Crónica de un desplome: INBA bajó 551 puestos en cinco años en el ranking de la PAES
Los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) expusieron la grave crisis que enfrenta el histórico Internado Nacional Barros Arana (INBA), que en 2024 estuvo marcado por la explosión ocasionada por estudiantes que dejó a jóvenes en riesgo vital. Según los resultados de la última prueba, el Instituto este año bajó desde el puesto 1.098º que obtuvo el 2024 al 1.148º, una baja de 50 puestos con respecto al año anterior y de 551 con respecto a 2021. Tanto exrectores como exalumnos del INBA se han comunicado en las últimas semanas para intentar frenar la caída. "Es una impotencia, una pena gigantesca la que nos produce ver el estado del INBA y lo que se transmite en los chats de distintas generaciones", dice el exsenador Jorge Pizarro, quien rememora los años de gloria del internado en el que estudió.
Por Manuel Montes 12 de Enero de 2025
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Juan Manuel Yáñez (88 años) recuerda con claridad el 1 de abril de 1957, el día en que ingresó a trabajar al Instituto Nacional Barros Arana (INBA). “Cuando yo fui llamado para incorporarme como inspector ,y ayudante de biblioteca en el INBA, entré a un colegio majestuoso”, dice Yáñez al recordar su primer día de trabajo en el establecimiento, donde trabajó durante 53 años, cinco de esos como rector, hasta que se retiró en 2010. Y recuerda: “Me detuve frente a la estatua de don Diego Barros Arana, miré hacia el cielo y dije: como hoy entro a este colegio, me gustaría terminar aquí mi carrera como profesor, y así fue”.
En sus años de gloria, comenta el exfuncionario, el INBA albergaba solamente a estudiantes internados, gran parte de ellos provenientes de regiones. También recuerda que para los alumnos el ser inbano era una responsabilidad y que había una identidad en cada uno de ellos. Así como también buenos resultados.
“En ese entonces un porcentaje muy muy alto de los alumnos se iba a universidades prestigiosas. Los matemáticos eran todos ingenieros, los biólogos eran médicos y los humanistas, abogados”, dice el exrector. Y agrega, algo que confiesa como un gran dolor: “Eso hoy ya no se ve”.
La percepción de Yáñez coincide con los números. Según los datos entregados a The Clinic por la Dirección de Análisis Institucional y Estudios Estratégicos de la Pontificia Universidad Católica sobre los resultados de la PAES 2024, queda claro que en las últimas dos décadas, el internado ha sufrido una baja constante en el ranking nacional de colegios, pasando de estar en el puesto 523º en 2005, a quedar en el 1.148º en 2025, una baja de 625 puestos en 20 años.
Una caída libre que ha estado concentrada en los últimos cinco años: en 2021 el INBA estaba en el puesto 597º.

La explosión
Para el INBA, los últimos años se han visto marcados por una serie de hechos de violencia al interior del establecimiento. Pasado el mediodía de la jornada del 23 de octubre, mientras se celebraba la despedida de los cuartos medios, un grupo de estudiantes intentó salir del colegio para generar desmanes, pero fracasó. En su regreso, al ingresar al baño donde mantenían elementos incendiarios, se produjo una explosión.
Este incidente dejó a 35 personas heridas, de las cuales ninguna falleció, pero al menos cinco estuvieron en riesgo vital y 13 quedaron hospitalizados por más de un mes. Al respecto, los apoderados del internado emitieron un comunicado, en el cual decían que “las manifestaciones extremas son múltiples y siempre habrá quien esté dispuesto a arriesgar su vida y su libertad por hacer ruido suficiente para ser escuchado“.
Este hecho marcó 2024 como uno de los más complejos en la historia del establecimiento, algo que se reflejó en los resultados de la PAES 2024, en donde el INBA obtuvo el lugar 1.148º, una baja de 50 puestos en el ranking nacional frente a los resultados de 2023, en donde obtuvo el puesto 1.098º.
La baja en el ranking nacional de establecimientos educacionales se ha mantenido durante los últimos años. En 2020, el INBA quedó en el puesto 691, en 2021 obtuvo el lugar 597, en 2022 el 703, 914 en 2023, 1098 en 2024 y 1148 en 2025. Resultados que no se acercan a lo que obtenía hace décadas.
Gonzalo Saavedra, exrector del INBA, comenta que “llevamos décadas de decadencia en todo sentido, resultado de pruebas de medición como SIMCE, PAES, PISA, etc.”. Dice que en este momento el INBA se encuentra en una situación mucho peor de lo que jamás había estado, producto de múltiples factores.
