Entrevistas
12 de Enero de 2025Antonia Orellana, ministra de la Mujer: “Tenemos un Congreso que tiene grupos que son decididamente antiderechos de las mujeres”
La ministra de la Mujer, Antonia Orellana (Frente Amplio), hace un balance de su gestión después de meses intensos, marcados por la denuncia por violación contra el exsubsecretario Manuel Monsalve. En esta entrevista responde a quienes la critican y le dicen "feminista de cartón" y justifica la decisión del Presidente Gabriel Boric de apostar por el proyecto de legalización del aborto. "No es voluntarismo", asegura. Y agrega: "Pasaron de decir que el feminismo era malo, a decirnos feministas de cartón. Y, por lo tanto, algo de bueno le encontraron al feminismo".
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“Ando en modo zen”. Antes de empezar la entrevista, la ministra de la Mujer, Antonia Orellana (Frente Amplio), advierte que acaba de volver de días administrativos -en los que estuvo sin señal en las Torres del Paine por cinco días-, por lo que pudo descansar después de meses ajetreados. Quizás los más difíciles para su gestión tras los cuestionamientos por el manejo del Ejecutivo en la denuncia por violación contra el exsubsecretario del Interior Manuel Monsalve, hoy en prisión preventiva.
Eso sí, el regreso después de su corto descanso, no fue tranquilo. El lunes, Marcela Sandoval (Frente Amplio) -de su partido- debió renunciar al Ministerio de Bienes Nacionales por la última polémica que se tomó el debate en La Moneda: el frustrado intento de compra de la casa del expresidente Salvador Allende que pertenece a la ministra de Defensa, Maya Fernández (Partido Socialista).
“Sinceramente, me fui cinco días con mi hijo al sur y, por lo tanto, me enteré… no propiamente por la prensa, pero me enteré bastante tarde. Porque estaba sin señal”, dice Orellana.
Todo eso le trajo recuerdos y más de algún comentario dentro del equipo: para el Caso Monsalve, tampoco estaba en Santiago, sino que en Ginebra, Suiza, rindiendo un examen de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ante las Naciones Unidas.
Este lunes, de hecho, la ministra Orellana deberá asistir a la Comisión Investigadora por el Caso Monsalve en el Congreso.
—¿Logra entender por qué no le dijeron mientras estaba en Ginebra? Porque es bien absurdo tener una ministra de la Mujer en el comité político y no contarle de un caso así.
—O sea, yo creo que ya me he referido bastante a eso y creo que voy a tener que ir a decir lo mismo el lunes al Congreso. Yo me encontraba en Ginebra rindiendo examen y una vez que tomé conocimiento, tomamos las acciones que son pertinentes para nuestro servicio y para nuestro ministerio.
—¿Y pensó en salir en algún minuto? Decir: este golpe simbólico opaca todo nuestro trabajo.
—Yo creo que esas son decisiones que no se toman tampoco a la luz del quehacer personal, o al menos yo no las tomo así. Soy una persona que es militante, que está comprometida con un equipo, que tenemos un compromiso con un proceso de gestión de cambio para el sistema integral. No se trata de mí. Y de hecho no se trata de mí, ni de una u otra ministra. Principalmente se trata de la víctima y a mí lo que no me gusta es que traten de ponernos en una posición de víctimas a las ministras.
Definitivamente aquí hay una sola víctima y es la denunciante de Monsalve. Lo que sí me preocupa de todo este proceso, y lo veo en las consultas que nos llegan de mujeres, es cómo se está poniendo en duda el hecho de que si yo denuncio no se va a enterar todo el mundo. Porque ha habido en este y otros casos mucha filtración de datos personales de las víctimas.
—¿Hubo alguna instancia en la que se decidió en seguir en el cargo? ¿Algo que la haya hecho seguir y no salir al no estar de acuerdo con las decisiones para dar una señal potente?
—Porque creo que cuando, o sea, hay distintas perspectivas en esto, por supuesto, pero yo soy militante y entiendo que cuando uno es una unidad de trabajo, es un equipo, no siempre va a compartir todas las definiciones. Pero de eso se trata también el asumir el trabajo de equipo y si no te gusta trabajar en equipo, entonces, no sé, pues vuela por la libertad. Tiene costos.

“Pasaron de decir que el feminismo era malo, a decirnos feministas de cartón… algo de bueno le encontraron al feminismo”
En el discurso de la cuenta pública, del 1 de junio, el Presidente Gabriel Boric anunció que a fines de 2024 se iba a presentar un proyecto para legalizar el aborto y mandató a la ministra Orellana a encabezar el proceso. La noticia sorprendió, incluso, a integrantes del gabinete y a militantes del Socialismo Democrático.
