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Los Vásquez: “Ir al Festival de Viña está más cerca, porque estamos abiertos a conversar”

El dúo de hermanos coyhaiquinos celebrará en el Movistar Arena 15 años de una carrera atípica y plagada de hitos. En conversación con The Clinic, Ítalo Vásquez hace un balance del camino autogestionado que tomaron, recuerda su polémico paso por TV, adelanta sus planes de alejarse de los escenarios y entrega sus definiciones sobre el Festival de Viña del Mar y sobre el presente político. “No conozco personalmente a Boric, pero me transmite que es un loco honesto”, dice.

Por Raimundo Flores S. 30 de Agosto de 2025
Francisco Paredes / The Clinic
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“Tienen que definirse, si no, no va a pasar nada con su proyecto”, fue la advertencia que escucharon muchas veces Los Vásquez en sus primeros años. Los productores a los que se acercaban no eran capaces de entender cuál era la identidad sonora de aquel incipiente dúo que mezclaba cumbia, baladas, música urbana y otros ritmos, por lo que les auguraban un destino poco alentador.

Pero se equivocaron. El grupo formado por los hermanos Ítalo y Enzo se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la música popular chilena de este siglo y en el último proyecto que logró vender cientos de miles de discos mientras el formato físico prácticamente desaparecía. Sus éxitos lograron posicionarse rápidamente en el inconsciente colectivo y su persistente actividad en vivo los ha hecho recorrer todo el país durante 15 años.

Esa mezcla de sonidos que no convencía a los productores, fue categorizada por Ítalo y Enzo como “pop cebolla”, un concepto que los acompaña hasta hoy y que celebrarán en grande el próximo 15 de noviembre con un concierto en el Movistar Arena, donde repasarán todos sus éxitos y adelantarán canciones de su inminente cuarto álbum.

Eso sí, el origen del pop cebolla viene de mucho antes que se creará Los Vásquez, cuando estos dos hermanos de Coyhaique formaron distintas bandas desde su etapa escolar, con las que musicalizaron fiestas de colegio, celebraciones en restaurantes, fondas o festivales folclóricos. Hasta llegaron a tener un grupo de funk electrónico, con el que se disfrazaban con estrafalarios vestuarios cada vez que tocaban.

“Toda nuestra historia musical se nutrió con que había que aprenderse todas las canciones que hacen bailar a la gente, los éxitos que estaban pegando. Chayanne, Arjona, Ráfaga, Juan Gabriel. Nos aprendíamos esas canciones para motivar a la gente y al momento de hacer nuestras canciones esa era nuestra historia, ahí estaba la biblioteca musical. Por eso yo creo que no nos limitamos al hacer las canciones que queríamos hacer”, dice Ítalo Vásquez a The Clinic.

Entremedio, a petición de sus padres cada uno entró a estudiar. Enzo siguió ligado a su gran pasión, estudiando Música en la Universidad Católica, e incluso llegando a ganar en 2006 el Premio Luis Advis en Música Clásica. Ítalo, por su parte, se formó como controlador de tránsito aéreo y alcanzó a trabajar en torres de control en Punta Arenas y Santiago. Los Vásquez se creó cuando cada uno estaba en sus respectivas ocupaciones, pero el éxito fue tan explosivo, que al poco tiempo tuvieron que dedicarse exclusivamente a eso por la alta demanda de shows que tenían.

En principio, solo grabaron un demo con cinco canciones, donde estaban “Tú me haces falta”, “Juana María” y “Miénteme una vez”. Su manager, con el que trabajan hasta el día de hoy, logró que la primera canción se tocara en la radio 40 Principales y desde ahí todo creció como una bola de nieve.

“Las radios comenzaron solas a tomar esas canciones y hacerlas sonar. Yo creo que fue porque a los programadores, a los directores, les llamó la atención que estos cabros de Coyhaique trajeran este material que para la época era novedoso y se empezó a masificar. Ahí la gente empezó a escuchar esas canciones y las chiquillas y los chiquillos las llevaban a las radios locales de donde ellos vivían. Para nosotros fue demasiado increíble, porque fueron muchas canciones las que sonaron en un plazo muy corto de tiempo”, recuerda Ítalo. 