El exrector Juan Yáñez explica que otro punto relevante para entender el estancamiento del internado es el exceso de cambios de los puestos directivos.
“Desde 1990 a la fecha, los directores nunca han durado los 5 años que corresponden a un período”, señaló, destacando que para el desarrollo de los estudiantes es sumamente importante que una misma figura directiva, con un mismo plan de estudios los acompañe desde octavo básico hasta cuarto medio.
La evidencia más clara de este punto son las recientes declaraciones del alcalde de Santiago, Mario Desbordes (RN), quien afirmó esta semana que la administración de la exalcaldesa Irací Hassler “demolió la educación pública”, y que sí o sí quiere cambiar a la actual rectora del INBA, María Alejandra Benavides, que asumió en 2022.
En todo caso, si bien el INBA sufrió una baja radical en el ranking nacional de establecimientos educacionales, no es el único que mantiene una tendencia a la baja. El Instituto Nacional (IN) ocupó el 9º lugar en 2004, y hoy se posiciona como el número 303º de Chile, con un promedio de 703.4 puntos en lugar de los 708 que le dieron la posición número 267º el año pasado.
En cuanto al Liceo de Aplicación, también tuvo una baja en el ranking nacional, pasando del puesto 701º en 2024 al puesto 1.046º este año.

Los años oscuros del INBA
La jornada del 23 de octubre de 2024 selló lo que ha sido una época muy compleja para el INBA. Esto debido a que, con las múltiples problemáticas que acomplejan a la institución, ha sido noticia por sus constantes hechos de violencia.
Según Harold Alarcón, presidente del Centro de Exalumnos del Internado Nacional Barros Arana, el incidente de la bomba molotov tuvo claros efectos psicológicos en los alumnos. Sin embargo, para Alarcón, este acontecimiento no fue lo que determinó la baja en el rendimiento de los alumnos, sino que este fenómeno se debe a una serie de factores que no dependen del internado.
Alarcón plantea que el proceso de preparación de un alumno para la prueba de admisión no ocurre solamente en su último año de enseñanza media, sino que parte desde séptimo básico. “Los jóvenes que rindieron esta prueba estudiaron en pandemia, son jóvenes que vienen de un proceso muy dañado”, explica el exalumno del INBA.
Otro factor importante que reconoce Alarcón como determinante para la formación de los alumnos, es la subvención que recibe el establecimiento por cada estudiante de parte del Estado. “Si consideramos que un colegio como el INBA, que recibe entre $100 y 120 mil pesos por estudiante, lo cual es precario, no tiene cómo competir contra colegios que tienen una mensualidad de $600 u 800 mil”, recalca.
Francisco Silva, exalumno del INBA egresado en 2021, explica que gran parte de las dificultades que tienen los alumnos para estudiar se debe al ambiente que generan las manifestaciones o “salidas incendiarias”. Según el exinbano, tras cada uno de los conflictos entre alumnos y autoridades, el interior del establecimiento quedaba con efectos del gas lacrimógeno lanzado.
Según comenta el exestudiante, las constantes manifestaciones hacían que se perdiera el foco educacional, ya que los estudiantes perdían el respeto por los profesores y, en vez de ir a estudiar, mantenían el foco en las manifestaciones.
El exrector Gonzalo Saavedra explica que lo de las bombas Molotov es un “fenómeno” que viene ocurriendo en los “colegios emblemáticos” desde hace aproximadamente 8 a 10 años (…) por lo que claramente la violencia que hoy se vive en los colegios públicos golpea fuertemente el rendimiento escolar”.
Según Saavedra, “lo de noviembre en el INBA, además de ser un episodio extremadamente grave, golpea fuertemente en el alma del colegio. Para nadie debe haber sido fácil ver este triste incidente, si para un adulto es fuerte, imagínate para un niño o adolescente ver quemarse a un compañero”.
The Clinic habló con un vecino del establecimiento, que comentó lo mucho que afectan las constantes manifestaciones tanto al entorno, como a los mismos estudiantes. El hombre, que lleva más de 40 años viviendo en el sector, ha evidenciado cómo la violencia de las manifestaciones ha incrementado, afectando incluso a los mismos alumnos del internado. “Ya nadie respeta a nadie, 100 de ellos protestan y 500 cagan con las clases”, señaló el residente de Quinta Normal.
En 2016, en el contexto de la toma de dos semanas que significó un gasto de más de $300 millones para el colegio, el INBA perdió la excelencia académica. A esto, hay que sumarle la baja constante de matrículas del internado, que desde 2014 hasta la fecha disminuyó en más de 1000 estudiantes matriculados.
