Entrevistas
26 de Enero de 2025José Antonio Kast, carta presidencial del Partido Republicano: “Estoy más maduro, pero soy el mismo de 2017 en las ideas y convicciones”
El exdiputado reivindica en esta entrevista las propuestas de su primera aventura presidencial, las que, afirma, hoy ocupan otros candidatos. Asegura, por ejemplo, que han sido los únicos en mantener una misma línea en la defensa de carabineros que enfrentaron a la justicia en el marco del estallido de 2019, a quienes adelanta que indultaría en caso de llegar a La Moneda. También insiste en que irá a primera vuelta presidencial y marca diferencias con Johannes Kaiser: “Nosotros tenemos un proyecto ya consolidado, él está construyendo uno”. Aquí, además, insiste en sus críticas al acuerdo de pensiones, el que, sostiene “va a ser peor que el Transantiago y la reforma tributaria unidas”. Y acusa cálculo electoral del Gobierno y Chile Vamos: “Les conviene que el tema se cierre y que, quizás, Tohá sea candidata, más que Bachelet”.
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Con la canción We Will Rock You, de Queen, por los altoparlantes, un centenar de banderas chilenas y de la mano de su mujer, Pía Adriasola, José Antonio Kast hizo ingreso al Salón de Honor del Congreso en Santiago, el pasado jueves, en un encuentro que congregó a más de 600 militantes del Partido Republicano.
“Se siente, se siente, Kast presidente”, fue el grito que acompañó a los múltiples abrazos que recibió el fundador de la colectividad quien se ubicó frente a un podio para entregar un mensaje de cerca de una hora, en lo que sería su primer discurso como abanderado presidencial de los republicanos.
Allí habló de acabar con la “cultura woke“, el “identitarismo divisorio” y el “lucro disfrazado de ambientalismo”.
“Chile necesita un cambio radical”, fue otro de los mensajes que intentó instalar José Antonio Kast, en una actividad que se dio en un mes donde partidos de Chile Vamos —la UDI y RN— proclamaron como su candidata presidencial a Evelyn Matthei y en el que Johannes Kaiser, un conocido en las filas republicanas, irrumpió en las encuestas y superó en algunas, como en Cadem, al propio Kast.
Se trató así, de un hito especial para el exdiputado de la UDI, quien recibió al día siguiente a The Clinic para profundizar en las metas de su partido en 2025, en su tercera candidatura —y la última, ha dicho—, en sus diferencias con otros abanderados del sector y reafirmar sus ideas y convicciones, las que, asegura, hoy continúan vigentes.
“Si no gano la presidencial, pero triunfan las ideas que nosotros presentamos, eso también es ganar”
—¿Cuál es el principal objetivo de los republicanos para 2025?
—Nosotros siempre nos hemos fijado metas de corto, mediano y largo plazo. Lo que nos ha pasado es que muchas de estas se hicieron realidad más temprano de lo esperado. Entonces, cuando uno dice cuáles son las metas que tenemos, claro que queremos ganar la Presidencia y ganar el Parlamento. Y cuando decimos que queremos ganar es que nuestras ideas ganen. Quiero ser presidente, me encantaría serlo. Pero si no gano, y ganan las ideas que nosotros representamos y sacamos una gran representación parlamentaria, eso también es ganar. Porque si ganan nuestras ideas, gana Chile. Eso es lo que queremos.
—¿Cuáles son esas ideas?
—Queremos combatir el crimen organizado, el terrorismo. Queremos cerrar las fronteras, hacer un giro grande en el tema de la inmigración ilegal. También superar el tema de las listas de espera. Terminar con la tómbola en educación. Eso lo podré hacer yo o alguien del sector. Pero lo importante es que cada una de esas cosas le va a mejorar la calidad de vida a las personas. Ese es nuestro interés.
—¿Dice, en el fondo, que la prioridad es más bien lograr una mayor fuerza en el Congreso que ganar la presidencial?
