Política
4 de Noviembre de 2025La muerte de su madre cuando tenía un año, el trabajo infantil y su idea de revolución armada sin saber disparar un fusil: viaje al origen de Eduardo Artés, el candidato más polémico del debate Archi
En el nuevo capítulo del pódcast “Candidatos a La Moneda”, The Clinic recorre la vida del profesor y dirigente de izquierda Eduardo Artés: su infancia en la pobreza, su formación política en la metalurgia, su militancia en partidos clandestinos durante la dictadura y el camino que lo llevó a ser, décadas después, un fenómeno viral en TikTok.
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Fue en 2017 cuando Eduardo Artés apareció por primera vez en un debate presidencial. Profesor de escuela pública, dirigente de la Unión Patriótica y hasta entonces un desconocido para el gran público, sorprendió con un discurso que parecía venir de otro siglo: habló de lucha armada, de guerra popular. Ocho años después, el candidato vuelve a intentarlo. Para él, no se trata de conquistar el poder, sino de sostener una causa que, asegura, “puede tener mil derrotas, pero a la mil uno va a triunfar”.
Casi una década después, Artés volvió al escenario. En el debate Archi de 2025, su intervención no pasó inadvertida: dijo que respaldaría a todos los estudiantes, “incluso a los que lanzan bombas molotov”. El comentario encendió la polémica y le valió una andanada de reproches de sus contrincantes, sobre todo los de derecha.
Eduardo Artés nació en 1951 en El Tambo, una zona rural de San Vicente de Tagua Tagua. Su madre murió cuando él tenía apenas un año, y su padre —un zapatero y obrero comunista— lo crió con el apoyo de sus tías, entre pobreza y oficios. A los 13 años ya trabajaba en una empresa metalúrgica cortando y pintando fierros. “Nunca tuve casa propia —recuerda—, y eso me hizo no apegarme a las cosas materiales. Duermo en cualquier cama”.

Antes de cumplir los veinte, Artés ya militaba en el Partido Comunista Revolucionario, la fracción más radical del comunismo chileno, partidaria de la guerra popular y la vía armada. Pero su revolución fue de ideas: nunca recibió entrenamiento ni disparó un fusil. “Lenin no disparó un balazo que yo sepa”, dice en el pódcast. Durante la dictadura, viajó clandestinamente a Albania, fue detenido en controles y logró sobrevivir, asegura, gracias a su anonimato y a su aspecto físico: “Los fascistas son clasistas y racistas, y yo, rubiecito y de ojos claros, pasaba piola”.
Tras graduarse en la Universidad Técnica del Estado, Artés hizo clases en Cerro Navia y en una escuela de la calle Chiloé, donde tuvo de alumno a Luis Jara. Sus excolegas lo recuerdan como un docente riguroso, ideologizado, pero respetuoso. Patricia Garzo, viuda de un militante del MIR y excompañera suya, recuerda las reuniones clandestinas en parroquias y defiende al actual candidato: “Lo tratan de loco, pero es un tipo serio y consecuente”, dice.
Su discurso, anclado en la Guerra Fría, lo ha convertido en un personaje anacrónico para algunos y en un ícono de culto para otros. Sus frases, gestos y solemnidad circulan hoy en TikTok, donde jóvenes que nunca vivieron la dictadura lo observan entre el meme y la fascinación. Artés lo sabe: “Aunque lo hagan en tono de humor, si uno de ellos se convence, ya gané una batalla”.
Mira los otros capítulos aquí:
Marco Enríquez-Ominami:
Evelyn Matthei:
José Antonio Kast:



