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Ciudad

15 de Octubre de 2025

De actas que señalan distintos pesos y fallas en registros: las irregularidades que detectó Contraloría en la destrucción de droga incautada

La Contraloría detectó fallas en registros, diferencias en pesos y desórdenes en la custodia y destrucción de drogas incautadas por las policías. Los informes revelan incumplimientos a la Ley N° 20.000 y serán enviados al Ministerio Público.

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La Contraloría General de la República fiscalizó más de una quincena de servicios de salud del país y constató una serie de irregularidades en el proceso de destrucción de droga incautada por las policías.

Se trata de un total de 17 informes reservados de la Contraloría. Allí se detectaron múltiples vulneraciones en el procedimiento de recepción, custodia y destrucción de drogas incautada. Dicha situación denota un incumplimiento a la Ley N° 20.000 que sanciona el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Entre las principales fallas que se repiten en dichas dependencias, destacan las diferencias en los registros de drogas incautadas. Esto, no permite garantizar la calidad e integridad de los datos. Asimismo, el proceso, que contempla que los estupefacientes incautados por la Policía de Investigaciones (PDI), Carabineros y Gendarmería, se envían a los servicios de salud para su posterior destrucción, presenta otra serie de desórdenes e incumplimientos a la ley que regula la materia.

Diferencias en registros de peso detectados por Contraloría

Entre los hallazgos relevantes están diferencias en el pesaje de los decomisos entre el servicio de salud y las policías. Advirtiéndose la pérdida de trazabilidad del peso de los decomisos que incluyen planta de cannabis, en ambas policías.

A ello se agregan falencias en el sistema de registros de decomisos recibidos. Por ejemplo, en el uso de una planilla Excel sin mecanismos de mínimos de seguridad. Al revisar aquello, Contraloría comprobó la existencia de al menos siete casos con errores de registro de transcripción.

Además, pese a que la ley indica que las drogas incautadas deben ser entregadas dentro de las 24 horas siguientes al Servicio de Salud, se determinó que tanto la PDI como Carabineros incumplieron ese plazo. También se observó incumplimientos en el plazo para informar al Ministerio Público los resultados de los análisis realizados por los laboratorios competentes. En algunos casos sumaron más de 350 días.

Infraestructura insuficiente y debilidades del sistema

En paralelo, se revelaron deficiencias en la infraestructura de oficinas y bodegas de decomisos, pues no se cumple con lo exigido por la ley, además de ausencia de elementos de protección personal. Lo anterior provocó, en múltiples casos, desórdenes en dichas unidades, con bolsas y cajas con drogas en el suelo. En algunos casos las bolsas con las que se almacenaba y transportaba la mercancía se encontraban rotas, sin que conste que su contenido sea el mismo que el recepcionado por el servicio.

Respecto de lo mismo, otro informe evidenció deficiencias en la infraestructura y seguridad de unidades encargadas del proceso de quema, tales como la falta de ventilación, sistemas de extracción de aire, cámaras de seguridad y control de temperatura y humedad. Además, una caja fuerte se encontraba en mal estado. Adicionalmente, se evidenció la falta de controles de acceso a algunas dependencias; tarjetas de control de acceso a oficinas y bodega sin nominar, e inexistencia de un registro de acceso a estas, entre otras debilidades de seguridad.

Finalmente, se detectó la falta de un sistema informático para el control de la recepción y destrucción de las drogas. Igualmente, plataformas diseñadas para el registro de actas de recepción de drogas y facilitar la información, presentan deficiencias de trazabilidad y no muestran una relación directa entre los decomisos recibidos y sus respectivas actas de destrucción.

Los informes de la CGR, fundamentalmente, señalan otros varios hallazgos que se vinculan a la seguridad de los funcionarios de los servicios de salud. Entre ellos, falta de habilitación de vehículos utilizados para el traslado de estupefacientes.

Asimismo, Contraloría detectó la falta de un lugar exclusivo para el almacenamiento de sustancias líquidas y residuos tóxicos, las que requieren de una zona especial. Ya que pueden ser derramadas provocando combustión y explosiones dentro de la bodega, aumentando el riesgo en la salud de los funcionarios y/o incendios.

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