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Johannes Kaiser
El diputado y candidato presidencial del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic

Entrevistas

15 de Junio de 2025

Johannes Kaiser: “Es evidente que hay una presión de los republicanos para que me baje de la carrera presidencial”

El abanderado presidencial del Partido Nacional Libertario dispara en esta entrevista contra los sectores de la oposición que lo ven como una piedra en el zapato para ganar la presidencial. "Si no son capaces de lograr las mayorías por sus propios méritos, que no vengan a echarle la culpa a otros por ser demasiado pencas", dice, en su estilo. El diputado reconoce su tendencia a la baja, aunque la asocia al despliegue y la "espalda financiera" de otros postulantes. Eso sí, reconoce errores: "Me debí haber aproximado con mucho mayor cuidado al tema de las vacunas". Además, marca distancia con Kast -"no levantaría el gobierno de Eduardo Frei como un ejemplo a seguir"- y subraya que estará en la papeleta de noviembre. No obstante, no da por hecho un respaldo incondicional a quien llegue a segunda vuelta desde la oposición.

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“Pero qué hermosa se ve la cordillera, ¿no creen?”, exclama Johannes Kaiser cuando sube las escaleras de la sede del Partido Nacional Libertario y a través de un alto ventanal ve el paisaje de un lluvioso día en la capital.

El diputado cuenta que no alcanzan a completar un mes desde que se instalaron en ese lugar. Se trata de un edificio de tres pisos ubicado en Providencia, a pasos de la Casa Museo Eduardo Frei Montalva y de la productora donde se filma Sin Filtros, en donde Kaiser suele participar como panelista.

El exmilitante del Partido Republicano hace pasar a The Clinic a su oficina, la cual si bien aún tiene espacios vacíos, está cargada de simbolismo.

En uno de sus muros, por ejemplo, está colgado un lienzo que muestra la bandera de la Patria Nueva con la Cruz de los Caballeros Teutónicos, una de las órdenes militares más influyentes de la Edad Media. Esta lleva la imagen del ángel de la libertad rompiendo sus cadenas, apoyado sobre un corvo. “Representa la renovación y la voluntad de la lucha por la libertad”, acota Kaiser.

Una bandera de Gadsden está colgada en otro de los muros de la oficina de Kaiser, la misma que suelen ocupar simpatizantes de Donald Trump o de Javier Milei. Esta es de fondo amarillo y en su centro figura una serpiente cascabel en espiral, que suele llevar el lema “Don’t tread on me” (“no me pisotees”).

También se puede ver un cuadro de Jesús y María y una medalla que retrata el ataque de los militares a La Moneda en 1973, que Kaiser asegura que se lo regalaron.

Johannes Kaiser en su oficina, en la sede de su partido. El lugar está cargado de simbolismo.

Kaiser se siente en su escritorio, que en un costado tiene múltiples carpetas con sus propuestas de gobierno, que más tarde tomará para mostrar a la cámara. Se ve tranquilo y contento, pese a que las tendencias en las encuestas muestran que ha bajado en intención de voto, y pese a que hace solo unos días aseguró que como partido “no tienen donde caerse muertos”, apuntando a una falta de recursos para su campaña.

“No tenemos las espaldas financieras de Kast o Matthei, pero vamos a ser competitivos”

—¿Cómo se explica esa dificultad económica siendo el segundo partido con más militantes?

—Nosotros trabajamos de acuerdo y conforme a la ley, y la ley no hace especialmente fácil la recaudación de fondos para partidos en formación, de hecho en un momento lo hicimos con la Cuenta Rut. Entonces, hemos tenido un espacio de tiempo en el cual no fuimos recaudando y no recibimos un peso del Estado. Nosotros vamos a recibir un mínimo en comparación a otros y vamos a entrar a competir con una situación de desventaja brutal en relación a otros partidos. 

Y al decir que no tenemos dónde caernos muertos significa que no tenemos capital, pero sí tenemos 50 y tantos mil militantes. Y, de hecho, poco después de hacer ese comentario, empezaron las donaciones y hoy estamos bastante satisfechos con lo obtenido en los últimos días.

—¿Pero resiste una candidatura presidencial si dice que no tiene dónde caerse muerto?