El Mandatario dijo: “Estoy convencido de la necesidad de dar un debate democrático en materia de derechos sexuales y reproductivos, pese a que algunos diputados hombres se opongan. Por ello, es que durante el segundo semestre de este año ingresaremos un proyecto de ley de aborto legal que someteremos a la discusión correspondiente con el compromiso que anima a nuestro Gobierno de avanzar y de no retroceder —no es extraño que en este tema sea un diputado hombre el que se ha retirado de la sala—, porque las mujeres de Chile merecen su derecho a decidir”.
Pero, pese a que la ministra Orellana estaba mandatada para presentar el proyecto en el segundo semestre, este no se presentó.
—¿Tiene piso el proyecto de aborto?
—Es un acuerdo y una instrucción del Presidente.
—Pero la instrucción era presentarlo en diciembre y no se hizo en diciembre.
—Bueno, porque el anuncio tenía dos componentes, uno que es el reglamento que está entrante. Que, actualmente, hace dos viernes, retiramos el texto del reglamento para incorporar correcciones de forma que nos hizo Contraloría, eso es una iteración habitual. Y deberá ser reingresado durante las próximas semanas. Y una vez que Contraloría pueda tomar razón, si así lo estiman, del reglamento, vamos a poder presentar el proyecto.
—¿Hay un plazo o depende ya de la formalidad?
—No, Contraloría no tiene plazos para poder tomar razón. Ahora, evidentemente, con todo lo que se han opuesto a través de escritos, e incluso un recurso de protección, es muy evidente que probablemente algunos sectores vayan al Tribunal Constitucional. Eso no está en nuestro poder. Sería una imprudencia no esperar que ello ocurra. Siempre han tratado de recurrir a todo.
—¿Ha disminuido el apoyo a la legalización del aborto en el mundo político?
—No tengo ese dato. No sé, evidentemente tenemos un Congreso que tiene grupos que son decididamente antiderechos de las mujeres. Y creo que eso no es novedad. Hay un sector muy amplio de la oposición que yo creo que sí cree que hay que avanzar en distintos temas y que, de hecho, pasaron de decir que el feminismo era malo, a decirnos feministas de cartón. Y, por lo tanto, algo de bueno le encontraron al feminismo. Quiero decir, si estás acusando que alguien es de cartón, es porque esperas que cumpla. Así que prefiero mirar el vaso medio lleno.
Pero en lo que respecta a los datos de encuestas, el aborto no ha bajado. De hecho, desde el anuncio del Presidente, ha subido. Y desde que se discutió la Ley de las Tres Causales, que no partió siendo una opción mayoritaria en la población, sí se ha transformado en una opción mayoritaria y transversalmente apoyada por chilenos y chilenas, no solamente por las mujeres.
—¿La recepción que han tenido es la esperada? ¿O peor?
—En primer lugar, yo creo que hay que considerar que esto es un debate que, como todos los debates que hemos llevado desde el Ministerio, no creemos que haya que encapsularlo solo en el Congreso. Entonces es un debate social muy importante y desde que el Presidente hizo el anuncio, al menos en la encuesta CEP, el aborto legal sin causales aumentó en su popularidad. Por supuesto esto es algo que hay que enfrentar en el Congreso y por eso estamos en el diálogo prelegislativo. Ahora, hay que considerar que hay muchos que ni siquiera quieren las tres causales. Y que han presentado proyectos de ley para derogarlas o restringirlas. Entonces, va a haber que buscar con quienes quieran dialogar.
—¿Pero no es voluntarismo estar haciendo este esfuerzo en el último año del gobierno? ¿Hay posibilidades concretas, ustedes creen?
—La historia de las leyes que tienen que ver con derechos de las mujeres no es lineal y siempre a la primera se consigue. De hecho, este nuevo no va a ser el primer proyecto que se presenta de aborto en Chile. Existe el de los años 90, de la diputada Laura Rodríguez. Existe también la moción de la diputada Gladys Marín. Y existe, por supuesto, el proyecto que se aprobó, que fue el de 1934.
Quiere decir que los derechos de las mujeres no son procesos lineales. Hay veces en que se retrocede. Y en Chile, que tuvo desde 1934 a 1989, se retrocedió vía decreto militar. Y, en ese sentido, nuestro gobierno tiene un compromiso con avanzar y no retroceder en los derechos sexuales y reproductivos y en los derechos en general de las mujeres. Por eso es que hay un actuar en dos vías. Una es la vía administrativa, que es mejorar la aplicación de la ley de tres causales mediante el reglamento. Y lo otro es presentar el proyecto de ley.
