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Eduardo Artés: “Un gobierno de Jeannette Jara sería incluso más amarillo que el de Gabriel Boric, lo cual ya es difícil”

El abanderado presidencial independiente aborda en esta entrevista en profundidad su particular proyecto político, el cual defiende, pese a sus magros resultados: “Podrá haber mil derrotas, pero a la mil y uno le vamos a achuntar”. Por otra parte, aborda el escenario presidencial luego del debate y posa sus dardos en la carta del oficialismo, Jeannette Jara, sobre quien afirma que no es comunista e incluso que no es de izquierda: “Soy el único que está por el socialismo”, sostiene. Artés también se imagina en La Moneda, aunque tal como Allende, cree que de hacerlo, vaticina un golpe de Estado.

Por Rodrigo Córdova y Sebastián Palma 21 de Septiembre de 2025
Eduardo Artés aborda su campaña presidencial y las otras candidaturas. Foto: Francisco Paredes / The Clinic
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Tras el debate presidencial del 10 de septiembre, el primero al que Eduardo Artés fue invitado rumbo a los comicios de noviembre, videos de sus intervenciones comenzaron a viralizarse en redes sociales. Uno de ellos, cuando le preguntó a Franco Parisi si acaso era un agente de la CIA debido a su estancia en Estados Unidos. O cuando interrumpió a Marco Enríquez-Ominami mientras este interpelaba a Jeannette Jara por no haber participado en las primarias oficialistas. “Porque no te invitaron”, interrumpió, en su estilo franco y directo, que a veces deja sin palabras a quienes están frente a él.

Artés debió reunir más de 35 mil firmas en las últimas semanas para estar en la papeleta. Él asegura que superó las 40 mil. En ese camino, clave fue el respaldo que recibió de estudiantes universitarios. Sobre todo, de quienes lo han conocido en su faceta de profesor.

Si bien es independiente, Artés proviene del movimiento denominado Partido Comunista de Acción Proletaria, una especie de escisión del PC y que varios consideran realmente a la extrema izquierda, debido a su defensa acérrima a la dictadura de Nicolás Maduro o incluso a la Corea del Norte de Kim Jong-un.

Artés, sin embargo, no quedó conforme con las imágenes que circularon sobre él después del debate. Dice que hubiera preferido que esas interacciones en redes sociales fueran más serias, que se hablara sobre política y propuestas.

Resignado, dice entender que así funciona la comunicación en esos espacios y, mal que mal, asegura, “todos los caminos llegan a Roma”, aludiendo a que, si algún joven se cruza con uno de esos videos, quizás pueda encontrar en su candidatura alguna respuesta.

Y es que, bajo su perspectiva, la que él encarna es la única candidatura de izquierda en la papeleta electoral. Artés sostiene que Jara no es comunista, que no “busca el socialismo” y que ME-O representa una socialdemocracia inexistente. Su proyecto, en cambio, al menos en sus palabras, tiene como horizonte el socialismo y busca abrir “un camino a la revolución”. Aquí, Eduardo Artés en profundidad.

Esta revolución, sin embargo, la del “gobierno popular” explica, no es fácil, pues indica que en caso de resultar electo, su gobierno sufriría un golpe de Estado. “En eso no hay ninguna posibilidad de que no sea así, porque no lo van a permitir”, afirma.

Eduardo Artés. Foto: Francisco Paredes

—¿Por qué insistir en una tercera candidatura presidencial cuando en ninguna de ellas ha logrado más del 2% de las preferencias?¿Hay una batalla ideológica que quiere dar?

—Es por varias cosas. Primero, y como dices tú, hay un espacio que fue ganado con sudor y sangre. No es gratuito, nadie lo regaló. Quien habla también participó en todo el movimiento resistencia. No es gratuito. Segundo, el nuestro es un proyecto que podemos demorarnos no sé cuánto tiempo, podrán haber mil derrotas, pero a las mil una le vamos a achuntar, porque va a tener que haber cambios. 