—No. Es un conjunto. Ganar la presidencial ayudaría a realizar todos los cambios que hasta ahora nadie se ha atrevido a hacer. Porque para dirigir Chile se necesita carácter, voluntad y coherencia. Creo que nosotros eso lo tenemos y yo lo represento bastante bien.
—Ha comenzado a señalar que muchas de sus ideas de su primera candidatura ahora no son mal vistas…
—He tenido una coherencia desde el año 2017, incluso desde el año 2010. Yo no he cambiado la línea de las cosas en las que creo o cómo las planteo. Estoy más maduro. Hoy día somos un gran equipo republicano. No soy el mismo de 2017 por edad, por conocimiento, por experiencia, pero sí soy el mismo en las ideas y en las convicciones, y eso ha crecido. Tanto así que hoy los debates vuelven a lo que es para nosotros el sentido común, el eje del cual nunca deberíamos haber salido: la seguridad, la propiedad privada, la libertad, el mérito, el emprendimiento. Si en algún minuto se vieron como distorsionados, hoy la gente vuelve a pedir y exigir eso.
Entonces, claro que nos interesa ser la bancada más grande, pero no necesitamos ser la más grande. Tenemos que ser una bancada que de verdad influya en las políticas públicas. Y en algunas de las normas que estaban ahí en discusión, sí hemos influido.

“Reencantando a las personas que nos ayudaron y convocando a más, vamos a lograr la mayoría para ganar”
José Antonio Kast pone un ejemplo en materia de seguridad para sostener que ha mantenido una sola línea durante estos años. Asegura que cuando se produjo el estallido y funcionarios de Carabineros fueron agredidos físicamente, “los únicos que salieron a defender los carabineros fueron los republicanos”.
“Se produjo el accidente con el carabinero Sebastián Zamora con un joven manifestante. Todos le dieron la espalda a Carabineros, incluso el gobierno de entonces, pero nosotros no: dijimos que el carabinero estaba cumpliendo su función y se produjo un accidente. Las personas que deberían haber sido más cercanas a Carabineros, le dieron la espalda”, sostiene.
“Eso somos los republicanos —concluye—. No hemos cambiado la línea. Que hoy muchos se quieran vestir con el uniforme de Carabineros… nos parece bien. Porque nuestras ideas ya se instalaron. Lo mismo en temas de migración, cuando yo hablaba de la zanja me hacían burla. Hoy todos hablan del cierre total de la frontera”.
—¿Hoy le están copiando las ideas?
—Lo importante no es quién haya planteado la idea, lo importante es que se hagan las cosas. Ya para nosotros es un triunfo que hoy se hable de cerrar la frontera, es un triunfo que se valore la labor y se reconozca a Carabineros de Chile, a la PDI, a Gendarmería, a las Fuerzas Armadas (golpea la mesa). Hoy hay como un espíritu patrio de decir estas son las instituciones que algunos trataron de destruir. Piense que el gobierno anterior hablaba de la reforma total de Carabineros, y nosotros le decíamos al gobierno de Sebastián Piñera: “¡Qué es esto!” (…). No conocían la realidad de Carabineros. Nosotros, en cambio, hemos mantenido una línea.
En el tema de salud, lo mismo. Cuántos de los que hablan de las listas de espera han recorrido las urgencias de los hospitales. Siempre he dicho que Chile tiene un buen nivel de prestación de atención de salud cuando tú ya logras pasar de la urgencia y llegas al segundo piso del hospital. ¿Pero quién entiende al funcionario que está ahí y tiene temor de que llegue una banda criminal a ajusticiar al que trataron de matar a la calle y llega a curarse sus heridas? No lo conocen. Por eso para mí era tan importante recorrer las 345 comunas.
—¿Las ideas que reivindica logran convocar a una mayoría en Chile?
—No alcanzaron en un momento porque hubo una situación de crisis en el país, con un gobierno que no supo enfrentar a tiempo una crisis social que terminó en un estallido. Tampoco supo enfrentar una pandemia como correspondía, diciéndole a las personas que se auxiliaran con sus propios fondos, aunque eso tuvo un efecto positivo, como fue que la gente se dio cuenta que su plata estaba (en las AFP).