Desde entonces no han parado y suman más de 1.000 conciertos en el cuerpo, en ocasiones habiendo hecho hasta tres shows por día. “Ahora nos la pensamos un poco más. De haber partido con 29 y ahora tener 44, se nota”, admite Ítalo, que cuenta que los primeros años fueron de mucho aprendizaje.

“Cuando eres más joven, termina el concierto y quedas con la adrenalina a full. Agarrábamos la guitarra y nos juntábamos con los cabros y seguíamos cantando y al día siguiente andábamos con la voz hecha polvo. Ahora estamos más viejos. Termina el concierto y cada uno a su pieza a descansar. Yo diría que en dos años le agarramos bien el ritmo y aprendimos técnicas, tomamos clases de canto porque nosotros veníamos de la escuela de hacer fiestas de campo”, asegura.

—¿Cuál sientes que es el aporte que han hecho a la música chilena hasta ahora?

—Si tú me preguntas, y obviamente es penca autotirarse flores, pero yo creo que es la autenticidad y la identidad. Yo creo que la gente hoy en día escucha una canción de Los Vásquez y sin que hayamos empezado a cantar, ya la gente cacha que es pop cebolla. Y el hecho de haber acuñado también este término es parte de esta identidad que te estoy hablando, de sentirnos orgullosos de ser pop cebollero, en tiempos donde la cebolla era ninguneada.

—En el comienzo. ¿Sintieron que se les cerró alguna puerta por venir de ahí?

—Sí, claramente. Se sentía el hecho de que hay música que es más cool que la música cebolla. Entonces cuando vas a conversar o vas a mostrar tu trabajo a algunos lugares, sientes como esa mirada en menos. Pero a nosotros no nos importaba nada. En esos años estábamos tan contentos con este material que estábamos sacando, que lo único que queríamos era la oportunidad que la gente lo escuchara. Hubo radios que en su comienzo nos cerraron las puertas, que nos dijeron: ‘No chicos. Quédense allá nomás, en las radios en que están sonando’. Y después, las vueltas de la vida, nos andaban llamando y nos buscaban para poder llevar el material e ir a dar entrevistas.

—Ustedes tocaban en el Movistar Arena cuando muy pocos artistas chilenos podían hacerlo. ¿Cómo ven que hoy en día haya muchos artistas que puedan llenarlo?

—Lo encuentro maravilloso. Siempre eran los artistas internacionales que venían y llenaban cantidades de Movistar o estadios y darnos cuenta que hoy en día, músicos y músicas chilenas estén logrando esos tremendos hitos, nos sentimos orgullosísimos y nos sentimos parte de alguna manera.

—¿Cómo ven el fenómeno urbano y las aprehensiones que hay a veces con sus letras?

—Yo encuentro que la música es maravillosa en todos sus estilos. Y si me llevas a analizar el contenido de las letras, más que el contenido explícito, porque igual es de siempre han habido canciones que tenían ese mensaje, creo que donde hay que poner el ojo es en la violencia en las letras. Hay canciones que pueden hablar de sexo, porque es algo natural, pero yo creo que hay una línea que traspasas y tus letras a lo mejor se vuelven violentas hacia las mujeres, letras misóginas. Ahí es donde a mí se me prenden las alarmas.

—En 15 años más. ¿Dónde les gustaría estar?

—Me gustaría estar en un estudio de grabación haciendo pop cebolla para nuevas generaciones y salir a tocar de repente, cuando me inviten, pero a un ritmo más de placer solamente. Pero con mi hermano siempre pensamos que en algún momento tenemos que concentrarnos en la composición y en la producción y estar en el estudio, todo el día inventando canciones, que es una de las cosas que más nos gusta, y poder traer nuevos talentos al pop cebollero. Queremos heredar el pop cebolla y encontrar a algún chiquillo o chiquilla que en ese momento nos mueva y hacerle canciones y producirlo.

