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Eugenio junto a Lupe y Bárbara con Copito

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11 de Agosto de 2025

Guadalupe y Copito, la historia de los perritos que acompañan a sus dueños a hacer clases en la Universidad Alberto Hurtado

Guadalupe es una perrita de raza Petrobras como le gusta bromear a su dueño. Se trata de una adulta mayor que pasa por los típicos problemas de la edad y por ende no puede quedar sola, necesita ser cuidada 24/7.

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Hay días en los que la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado recibe visitas ilustres. Se trata de Guadalupe y Copito, dos perritos que acompañan a sus dueños —ambos profesores— porque no pueden quedar solos en sus respectivas casas. Ambos son perros adoptados y muy queridos, que han logrado una tarea importante: acercar a los docentes a sus estudiantes volviéndolos más humanos.

Eugenio Bobenrieth bromea que Guadalupe es una perra de raza Petrobras, porque fue en un servicentro de esa empresa desde donde la rescató junto a su esposa. En conversación con The Clinic, explica que hace cerca de dos años que Lupe lo acompaña a dar clases. “No es que la traiga todos los días, pero a veces no tengo ninguna alternativa, entonces tengo que traerla. La traigo a mi oficina, la llevo a todas partes porque somos bastante inseparables”, comenta.

Sobre la adopción de Guadalupe, recuerda que fue hace nueve años cuando su esposa la conoció en una estación de servicio donde iba a poner bencina. No podían tenerla porque viven en un departamento, pero aún así le daba comida todos los días. “En un momento, una de las niñas que trabaja echando bencina, nos dijo, ‘¿sabe qué? La gerente del local habló con la municipalidad, y mañana, a primera hora, vienen a buscar a la perrita, se la van a llevar’. Nosotros vivimos en el departamento, y es una complicación, pero nada. Llegamos el otro día a las 07:00 y la subimos al auto. Desde entonces que estamos con ella. Cuando la adoptamos la veterinaria dijo que ya era bastante adulta, que tenía como 8 años”, detalla.

“Tiene problemas como de adulta mayor, porque ella por ejemplo, está casi totalmente ciega, está sorda además, pierde la perspectiva de dónde está. La veterinaria la última vez que fuimos a verla, que fue hace poco, dijo que ya estaba con demencia senil. Entonces no sabe bien dónde está, y llora mucho en las noches sobre todo, porque pierde la perspectiva de dónde está”, agrega.

Guadalupe

Perritos a la universidad

El académico explica que comenzó a llevarla a clases porque no le quedó otra alternativa. “Mi señora tiene que viajar mucho a Concepción, porque mi suegra vive allá y está bastante complicada de salud. Entonces tiene que viajar más o menos una semana al mes, o a veces más, a veces menos. Ahí me quedo yo con la Guadalupe, pero yo tengo que trabajar. Entonces, no me quedó otra. Porque dejar a la Guadalupe, imagínate, dejar a una perrita adulta ya con mal de Alzheimer, dejarla encerrada en el departamento todo el día, no se podía. Habría sido inhumano, me parece. Pero estoy totalmente equipado, en la oficina tengo toallitas húmedas, toallas de cloro, todo tipo de cosas para limpiar. Porque tú sabes que cuando uno está con una perrita, la perrita a veces hace su necesidades en cualquier parte“, añade.

Consultado sobre cómo ha sido el recibimiento recibido por Guadalupe, asegura que todo fue muy bonito. “Se me abrió un mundo, porque se me acercan y conocen el nombre de la Guadalupe. Ha sido un recibimiento espectacular. Yo creo que se abrió un mundo, un mundo que yo no conocía, que es una especie de un acercamiento más humano. Porque si el profesor llega con la perrita a hacer su clase, es como que el profesor ya no tiene esa distancia que hay que mirarlo para arriba. El profesor es una persona más, común y corriente, como cualquier persona. Se ha producido una cosa humana, que se produjo a la fuerza, porque yo tengo que andar con la Guadalupe”.

Copito, el ingeniero comercial honorario

Bárbara Boggiano también lleva a su perro Copito a dar clases a la FEN de la Universidad Alberto Hurtado. Siempre quiso adoptar a un perro adulto para darle una mejor calidad de vida. En conversación con The Clinic contó que se fue de Argentina en 2014 y pasó por varios otros países antes de llegar a Chile, donde se decidió a adoptar una mascota.

Tenía decidido que quería adoptar un perrito adulto, quería darle una segunda oportunidad a un perrito que por algún motivo llegó a la adultez sin una familia y eso es a lo que apunté”, comenta. Al igual que Guadalupe, no lo deja solo en casa así que cuando no hay nadie que lo pueda cuidar tiene que llevarlo a clases. “Copito viene conmigo a clase y es un estudiante más. De hecho, hacemos el chiste de que él eventualmente va a tener el título honorario de ingeniero comercial“, señala entre risas.

Al igual que la presencia de Guadalupe, dice que el llevar a su mascota ha mejorado la relación con sus estudiantes porque ahora “es mucho más familiar. Me ha pasado a mí como estudiante tantos años, uno ve al docente como esa autoridad distante y cuando vos ves que tiene una mascota, ese docente se vuelve mucho menos distante. A la primera clase les llama la atención, obviamente, que es el curso donde hay un perrito y él aprovecha y va estudiante por estudiante buscando algún mimo, alguna caricia o algo de comer porque sabe muy bien poner los ojos de pobre perrito“, comenta.

Es una experiencia muy bonita. Es lindo ver cómo los estudiantes se encariñan con él y cómo pierden el miedo de comunicarse con el académico, que ellos por ahí ven distante. Porque independientemente de la edad del académico, hay una generación de diferencia. Hay códigos que son diferentes y por lo menos esa barrera de distancia se rompe bastante y se genera una conversación súper bonita”, subraya la académica.

Boggiano reitera que su experiencia ha sido “súper positiva que obviamente tiene sus bemoles. No todos los perritos se sienten cómodos con tanta gente alrededor nueva. Hay un periodo de entrenamiento de que conozca el lugar, de que conozca a la gente. Los perritos son como las personas, no todo el mundo les cae bien. Y esas cosas hay que manejarlas de una manera diferente que como se maneja en un ser humano donde tenemos el habla para manejar. Pero independientemente de todo eso, en el neto es una experiencia extremadamente positiva”.

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