Ahora, siempre es beneficioso debatir públicamente sobre derechos sexuales y reproductivos. Porque mientras más están en el tabú, más permitimos que quienes quieren mantener que esto sea un crimen, lo mantengan así. A mí me parece que, de todas formas, avanzar en romper el tabú del aborto es bueno. Y en eso el gobierno va a cumplir con lo comprometido.
—Más allá de si es un esfuerzo en vano.
—Es que no creo que sea un esfuerzo en vano. Porque eso es mirar las cosas como una ‘capsulita’. Y no es así. Siempre ponen de ejemplo la “Marea Verde” en Argentina. Lo que no miran es que ese fue el último de casi decenas de proyectos presentados. En un proceso de diálogo social.

“Creo que hay pocas personas que no sepan que pueden comprar una pastilla por Internet para abortar”
En las últimas semanas, la discusión por la legalización del aborto le ha traído a la ministra Orellana polémicas no solo con el mundo político, sino que con el eclesiástico, en específico con el cardenal Fernando Chomalí, quien calificó como un regalo que se aplazara la presentación del proyecto en el Congreso.
“Las decisiones que se toman no se hacen pensando en los deseos de los príncipes de la Iglesia, que es lo que significa ser un cardenal”, dijo Orellana en Cooperativa.
La frase le valió duras críticas a Orellana e incluso peticiones de salida por parte de diputados de Renovación Nacional.
“Googleemos oposición, pide renuncia de la ministra Orellana y veamos cuántas veces sale”, desafía la periodista.
—¿Cómo maneja las críticas?
—Me voy sola a las Torres del Paine, escuchando Motörhead.
—¿Tuvo una intención sarcástica al hablar de “príncipes”?
—Mi abuela es profesora de religión habilitada por el Arzobispado de Santiago, muy importante para ella, además, porque eso le permitió tener autonomía económica y dar clases. Y es un término eclesiásticamente correcto. Yo lo decía en ese sentido.
Ahora, yo creo que hay una intención de tratar de polemizar mucho en este tema. Yo comparto que lo que debiéramos buscar es debatir en base a lo que pasa en la realidad. Y lo que pasa en la realidad es que independiente de lo que opine yo, o otra persona, tenemos un mercado clandestino gigantesco de misotrol. Lo que ocurre es que las mujeres que tienen recursos, sea porque tienen familiares profesionales, o más informadas, o porque tienen plata, acceden a apoyo de personal de salud. Y las que no, compran por Facebook.
—Es como la frase de la diputada Helia Molina cuando era ministra de Salud. Que le costó el cargo.
—Bueno, evidentemente ella abrió el camino para que eso sea decible hoy en día, sin que cueste el puesto.
—¿Quiénes cree que son los que buscan polemizar sobre este tema como para entorpecerlo?
—Es que me parece que es un tema en el que efectivamente se moviliza mucha opinión a favor y mucha opinión en contra. Pero, insisto, si tomamos este debate como un debate de políticos entre políticos, y no miramos los datos, no miramos la evidencia y no miramos lo que ocurre en nuestra población… Porque, por ejemplo, si yo quisiera armar un debate politiquero sobre esto, diría “aborto legal para no morir”. Y tomaría la consigna al pie de la letra. La realidad es que en Chile las mujeres no están muriendo por aborto clandestino. ¿Por qué? Porque hay un mercado clandestino de misoprostol. Y el misoprostol es un método seguro cuando tiene seguimiento sanitario. Pero en general es un método seguro.
Entonces, todas esas cosas antiguas que están en el imaginario, el raspaje, la aspiradora, el palo de apio, esas cosas ocurren muy minoritariamente, entonces no tenemos muertes por aborto. Lo que tenemos es un mercado clandestino. Y eso es lo que queremos también sincerar. O sea, hay quienes están muy contentos con ser uno de los pocos países que penaliza el aborto, pero prefieren mirar para el lado de que se vende misoprostol por Facebook.
—¿Están conscientes de eso?
—Creo que hay pocas personas que no sepan que pueden comprar una pastilla por Internet para abortar. Y a lo que a nosotros nos gustaría es que eso no ocurriera en condiciones tan precarias y, que sobre todo, las niñas y las mujeres más pobres tuvieran derecho a acceder en términos sanitarios.
—Y cómo responde a los críticos que dicen que la prioridad se debería poner en otros lados, como el desempleo femenino. Que tiene cifras altas.