Su alejamiento de la TV y el apoyo de Camiroaga

Los 15 años de recorrido de Los Vásquez no solo destacan por su resultado, sino que también por cómo lo consiguieron. En un país centralizado, ellos comenzaron desde las regiones (tocaron en La Pampilla para 100.000 personas antes de debutar en Santiago). En una industria que apuesta siempre a la masividad, ellos prefirieron alejarse de la televisión

De todos modos, la distancia con la TV de Los Vásquez no fue algo que definieron desde el principio. Cuando empezaron a sonar masivamente fueron invitados a los matinales “Viva la mañana” de Canal 13 y a “Buenos días a todos” de TVN. Ahí, aprovecharon la plataforma para manifestar su apoyo a las demandas estudiantiles y a la campaña Patagonia Sin Represas. Aunque los volvieron a llamar, les pidieron que no usarán poleras con mensajes políticos y que no cantaran “Basta”, el tema que escribieron en contra del lucro en la educación.

“Eso fue como lo que vino a reafirmar la forma de manejo que queríamos tener, la forma de caminar aquí en el medio musical que queríamos llevar, que era lejos de la televisión y de la exposición de nuestra imagen. Y nosotros valoramos mucho el hecho de que por muchos años la música nuestra era la que la gente conocía, pero no cachaban nuestras caras. Muy pocas personas cachaban quiénes eran Los Vázquez, entonces hemos llevado una vida súper normal, de ir al supermercado, de ir a caminar. Y bueno, ahora con las redes sociales inevitablemente estamos todos más expuestos, entonces cada vez nos cachan más, pero la onda de la gente que se acerca a pedirnos fotos siempre es de mucho cariño, de mucho respeto”, comenta Ítalo Vásquez.

A pesar del sabor amargo de esas primeras apariciones en TV, siente que ahora sí hay más libertad y por lo mismo con el tiempo han vuelto a participar de instancias en el medio. Además, conserva con cariño el recuerdo de cómo Felipe Camiroaga los apoyó cuando dieron su mensaje político en TVN.

“Era la primera vez que estábamos en la tele, entonces como que teníamos que dar el mensaje de que estábamos con Patagonia Sin Represas y estábamos más nerviosos que la chucha. Entonces lo dijimos rapidito porque igual cachábamos de que no se podía decir mucho en la tele y Camiroaga como que se rió y como que nos abrazó. Sentimos su buena onda. Si hubiese sido otro, se hubiese descolocado a lo mejor o hubiese desviado la hueá, pero él dejó que fluyera en ese momento y  eso fue muy significativo para nosotros”, recuerda.

—¿De dónde viene esa inquietud política?

—Patagonia Sin Represas fue una causa transversal, de nosotros ver cómo la Patagonia tan hermosa y siempre tan olvidada… Si Chile llegaba hasta Puerto Montt. De ahí para abajo ya no. Yo cuando chico veía tele por repetidora. Entonces es una sensación como de injusticia. Yo creo que eso es lo que nos movía y lo que nos movió de venir de un pop cebolla, cantando canciones de amor y desamor, a usar esta plataforma para poder denunciar cosas que nosotros considerábamos injustas. Yo creo que eso viene igual de nuestra familia, de nuestra mamá, de inculcarnos poder manejarse siempre de una manera justa y de una manera recta. Y cuando ves que a lo mejor hay otros, hay personas o hay organizaciones que se pasan por la raja todo eso, dan ganas de denunciarlo, de decirlo. 

—En la canción “Basta” apoyaron al movimiento estudiantil y años después comunicaron su respaldo a la candidatura presidencial de Gabriel Boric. ¿Hay una especial simpatía por la figura del Presidente?

—Yo sí siento simpatía por Boric. Yo soy consciente que la política es un tema súper complicado, siempre hay errores, siempre se pueden hacer mejor las cosas. Yo no lo conozco personalmente pero me transmite que es un un loco honesto. Eso es lo que me hace sentir esa simpatía porque siento que el compadre es honesto, que cuando la ha cagado no tiene problemas en asumir y en corregir, entonces eso es lo que a mí me cae bien de él.

—Considerando el momento político actual. ¿Han pensado en algún momento en involucrarse más en alguna campaña?