—Sí, lógico. Hay que tener en cuenta lo siguiente: uno puede jugar e invertir contra los votos que espera obtener, porque el Servel devuelve una cierta cantidad de recursos por voto obtenido. Uno también puede jugar al crédito contra el Banco del Estado. Nuestra candidatura va a moverse en ese sentido. No somos la candidatura de Kast o de Matthei, no tenemos ese nivel de espaldas financieras, pero vamos a ser competitivos.

—¿Ha visto que Kast y Matthei tienen mucha espalda financiera?

—Me va a disculpar, pero si ahí estaba la Sofofa entera haciendo cola.  

—Hubo quienes asociaron sus declaraciones a una manera de adelantar que se bajaría de la carrera presidencial.

—Mira, hay gente que dejó la honestidad intelectual en la puerta, y eso se ha demostrado en la forma de hacer política en los últimos 10, 20 y 30 años. Especialmente en nuestro sector hay gente con muy poca honestidad.

—¿Es falso que eso pueda pasar entonces?

—A diferencia de otros, cuando digo que defiendo algo, lo defiendo. Cuando digo que voy a hacer algo, lo hago. No cambio de opinión de una elección a otra. Y no es porque no comprenda que pueden darse situaciones en las cuales uno se ve forzado a cambiar de actitud, pero si no estás forzado por las circunstancias, haz lo imposible por cumplir con lo que has prometido. Esa es mi forma de ver las cosas.

“Nadie niega que nosotros hayamos tenido una baja en las encuestas”

—En las últimas semanas su nombre ha quedado relegado tras el alza de José Antonio Kast. Su nombre va a la baja. ¿Le preocupa?

—No, no me preocupa mayormente. En primer lugar, la campaña empieza en agosto, los debates son en ese período y el 50% de la población decide su voto el último día. Estamos hablando de meses y meses… (toma aire). No. Lo que más preocupa es la inconsistencia entre los resultados de las encuestas.

—Pero usted durante estos meses ha criticado algunos sondeos y ha valorado otros, como la encuesta La Cosa Nostra. Pero ese estudio también lo muestra a la baja..

—Si nadie niega que nosotros hayamos tenido una baja. Nosotros ni siquiera estamos haciendo campaña. ¿Cuántos lanzamientos de campaña ha tenido Evelyn Matthei hasta el momento? Tres o cuatro. Y de José Antonio Kast, sabemos que está completamente desplegado y se están invirtiendo recursos importantes en lo que son redes, en lo que son minuteros y un despliegue de cascada.

—Su crecimiento solo fue como la espuma dijo Alberto Mayol.

—No hay que confundir el análisis con la esperanza, probablemente no quiere verme ganando esta elección.

“Nosotros no estamos haciendo campaña”, dice Kaiser para justificar sus cifras en las encuestas.

“Yo no levantaría el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle como un ejemplo a seguir”

—¿Qué le ha faltado en esta campaña para mantenerse arriba? ¿Qué autocrítica hace?

—Le diría que quizás podríamos estar mucho más presentes, pero vaya a ser que le suceda a otros candidatos que están omnipresentes lo mismo que le pasó a Lavín en su momento, que terminó con el meme de que si uno abría la puerta del refrigerador, estaba la cara de Lavín en el plato de sopa. Hay que tener cuidado con no sobresaturar al electorado. Eso puede generar reacciones que no sean lo que se esperan.

—¿No cree que quizás ha faltado mostrar equipo? Matthei fichó a un grupo de 40 economistas, Kast esta semana sumó al exalcalde Rodolfo Carter…

—De hecho, Matthei ha mostrado varios equipos. Pero el punto es que parece que sus equipos no están funcionando coordinadamente. Y respecto de José Antonio, él acaba de incorporar a Rodolfo Carter y me parece una señal política superinteresante, porque fichar al vocero de Lavín también da señales de hacia dónde se está moviendo la candidatura de los republicanos.

—¿Cree que Kast está buscando una moderación?

—No sé si está más moderado que en segunda vuelta del último proceso presidencial, pero anda por ahí.

Kaiser marca diferencias con Kast al señalar que no pondría como ejemplo el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

—Hay quienes dicen que la irrupción de usted en el escenario político terminó mostrando más moderado a José Antonio Kast. ¿Lo ve así?