Rodrigo Roco, exdirector de Educación en la municipalidad de Santiago en el periodo en que Irací Hassler fue alcaldesa, envió una respuesta escrita a The Clinic, en la que menciona que “es un error asociar la baja en los puntajes promedio a hechos de violencia”.
Según el exdirector, no existe una relación de causalidad directa entre ambos. Roco explica que la baja sostenida de los puntajes en promedio “tiene su explicación más probable en el cambio en la composición socioeconómica del estudiantado de los liceos históricos”.

Los años de gloria
Desde su creación en 1902, el Internado Nacional Barros Arana fue por décadas la opción por excelencia para aquellos estudiantes de regiones que llegaban a estudiar a Santiago. Su conveniente sistema que dependía directamente del Ministerio de Educación (Mineduc), junto con aportes de los apoderados, convertía al internado en una opción sumamente atractiva para ingresar.
A lo largo del siglo XX, el INBA educaba a jóvenes que posteriormente se convertirían en figuras importantes para la sociedad chilena. Personas como el expresidente Patricio Aylwin o Nicanor Parra cuentan en sus historias pasos por el internado.
Otra figura política chilena que entró al INBA a fines de la década de los 60 es Jorge Pizarro (Democracia Cristiana), expresidente del Senado. En ese entonces, comenta Pizarro, en el colegio eran todos internos, las actividades académicas destacaban por su alta exigencia, con un profesorado prestigioso, y el INBA se caracterizaba por la gran oferta de actividades para sus alumnos.
“Había de todo ahí, se podía hacer deporte, había música, arte, cine, radio y más actividades para los estudiantes”, recuerda con nostalgia Pizarro, que con dolor menciona que tanto a él como a otros exestudiantes del INBA les entristece ver la condición actual del internado.
“Es una impotencia, una pena gigantesca, lo que nos produce ver el estado del INBA y lo que se transmite en los chats de distintas generaciones”, menciona el exsenador.
También recuerda la gran infraestructura que tenía el colegio, con numerosos espacios para hacer deporte y todos en buen estado. Una de las cosas que tanto el exsenador Pizarro como el exrector Yáñez recalcan es el deterioro de la infraestructura del INBA. El establecimiento llegó a contar con múltiples canchas, dos gimnasios, peluquería e incluso una sastrería para el uso de los alumnos.
Una de las cosas que más nostalgia le trae al exparlamentario es la convivencia con los estudiantes de otras regiones, pues al ser un internado, el INBA albergaba a jóvenes de todas partes de Chile. Según Pizarro “teniendo a los estudiantes de distintas partes del país, la vida en comunidad era muy rica, porque uno llegaba a enterarse lo que pasaba en todas las partes de Chile”.
Este último punto es el que muchos exalumnos critican, diciendo que al aceptar alumnos que no estudien en la calidad de internados, se pierde el punto del INBA, que era recibir estudiantes de distintas partes de Chile para generar una convergencia de diferentes culturas.
“Hemos hecho el esfuerzo, desde hace mucho tiempo, para que el internado recupere su calidad de internado”, menciona Pizarro, quien sostiene que actualmente en el INBA no hay ningún proyecto que refleje una comunidad escolar.
“No tiene la esencia de lo que era el proyecto educativo y formativo. Diría que hasta principios de los años 90 todavía mantenía una cierta mística el colegio, pero se perdió con la dependencia de la educación a nivel municipal”, agrega Pizarro, quien piensa que el declive del INBA se debe a que dejó de ser un proyecto prioritario para el país.
Hoy, tanto los exrectores Yáñez y Saavedra, como los exalumnos Jorge Pizarro y Harold Alarcón concuerdan en una cosa, la solución para la baja constante del rendimiento del INBA es complicada, porque implicaría cambios radicales en el funcionamiento del liceo.
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Entre toda la angustia e impotencia, el jueves 2 de enero, el exrector Juan Yáñez tomó una decisión. Ante los múltiples llamados y mensajes de inbanos pidiéndole incidir en la crisis de la institución -debido a que es considerado un referente-, le pidió a sus cercanos que lo grabaran con un celular. Quería enviar un mensaje.
El video lo difundió la cuenta del Centro de Exalumnos del INBA, solo pocos días antes de que los resultados de la PAES volvieran a golpear el ánimo de la comunidad. En el registro, en todo caso, es como si ya hubiese conocido los datos.
“Antes de partir de este mundo, quiero que las generaciones presentes, pasadas y futuras rememoren, unidas en un solo cuerpo, la rica historia de este colegio”, expresó Yáñez en el video. “Estimados inbanos, el colegio nos necesita para que trabajemos juntos en su pronta recuperación”, concluyó.