Hoy hay voto obligatorio. Chile vivió un proceso constitucional donde conoció lo que planteaba la izquierda, ha vivido bajo un muy mal Gobierno, un desgobierno, le digo yo. Y ahora, reencantando a las personas que nos ayudaron y convocando muchas más, sí vamos a lograr esa mayoría que se requiere para ganar.

“Yo soy una persona moderada, pero hay momentos en que se debe golpear la mesa y decir: esto se acabó”
—Habla de impulsar una política de shock, de hacer cambios radicales, pero en Chile se suele decir que la ciudadanía prefiere las opciones moderadas.
—Creo que hay un discurso político y un discurso real de las personas. El discurso político habla de la moderación, de los acuerdos, pero es el mismo discurso que habla de las fronteras sin conocer la fronteras.
—¿Los chilenos no son moderados?
—No. El chileno en general es una buena persona. Pero ha sido tan violentada que yo entiendo cuando alguien dice que quiere expulsar a todos los extranjeros. Yo no digo eso. Yo digo: primero vamos a cerrar el ingreso y después vamos a expulsar a los que entraron ilegalmente. La situación de la inmigración ilegal fue promovida por Michelle Bachelet, ella sabía que había inmigración ilegal por las personas que llegaban en avión como turistas y se quedaban aquí. Ellos promovieron eso, trataron de cambiar la cultura de Chile trayendo a muchos extranjeros, a lo mejor incluso con fines electorales. La misma izquierda fue generando una situación de tensión en Chile entre chilenos y extranjeros.
Y eso no es que haga al chileno menos moderado. Yo también soy una persona moderada, pero hay momentos en que uno tiene que golpear la mesa y decir: esto se acabó. Eso no es que pierda la moderación, eso es actuar con sentido común, con liderazgo.
—Dentro de las políticas de shock, menciona una serie de medidas para combatir la inmigración irregular, como el contar con centros de acogida. Pero no es fácil contar con los recursos, la infraestructura o lograr el diálogo con países vecinos. ¿No se cae a veces en el populismo?
—No, no, no. Si hay algo que yo no tengo es ser populista o demagogo. Yo nunca voy a mentir respecto de las cosas que se pueden o no se pueden hacer. Cuando uno tiene conocimiento de lo que es Chile, uno sabe perfectamente en qué lugares puedo instalar un centro de acogida o de detención provisoria para migrantes. Uno sabe perfectamente cuánto cuesta montar un campamento minero, en cuáles condiciones, cuánto cuestan los cercos perimetrales y la vigilancia. Si alguien está pensando que vamos a hacer una cárcel con las torretas y vamos a tener vigilantes las 24 horas, no es así.
—Justamente vemos todo lo que cuesta construir una cárcel en Chile…
—Cuesta más de lo que correspondería, porque cuando se demoran 10 años y se rearman todos los proyectos una y otra vez, ¿quién se queda con la plata? ¿Los ingenieros que diseñaron el proyecto uno, dos o tres? Miremos la cárcel de La Laguna, de el Maule, que fue inaugurada por el presidente Boric, fue inaugurada de manera falsa. Faltaron los presos falsos nomás. Ahí los primeros internos van a ser entre 40 y 100, mientras la capacidad completa de 2.700 o 2.800 se va a cumplir en dos años más. ¿Por qué no hoy?
Yo te aseguro que lograremos construir centros de detención preventiva o de acogida para inmigrantes, tener la vigilancia suficiente, hacer la zanja, hacer cárceles. Si nosotros sacamos adelante la ley exprés, la cárcel la vamos a tener en un año. Y para 5 mil o 10 mil personas. En El Salvador hicieron una cárcel para 40 mil en un año y la mano de obra eran los presos. No eran esclavos, eran presos que dentro del grado de libertad que tenían, podían optar a que si se trabajaba en la construcción de la cárcel, cada día trabajado eran dos días de rebaja de la condena.
—Todo esa política del presidente Bukele, sin embargo, ha sido cuestionada por organismos internacionales por violaciones a los derechos humanos.