—No lo sé. Aquí hay un problema de óptica entonces. Porque sería como decir que en Chile no es el contenido lo que define si alguien es moderado o no, sino que la óptica. ¿Pero la óptica de quién? En este caso sería desde el punto de vista de la izquierda. Hoy vemos que hay hasta diputados PPD proponiendo mandar barcos de vuelta a Venezuela, mientras que en la última elección había periodistas que trataban de nazi a todo aquel que proponía cualquier tipo de restricción migratoria. Hoy día ese argumento ya no tira.

Entonces, la idea de qué es moderado, o no, tiene que ver mucho con el cambio de actitud de la sociedad en torno a varios temas. Y ha sido esencial el aporte del señor Gabriel Boric y su gobierno para mostrar que quienes nos oponíamos a él no somos extremistas, porque el extremismo llegó con él a La Moneda e hizo un daño tremendo. 

—Un hecho que se ha visto como un guiño al centro por parte de Kast fue su elogio al expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, al decir que era un estadista. ¿Usted también lo considera un estadista? ¿También cambió su percepción sobre ese gobierno?

—No. Creo que Eduardo Frei no hizo un buen trabajo en la crisis asiática, creo que en su momento se tomaron decisiones equivocadas. Fue un mucho mejor gobierno que el de Boric o el de Michelle Bachelet y avanzó en la inserción internacional, pero tuvo sus luces y sombras. Yo no soy democratacristiano, yo no levantaría el gobierno de Eduardo Frei como un paradigma o como un ejemplo a seguir de lo que va a ser mi propio gobierno. Sería un error histórico que los republicanos quieran avanzar en esa dirección.  

Johannes Kaiser: “Me debí haber aproximado con mucho mayor cuidado al tema de las vacunas”

—Volviendo a su situación en las encuestas, se ha puesto el foco también en el resultado de las elecciones internas del Partido Nacional Libertario, donde solo votaron 6.500 de las 45 mil personas  habilitadas para hacerlo. ¿No se puso en cuestión su capacidad movilizadora?

—No lo sé. Fue una elección ratificadora. Existe una razón por la cual a usted lo meten preso en Corea del Norte si no va a votar: porque no hay mucho que elegir. Acá no había elecciones competitivas, y si uno la compara con elecciones similares, nosotros tuvimos mejor resultado que el PC. Y el PC es un partido activo, nadie puede suponer que no sean gente que no se anda moviendo. No para bien, pero se anda moviendo. 

—¿Cuánto cree que le pesaron en todo esto sus declaraciones que se interpretaron como antivacunas? En marzo señaló que se administran 72 dosis en el plan de vacunación, pero era un número mucho menor… ¿Tiene una autocrítica de ese episodio?

—Si, evidentemente. Está claro que hay ciertos temas que una vez tocados generan mucho ruido, y me debí haber aproximado a eso con mucho mayor cuidado. La verdad es que no estaba preparado para responder esa pregunta en ese momento específico. Pero a mí, a diferencia de otras candidaturas, cuando me hacen preguntas, respondo lo pregunta y no lo que yo quiero. Veremos hacia el futuro cómo lo vamos a hacer para no caer en errores como ese. 

—¿Qué piensa cuando dicen que usted es el Boric de la derecha?

—¿Quién lo dice? Chile Vamos. Y son ellos los que hicieron posible que llegara Boric al gobierno. Ellos hicieron un gobierno tan malo, se rindieron ante el octubrismo e hicieron posible que Boric llegara al poder. La gente que hizo posible eso entregó dos veces la Constitución. La verdad, tendría más vergüenza de hacer ese tipo de críticas respecto de otras personas, sobre todo porque Boric les ganó. Les ganó a ellos y a José Antonio Kast.

Johannes Kaiser cuestiona durante a Chile Vamos: “Ellos hicieron un gobierno tan malo, se rindieron ante el octubrismo e hicieron posible que Boric llegara al poder”.

—¿Es verdad que lo están tratando con guante blanco desde Chile Vamos?

—No es verdad, eso es una ficción. 

—Se dice que ellos esperan que usted no se baje, para que no crezca Kast.

—Creo que hay gente con demasiado tiempo para especular. La decisión electoral se está tomando hoy desde el punto de vista de los apoyos no a nivel popular. Todo este juego de las encuestas es solamente para convencer a quienes son donadores de sangre, financieramente hablando, de apostar por el caballo ganador. De hecho, ese es el gran conflicto que se da a este nivel de la carrera presidencial: quién es capaz de convencer a quienes van a financiar campañas, para que lo financien a él y no al otro. Y a nivel de grandes empresarios, esa es la pelea que se está dando entre Evelyn y José Antonio, mientras tanto nosotros nos estamos concentrando en pequeños y medianos empresarios que no tienen interés en un sistema corporativista que sirve a grandes intereses económicos. 

