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Juan Luis Ossa, jefe programático de Evelyn Matthei
El historiador y jefe programático de Evelyn Matthei, Juan Luis Ossa. Fotos: Pedro Díaz

Entrevistas

1 de Junio de 2025

Juan Luis Ossa, jefe programático de Matthei: “Kast impulsa recetas que no tienen por objeto resolver los problemas de las grandes mayorías”

El historiador sostiene en esta entrevista que la candidata presidencial de Chile Vamos es la única capaz de entregar certezas y esperanza a la ciudadanía, y destaca que la exalcaldesa de Providencia ha demostrado ser una líder "fuerte y valiente, pero al mismo tiempo cercana". En la misma línea, asegura que la elección presidencial ya no se jugará en el eje de izquierda-derecha, sino en el de la experiencia versus inexperiencia. "Y en la capacidad de formar equipos versus la decisión de solo hablarle a tu nicho o trinchera", dice. También sostiene que con Matthei habría menos riesgos de movilizaciones y apunta a que logrará mantenerse popular a lo largo de un eventual gobierno.

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El historiador Juan Luis Ossa (42) proviene de una familia muy involucrada en la política. Su padre, Juan Luis Ossa Bulnes, fue elegido diputado del Partido Nacional en 1973 mientras que madre, Lucía Santa-Cruz, también historiadora, ha estado en el análisis contingente desde que él tiene memoria.

Es por eso que durante estos meses como el jefe programático de Evelyn Matthei, Ossa no se ha sentido ajeno a la política.

Si bien el vínculo con la candidata presidencial de Chile Vamos se estrechó el año pasado cuando ella ya lo consideraba como uno de los hombres clave de su campaña, ambos crearon un vínculo un año antes, en 2023, cuando Ossa postuló como candidato al Consejo Constitucional. Ambos se reunieron durante su postulación, la militante UDI leyó algunos de sus textos, como el libro La Sociedad del Bienestar que Ossa redactó para la candidatura a La Moneda de Sebastián Sichel, en 2021.

El relato atrapó a Matthei, quien lo apoyó y grabó videos para su campaña. Si bien Ossa no resultó electo —en 2021 había intentado convertirse en convencional constituyente, elección en la que quedó fuera por paridad— el contacto con la exalcaldesa de Providencia se mantuvo, al punto que el año pasado ella le ofreció ser quien lidere la elaboración de su programa de Gobierno.

Ossa aceptó y hoy es uno de los asesores habituales en una casona de Las Condes, donde está alojado el centro de operaciones de Evelyn Matthei. Desde ahí, en una oficina sin algún tipo de adorno, conversa con The Clinic sobre las claves del relato para la candidata y los desafíos ante el posicionamiento de otros liderazgos en la derecha.

“Se necesitan líderes fuertes, audaces y valientes, pero al mismo tiempo cercanos. Evelyn Matthei ha demostrado esas cualidades”

—Usted se reconoce como una persona liberal. ¿Cómo fue esa confluencia con alguien que proviene de una familia ligada al gobierno militar?

—Lo que pasa es que el concepto liberal, que se usa muchas veces de manera algo fácil, en realidad pertenece a una tradición que tiene muchas cosas en común con otras tradiciones, entre ellas, el conservadurismo. En Chile, el ser liberal clásico no significa estar en las antípodas de los conservadores. De hecho, ambas tradiciones comparten una aversión por la revolución y son partidarios ambos de la reforma más que de la refundación, del cambio gradual moderado. Y creo que Evelyn Matthei es exactamente eso: sumamente institucional, ha tenido cargos en los más altos organismos del Estado. Y todo eso a mí me llama muchísimo la atención para bien, porque yo soy un fiel partidario del Estado de derecho, de la igualdad ante la ley, la democracia representativa. Y no es nada de extraño que yo haya terminado acá en esta candidatura.

—Ha dicho que la candidatura Matthei corresponde a la complejidad de los tiempos. ¿Por qué sería más adecuada que otros liderazgos que pertenecen a una derecha alternativa y más dura?

—Diferenciaría dos cosas. Primero, lo que está ocurriendo mundialmente y el tipo de liderazgos que han emergido en países como EE.UU. , Rusia e incluso El Salvador, que parecen estar respondiendo a una rabia con la democracia representativa. Y muchas veces esos liderazgos caen en prácticas iliberales. Otra cosa distinta es preguntarse por el liderazgo que este país necesita. Por supuesto que existe la oferta más radical, tanto en izquierda como en derecha, y lo vivimos con la Lista del Pueblo como con los nacional libertarios e incluso algunos republicanos.