—O sea, la primera urgencia que pusimos como Ejecutivo, no como Ministerio, fue la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres. No fue por el Gobierno que ésta se demoró dos años de nuestra gestión y siete años en poder salir. Respecto al desempleo femenino, tenemos una propuesta muy robusta, que tiene dos proyectos de ley, que es la agenda de Sala Cuna para Chile. Y podría seguir con otros temas, no quiere decir que no los estamos abordando, ni que no vayamos a dialogar con la oposición en esos temas también.
—¿Son igual de prioritarios que el aborto en estos días?
—Así es, pero se les pone otra carga, evidentemente. Porque no soy yo la que ha dicho que es el proyecto más importante. De hecho, siempre dijimos que nuestra prioridad era la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres y esa ya la aprobamos.
—¿Por qué los números son tan malos los números de desempleo femenino? Las cifras son comparables con las de 2010.
—Hay un objetivo que nos pusimos al inicio del Gobierno, que fue recuperar la tasa de inserción laboral femenina prepandemia. ¿Por qué? Porque el 2020, en los primeros seis meses de pandemia retrocedimos una década. Hubo una salida masiva de mujeres del mercado laboral. La tasa de inserción laboral femenina la hemos recuperado. Y ahora lo que tenemos que enfrentar son los problemas de ocupación e informalidad que ya teníamos previo a la pandemia, que tienen que ver precisamente con nuestra norma de sala cuna, principalmente, y también con nuestro sistema productivo, en donde el fuerte del empleo está en sectores donde no se contrata a muchas mujeres.
Por eso, también han sido tan importantes los planes de transporte público, y tenemos una cifra de mujeres récord, no solamente en Santiago, sino en el transporte público en regiones también, el plan de ingreso de mujeres a Codelco, porque en Chile era la minería pública la que estaba atrasada en la incorporación de mujeres.
—¿Y cómo responde a quienes les dicen feministas “de cartón”? Las críticas que dicen que el Gobierno no ha logrado lo que prometía en la materia.
—El feministómetro es un fenómeno extendido, también en el mismo feminismo, así que me lo tomo con humor. Pero, yo creo que mirando en cuanto a cumplimiento de objetivos…. puedo tener una buena o una mala opinión de mí misma, pero no creo que sea yo la llamada a evaluarlo, pero si miramos en términos de los objetivos que nos pusimos, la Ley integral está aprobada, la Ley de pago efectivo de pensiones de alimentos está generando está generando traspasos de recursos frescos hacia las familias con jefas de hogar y un cambio cultural en que ser papito corazón deja de ser algo propio de la picardía del chileno, a ser algo socialmente reprochable.
Estamos avanzando, yo creo, en forma bien firme, con el Servicio Nacional de la Mujer, Equidad y Género. Tenemos la propuesta de Sala Cuna para Chile, que era un tema que era difícil de debatir, era resistido, porque nadie quería volver a tocar el tema después de los dos proyectos del presidente Piñera. Y yo espero que el próximo año entonces podamos avanzar en aborto y en Sala Cuna. Y entendiendo eso, como yo creo que es de lo que se habla cuando hablamos que el feminismo es una agenda de libertad. Creemos que las mujeres decidan si quieren ser madres, y que si quieren ser madres, no pierdan todas las oportunidades por eso.

La proyección de Orellana: “Creo que como Frente Amplio debemos llevar candidato a primarias”
Orellana es la primera minisitra de la Mujer en ocupar un espacio en el comité político de ministros que encabeza el Presidente Boric y también es la única integrante del Frente Amplio en la mesa.
En ese rol, ha debido meterse en temas como elecciones constitucionales, municipales, y, ahora, presidenciales. Eso sí, Orellana asegura que no están atrasados como coalición en proponer un proyecto de continuidad al de Boric.
“Yo creo que según se dio en las últimas elecciones presidenciales, en este momento en Chile es más bien una carrera de 400 metros que una de 1500 metros”, plantea Orellana.
Y agrega: “Creo que como Frente Amplio debemos llevar candidato a primarias. En una coalición tan diversa es bueno tener una primaria. Pero eso es algo que tendrán que definir los partidos”.
—En términos políticos, ¿cree que realmente han escuchado su opinión en el comité político? Y no lo pregunto solo por el caso Monsalve, lo digo en general. ¿Cree que ha funcionado la trascendencia que se esperaba en el Ministerio de la Mujer en la toma de decisiones importantes?
