Catalina San Martín: “A los alcaldes no nos da lo mismo quién gobierne, Matthei es la presidenta que Chile necesita, no estamos para aprendices”
A un año de su sorpresivo triunfo en la alcaldía de Las Condes, la abogada realiza un balance de su gestión y aborda el desafío de "ordenar la casa" luego de los escándalos por eventuales casos de corrupción en el municipio. "Había una forma instalada de gobernar en la que daba lo mismo cómo hacer las cosas", señala. También entrega sus definiciones en materia presidencial y dice confiar en que Evelyn Mattthei pasará a segunda vuelta: "Por experiencia propia, puedo decir que las sorpresas siempre se pueden dar". Aquí también recuerda su victoria del 28 de octubre de 2024, relata su conversación con Marcela Cubillos y defiende su independencia: "Si algún día vuelvo a militar en un partido, no va a ser para acomodarme".
Por Eduardo Monrroy 26 de Octubre de 2025
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“La culpable soy yo”, dice riendo Catalina San Martín para explicar sus limitadas apariciones en la prensa -sobre todo en la televisión- durante los casi once meses de su gestión como alcaldesa de Las Condes, rol que se ganó tras vencer sorpresivamente en las elecciones municipales del año pasado.
De ese hito se cumplirá un año exacto el día de mañana. Quizás por eso la abogada decidió hacerse un espacio en su agenda y recibir a The Clinic en la sala de reuniones del Teatro Municipal de la comuna, a solo pocos pasos de su despacho.
“Era superfácil que las luces me encandilaran”, reconoce San Martín -39 años, abogada de la Pontifica Universidad Universidad Católica, cuatro hijos- quien la noche del 28 de octubre de 2024 esperó hasta casi la madrugada para salir a celebrar el resultado, solo una vez que comprobó que este era irremontable.
Ese día se impuso por menos de 2 mil votos a quien aparecía como imbatible en ese momento, la exministra Marcela Cubillos, opción apoyada por Chile Vamos y republicanos, que en la recta final de campaña se fue abajo una vez que se reveló que obtenía un sueldo de $17 millones por sus labores de docente en la Universidad San Sebastián.
“Todo este tiempo he estado muy preocupada de ordenar y hacer que las cosas funcionen. No me quiero distraer, sé que es superatractivo ser el chiche nuevo”, dice la alcaldesa.
—¿Los matinales los tiene descartados?
—(Ríe). He ido a un par, pero ya habrá más tiempo. Por ahora estamos haciendo la pega. Es verdad que algunos vecinos me piden salir en la tele y tener más visibilidad, porque quizás están más acostumbrados a los alcaldes más televisivos. Pero tiempo al tiempo.

“Las personas de Las Condes no habrían votado por mí si no hubiera existido una alternativa viable (a Marcela Cubillos)”
San Martín viste con un conjunto color púrpura y porta un pin con el escudo de Las Condes, el cual ha tratado de revalorizar. Se mostrará segura cuando más adelante aborde los desafíos que tiene la comuna y su rostro se pondrá serio cuando comente el proceso de fiscalización y auditoría de las administraciones anteriores, que en años anteriores pusieron a la comuna en el ojo del huracán.
Pero antes de eso, mientras se escucha tenuemente una melodía de un grupo de jóvenes que bailan al ritmo del K-pop a un costado del Teatro Municipal, la alcaldesa recordará cómo fue ese sorpresivo 28 de octubre.
—Era una elección difícil.
—Fue un día de mucha intensidad y de vértigo constante. Hubo un momento durante esas semanas en las que dije quizás esto posible, en medio de la campaña en la calle. La gente empezó a reconocerme, darme su apoyo y cariño. Con eso me fui formando la idea de que era posible hablar desde una nueva derecha, hablar desde personas que de verdad se han dedicado a trabajar.
—Ha dicho que no tiene padrinos políticos.
—No vengo de una generación política que hubiera tenido una participación estelar en algo. Era una concejal que se dedicó a hacer su pega durante cuatro años. Ese reconocimiento de los vecinos fue clave para este triunfo. Porque si hubiese pasado lo que pasó y a la vez no hubiera existido una alternativa viable, estoy segura de que las personas de Las Condes no habrían votado por mí.
Pero sabían que yo era una alternativa viable, y yo también lo sentí como una responsabilidad en la esperanza. Las personas necesitamos creer que hay otros que se están dedicando al servicio público por convicción.