Entonces, la pregunta es qué tipo de liderazgo necesita este país para salir de la crisis múltiple en la cual nos encontramos. Y creo que ese liderazgo tiene que ser fuerte, valiente, audaz, pero al mismo tiempo suficientemente empático y comprensivo con los dolores sociales que la crisis ha provocado. Se necesitan líderes fuertes, audaces y valientes, pero al mismo tiempo cercanos. Y Evelyn Matthei, sobre todo en su rol como alcaldesa, demostró ambas cuestiones en el día a día: una apertura absoluta hacia los problemas sociales modernos y complejos, pero al mismo tiempo una mano muy dura, una mano de hierro, respecto de la delincuencia y la inseguridad. Esa combinación es la que a mí me llama la atención y estoy convencido, porque la crisis es múltiple, que es el mejor liderazgo y el más experimentado y preparado para el escenario en el cual estamos.

—Hablaba del concepto de la rabia. ¿La candidata Matthei es capaz de representar a esas personas?

—Creo que es capaz de entregar certezas y un cierto grado de esperanza. Hoy, el chileno de a pie no tiene una gran perspectiva de futuro. Si se le pregunta cómo se ven de aquí a un año, varios te responden que se ven de acá a tres meses. Y eso ha sido provocado por la incertidumbre debido el estancamiento económico y político que ya lleva una década, y luego un estallido y la pandemia. Lo que se necesita, más bien, es una persona que empatice con esos problemas, pero que al mismo tiempo entregue certezas, la certeza de llegar a fin de mes, la certeza de que las listas de espera van a ir bajando, la certeza de que tu hijo va a ir al colegio. Esas son las certezas que entrega la candidatura de Evelyn Matthei y que estoy seguro no entrega ningún otro de los liderazgos que están en competencia.

“Esta elección se juega en la capacidad de formar equipos versus la decisión de solo hablarle a tu nicho o trinchera”

—¿Cómo se es capaz de dar esa esperanza si se representa a un sector que ya estuvo dos veces en el gobierno y que en su momento no fueron bien evaluados?

—Lo primero es que la situación ha cambiado mucho. Si uno le pregunta a la ciudadanía si cree que el monopolio de la violencia debería recaer en el Estado, el 90% de los chilenos hoy te dirá que sí. Pero hace cinco años eso no necesariamente ocurría. Por lo tanto, hoy la mano dura y firmeza contra la delincuencia está muy legitimada por la ciudadanía, lo que me parece muy bien. La seguridad es condición necesaria del progreso y del bienestar social. Por lo tanto, las comparaciones con gobiernos anteriores me parecen extemporáneas. Insisto: la situación mundial y local ha cambiado demasiado a raíz del estallido y la pandemia.

—¿Por qué Matthei daría mayores garantías frente a otros candidatos? Recuerdo que en una actividad de la candidata en el Teatro Oriente usted dio un discurso donde recalcó que no se puede llegar a improvisar…

—Ese es el punto. Esta elección no se va a jugar masivamente en el eje clásico de izquierda-derecha, sino en el eje experiencia versus laboratorio. Es decir, experiencia versus inexperiencia. Capacidad de formar equipos versus decisión de solo hablarle a tu nicho o trinchera. Es ahí donde se va a jugar la elección. 

Y Evelyn Matthei ha demostrado a lo largo de toda su carrera que es muy experimentada, que estudia mucho los temas antes de anunciarlos y cuenta, a mi modo de ver, con los mejores equipos que tiene este país en materia técnica de políticas públicas. Pero además ha demostrado una capacidad de sentarse a conversar con el rival que otros liderazgos no han querido demostrar o no han estado dispuestos a demostrar. Y resulta que para ganar una elección tú necesitas al 50%+1, pero además para gobernar necesitas grandes mayorías. 

—Ahí es cuando se le puede criticar de un liderazgo más tibio…

—Muy por el contrario, es aún más valiente pues se da cuenta de que la sociedad es demasiado compleja como para pintarla de un solo color. Ahí está la gran diferencia de Evelyn Matthei con los otros liderazgos tanto de derecha como izquierda, que es su experiencia y su capacidad de dar gobernabilidad.