—Los 6 millones de salvadoreños no cuestionan el buen trabajo realizado por el presidente Bukele y sus ministros. Y yo estoy con los ciudadanos chilenos, no con los organismos internacionales. Si Amnistía Internacional me va a decir que estoy violando los derechos humanos por tener una persona encerrada con comida, con vestimenta, con artículos de aseo… Que me demanden donde quieran. Pero aquí los presos que sean parte de organizaciones criminales se van a ir presos, algunos de por vida.

Reforma de pensiones: “Este acuerdo va a ser peor que el Transantiago y que la reforma tributaria unidas”
“#RechazoElManotazo”, ha sido la frase que han ocupado los republicanos en redes sociales para cuestionar el acuerdo de los senadores de Chile Vamos con el Gobierno para sacar adelante una reforma de pensiones, la cual se está tramitando en la Cámara Alta.
José Antonio Kast ha liderado esa ofensiva, cuestionando duramente a la coalición opositora y a La Moneda. “Este Gobierno es increíble, dicen como si nada que la reforma de pensiones va a generar 100 mil puestos de trabajos menos y les da lo mismo. ¿Quién se hace cargo de la informalidad, de los emprendedores que le van a tener que decir a sus trabajadores que no van a poder hacer un aumento de sueldo? No conocen, no saben y no hacen”, dice.
—¿Le da algún tipo de valor al acuerdo?
—No, ninguno. Porque este acuerdo va a ser peor que el Transantiago y la reforma tributaria unidas. El Transantiago prometía a los chilenos que iban a recuperar tiempo en sus hogares y salía Michelle Bachelet diciéndole a todos los chilenos que iban a tener un transporte de calidad, pero el resultado fue un fracaso. Y la reforma tributaria, también de Michelle Bachelet, que se ha sacado el premio de la destrucción de la calidad de vida de las personas, lo único que hizo fue trancar el desarrollo del país.
Este acuerdo va a generar más daño, porque va a generar un costo estatal altísimo, va a generar una informalidad mayor y un germen de destrucción de un sistema que funciona. Además la ministra (Jeannette) Jara les dijo (a Chile Vamos) en su cara que van a presentar otro proyecto para generar un inversor estatal más potente. Y la diputada Gael Yeomans les dice que este es un primer paso. Se lo están diciendo y ellos hunden la cabeza igual que el avestruz.
—Usted quiere llegar a La Moneda y desde el gobierno tendrá que negociar. ¿No queda en mal pie si solo rechaza y no se abre al dialogo?
—En la medida que le hagan bien al país. Pero estamos viendo una negociación, como la tributaria, que le hace daño a Chile.
—El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) recomendó avanzar con la reforma…
—El CFA ocupó once veces la palabra “riesgo” en su informe. Yo también estoy de acuerdo en que hay que subir el monto de la cotización, pero hay que considerar que el CFA no dijo que es mejor hacer este acuerdo que no hacer nada, dijo que no les han dado tiempo. Este es un proyecto que se comenzó a discutir después del desliz que tuvo Guillermo Ramírez en una radio. A partir de ahí se prendieron las luces de alerta. Porque estaban llegando a un acuerdo en secreto. Es decir, la cocina de Zaldívar se queda chica respecto de lo que ellos estaban haciendo.
“Chile Vamos saca cuentas electorales y le conviene que el tema de pensiones se cierre, y que quizás Tohá sea candidata, más que Bachelet”
—El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, decía que los republicanos sin conocer el acuerdo de pensiones ya habían decidido rechazarlo, como una estrategia electoral.
—Nosotros actuamos con convicción y coherencia. Si actuáramos por cálculo electoral, a lo mejor habríamos hecho lo que hicieron algunos de la derecha tradicional de darle la espalda a Carabineros en un momento. Nosotros no estamos cuidando nuestros puestos. Por ejemplo, nuestros diputados han enfrentado con valentía el tema de los retiros. Y yo le diría a la derecha tradicional que se hagan cargo de los retiros. ¿Cuántos diputados de esos partidos votaron a favor? Que se hagan cargo de la reforma tributaria o de algunas normas que han negociado con el Gobierno. O de no haber dado sus votos para sacar a malos ministros.
