
Tiempo Libre
2 de Octubre de 2025La historia del fotógrafo estadounidense que guardó fotos de Salvador Allende por 50 años y que hoy salen a la luz en un libro
El fotógrafo estadounidense Michael Mauney retrató a Salvador Allende y la vida de los chilenos durante el primer verano de la Unidad Popular en 1971. Más de 50 años después, sus imágenes inéditas se publican en el libro "Chile, 1971: Los Primeros Días de Allende", rescatadas por Felipe Valenzuela y Luis Emilio Briceño, quienes hoy buscan acercar este registro histórico a bibliotecas de todo el país.
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En marzo de 1971, el fotógrafo estadounidense Michael Mauney visitó Chile para realizar un fotorreportaje para la revista Life. Su misión era retratar al presidente Salvador Allende, quien a comienzos de la década captaba la atención mundial por su llegada al poder como primer mandatario socialista elegido de manera democrática.
Tras la publicación del artículo en la revista bajo el título “Salvador Allende, un marxista de tipo especial”, Mauney guardó durante décadas más de cuatrocientas diapositivas que permanecieron inéditas hasta ahora, con la edición del libro “Chile, 1971: Los Primeros Días de Allende”, publicado bajo el sello de Penguin Random House.
Los responsables de rescatar este archivo fueron Felipe Valenzuela y Luis Emilio Briceño, quienes llegaron a él de manera casual. Valenzuela, mientras trabajaba en La Moneda, se topó con unas fotografías a color de la época —algo poco común— y decidió contactar a Mauney a través de internet.
Según cuenta Briceño, la respuesta del fotógrafo superó cualquier expectativa: Mauney tenía más de 500 imágenes de aquel viaje cuidadosamente guardadas, un verdadero tesoro histórico que finalmente daría origen al libro.
Un viaje que se alargó
La misión encomendada por la revista era fotografiar al entonces mandatario. Sin embargo, la estadía de Mauney y del corresponsal Peter Young —quien antes había trabajado en la Unión Soviética— se extendió más de lo previsto.
De acuerdo con Briceño, en La Moneda los recibieron con recelo: “Esto se nos está llenando de espías de la CIA, Estados Unidos quiere meter mano en esta cuestión”. Por eso los hacían esperar con excusas: “Es mañana, vengan mañana”. Luego: “No, este día no va a poder ser, mejor pasado mañana”. Así estuvieron casi diez días, aguardando a que el encargado de comunicaciones les diera el pase.
Esa espera dio pie a gran parte de las fotografías que integran el libro, donde la figura central no es Allende, sino la vida de los chilenos en 1971: un registro a todo color del primer verano de la Unidad Popular. En vez de quedarse en el Hotel Carrera, frente a La Moneda, Mauney decidió recorrer las calles de Santiago y realizar pequeños viajes dentro de la Región Metropolitana y hacia la Región de Valparaíso.
“Michael, en vez de quedarse en el Hotel Carrera al frente de La Moneda esperando, empieza a circular por las calles de Santiago. Cuando de repente les decían: dos días más, bueno, aprovechaban y se iban a comer mariscos a Valparaíso. Así comenzaron esos pequeños viajes por la ciudad y también por la región, y Michael siempre con sus cámaras, acercándose a la gente”, relata Briceño.
“Son los primeros días de la Unidad Popular, y eso era lo que queríamos transmitir, porque en estas fotos se respira algo muy especial. Cuando las miras, se nota que la gente está contenta: va a la pega, viene de ese primer verano que fue muy bueno para los chilenos. Subieron los sueldos, mucha gente que nunca había tenido vacaciones pudo salir por primera vez, se conquistaron derechos sociales y había más plata circulando. La gente estaba contenta y esperanzada; eso es lo que se siente”, agrega.
En la portada del libro aparece Salvador Allende conversando con un asesor de espaldas, junto al busto de José Manuel Balmaceda. El autor explica que la elección de esta imagen está cargada de simbolismo y contiene un presagio trágico que ambos compartirían: el suicidio.
“La portada está cargada de sentido. Allende aparece hablando con este asesor de espaldas, la luz es bonita, se distingue un pasillo y, al mismo tiempo, el dedo del asesor parece señalar la figura de Balmaceda. Es una imagen cargada de lo que vendría después. Tiene un carácter trágico en contraste con el resto del libro, pero era tan simbólica, tan potente, que de inmediato nos transmitió algo muy especial”.
Un regreso con espíritu joven
Más de cinco décadas después, en 2024, Michael Mauney volvió a Chile. Recorrió junto a los autores las mismas calles y lugares que había fotografiado en 1971, reviviendo con emoción aquellas escenas. Con 88 años, sigue siendo un joven de espíritu entusiasta y curioso, lo que marcó profundamente este reencuentro con el país.
Además, Valenzuela y Briceño anunciaron que parte de las ganancias del libro será destinada a la compra de más ejemplares para donarlos a distintas bibliotecas del país, con el objetivo de que este valioso registro fotográfico quede al alcance de todos los chilenos.