Ahora, esta es una posibilidad fuerte para dar a conocer un programa revolucionario, un programa de transformaciones que la realidad necesita, hablar de socialismo, de superación del capitalismo y transformaciones que la realidad necesita. Sí, claro. Ahora, que lo vamos a conseguir con una rayita y un votito, como dijo estúpidamente Lagos, que con eso se logró la democracia, como que la jornada de resistencia con muertos, quemados vivos, con degollados y todo, no hubiera existido. Lo cual es una…, por lo menos, decir una barbaridad, no no es posible con una raya y un votito. 

—¿Cómo se hace entonces?

—Hay que organizar los sindicatos, hay que organizar a todo el mundo popular, hay que hacer fuerza en ese sentido. Es parte de esa lucha. Ahora, que sea yo candidato es una cosa circunstancial, porque así los compañeros de mi organización, por ejemplo, no solamente está el Partido Comunista de Acción Proletaria en mi candidatura, está también el MAPU, porque queda la organización MAPU, está el Frente de Mujeres por la Refundación de Chile, está la Corriente de Estudiantes Populares, dirigentes estudiantiles, dirigentes obreros, del pueblo nación Mapuche, etc.

Entonces se decidió mi candidatura por una serie de factores, quizá porque ya era más conocido, el hecho de levantar mi candidatura. 

—¿Y no hay una intención de dejar en evidencia alguna otra candidatura? A propósito de sus críticas a ME-O en el debate, a Parisi y a Kast…

—El objetivo está en marcar las diferencias, colocar lo nuestro y mostrar también las falencias de ellos, las contradicciones. Por ejemplo, hubo momento que había posibilidades de haber sido un poco más duro con Jara, pero con eso podría haber quedado la imagen, lo cual no era necesario, de que uno casi que hacía una alianza con la derecha para ganar.

—Lo que se le criticó a Marco Enríquez-Ominami… 

—Claro, lo que hizo Marco. Sin embargo, en un momento le dije a Jara el tema de los 750 mil pesos como salario vital. Ella dijo que ‘sí, lo mantengo’. Ahí le dije que eso no era así, porque su asesor económico dice que eso no lo va a hacer, entonces ella dice que no está de acuerdo con su asesor económico y me llamó la atención que nadie tomó en cuenta eso. Fue una cosa tremenda el hecho de haberle quitado el piso a su asesor económico, pero no quise meterme más, porque si no iba a quedar esa imagen de la que te hablo. 

Eduardo Artés. Foto: Francisco Paredes

“Soy el único que está por el socialismo, así concretamente. Pregúntele a Jeannette Jara si está por el socialismo”

El abanderado presidencial guarda una amplia distancia con Jeannette Jara en términos ideológicos. Afirma que la abanderada presidencial del oficialismo abandonó la idea de llegar al socialismo, que no es comunista y que, en caso de llegar a La Moneda, cree que lideraría un gobierno “amarillo”. 

De hecho, afirma que un eventual gobierno de la coalición oficialista representaría la continuidad, por más de que el comando de la abanderada busca superar esa definición. “Es que Jara es el continuismo de lo que hay y peor”. Sin embargo, sí cree que hay personeros del PC que son de izquierda, como por ejemplo, el exalcalde de Recoleta, Daniel Jadue. 

—Es interesante esa disputa ideológica con la candidata comunista… 

—Es que Jara no es comunista. Ella misma ha dicho que es socialdemócrata. Ella misma ha dicho que es de centroizquierda. ¿Qué es el centro izquierda? Bueno, este Gobierno, una cosa indefinida, hidropónica. Según la ministra Vallejo este Gobierno ha servido para normalizar al país como era antes de 2019, del levantamiento o estallido. Si es así, su objetivo es que las causas que llevaron al estallido o levantamiento no solamente siguen allí, sino que inclusive han engrosado en su demanda. 