—En eso nunca va a estar bien afinada la medida. Porque hay gente que reclama porque estoy metida en todo, y hay gente que encuentra que por qué no estoy metida en todo. Y la verdad es que el comité político es un espacio de síntesis, no se revisa todo lo que ocurre en el país. Y si yo tuviera que optar entre poder estar metida en todas las decisiones políticas o, por otro lado, poder hacer que el sistema funcione, en particular el sistema de atención en violencia contra las mujeres, prefiero la segunda. Porque creo que al final el aporte de nuestro gobierno hacia ese continuo de mejora en las condiciones de vida que han vivido las mujeres en distintas generaciones, no se va a medir por mi importancia personal, ni cuántos titulares yo acaparé, sino por cómo logramos mejorar esas condiciones de vida.
Creo que sí podemos decir que en eso hemos avanzado, con cosas como pensiones de alimentos, ley integral, reparación a víctimas de feminicidios. Ojalá Sala Cuna, la reforma de pensiones, cuidados y autonomía sexual y reproductiva.
—Ministra, y con respecto a la reforma de pensiones. ¿Diría que el partido está alineado con el Gobierno? Porque igual han presionado, igual se han generado críticas. Hay voces que empiezan a decir que es mejor no tener acuerdo.
—Creo que ha pasado en todas las bancadas. Porque efectivamente aquí la derecha ha tenido una posición sumamente dura. El Gobierno ha cedido en cinco puntos de cotización. Y en base a discutir 0,5 o no sé qué, empezamos a entrampar el debate. Y yo quiero insistir: cada año que se pone de exigencia de cotización, sacamos de un plumazo a miles de mujeres que nadie puede decirles que no trabajaron. Porque además son las generaciones de mujeres que no tuvieron posnatal, que no tuvieron muchos derechos maternales. Y, por lo tanto, sus lagunas son muchísimo mayores.
—Pareciera que el Presidente subió el tema esta semana.
—Pero es que las posiciones de la derecha son muy duras. Y, anclado a eso, tenemos un uso brutal del dinero de las AFP de los afiliados en campañas de desinformación. Los que no se han movido un centímetro son la AFP y sus dueños.
—En otro tema. ¿Le preocupa que en la derecha se diga que el Ministerio de la Mujer es inútil? Así lo dijo Johannes Kaiser. Y también lo ha planteado Javier Milei, en Argentina.
—No creo que la discusión se esté dando solo ahora. De hecho, era una promesa de campaña de José Antonio Kast. Hasta que se amplió su base de apoyo y desde Chile Vamos le pidieron moderar. Entonces, tan novedoso no es. Y en segundo lugar, creo que en Chile en particular, porque esto es también una agenda global, pero en Chile en particular, en sus votaciones las mujeres han sido muy firmes, no en adscribir a un sector político, pero sí en decir que no quieren retrocesos. Y yo creo que eso quedó muy claro el 17 de diciembre del 2023.
La defensa de las tres causales fue un punto importante a la hora de rechazar el proyecto de constitución republicana. Yo creo que hay parte importante de la oposición que ha tomado nota de eso.
—O sea, no ve un escenario en que un presidente elimine el Ministerio.
—El ministerio existe por ley orgánica constitucional. No es un capricho. Fue un debate político razonado que se dio y fue aprobado. Es el ministerio que tuvo la mejor ejecución presupuestaria del año 2024, que en tres años hemos logrado pasar de tener todos los programas de Sernameg objetados técnicamente, a tenerlos todos con recomendación favorable y expansión presupuestaria. A propósito de nuestra buena ejecución, fuimos uno de los pocos a los que no se le hizo recorte en el último recorte del proceso presupuestario.
Entonces, validez y elementos técnicos para poder defender el trabajo que hace este ministerio existen. El punto es si a la gente que quiere eliminarlo le interesan esos argumentos. Porque más bien pareciera que no. Porque ese trabajo necesita una estructura. Y este ministerio es esa estructura.
Ahora, no hay una receta mágica para defendernos del retroceso de los derechos de las mujeres. Porque esto es una ola global. Y por eso, a quienes nos acusan de voluntarismo, yo creo que la posición del Presidente es muy sincera. Y lo dijo antes del plebiscito del segundo proceso constituyente: es avanzar y no retroceder. Eso es reconocer que hay un riesgo de retroceso y que, por lo tanto, vamos a avanzar lo que podamos. Pero cumpliendo siempre con esa premisa de seguir adelante.
—¿Y estas críticas creen que son en el más plano de lo simbólico o a su labor concreta?
—O sea, yo creo que si hay alguien que hoy está haciendo política identitaria es la ultraderecha.
—¿En qué sentido?
—Que le están hablando a su nicho. Le están hablando a su nicho, sin tampoco búsqueda de ampliarlo.
—¿Y el Gobierno ya no hace eso? ¿O no lo hizo nunca?
—Yo no considero que el feminismo sea una cuestión identitaria.



