Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Tendencias

30 de Octubre de 2025

La inquebrantable alianza de un hombre de 85 años y su cuidador: “Él me ayudó a mí porque yo no tenía amigos antes de conocerlo”

Carlos Ramírez, de Puente Alto, cuidó a su esposa durante cuatro años con el apoyo de la Fundación Comunida, que ofrece acompañamiento, terapias y actividades para personas postradas y sus familias. Hoy, luego de la muerte de su esposa, es él quien recibe el apoyo de un cuidador de la fundación, quien se ha transformado en su mayor amigo.

Por
Compartir

Carlos Ramírez (85), de Puente Alto, cuidó a su esposa Patricia por cuatro años antes de que falleciera por fibrosis pulmonar. Durante ese tiempo, el hombre se quedó en su casa: “No salí para ninguna parte”

También recibió ayuda de la Fundación Comunida, la que se dedica a integrar a vecinos de distintas comunidades en el cuidado de personas postradas. “Me consiguieron clases de Tai Chi, psicólogo y le trajeron lana a la Paty porque le encantaba tejer”, recuerda Ramírez.

Cuando su esposa falleció, el hombre estuvo hospitalizado diez días por un problema cerebral. Luego de haberlo dado de alta, Carlos recibió una llamada de la fundadora de la Comunida, Bernardita Rojas: “Me preguntó qué opinaba yo de tener a una persona que me podría servir de acompañante, que viera si había una afinidad”.

En paralelo, Bernardita Rojas invitó a la fundación a Carlos Puente (87). Él y su esposa siempre están “participando en algo que sea productivo y ayuda a los demás”, explica el hombre. “Ahí conocimos diferentes realidades, como gente que está en estado vegetal o personas con demencia”.

Empieza una amistad

Después de un tiempo, Bernardita le propuso a Puente convertirse en cuidador de Carlos Ramírez: “Me dijo que lo acompañara como amigo y eso es lo que estoy haciendo. Lo visito una o dos veces a la semana”.

Pero después de algunos años, quien era un cuidador se transformó en un amigo. “Él me ayudó a mí porque yo no tenía amigos antes de conocerlo”, admite Carlos Puente.

De izquierda a derecha: Carlos Puente y Carlos Ramírez

Los hombres viven solo a dos minutos de distancia. Entonces, Puente fue a visitarlo y se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común, y en ese encuentro congeniaron de inmediato. “Salimos a pasear al Cajón del Maipo y hemos ido a varias actividades de la fundación, como ir al Teatro Municipal“, dice Carlos Ramírez. “De repente llega aquí a la casa, estamos aquí y tomamos un tecito o jugamos dominó”, agrega el cuidador.

Sin embargo, Carlos Ramírez admite que “no estoy ni contento ni triste. Estoy recuperándome porque fueron 70 años junto con mi esposa“. Las visitas de Carlos Puente, la terapia psicológica y la ayuda de sus tres hijas ha sido fundamental para salir adelante.

El envejecimiento del cuidado

Bernardita Rojas explica que “hay muchas personas mayores cuidando en este país a otras personas mayores. Como sociedad tenemos que entender que hay una responsabilidad que va más allá de la familiar, que es la social“.

Lo anterior es uno de los principales problemas que detecta Rojas: “Ahora los adultos mayores están cuidando de otros adultos mayores, cuando deberían preocuparse de su envejecimiento, de estar en buenas condiciones”.

“Entonces, como sociedad, todos podemos aportar y apoyar. No se trata de que todo lo resuelva el Estado o el sistema sanitario, como sociedad nosotros también tenemos algo que aportar para acompañar a personas que están enfermas, en proceso de duelo o en situación de soledad”, dice Rojas.

Con su trabajo, Comunida ha reducido en un 80% la soledad social de sus pacientes y en un 76% la sobrecarga de los cuidadores con los programas de apoyo comunitario.

Notas relacionadas