—¿Y desprende un cálculo electoral para sí impulsar la reforma?
—Yo creo que sí, yo creo que Chile Vamos saca cuentas electorales y le conviene que esto se cierre y quizás que (Carolina) Tohá sea la candidata, más que Bachelet. Evelyn Matthei ya tuvo una elección contra Michelle Bachelet y no le fue bien. Le conviene quizás que en la izquierda Jeanette Jara sea candidata, porque las ven como candidatas más débiles. Entonces, yo no tengo claro si aquí hay una mirada de bien país o bien electoral, y si están mirando el bien electoral para después hacerle un bien al país, están muy equivocados, porque hay veces que una mala reforma no se recupera con un buen gobierno.
Y por otra parte, la ministra Jara a lo mejor quiere mostrar un triunfo para ser candidata presidencial, así como la ministra Tohá quería mostrar su triunfo de sacar adelante el Ministerio de Seguridad, porque también necesita algo que mostrar si va a ser candidata. Pero ellas no pueden hacer sus candidaturas a costa de todos los chilenos. Si después de esto ellas salen del gobierno para ser candidatas, va a quedar en evidencia que usaron a los chilenos, al gobierno y a Chile Vamos para promover sus candidaturas presidenciales. Una vergüenza.

José Antonio Kast y sus diferencias con Kaiser: “Nosotros tenemos un proyecto ya consolidado, él está construyendo uno”
Esta semana, el Partido Nacional Libertario, liderado por Johannes Kaiser, anunció que contaban con 30 mil firmas para constituirse como tienda política. La noticia, junto al alza en las encuestas por parte del diputado, ha reconfigurado el mapa presidencial. “Aquí la carrera todavía no parte”, dice José Antonio Kast, quien asegura que es una buena noticia el rendimiento del exrepublicano.
—Usted ha dicho que vino a mover el árbol de la política. ¿Qué tan en riesgo está esa realidad con la irrupción de los libertarios?
—Yo creo que se fortalece lo que nosotros planteamos. Aquí me da lo mismo que alguien me copie lo que puedo haber dicho la primera vez, en la medida de que se haga. Y si Johannes Kaiser viene a reforzar ese movimiento del árbol, mejor. Porque los que lo están haciendo mal, se van a poner más nerviosos. Quiere decir que nuestras ideas se han ido asentando.
—¿Cree que la izquierda está nerviosa al ver que al frente tienen tres candidatos que se disputan votos entre ellos?
—Sí, están nerviosos porque saben que vamos a ganar. Saben que uno de nosotros va a ganar. Les vamos a ganar en primera vuelta y en segunda vuelta, y les vamos a ganar el Parlamento. Eso los tiene tan nerviosos y hace que usen el Gobierno para una mala reforma de pensiones y para tener alguna estrellita que mostrar en la casa.
Yo veo con buenos ojos lo que está haciendo Johannes, porque está fortaleciendo la línea de trabajo. Él también ha sido claro en el tema del crimen organizado, las fronteras, los operadores políticos, de que esta es una mala reforma de pensiones. Entonces se va abonando a lo que nosotros hemos planteado.
—“Caballo pillado, caballo ganado”, dicen en la hípica.
—Es que hay que ver el final, aquí la carrera todavía no parte.
—Algunos analistas dicen que Kaiser viene a ser un factor nuevo y disruptor. ¿Le arrebató los factores que tenía en la última candidatura?
—Primero, siempre me llamó la atención que a los analistas nadie les pasa la cuenta. Cuando no se cumple lo que dicen, se quedan callados una semana y después vuelven a opinar de lo que va a pasar. No se hacen cargo. Estamos llenos de ejemplos: decían que si yo me retiraba en la primera vuelta del año 2017, Sebastián Piñera ganaba en primera vuelta. El resultado fue lo que nosotros dijimos: Sebastián Piñera era un mal candidato y sacó solo el 36% de los votos, y tuvo que ser reforzado por todos para después ganarle a un candidato mucho más malo, que era Guillier.