Ossa e inclusión de figuras del piñerismo en la campaña: “A mucha honra contamos con ese equipo”

—En esa tarea por proyectar gobernabilidad, ¿no les juega en contra el desorden que a veces se aprecia entre los partidos de la coalición? Como ejemplo, las fallidas primarias acotadas de Chile Vamos o la disputa por la presidencia del Senado…

—No nos olvidemos que Chile Vamos es la coalición más grande de Chile, que tiene al partido más grande de Chile, que tiene a cientos de concejales, muchos gobernadores y para qué hablar de los alcaldes. Contamos con una fuerza electoral mayúscula. Que sea tan grande es producto de un esfuerzo muy acabado llevado a cabo por las tres directivas. Pero además no hay que olvidar que los militantes hoy son muy pocos, y que hay que hablarle también a la sociedad civil. Por eso ese “desorden” le importa más a las élites, que están muy politizadas, pero en realidad poco y nada le importa a la persona que no llega a fin de mes y que lo único que requiere no es una discusión ideológica, sino que una solución práctica. Y es el pragmatismo de Evelyn Matthei, estoy seguro, lo que la llevará a ganar.

—¿Y no hay un problema cuando se tiene en los equipos a las mismas personas que estuvieron a cargo durante el estallido?

—A mucha honra contar con ese equipo. Es un equipo que conoce el Estado, que no va a llegar a experimentar, que está abierto a recibir nuevos liderazgos. Es cuestión de ver la larguísima lista de personas que trabajan con nosotros que no han pasado por ningún gobierno, pero que van a ser acompañados y apoyados por aquellos que sí conocen lo que es gobernar. 

Nada peor le podría pasar al futuro gobierno que empezar a experimentar y empezar a conocer el Estado por dentro. Si uno hace la comparación entre el equipo de Evelyn Matthei con los equipos que están a nuestra derecha e izquierda, la diferencia es muy notable. Nosotros vamos a tener los seremis, los subsecretarios, ministros, jefes de división. Yo me hago la pregunta de si las otras candidaturas pueden decir lo mismo.

—¿Se ha logrado articular un relato diferenciador de ese sector más a la derecha?

—No me cabe ninguna duda que sí. Cuando Evelyn Matthei esta semana va a Quilpué y ve in situ que solo han reconstruido 40 casas, y muestra que ella ha sido parte de una coalición que reconstruyó el país en tiempo récord durante el terremoto de 2010, y además fue uno de los países que mejor combatió la pandemia, es la mejor prueba de que nuestros equipos funcionan y se la juegan por Chile sin importar la ideología.

—José Antonio Kast tuvo un largo tiempo como diputado, fue secretario general de la UDI, luego presidente de los republicanos. ¿No basta eso?

—No pareciera, porque aquí hay que llenar muchos puestos del Estado, sobre todo con personas que conocen por dentro los organismos. 

¿Apuntar al centro o a la derecha?: “Se debe apuntar a las grandes mayorías, el voto obligatorio no está pensado en esos términos”

—En la coalición parece haber un debate sobre si aproximarse más bien al centro o hacia la derecha. ¿Cuál es su posición?

—Se debe apuntar a las grandes mayorías. El voto obligatorio no está pensando en esos términos. Por eso digo que el eje tradicional izquierda-derecha está pasado de moda. El voto obligatorio transita entre una opción y otra sin dedicarse mayormente a la filosofía política. Lo hace por practicidad, por necesidad. Hoy lo que se requiere es un liderazgo fuerte, pero al mismo tiempo empático, y no me cabe duda que eso representa Evelyn Matthei.

—Pero se dice que la sociedad se corrió a la derecha, y por eso hay quienes señalan que la disputa está con Kast y Kaiser.

—Más que la sociedad se haya movido a la derecha, lo que históricamente han sido principios de derecha como el orden y el progreso, hoy están muy asentados en la sociedad chilena. Hoy hablar de crecimiento económico es una cosa positiva, incluso la izquierda habla de crecimiento cuando hace dos años hablaba de decrecimiento. Eso es algo que facilita la labor electoral, pero luego uno tiene que apuntar a otras cuestiones: al sentido de urgencia, a la capacidad, a la pregunta sobre quién nos va a ayudar a salir de esta crisis. Lo más probable es que este va a ser un gobierno de transición, y eso es importante tenerlo para no caer en la ingenuidad del relato en extremo ideológico.

—¿No es complejo hacer esa promesa en el contexto de crisis y cuando la gente exige respuestas rápidas?

