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22 de Abril de 2025Esta pastilla en etapa experimental podría revolucionar el combate contra la obesidad: tiene un efecto similar a una cirugía de bypass gástrico
Se trata de una pastilla que produce un revestimiento en el intestino delgado que imita la cirugía del bypass gástrico. Actualmente, el fármaco se encuentra en etapa experimental y se espera su ensayo clínico en humanos.
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La empresa Syntis Bio se encuentra en la etapa experimental de un nuevo medicamento que busca imitar la cirugúa de bypass gástrico. Lo anterior, gracias a una pastilla que se toma diariamente y que produce un revestimiento temporal en el intestino delgado a fin de combatir la obesidad.
El director general y cofundador de Syntis explicó a Wired que “estamos en una fase del tratamiento de la obesidad en la que es importante averiguar cómo podemos perfeccionarlo para que sea más eficaz“. Dicho fármaco fue administrado, en forma líquida y directamente al intestino delgado. También se probó una versión en comprimidos en cerdos y perros, misma fórmula que se utilizará en los ensayos clínicos con humanos. En ratas, el fármaco produjo una pérdida de peso semanal constante del 1 % durante un período de seis semanas.
Junto con eso, aseguran que un estudio piloto, en el que participaron nueve personas, el fármaco demostró ser seguro y no se reportaron efectos adversos.
La doctora Lorena Oróstica, directora del Centro de Investigación Biomédica de la Facultad de Medicina UDP explicó a The Clinic que “LuCI es un tratamiento experimental que consiste en una píldora oral que actúa directamente en el intestino para reforzar la pared de moco, generando una especie de barrera que afectaría negativamente la absorción de nutrientes, emulando lo que sería una intervención quirúrgica como es el bypass gástrico. Si bien este tratamiento es oral, LuCI está químicamente diseñada para liberar su efecto exclusivamente en el intestino y no antes. Por ejemplo, en el estómago, gracias a su formulación con recubrimiento entérico. Esto permite que su efecto no sea sistémico, sino que actúa directamente en el tracto gastrointestinal superior y de esta forma se pueden evitar ciertos efectos secundarios”.
Imita un bypass gástrico
En ese sentido, la doctora en Bioquímica detalla destaca que “los avances como el LuCI representan un hito significativo en el tratamiento de la obesidad, ya que ofrecen alternativas menos invasivas, reversibles y potencialmente más accesibles que la cirugía bariátrica. Al imitar los efectos metabólicos del bypass gástrico, esta píldora podría ser muy útil para pacientes que, por ejemplo, no califican para cirugía o tienen temor a los riesgos quirúrgicos o necesitan un manejo metabólico temprano“.
“Además, hay que considerar que la obesidad es una enfermedad crónica multifactorial. Es decir, hay muchas causas que pueden generar obesidad. Causas genéticas, metabólicas, ambientales, por lo que ampliar el arsenal terapéutico es súper importante y esencial para un tratamiento más personalizado y menos riesgoso”, agrega.
Sobre este nuevo tratamiento, afirma que “en términos generales estas pastillas suelen ser más seguras, pero cada opción tiene sus indicaciones. Por ejemplo, LuCI es un tratamiento en desarrollo, por lo tanto, preliminarmente su seguridad es alta y como característica positiva, es un tratamiento no invasivo. Esto quiere decir que si bien es un fármaco oral. La tomamos como cualquier otra pastilla. No tiene una absorción sistémica, ya que está químicamente alterada con un recubrimiento entérico que hace que el ácido del estómago no la disuelva y, por lo tanto, empieza a disolverse recién en el intestino donde ahí actúa y genera este recubrimiento que simula el bypass gástrico“.
¿Qué hay de Ozempic?
Oróstica destaca que con esta pastilla se tienen “efectos reversibles. Si se deja el tratamiento, la persona deja de tener este recubrimiento. Por lo tanto, va a absorber normalmente las comidas que ingiera, pero aún está en fase experimental. Mientras que el Ozempic, el semaglutida, tiene una seguridad alta comprobada, es un análogo de GLP-1, que regula el apetito y la glucosa, pero puede causar efectos secundarios como náuseas o pancreatitis. Sin embargo, es aprobado y ampliamente usado. Por último, el bypass gástrico tiene un mayor riesgo al ser una cirugía mayor, puede generar deficiencias nutricionales, infecciones y requiere seguimiento a largo plazo. No obstante, es muy efectivo para combatir la obesidad y la obesidad mórbida”.
La especialista agrega que “la elección de estos tipos de tratamiento va a depender de múltiples factores. Del grado de obesidad, las comorbilidades que presenta el paciente con obesidad, ya sea diabetes tipo 2, apnea, etcétera, la respuesta a tratamientos médicos previos y las preferencias del paciente obviamente. En muchos casos se prefiere iniciar con opciones farmacológicas antes de pasar a cirugía”.
“El bypass gástrico está indicado en personas con un IMC mayor o igual a 40. Hablamos de personas con obesidad mórbida y un IMC mayor o igual a 35. Si las personas además de tener obesidad tienen enfermedades asociadas graves como diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño, hígado graso, etcétera. Además, los pacientes deben contar con un fracaso de tratamientos médicos o farmacológicos previos, una evaluación psicológica positiva y el compromiso con el seguimiento médico y los cambios en el estilo de vida”, añade.
También recalca que “es una de las cirugías más efectivas para reducir peso, mejorar enfermedades metabólicas y para reducir la mortalidad asociada a la obesidad. Pero, implica riesgos quirúrgicos y compromisos nutricionales de por vida. Por lo tanto, estas alternativas farmacológicas que al parecer no presentarían efectos secundarios tan peligrosos podrían ser una buena alternativa para este tipo de pacientes”.