—Usted criticó en sus redes a Juan Sutil por decir que entre Kast y Kaiser, prefería a Kast.

—Está claro. Juan Sutil no tiene poder político si está Kaiser en La Moneda. 

“Es evidente la presión para que me baje. Llega a ser pasivo agresivo lo que está haciendo republicanos”

—Volviendo a la pregunta original. ¿Siente que su candidatura es la manija para desequilibrar la presidencial de la derecha en primera vuelta?

—No, porque yo creo que mi candidatura va a terminar ganando la primera vuelta. Vamos a terminar primeros, vamos a estar en segunda vuelta y nos vamos a ver en La Moneda. Y en marzo van a estar haciendo todos colas nuevamente, y ahí sí me van a estar tratando con guante blanco.

—¿Ha sentido presión de los republicanos para que se baje de esta carrera?

—Sí, es evidente la presión. Todos los días salen a decir que no están pidiendo que me baje (sonríe con ironía). Por todos los medios.

—¿Dice que por debajo es otra cosa?

—Pero si llega a ser pasivo agresivo lo que están haciendo. “Nosotros no estamos pidiendo…”, dicen ellos. Qué tienen que estarse pronunciando sobre mi candidatura. Le voy a decir una cosa: en las urnas nos vamos a ver las caras y hasta ese punto vamos también a tener nuestras diferencias, porque la razón de la existencia del Partido Nacional Libertario son profundas diferencias con las formas de conducir en su momento el Partido Republicano en una situación delicada para nuestro país. 

—¿Cómo se explica entonces que planeen estar juntos en un mismo pacto parlamentario?

—Hay un tema de pragmatismo, sin duda. Somos mucho más cercanos. Y creo que los parlamentarios republicanos han hecho un gran trabajo. Pero al mismo tiempo tenemos diferencias importantes y esas diferencias se articularon en el segundo proceso constitucional. Nosotros claramente no somos lo mismo.

—Si usted no estuviera en carrera. ¿Cree que Kast estaría realmente empinado en las encuestas, sobre Evelyn Matthei?

—No lo sé, sería especular. 

—¿Representan al mismo electorado?

—No lo sé. Honestamente, lo que pasa es que creo que estamos trabajando sobre una base de datos que no es lo suficientemente fiable. Mire, no existe ninguna razón que explique movimientos estadísticos en las encuestas de la magnitud que ha habido. No hay. No hay una gran crisis, un escándalo… Entonces, con respeto, ¿estamos trabajando con una base de datos sólida como para formarnos una opinión en esa materia? ¿Está Matthei efectivamente empatada con José Antonio? ¿Está Kast tan fuerte? 

—¿Sus números qué le dicen?

—Mis números me dan un poco más de holgura a mí, un poco menos de holgura a José Antonio, y un poco más a la Evelyn. Pero diría que en un momento como el de ahora, donde la política interesa a un porcentaje bajo de la población y estando tan lejos de la elección, hacerlo todo en base a los resultados de las encuestas es supercomplejo. 

Por lo demás, estoy convencido de que alguna sorpresa se va a producir en la primaria del gobierno. Y toda la campaña política se inicia de cero con el resultado de esa primaria. Y creo que de la mano de ciertas influencias en medios, de la mano de cierta cantidad de recursos, usted puede influir e inflar ciertas cosas. Pero en el mediano plazo usted tiene que ser capaz de sostener esos resultados, y no sé si ellos van a sostener esos resultados cuando entremos a la competencia. 

“Estoy convencido de que alguna sorpresa se va a producir en la primaria del Gobierno”, señala Kaiser.

“No puedo dar por garantizado un apoyo al candidato de oposición que pase a segunda vuelta”

—¿Usted podría dar por garantizado un apoyo inmediato al candidato de oposición que pase a segunda vuelta?

—No, no.

—¿Ni siquiera a José Antonio Kast?

—Tampoco.

—¿Qué pediría?