—La opción siempre ha sido la misma. Va a ser muy difícil, se va a tener que hacer mucho con muy poco, y este Gobierno nos va a dejar un déficit estructural mayúsculo. Nos vamos a tener que apretar el cinturón, porque al mismo tiempo que hay que continuar con la política social, vamos a tener que evaluar los programas que no están dando el ancho. Pero la expectativa acá es hablar con la verdad y no generar falsas expectativas.

“En materia de seguridad y de crecimiento no hay grandes diferencias con José Antonio Kast”

—¿Hay diferencias sustantivas con una opción como la de José Antonio Kast?

—En materia de seguridad y de crecimiento no hay grandes diferencias. Nosotros lanzamos nuestro plan de cárceles a fines del año pasado y ellos salieron con una propuesta bastante similar, lo mismo ocurrió con la propuesta de migración, y tú las analizas y son muy similares. La diferencia más bien está en el tono, en la praxis política. Tiendo a pensar que los extremos ven al que está al frente más como un enemigo que como un adversario, y esto ocurre tanto en la izquierda como en la derecha. Al teórico y filósofo Carl Schmitt lo sigue tanto la izquierda como la derecha, y es quien está detrás de la clásica división de la sociedad mundial entre amigos y enemigos. 

Mientras que el liderazgo de Evelyn Matthei al ser duro, pero empático, le habla a un grupo de personas mucho más amplio, incluso a los adversarios, porque no los ve como enemigos.

—¿No es una dificultad para la candidata que no haya grandes diferencias en propuestas de seguridad y economía con esos dos candidatos?

—Es que ahí la pregunta es quién está más capacitado para llevar adelante sus programas y quién va a tener las mayorías para ganar en segunda vuelta y para gobernar.

—De todas maneras, en el caso de seguridad, ¿cuáles son las principales diferencias?

—La capacidad para llevar adelante las medidas. No son muy distintas, nosotros las sacamos adelanta antes nomás.

—¿Y ha costado diferenciarse?

—La campaña ni siquiera ha empezado. Nosotros vivimos en lo que Argentina llaman el círculo rojo, que es una politización social. Y uno analiza las redes sociales y se da cuenta que solo un 5% del contenido es político. Entonces, nos tenemos que salir un poco de esa burbuja politizada, sentarnos un poco, ver lo que va a ocurrir en los próximos seis meses y ahí empezar a sacar conclusiones. La gente decide su voto muy al final.

 “Kast impulsa recetas que no tienen por objeto resolver los problemas de las grandes mayorías”

—¿Sigue pensando que Kast impulsa recetas noventeras que se quedaron cortas? Es lo que decía en 2021.

—Creo que impulsa recetas que no tienen por objeto resolver los problemas de las grandes mayorías. Es cuestión de comparar ambos procesos constituyentes, si bien el segundo proceso fue mucho más civilizado, al final de cuentas, se perdió por el mismo tipo de prácticas identitarias.

—¿Y cómo cree que logró recuperarse e igualar en algunas encuestas a Evelyn Matthei?

—Habría que preguntarle a él.

—Usted estuvo encargado de buscar un relato para Sichel en 2021. ¿Ve similitudes con esa candidatura?

—Hay ciertos principios que se mantienen, como la idea de la gradualidad, de la moderación y la reforma por sobre la revolución, pero creo que el país ha cambiado demasiado en el último tiempo. Recuerda que esto fue antes del primer proceso constituyente, y creo que la gran mayoría que se conformó para el rechazo del 4 de septiembre de 2022, cambió el eje político. Por lo mismo, no sería conveniente replicar las mismas recetas del año 2021 al año 2025.

—¿No teme que ocurra un camino similar al de segunda vuelta, cuando Sichel se desplomó y creció Kast?

—No. Creo que Evelyn Matthei tiene un liderazgo muy transversal, es muy querida por los partidos políticos. Recuerdo acompañarla por las calles de Antofagasta y no puede caminar, genera un magnetismo que no había visto en otro líder político. Eso es porque es muy conocida y al mismo tiempo muy admirada.

“Haremos todo lo que está a nuestro alcance para reducir las listas de espera. Si eso significa pedir ayuda al sector privado, lo haremos”

—¿Cuán clave será la consolidación del programa de gobierno?