Entonces, hay muchos analistas que hablan y hay cosas que son evidentes. ¿Es un factor nuevo Johannes Kaiser? Sí. ¿Conformó su partido? Sí. ¿Eso mueve el escenario político? Sí, pero para bien.
—El “Atrévete con Kast” podría pasar a ser ahora un “Atrévete con Kaiser”…
—No lo sé, él va a tener que lanzar su campaña. Me imagino que no va a usar ese eslogan, pero está por verse. Esto recién comienza.
—¿Y no le complica que haya un punto de fuga de republicanos hacia los libertarios? A Kaiser lo acompañan diputados que son exrepublicanos.
—Mientras se mantengan en el sector y tengan una línea clara no lo veo como una preocupación. Si no se sentían representados por lo que hace el mundo republicano, es legítimo que dejen el partido y que puedan conformar un conglomerado en el que se sientan más a gusto. Pero eso no tiene por qué generar tensiones. Cuando yo me fui de la UDI, no me fui denostando públicamente a la UDI. Nosotros armamos algo distinto y salimos adelante por nuestro propio mérito. Nosotros no necesitamos hablar mal de otros para poder consolidarnos como partido político.
—¿Kaiser es una versión radical de usted?
—Mi preocupación hoy no es Kaiser. Yo estoy preocupado de combatir al Tren de Aragua, no de hablarle a los otros. No me voy a referir a las personas, pero sí voy a recoger las ideas que ellos plantean.
—¿Pero qué diferencia a José Antonio Kast de Johannes Kaiser?
—Nosotros tenemos un proyecto ya consolidado, él está construyendo un proyecto. Aquí hay una experiencia acumulada, equipos que están trabajando, que él tiene que consolidar y construir, y él mismo lo ha señalado, diciendo que “somos un movimiento en construcción”. Nosotros desde el año 2017, cuando reunimos las firmas para que yo fuera candidato independiente, después con el movimiento Acción Republicana, con el centro de estudios Ideas Republicanas y finalmente con el partido—y con varias elecciones en el cuerpo—, somos un grupo bien consolidado y afiatado. Eso yo creo que marca una diferencia. Él va en camino a eso, nosotros ya hicimos ese camino.

“¿Primarias? El consejo general ya tomó una decisión: vamos a llegar a la primera vuelta presidencial”
—Cuando ustedes toman la decisión de ir directo a primera vuelta, ¿se puede decir que eso es un hecho?
—Sí, nosotros decimos lo que pensamos y hacemos lo que decimos.
—Si no logra despegar en las encuestas, ¿puede que eso cambie después?
—Miremos las elecciones anteriores, ¿cuándo despegué en las encuestas? Después de la inscripción, porque hasta fines de agosto de 2021 el favorito de la derecha era Sichel. Hasta antes de la primaria de la izquierda, los favoritos eran Lavín y Jadue. Pero llegaron Boric y Sichel, y dentro de la derecha, yo diría que hasta el primer debate, el favorito seguía siendo Sichel. Para nosotros fue un muy buen debate y para Sichel fue uno muy malo, un hecho como ese cambió el curso de la historia. Entonces, estamos a diez meses, no han partido las campañas. Yo recién estoy empezando de nuevo a tener un grado de presencia propia en los medios, porque hemos tenido tantas elecciones donde nosotros tomamos una opción distinta de potenciar el Partido Republicano, no la figura de José Antonio Kast. El partido hoy es más que José Antonio Kast, y eso también nos distingue.
—¿Las primarias podrían estar en evaluación si no despega en las encuestas de aquí a abril?
—En las encuestas yo nunca he sido el favorito, siempre hemos sorprendido y hay que darle tiempo al tiempo. El consejo general del partido ya tomó una decisión, es decir, vamos a llegar a primera vuelta, porque es la instancia donde la mayor cantidad de chilenos tiene la posibilidad de emitir una opinión. Las primarias convocan a un grupo que puede ser un millón o un millón y medio de personas, pero las elecciones convocan a 13 millones de personas. Y yo creo que los ciudadanos también tienen derecho a ver a los candidatos.