—¿Resultó ser una sorpresa para usted el resultado?
—Ese día la gente me decía: “Ya ganaste”. Yo respondía: “No se gana hasta que se gana”. Fue voto a voto, en un momento se estrechó la votación a 400 votos, pero siempre me mantuve arriba. Era tan importante lo que podía ocurrir que salir a celebrar antes no era mi estilo.
Fue muy emocionante. Había mucha gente que llegó ese día a mi casa porque vio una historia en Instagram. Llegó Blanca Lecaros, por ejemplo, que había escrito una carta en El Mercurio haciendo llamado a la centroderecha en la que cuestionaba si de verdad se podía defender lo de Cubillos.
—Recibió un llamado de Marcela Cubillos…
—Me felicitó y deseó todo el éxito. Creo que ahí hay un gran valor de parte de ella, porque obviamente para ella debió ser muy difícil, era una carrera que todos daban por ganada. Yo reconozco la hidalguía y la valentía de hacer ese gesto. Podría no haberlo hecho y habría dado lo mismo, pero hay códigos en política que independiente de donde uno esté, no se tienen que perder.
—¿Qué simbolizó su triunfo?
—Simboliza el mérito, el trabajo, el esfuerzo. Simboliza que hay esperanza. Cuando la política está como está hoy, con el nivel de odiosidad al que piensa distinto, cuando somos capaces de aceptar que hay un otro que puede pensar distinto a ti, pero es necesario que te sientes con él, eso significó.
Pero esto requiere de una voluntad política gigante. Muchas veces nos dicen la derechita cobarde, pero pienso que hay una valentía en atreverse a hablar con alguien que piensa distinto a ti y asumir que necesitas a ese otro para lograr objetivos comunes. Si no nos atrevemos a dialogar, este país se va a ir a la punta del cerro.
“Ser independiente me dio libertad para hacer cambios. Acá no llegó nadie a decirme que correspondía un cargo para tal partido”
Catalina San Martín dice que si bien su vida tuvo un cambio importante con su llegada a la alcaldía, su día a día ya era intenso en su anterior labor como concejala de Las Condes, algo que, cuenta, se dio tras una conversación familiar en la que planteó que la política es lo que la hace feliz. “Quería lograr que hubiera un grupo de personas que estarían dispuestas a apostar todo por nuestras convicciones. Porque si yo no daba ese ejemplo, cómo le iba a exigir a otros que lo den todo por lo que creen”, dice.
Postuló en un cupo de Evópoli, aunque más adelante renunció al notar que el partido no estuvo a la altura a la hora de involucrarse en la fiscalización de eventuales actos de corrupción en la alcaldía. Esa vez también tomó la decisión de postular al sillón municipal como independiente.
—¿Ha sido difícil llegar al municipio en esa calidad, sin contar con la maquinaria de los partidos?
—Creo que eso es parte de por qué gané. Siempre aclaré que soy independiente, pero de centroderecha, porque me cuesta identificar al independiente sin domicilio político. Esa libertad que me dio llegar como independiente era la que necesitaba para hacer los cambios que urgen en esta comuna.
Los partidos te pueden ayudar con una maquinaria para poder instalarse, pero yo me demoré un poco más en elegir a las personas que me iban a acompañar en los cargos de confianza. Tuve la libertad de hacer entrevistas a personas por su currículum. Acá no llegó nadie a decirme que tal persona es cuoteada y que correspondía un cargo para tal partido.
—¿No está pensando en militar?
—Por ahora no. Ahora, creo en los partidos políticos. Y si algún día vuelvo a militar en un partido, no va a ser para acomodarme. La ciudadanía es clara en que no le cree a los partidos, y eso es responsabilidad de los partidos y de todos los que estuvimos adentro. Entonces, si vuelvo a militar, va a ser para impulsar esos cambios que se requieren dentro de los partidos.
—¿Dónde podría militar?
—No sé cuándo, cómo, ni dónde. Por ahora estoy muy contenta con mi independencia, lo que no quiere decir que no tenga contactos con los partidos.
—¿Su domicilio es Chile Vamos?
—Sí, mi domicilio es la centroderecha, Chile Vamos. Me siento cómoda ahí. Siento que representa los valores que estamos levantando en esta administración, representa mi historia además.

“Aquí queremos bajar a los alcaldes de los pedestales”
—¿Cuál es el modelo San Martín en Las Condes?