—Nosotros por lo general siempre hemos estado involucrados. En este último tiempo no te podemos decir nada. No nos han invitado, no hemos tenido ninguna oferta. Estamos metidos con la gira y todo pero desde que salieron Los Vásquez siempre hemos manifestado nuestro pensar político y respetando también todas las miradas. Chile es un país de millones de miradas distintas y al final lo que tenemos que lograr en democracia es llegar a un consenso y lograr la política grupal por el bien de todas y todos. Pero como te digo, nosotros siempre hemos participado. Este año no tenemos claridad de eso porque estamos con la cabeza en los 15 años, pero no descartamos nada.

—¿Hay alguna cercanía con la candidatura de Jeannette Jara u otra?

—Solo te puedo decir que Los Vásquez siempre han tenido una mirada más de izquierda. Eso es lo que te puedo decir por ahora.

Más cerca del Festival de Viña

La lejanía con la TV es una de las tantas muestras del camino independiente que han tomado Los Vásquez en estos 15 años de carrera. También, como ejemplo, toda la música que publican es desde la compañía discográfica que crearon ellos, Sello del Sur.

“Nos gusta la autogestión, el hecho de que partimos solos y que en un principio tuvimos que aprender a hacerlo solos. Entonces, nos gusta esta manera de caminar más under, autogestionada. Nos gusta la libertad de poder moverte a tu manera, sin tener que responder quizás a intereses de terceros. Es mucho más difícil conseguir cosas, lograr objetivos, porque estás solo, pero es gratificante cuando consigues algo que, a escala de magnitud no es lo que puede generar a lo mejor una mega transnacional, pero es lo que lograste tú con tu esfuerzo, con tu manera de caminar, tu manera de pensar”, señala Ítalo Vásquez.

En su momento, cuando la venta de discos era uno de sus principales ingresos, el grupo sorprendió por sus declaraciones a favor de la piratería. “Es que si te están pirateando es porque la gente quiere escuchar tus canciones. para nosotros el fin principal era que el pop cebolla se masificara. Si no podían comprar el disco original, no importaba. Para nosotros era un honor que nos estuvieran pirateando”, admite.

La guinda de la torta de esta ruta independiente fue la negativa que expresaron desde un principio de estar en el Festival de Viña del Mar, gesto que los acerca con otro de los grandes nombres de la música popular chilena de este siglo: El Macha de Chico Trujillo y El Bloque Depresivo.

Sin embargo, con el tiempo los hermanos Vásquez han moderado su postura en torno al Festival y en los últimos años han declarado estar dispuestos a ir.

—Hoy en día. ¿Los Vásquez están más cerca de llegar a Viña que en otros años? 

—Sí. Está más cerca porque estamos abiertos a conversar. Eso sería como lo más abierto que estamos. No está dentro de nuestras prioridades, no estamos buscando ir a Viña ni nada, pero antes la parada nuestra era que no, no más. Entonces nos invitaban y agradecíamos la invitación, por supuesto, porque nosotros somos conscientes de que es una tremenda invitación, un tremendo festival, pero siempre fue un no rotundo. Y en este último tiempo con mi hermano dijimos: ‘Ya mira,  démosle una vuelta, si alguna vez nos invitan, conversémoslo, y si se dan las cosas, se dan las condiciones, veámoslo’. Así que sí, estamos más cerca que años pasados.

—¿Y es verdad que desde que existe esta apertura de parte de ustedes hubo acercamientos y no han llegado a acuerdos económicos?

—Justamente. No hemos llegado a acuerdos y no solo económicos, sino que tiene que ver con todos los requisitos y todo lo que implica presentarse en un festival así de esa envergadura, pero ya es un tremendo avance. De hecho, ahí nuestro equipo se ha sentado a conversar. Todavía no ha llegado el momento pero como te digo, está ese cambio que para nosotros igual es. Y ese cambio tiene que ver mucho con la gente que nos sigue que nos dicen mucho: ‘Ya po’, corten el hueveo. Ya los entendimos con su forma, pero vayan al Festival’. Entonces fue como: ‘Ya, démosle una vuelta’. Y ya hemos tenido conversaciones, pero no hemos llegado a puerto todavía. Así que ahí vamos a ver si más adelante se da. Y si no, está bien también, porque como te digo, no estamos buscándolo.

—Y para la próxima edición del festival, ¿Ha habido alguna conversación en concreto o nada por ahora? 

—Nada por ahora.

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