—Nosotros lo que buscamos no es un gran programa o un mamotreto. Nosotros buscamos medidas muy concretas que nos sirvan sobre todo para cambiar el rumbo del país durante los primeros meses. No digo cambiar el país. Tenemos que dar una mirada distinta a la seguridad, que los chilenos entiendan que nos vamos a jugar por completo por su seguridad, y lo mismo por la economía. Vamos a hacer todo lo posible por llamar de vuelta a los inversionistas, por generar mejor trabajo. Y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para reducir las listas de espera, si eso significa pedirle ayuda al sector privado, lo vamos a hacer. Esa es una cuestión que este Gobierno no estuvo dispuesto a hacer, por razones ideológicas.

Esa sensación de que aquí ha habido un cambio es la que queremos transmitir desde el 11 de marzo en adelante.

—A raíz del escándalo de las licencias médicas, ¿apuntan a reducir el Estado, reducir la cantidad de empleados públicos?

—Aquí lo importante es preguntarse si el funcionamiento del Estado está siendo llevado adelante en beneficio de las personas o no. La pregunta por más o menos Estado no es la relevante, la pregunta es cómo está funcionando el Estado, bien o mal. Y creo que la mayoría de los chilenos consideran que el Estado no está funcionando bien y que muchas veces se reparte como un botín, que muchas veces los compadrazgos y amiguismos están por sobre el mérito y el esfuerzo. Eso es lo que vamos a combatir: la corrupción, el pituto, el malgasto.

—¿Y qué simboliza esa tijera de podar que ha mostrado Matthei en sus videos?

—Lamentablemente este Gobierno nos va a dejar con un déficit altísimo, cerca de US$12 mil millones. Y si nos seguimos endeudando, no solo la fe crediticia va a bajar, sino que los inversionistas se van a continuar yendo a otros países, porque no hay certezas. Eso requiere ser muy valientes y decir que hay funcionarios que no están haciendo bien la pega, que hay programas mal evaluados, programas que se traslapan. Y para pagar la política social, que la vamos a seguir pagando, necesitamos recursos. Eso significa la tijera.

—¿Se ha hecho el cálculo de cuánto se debe recortar?

—Lo estamos haciendo.

—¿Y esa figura de la tijera no es como la versión light de la motosierra de Milei?

—No, es una versión chilena. La necesidad en Argentina es muy distinta a la chilena. Pero acá se requiere una tijera que nos permita sacar recursos para seguir pagando la política social.

—¿Se ha hecho el cálculo de cuánto cuesta el programa de gobierno?

—Lo estamos analizando.

—¿Cuándo va a estar listo?

—El 18 de agosto va a estar la versión definitiva cuando nos inscribamos formalmente.

—En el CEP advirtió de las dificultades que podrían tener los liderazgos de la derecha frente a las movilizaciones. ¿Por qué Matthei tendría menos problemas, a su juicio?  

—Por dos razones. Primero, la violencia hoy está muy deslegitimada y la ciudadanía requiere orden. Y porque estoy convencido de que Evelyn Matthei, con sus características, va a lograr mantenerse popular a lo largo de su gobierno, y la popularidad es por lejos el mejor antídoto contra la violencia, los liderazgos antipolíticos y contra los movimientos sociales que reniegan de la democracia.

—¿Por qué con Matthei sí, a diferencia de lo que ocurrió con el expresidente Piñera?

—La deslegitimación de la violencia en el último tiempo nos permite pensar que, si bien la izquierda nunca va a abandonar la calle, no va a recibir el apoyo que recibió hace cinco años por buena parte de la sociedad. Eso no quiere decir que la izquierda no vaya a intentar ir a la calle, pero estoy seguro que no va a recibir el apoyo que alguna vez recibió.

—¿Ve inevitable confluir en un mismo gobierno con los republicanos? ¿Se sentiría cómodo?

—No hay nada inevitable en la vida, yo más bien veo un gobierno difícil, pero muy jugado por el bienestar de Chile. Y si para eso hay que llamar a quien haya que llamar, lo vamos a hacer. Aquí lo que importa es el bien del país, no la defensa corporativa de una posición ideológica determinada.

—¿Cómo recibió los dichos de Matthei en los que justifica el golpe de Estado y dice que las muertes en los primeros años de dictadura fueron inevitables?

—En un programa de radio no se puede hacer un análisis suficientemente acabado, en este caso de una situación muy compleja como fue el golpe de Estado y la dictadura. Y me quedo por lejos con el video que ella misma subió unas horas después, donde demuestra su posición muy clara a favor de los derechos humanos y la democracia.

—¿La frase inicial no la compartió?

—Me quedo con el video de la tarde.

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