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Opinión

22 de Marzo de 2025
Adolescence
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“Adolescencia”, el debate tras el nuevo fenómeno de Netflix: ¿Se viene la era de los incels?

La exitosa serie Adolescence de Netflix ha vuelto a poner en el debate la "masculinidad tóxica" y la tendencia de los incels o "célibes involuntarios". ¿Cuál es el rol del feminismo frente a esto? ¿Y si es responsabilidad de la sociedad completa, hay culpas compartidas?

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Fue en julio de 2022 cuando el nombre de Andrew Tate fue más buscado en Google que el de Kim Kardashian. Ya para el 2023 era la tercera persona más buscada del año a nivel global. Orgulloso misógino, estrella de TikTok, ex kickboxer, el británico-americano se ha convertido en el hombre símbolo de la “masculinidad tóxica”, o una de las contracorrientes más contestatarias del nuevo feminismo (y de la existencia de las mujeres en general como seres pensantes y sintientes). Un verdadero gurú para algunos hombres que resienten el discurso de la igualdad de género y de que el futuro es femenino. Uno de los jóvenes que han protagonizado asesinatos o acuchillamientos de mujeres en los últimos años -una tendencia-, había googleado el nombre de Tate antes de cometer el crimen.

Es investigado por autoridades británicas por denuncias de violación y estuvo preso en Rumania por unos meses acusado de tráfico y sexo con menores -ha negado siempre todas las acusaciones-. Actualmente están en Estados Unidos, ya que la administración Trump habría tenido que ver con su liberación.  

Es uno de los referentes de los incels o célibes involuntarios, que hace años se reunían en los rincones más oscuros de las web -4chan y demases- para hablar de cómo las mujeres arruinamos el mundo y sus vidas. Hoy lo discuten más libremente, en TikTok o donde sea. Tate no es incel porque tiene sexo con mujeres, pero ve al género femenino como uno que busca ser sometido y que debe volver a ser puesto en su lugar. Nada de deconstrucción, es el festejo de todo lo alfa.

Testosterona inyectable al cerebro de adolescentes perdidos en los likes y los scroll infinitos, sumergidos en las malas consejeras hormonas y baja autoestima, perseguidos por la sociedad de las apariencias.

“Adolescencia”, la serie más vista en Chile, de la plataforma Netflix.

Todo esto volvió al ruedo gracias a la feroz serie de Netflix, “Adolescencia”, donde en cuatro capítulos nos horrorizamos con el caso de Jamie, un joven flaco y con pecas que es acusado de matar a una chica de su colegio. La duda no es si lo hizo, es por qué lo hizo, y ahí se asoma la madeja incel y la “manosphere” o globo masculino donde los más chicos quizás festinan ante nuestros ojos ciegos.

Los guionistas de “Adolescencia” han explicado que la primera intención era no culpar a la familia; que la serie mostrara que el alza de los jóvenes incels tiene que ver con padres que no supieron ver, pero también con colegios superados y desconectados, con teléfonos que nos esclavizan y que están impactando a los niños de maneras que no tenemos ni idea (de hecho están abogando en Gran Bretaña para prohibir celulares en menores de 16).

La serie “Adolescencia” llega cuando las encuestas apuntan a que justamente en los más chicos la brecha de género se vuelve a hacer más patente en lo que tiene que ver con feminismo: la última encuesta de Ipsos y el King’s College de Londres, realizada en 30 países, concluyó que entre los adolescentes mayores y los veinteañeros hay más división entre hombre y mujeres con respecto a temas como la igualdad y el rol de género. Por ejemplo: entre los nacidos entre 1997 y 2021, el 53% de mujeres se identifica como feminista, mientras que solo el 32% de los hombres lo hace. Es la mayor diferencia porcentual entre géneros, en comparación a millenials o generación X. El año pasado, otras encuestas europeas mostraron que los hombres centennials encontraban que el feminismo había ido “demasiado lejos”, o que ya había suficiente igualdad.

“Adolescencia” es un una miniserie de cuatro capítulos, grabada en plano secuencia.

¿Cómo hemos aportado a esta polarización?

Ya, es un problema. Pero ahora viene la pregunta incómoda para, nosotras, las feministas: ¿cómo hemos aportado a esta polarización? Si es toda la sociedad culpable de la creación de cada incel, nosotras también formamos parte y no solo como víctimas. Y no es por exigir igualdad, ni por ocupar más espacio, ni hablar más fuerte. Es quizás porque al tratar de hacer responsable a los hombres de abusos, de inequidades, de desigualdades, nos olvidamos de que estábamos cargándole a los más chicos un sentimiento de culpa, un pecado original, un temor a ser ellos también los monstruos. Yasí hoy algunos no se transformaron en aliados, sino que en enemigos; los más vulnerables.

Hace unos años iba a colegios a dar charlas o participar de conversatorios sobre feminismo y tenía la plena confianza y fe de que lo que estábamos viviendo como ola haría que las más chicas tendrían un camino ya avanzando; que las nuevas generaciones, hombres y mujeres, vendrían con la igualdad como un mínimo común indiscutible. Pero hoy estoy más preocupada.

Hoy se ve mucho más difuso que hace un tiempo el cómo se crían hombres buenos, y cuál será la masculinidad que marcará la cultura en el siglo XXI. Como en tanto, seguimos explorando, y a la espera de que nuestras expectativas en los más jóvenes -de ser

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#adolescencia#netflix#Series

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