—Diría que es uno que considera el trabajo como primera prioridad y el mérito para todo aquel que ha hecho la pega. Esto se trata de entender que para que este país progrese, necesitamos instituciones fuertes y no más personalismos. Esto es algo que yo les repito siempre a los funcionarios: ustedes no son de tal alcalde, no llegaron porque estuviera tal alcalde. No. Nosotros somos municipalistas, respondemos a una institución, las personas nos creen a nosotros y esperan algo de nosotros.
Yo siempre les digo a los vecinos que mi trabajo es trabajar para ellos. Aquí queremos bajar a los alcaldes de los pedestales, ponerlos como un servidor público. Y si tengo que estar en la primera línea, vamos a estar.
—¿Los alcaldes estaban en los pedestales en esta zona?
—Parte de lo que me tocó escuchar de los vecinos es que sentían una lejanía por parte de los alcaldes, como seres inalcanzables tanto para los funcionarios como para los vecinos. Por eso estamos trabajando en generar las confianzas.
—¿Encontró muchos prejuicios con Las Condes? En un momento utilizó esa palabra para criticar la reforma que impulsaba el gobierno y que buscaba elevar el fondo municipal de un 60% a un 80%.
—Existe un prejuicio grande con Las Condes, eso es real. Las Condes es una comuna que casi no recibe recursos del Estado, pero que a través de la propia generación de recursos que tiene, logra prestar buenos servicios a los vecinos. La solución fácil es sacarle plata al que tiene plata, pero la de largo plazo y que es sostenible es cómo fortalecemos el municipalismo para que estos puedan responder a las necesidades de las personas.
Además, cumplimos un rol social al llegar donde el Estado central no llega, pero al que nosotros sí llegamos y llegamos bien. Por ejemplo, los colegios municipales. Y ahora hay una reforma en curso, que es la de los SLEP, que no está entendiendo que hay realidades que son buenas, que funcionan, en las que se les da una educación de calidad a los estudiantes. Yo no entiendo ese gusto ideológico por destruir lo que funciona.
San Martín por gestión de Lavín: “Me molesta mucho haber tenido que pagar $10 mil millones porque a alguien se le ocurrió atribuirse facultades que no tenía. Esos tiempos terminaron”
Ordenar la casa. Ese fue uno de los principales desafíos que se planteó San Martín una vez que asumió en en el municipio de Las Condes. Antes, como concejala, comenzó a fiscalizar a la exalcaldesa Daniela Peñaloza, denunció la existencia de irregularidades en la compra de terrenos para construir un Cesfam y durante su gestión ha insistido en la fiscalización de las administraciones pasadas.
La edil incluso cuenta que cuando la Contraloría emitió un informe, durante en el mes de junio, en el que detectó irregularidades en la Asociación de Municipalidades de la Zona Oriente (AMZO), optó por cerrar con cadenas las puertas de esa oficina, que funcionaba a solo pasos del salón en la que se desarrolla la entrevista.
“Acto seguido, pedí una reunión al presidente del CDE para decirle que nosotros estábamos haciendo un levantamiento de todos los registros de todo lo que hubiese, porque ese informe fue enviado completamente a la Fiscalía”, relata.
—¿Se ha logrado ordenar la casa?
—Estamos en eso. Diría que hemos avanzado mucho. Y ordenar la casa implica el detectar que había formas de hacer las cosas que no eran las correctas y personas que estaban haciendo las cosas deliberadamente mal. Y para construir una casa estable, necesitas cimientos fuertes, y los cimientos acá no estaban. Eso es lo que estamos haciendo ahora, porque creo en la institucionalidad municipal. No puede ser que por el alcalde de turno el municipio tambalee para un lado o para el otro.
Hemos estado levantando procedimientos internos, arreglando los múltiples informes de Contraloría que nos llegaron, muy lapidarios. Hay un informe que son $800 millones que están en juicio de cuentas contra personas que van a tener que responder por ese monto y que tiene que ver con la pavimentación, porque jamás se pidieron los permisos que había que pedir.
—¿Qué conclusiones ha sacado de todo lo que ocurrió?
—Que hay una forma de gobernar que estaba instalada, en la que daba lo mismo cómo hacer las cosas. Estoy de acuerdo en que las cosas hay que hacerlas, pero no por eso hay que arrastrar a cientos de personas y al mismo municipio al fracaso, o a exponerse públicamente a sanciones de la Contraloría o incluso la Fiscalía.

