema político de poder decir “Ok, dejamos de hablar cosas que no importan, dejamos de declarar el Día de la Longaniza como gran hecho legislativo, y nos preocupamos de legislar para que el aporte mensual que tienen los municipios no sea el aumento como está proponiendo el Congreso ahora de $300, sino que los consultorios puedan tener todos los recursos que requieren para poder funcionar”.
—¿Se considera “octubrista”? ¿Le parece un insulto el término?
—No. Yo creo que esa expresión es de la incapacidad intelectual de la derecha de entender lo que sucedió en Chile y creer que está todo bien. Me pregunto si los estudiantes de la Universidad San Sebastián que se han manifestado con el sueldo de la señora Cubillos son octubristas o no, porque al final lo que están reclamando es lo mismo que millones de personas el 25 de octubre en este país, quienes le habían dicho a la clase política que estamos chatos de sus privilegios y de los abusos que han hecho.
La derecha está jugando con fuego. Se lo quiero decir a la élite de este país: están jugando con fuego. Están recalentando la crisis. Y, al final, siempre quien paga el pato son las personas más humildes de este país. Me parece que lo responsable con el sistema democrático, con el bienestar de millones de personas, es ponerle pausa a esto y tratar de construir un plan grande en el país. Y ese plan grande tiene que ver con hacerse cargo con las cosas que en 2019 dijeron que había que hacerse cargo.
Quiero agregar una cosa más, después de todo lo que sucedió: creo que para resolver muchas de las cosas que movilizaron a la gente en 2019 no es necesario un cambio a la Constitución.
—La defensa de Daniel Jadue le ha involucrado a usted múltiples veces como responsable de la situación que se le acusa por la Asociación Chilena de Municipalidades con Farmacias Populares (Achifarp). ¿Cómo se defiende?
—Yo declaré en el caso Achifarp hace más de un año. Expuse todas las informaciones y los antecedentes que tenía la fiscal Herrera. Hice la declaración en calidad de testigo y espero que la investigación se desarrolle normalmente y se puedan esclarecer los hechos y las responsabilidades.
—¿Le parece injusto que se le involucre? Usted tenía un cargo importante en la Achifarp.
—Entiendo que un abogado quiera defender a su cliente. Es lógico, pero igual hay límites. Me parece que cada quien tiene que hacerse responsable de lo que hizo. Yo realicé esta declaración ante la fiscal, expuse todo lo que sabía. La Achifarp tenía un funcionamiento centrada en una única persona y eso da cuenta la práctica de la misma Achifarp y decisiones jurídicas que tomó el directorio. Siempre a disposición de la investigación.