De llegar a La Moneda, adelanta que indultará a carabineros condenados en el marco del estallido
“El wokismo ya no es exclusivo de Estados Unidos”, dice José Antonio Kast cuando se le pregunta por qué puso énfasis en su discurso en acabar con la “cultura woke“, un término exportado del país en el que abaca de asumir por segunda vez como presidente Donald Trump.
“Cuando expuse en Hungría yo planteé que teníamos un presidente woke. Un presidente que se duele por el drama de la delincuencia y la pobreza, y no hace nada. Duerme tranquilo, hace asados, lee poesía. Si él se conmueve con el drama humano, que no se dedique a leer poesía. Todos ellos lloran por los pobres, pero se robaron la plata de los más pobres con los convenios. Lloran por la mala calidad de la educación, pero la Junaeb no es capaz de entregar los útiles escolares durante todo el año. El problema es que son tantas las cosas que hacen mal, que a uno se le empiezan a olvidar”, dice.
—Esta semana asumió Donald Trump y tomó medidas como salirse de los acuerdos internacionales o de la OMS. ¿Son ideas que replicaría si llega a La Moneda?
—Cada país tiene su propia realidad. Nosotros hace bastante tiempo hemos planteado que hemos visto una especie de lucro en el tema medioambiental. Hay una cantidad de ONG’s, alrededor de 300, defendiendo al señor de Greenpeace que tuvo la desfachatez de ir al Congreso a decir que él, junto con su organización, era capaz de retrasar cualquier proyecto de inversión en Chile por 2000 días. Eso es inaceptable. Lucra durante 2000 días, vive de eso y no deja vivir a miles de trabajadores chilenos que están sin trabajo. Por eso lo invitamos a salir de Chile y que se vaya a aplicar sus fórmulas a los países que ellos admiran, países con órbitas socialistas, que tienen desarrollo y que tienen todo solucionado, pero que nos deje tranquilos. Eso es parte de la cultura woke.
Entonces, si tu me dices, ¿usted se va a salir? Antes de salirme yo quiero que en Chile haya crecimiento, desarrollo, libertad, seguridad y empleo. Si estos señores quieren sacar adelante de nuevo la Constitución que trataron de hacer, donde otra señora es capaz de decir que los peces son excelentes carpinteros, que pueden jugar fútbol, que le vaya a explicar eso a los noruegos. ¿Yo cómo sé si los noruegos están influyendo en Chile a través de esas ONG’s para tratar de romper el desarrollo del mercado de los salmones en Chile? No tengo idea.
—Dentro de las medidas de Trump también llamó la atención los múltiples indultos a quienes asaltaron el Capitolio. Usted a lo largo de la entrevista se quejó de que otro sectores de derecha no apoyaran a Carabineros que enfrentaron a la justicia en el marco del estallido social. ¿Consideraría indultarlos si saliera presidente?
—Sí.
—¿Pese a que eso pueda traerle críticas de otros sectores, como le pasó al presidente Boric con los indultos?
—Es muy distinto, el presidente Boric indultó a un terrorista e indultó delincuentes. Los carabineros no son delincuentes, son servidores de la patria que se vieron expuestos por el Ejecutivo a ir a controlar desmanes. Les entregaron instrumentos para ser utilizados —lanzagases, escopetas antidisturbios, carros lanzaaguas—, todos bastante antiguos. Entonces, la responsabilidad a lo mejor es de las autoridades que le entregaron elementos de uso de la fuerza que no estaban acorde a lo que ellos querían que hicieran. Entonces, no les entreguen eso, dejen que quemen todo Chile. Los carabineros fueron en gran parte los que salvaron a Chile, estuvieron ahí todos los días, día y noche. Yo no vi a ningún político, salvo a los de izquierda, aplaudiendo a los que destruían Chile, entonces si esos carabineros están injustamente presos, claro que los voy a indultar.