Voy a dar un ejemplo: tuvimos que pagar $10 mil millones, que es el presupuesto de Isla de Maipo, porque un alcalde -y esto lo dice una sentencia- decidió paralizar obras no teniendo las atribuciones. Entonces, no se puede hacer todo a cualquier costo. Las cosas hay que hacerlas bien por el bien de todos.
Durante muchos años además -todos lo sabían- estuvo operando un centro de reciclaje en un inmueble municipal, donde descubrimos que se estaban reduciendo cables. Se estaban cometiendo delitos. Y claro, era más fácil mirar para el lado y no hacerse cargo. Ahora tenemos las denuncias en la Fiscalía. También existió la extracción ilegal de áridos en un terreno de Nueva Bilbao, una empresa funcionando con maquinarias atómicas, ¡a la vista de todos! Y nadie quiso hacer nada.
Eso de “no me voy a meter, porque me voy a meter en un problema”, no es mi estilo. Mi estilo es otro, el de resolver los problemas.
—Apenas al asumir habló de la existencia de una caja pagadora a propósito de la polémica por el pago excesivo de horas extras. ¿Ratifica que ese era el modelo?
—Lamentablemente se han entendido los municipios en general como un lugar para los amigos. Y esto no lo digo por Las Condes, sino por todos los casos de corrupción que hemos visto a lo largo del país. La única forma de combatir eso es entendiendo que uno está al servicio y teniendo la vocación del servicio público como norte.
Me importa esto también porque soy mamá, tengo cuatro hijos, y quiero dejarles un país y una comuna buena, de la que se sientan orgullosos. Y esto no se trata de que seamos infalibles, puede haber gente que se quiera aprovechar. Lo importante es que una vez que eso se detecta, se denuncia, se corrije y se sigue trabajando, pero no se esconde todo debajo de la alfombra.
—¿En qué están los sumarios y las auditorías?
—Siguen avanzando. Hay un sumario que es del Cesfam, que está en la Contraloría hace bastante tiempo, pero hasta el momento no hemos tenido novedades. Los sumarios internos y las investigaciones se siguen haciendo. Estos son reservados, así que no puedo dar información de aquello. Pero todo lo que hemos detectado que pueda implicar la comisión de delitos, ha sido denunciado como corresponde en la Fiscalía.
—¿Cómo ha visto la reacción del exalcalde Lavín?
—Lo cierto es que se utilizaron recursos que eran de una asociación de municipios para hacer una asesoría comunicacional a un equipo determinado dentro del municipio. O sea, los recursos de una asociación se usaron en un grupo determinado de personas. Eso es un hecho.
Mira, no he tenido ningún tipo de contacto con el exalcalde. La verdad es que lo que vaya encontrando o necesitando solucionar, lo iré haciendo. Sí me molesta mucho el haber tenido que pagar $10 mil millones porque a alguien se le ocurrió atribuirse facultades que no tenía. Esos tiempos terminaron.
—¿Le faltó hacerse cargo de estos antecedentes?
—No, no le exigiría una explicación a ningún exalcalde. Estoy preocupada de hacer mi trabajo. Si te fijas, nunca he hablado nunca de ningún alcalde, solo me he preocupado de resolver.
—¿Tomará la decisión de presentar querellas contra alguna administración anterior?
—En la medida de que aparezcan antecedentes suficientes, de todas maneras.

San Martín y su apoyo a Evelyn Matthei: “Por experiencia propia, puedo decir que las sorpresas siempre se pueden dar”
San Martín ríe cuando dice que en sus once meses de gestión no ha pedido ninguna medición de su capital político, aunque recuerda que apenas resultó electa apareció en la encuesta Cadem entre los alcaldes con mayor valoración ciudadana.
Dice que su capital político lo pondrá en lo que resta de campaña para las elecciones de este 16 de noviembre. Tanto en apoyos parlamentarios como a su opción presidencial Evelyn Matthei. “Ella es mi candidata desde antes de que yo fuera alcaldesa, esta es una cuestión de convicciones”, dice.
—¿Cómo es eso?
—Yo estoy segura de que Evelyn Matthei es la presidenta que Chile necesita y se merece. Es la única que va a lograr hacer despegar este país. Ella es sandía calada. Ha sido ministra, ha sido alcaldesa, diputada, senadora… Es una mujer que tiene mucha experiencia, tiene los equipos para trabajar y refleja lo que yo creo, que es tener mérito, la disciplina y la resolutividad.