—Los apoyos políticos se dan en el marco de lo que son negociaciones políticas. Ellos tampoco me van a dar su apoyo incondicional si paso a segunda vuelta. No existen las cosas incondicionales en política. Esto no es el que gana se lo lleva todo. En este caso, hacemos muy presentes que a diferencia de otras formaciones, a nosotros no nos interesa andar llenando cargos. Nos interesan los compromisos políticos, de política pública. 

—¿Una lista de contenidos programáticos?

—Sí. Una especie de seguros. No queremos que a mitad de camino nuestro respaldo político se transforme en un arma en contra de aquellas cosas en las cuales creemos. Lo hemos visto en el pasado.

—¿Sería parte de un gobierno de Kast o Matthei?

—Eso depende mucho, pero no me estoy planteando en esa posición. Mire, tengo un problema en marzo: no puedo ser parte de un gobierno de otro candidato, porque voy a estar armando mi propio gobierno.

—¿Y los libertarios serían parte de un gobierno de Chile Vamos, por ejemplo?

—Los nacional libertarios no vamos a ser parte de un gobierno que no respete nuestros principios. Eso es lo primero. Luego, Chile Vamos no va a llegar al gobierno. Estoy bastante seguro de que no van a llegar a La Moneda.

¿Cree que lo podrían hacer responsable de que el sector no gane la presidencial? Ser como el cura de Catapilco.

—El único cura aquí está en otro partido.

—¿Quién es?

—(Ríe) Cada uno identifíquese. A mí no me pueden hacer responsable de lo que es la decisión de voto de los ciudadanos. Si no son capaces de lograr las mayorías por sus propios méritos, que no vengan a echarle la culpa a otros por ser demasiado pencas. Así de sencillo. 

“Si no son capaces de lograr las mayorías por sus propios méritos, que no vengan a echarle la culpa a otros por ser demasiado pencas”, dice Johannes Kaiser.

“Mi idea de entregar la administración de colegios a través de cooperativas le debería gustar a la izquierda”

Llegado a un punto, Kaiser toma las carpetas de su escritorio. Muestra una que lleva el título “Ministerio de Hacienda” y otra que dice ”Sistemas de justicia”. Estas son todas las propuestas hasta ahora, asegura, no todas entrarán al programa definitivo. “Pero esto es lo que hemos trabajado durante estos meses. Estamos pensando en sistemas fusionados de ministerios, entonces estamos haciendo un programa por sectores”, añade Kaiser.

—¿Cuántos ministerios reducirán?

—Serán entre nueve y 10. Es decir, serán 16 ministerios menos.

—¿Es posible hacer eso en cuatro años? La candidata Matthei decía que no era tan fácil.

—Mire, la palabra imposible es la palabra que normalmente usan aquellos que no quieren hacerlo. Siempre es posible, hay que tener la voluntad y acumular la voluntad política. Imposible era llegar a la Luna. 

—¿El Ministerio de Educación lo mantendría?

—No. Este se fusionaría con Cultura y Ciencia, se mantendría como subsecretaría. Pero en la práctica la idea es tener una cuestión mucho más holística. Educación, ciencia y cultura funcionan como un todo, no separados.

—En materia de educación ha planteado la necesidad de una autogestión y un sistema de cooperativas. ¿Cómo es posible eso?

—Nuestra aproximación es tener una estructura mucho más delgada, a tal punto de eliminar prácticamente la intervención estatal en los colegios, que pasen a ser públicos. Y para eso vamos a entregar la administración de los colegios a la autogestión de profesores, a través de cooperativas. Esto a través de un financiamiento basal por alumnos, con bonos por mejoras en rendimientos individuales de los alumnos, especialmente en aquellos que estén más disminuidos. 

—¿Cómo funcionaría esto?

—Generamos un espacio en el cual los profesores puedan organizarse en una corporativa. Va a estar establecido por ley que va tener un administrador profesional y va a rendir cuenta de las platas que reciben. Y nosotros haremos llegar plata por alumno, pero directamente al colegio y no que pase por toda la administración el ministerio, Slep o municipalidad. Entregando ese control a los profesores, los colegios van a poder disponer de mayores recursos, reaccionar más rápido a las necesidades de infraestructura que tengan, van a poder tener patrimonio propio.

—¿Qué pasa con los subvencionados, privados?

—Liberalizamos el sistema. Si quiere poner un subvencionado, hágalo. Lo que queremos hacer es que el sistema estatal lo transformemos en un sistema público a través de una propuesta que, por lo demás, debería gustar a la izquierda, porque es anarco capitalista.

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