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Opinión

22 de Junio de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

“Exterminio: La evolución”: El regreso de Danny Boyle con la secuela de la película de zombies que marcó los 2000

Foto autor Cristián Briones Por Cristián Briones

El crítico cinematográfico Cristián Briones analiza el estreno de "Exterminio: La Evolución", secuela y parte de la saga de terror de "28 Days Later", dirigida por Danny Boyle, que marcó un hito con su estreno en 2002. "Boyle y Garland llevan su postulado más allá. A un lugar extraño, pero que se nota indispensable, tratando de entender a una humanidad que se ha perdido en el afán de la supervivencia, sin valorar la vida realmente. Es el paso por la tierra sin realmente mirarla", escribe.

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Cuando se estrenó Exterminio (28 Days Later, 2002) por allá por los inicios del siglo, ambos autores responsables, el escritor reconvertido a guionista Alex Garland, y el director Danny Boyle, estaban en uno de esos momentos eufóricos en que todo era posible. La idea de “vaciar” Londres para contar la historia de un personaje que despierta cuando el mundo se ha acabado, y que cae de frente en una situación de supervivencia pura, les abrió una puerta a armar uno de los grandes relatos postapocalípticos de nuestra era.

El arrojo en su estética, registrada con la incipiente tecnología digital, lo más probable es que el teléfono en el que está leyendo esto sea de mayor definición que aquellas cámaras, le permitió a Danny Boyle una libertad en un montaje con vida propia y una bastante inimitable puesta en escena. Y Alex Garland se puso a la fila de uno de los requerimientos indispensables si se aspira a la excelencia en ese medio.

Cualquier cultor del subgénero de horror zombie, sabe que la idea de la violencia gratuita sin responsabilidad ni consecuencia, ha estado tan en el centro de su código narrativo como la base sociopolítica. Desde la crítica, primero al racismo y luego al consumismo, por parte de George Romero, hasta el proceso de conversión social descrito en The walking dead (el cómic), las mejores obras del género siempre coquetean con alguna idea o discurso. 28 Days Later lo tuvo, con revueltas en todo el mundo en el feed de noticias y secuencias sacadas de los atentados a las torres gemelas en las calles vacías de la capital inglesa. Con la asociación en el camino de la supervivencia, con los uniformados abusando de sus armas en un castillo. Tanto Boyle como Garland estaban arrojando objetos contundentes al proyector de la sala. Y luego Exterminio 2 (28 Weeks Later), a cargo de Juan Carlos Fresnadillo, evadió eso y se lanzó a una muy buena secuela, con menos ambiciones, que ponía al virus a aprender de supervivencia de los humanos y que cerraba con la expansión cruzando el Canal de la Mancha, y llevando el horror a las calles de París.

Con Exterminio: La Evolución (28 Years Later), vuelve la dupla de escritor y guionista original y deciden simplemente, negarse a ese giro.

“Europa Continental erradicó el virus. Gran Bretaña está en cuarentena y los sobrevivientes han sido dejados a su suerte”.

Así inician su secuela. Parecen decirle a la audiencia: “Sí, lo entendemos. Querían más ciudades vacías, y estampidas desesperadas, querían un caos visible. Lo lamentamos, pero no es lo nuestro.” 

En vez de eso, se centran en su isla. Una isla que se conecta a tierra firme solo en el conflicto. Que necesita de él para los recursos, pero que entienden el peligro que sus nuevos habitantes implican. Una nueva sociedad resultado de un virus que ha ido mutando para asegurar su propia sobrevivencia. Primitiva, pero funcional a su propia preservación. Sí, puedo estar hablando de cualquiera de las dos sociedades. De los infectados o de los sobrevivientes. Este es un aspecto que requerirá debate, porque el espejo social que tanto le ha funcionado a Garland en su carrera como cineasta, aflora acá de manera innegable.

Pero Boyle no se queda un ápice atrás. Estira los desafíos estéticos que se autoimpuso la primera vez y acá aprovecha cada pieza de tecnología que le permite llevarnos como audiencia a un lugar que sentimos nuevo. Exterminio: La Evolución es una película centrada en el drama humano de sus protagonistas, y quizás no es el producto de horror zombie que muchos esperaban, pero eso no quiere decir que no tenga su cuota de brutalidad exquisitamente puesta en pantalla. El ataque de un infectado usando como arma el la médula espinal y la cabeza de un humano, o las flechas que atraviesan los cráneos se ven simplemente feroces. Ni hablar de las persecuciones en las tierras altas de Escocia.

Pero no es el foco. El foco es el aislamiento de este grupo de sobrevivientes. De esta nueva sociedad. De una familia y cómo se enfrentan a ese mundo. Y todo esto bajo la lupa de dos británicos desatados. Porque si hay un prisma desde el que creo que vale la pena mirar esta película es ese. Qué creen estos dos ingleses de su propia sociedad.

28 days later ya atisbaba algo de esto. Ese Londres vacío, el incendio en Manchester, los soldados. Pero acá, no hay contención. La cualidad subversiva de su juventud, sobre todo en rebelión a la imposición religiosa. Un comportamiento que muchos juzgarán, erradamente a mi parecer, como toxicidad masculina, se siente demasiado como una revisión sobre un imperialismo histórico y en decadencia. Spikey (un extraordinario debut en largometrajes del joven Alfie Williams) no sabe nada de la gloria del Imperio Británico. No entiende el mundo fuera de su isla, ni las razones de la necesidad de supervivencia a costa incluso de la humanidad propia, un bien escasísimo cuando las sociedades han literalmente fagocitado a sí mismas. Pero su padre, con la gran presencia de Aaron Taylor-Johnson, celebra historias inventadas para el regocijo de bebedores en euforia, con la intención de transformar a un hijo en mito. La iglesia es un pub y centro social. Es la Reina en los retratos, una mirada constante de un recuerdo de grandeza. Ahora están en cuarentena, aislados, ya no son parte de Europa. Al mundo no le importa, solo controlan que nadie pueda salir. 

Boyle y Garland llevan su postulado más allá. A un lugar extraño, pero que se nota indispensable, tratando de entender a una humanidad que se ha perdido en el afán de la supervivencia, sin valorar la vida realmente. Es el paso por la tierra sin realmente mirarla. La siempre extraordinaria Jodie Comer carga con la muerte como acto de alivio. Su rol de madre contrasta en algo tan simple como las morisquetas. Ralph Fiennes pone la cuota de latín para elevar a nivel de monumento el apocalipsis. Sangre, tripas, flechas, calaveras y fuego. Un paisaje que transmite la pequeñez y la grandeza del ser humano. Una aproximación al horror en ficción con la simple imagen de una ciudad que ya no existe.

Exterminio: La Evolución abre con un poema Rudyard Kipling que los ingleses grabaron y usaron como método de tortura y cierra con una referencia a Jimmy Savile. Solo se puede ser más británico a la hora del té.

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