—¿Por qué Evelyn Matthei y no José Antonio Kast?
—Esto tiene que ver con donde me siento cómoda, donde efectivamente hago eco de las políticas y los planes de gobierno, que es desde la centroderecha. Por eso Evelyn Matthei es mi candidata y lo seguirá siendo. Además, por experiencia propia, puedo decir que las sorpresas siempre pueden llegar.
—¿Por qué cree que no logra estar en los primeros lugares de las encuestas?
—Creo que hay un voto silencioso que no se ha manifestado, y el hecho de que exista el voto obligatorio cambia las predicciones que uno tenga. No tenemos una cultura presidencial en Chile como para que las encuestas estén bien ajustadas al voto obligatorio. Nos faltan años para tener ese nivel de certeza. Creo que acá hay un voto silencioso que va por Evelyn Matthei, que no hace gárgaras de su voto. Hay mucha gente que aún no se decide, pero hay tiempo para repuntar.
Y en eso, yo como alcaldesa estoy en mis tiempos libres dedicada a la campaña. Porque a los alcaldes no nos da lo mismo quién gobierne. No estamos para aprendices. Ya supimos lo que significa estar con aprendices en el gobierno y cómo esto impacta en las familias y la economía.
E insisto, para los municipios no es inocuo quién gane, porque las formas de gobernar son distintas. ¿Dónde van a estar los enfoques y recursos? Matthei ha sido superclara, ha hecho un levantamiento por región viendo cuáles son las fortalezas de cada zona para que se cree empleo, y por supuesto que el tema de la seguridad es clave. Y necesitas esa garantía de que vamos a tener una recuperación económica y que vamos a tener un fuerte trabajo de seguridad, y eso lo tiene Evelyn Matthei en su programa.
—¿Matthei es la única candidata que permite que no se dé la continuidad del gobierno?
—Absolutamente. Es la que da mayor garantía de gobernabilidad y de estabilidad. Necesitamos estabilidad en este país. Las familias ya no dan más.

“Uno puede ver al José Antonio Kast de esta elección versus el de 2021 y es distinto. Quiero creer que ha habido un cambio positivo y un aprendizaje”
—Como exconcejala y alcaldesa, ¿cómo se tomó la columna de Cristián Valenzuela en la que califica de “parásitos” a funcionarios públicos?
—Ese es el discurso fácil: estamos los buenos y están los malos. Él habló de los parásitos desde el PC hasta a UDI, y ese es un discurso simple. Es más fácil y vende más el tratar a la gente de parásitos. Pero la vida está llena de grises. Gente patuda que se aprovecha del sistema está llena. Creo que el diagnóstico es compartido por todos, pero el tema es que quien llegue ser gobierno debe poner la cara y enfrentar los problemas.
—En una entrevista del año pasado manifestó que no le gustaba el liderazgo de José Antonio Kast. ¿A qué se refería?
—Me parece que él tiene un liderazgo muy confrontacional. Creo que ahora ha moderado el discurso, uno puede ver al José Antonio Kast de esta elección versus las elecciones de 2021, y es distinto. Quiero creer que ha habido un cambio positivo en ese sentido y un aprendizaje de que esa es la senda. Pero más allá de hablar de quién no me gusta, soy de las que habla de quien sí tiene que ser presidenta.
—Pero las encuestas muestran que en una segunda vuelta podría estar Jeannette Jara y José Antonio Kast…
—Y también podría estar (Johannes) Kaiser.
—¿No tendría problema en votar por uno de esos nombres de oposición?
—Es que esto está abierto, es líquido y no vamos a saber lo que ocurre hasta ese día. Yo insisto, no se gana hasta que se gana. E insisto, mi candidata es Evelyn Matthei y mi domicilio político es la centroderecha.
—¿No le dolería la guata votar por José Antonio Kast?
—No, a mí no me duele la guata votar. Yo voto con responsabilidad y convicción de qué es lo mejor para Chile, y creo que mi candidata es lo mejor para Chile.
—¿En 2021 votó por él?
—En 2021 voté por José Antonio Kast.
—¿Lo volvería a hacer?
—No lo sé. Mi candidata es Evelyn Matthei y veremos quién pasa a segunda vuelta.