—¿Se considera el único candidato de izquierda en esta elección presidencial?

—Sí, sin duda. No, lo demás no es izquierda. Bueno, ME-O dice también que es socialdemócrata, pero un socialdemócrata distinto, a lo europeo, uno distinto a uno chileno, es un socialdemócrata único en el mundo. 

—Eduardo Artés es el único candidato presidencial de izquierda. 

—Pero claro, eso lo dice la realidad. Soy el único que está por el socialismo, así concretamente. Pregúntele a Jeannette Jara si está por el socialismo. Te va a decir que no está por el socialismo, te va a decir que está por cuidar la democracia o ampliar la democracia cuando se ponen muy revolucionarios.  

—¿Pero esa visión es propia del Partido Comunsita o de algunos militantes como Jara, Vallejo y los comunistas que fueron parte activa de este Gobierno?

—En el Partido Comunista hay gente que tiene una visión distinta y que sí sueña y lucha por el ideal de socialismo y superación del capitalismo.

—¿Y quiénes lideran esa visión?

—Voy a personificar un poco, por ejemplo, con Daniel Jadue. Él, en muchas declaraciones, habla de eso y con mucha intensidad. 

—¿Cómo evalúa que el Tricel haya depuesto su candidatura a la Cámara?

—Considero que es un fallo político del Tribunal Electoral, con tres votos a favor y dos en contra. Lo que a mí me llama la atención es la coalición de gobierno que, más bien, ha justificado el fallo. Inclusive la propia Jara dijo: “Yo lo dije antes, que tenía que dedicarse a su defensa y que no debía ser candidato, y ahora creo que hay que acatar lo que dicen los tribunales”. Punto. Eso, sin colocar en el centro, que es justamente una posición auténticamente de izquierda, que nosotros queremos cambiar el sistema en cada uno de sus aspectos. Porque, qué duda cabe, el sistema judicial chileno es clasista y está para defender el sistema.

—¿Siente que Jara fue desleal?

—Yo creo que demuestra lo que es Jeannette Jara nomás. Es que Jara es el continuismo de lo que hay y peor. Yo creo el gobierno de Jeannette Jara sería incluso más amarillo que el de Gabriel Boric, lo cual ya es difícil, pero va a ser más amarillo que Boric. 

—Entonces usted respalda a Jadue y le entrega su apoyo…

—Yo creo que eso es un castigo del sistema, porque algunos otros candidatos por ahí tienen una serie de problemillas y todos pasan piola. 

—¿A Daniel Jadue lo considera de izquierda? 

—Yo lo considero de izquierda, indiscutiblemente que sí.

Al ser consultado sobre una eventual llegada a La Moneda, Artés afirma que “sin duda” se intentaría llevar a cabo un golpe de Estado contra su hipotético gobierno. 

Es por eso que, afirma, es relevante “fortalecer el tejido social” para proteger al gobierno popular que busca llevar adelante. En esa línea sostiene que “debe haber un control de abajo hacia arriba”.

—En caso de ser Presidente, ¿cuáles serían sus primeras medidas dentro de los primeros 100 días de su gobierno?

—A ver, partamos con la primera: llamo a una reunión con todos los dirigentes sindicales de las distintas centrales, federaciones, etc. Les digo ‘bueno compañeros, esto es lo que hay: nos ponemos a trabajar y se ponen a trabajar todos ustedes para fortalecer los sindicatos. Hago lo mismo enseguida con las federaciones de estudiantes, con las agrupaciones culturales, etc. Tenemos que fortalecer todo el tejido social.

—¿A qué se refiere con fortalecer el tejido social?

—Que se pongan a trabajar con muchas ganas. A que la base de esos sindicatos, las bases poblacionales, y otras, se integren. Esa es la manera de proteger y hacer posible que este gobierno exista. Este gobierno sin esa base no tiene nada. Luego de aquello, llamaría, por cierto, a una reunión con todos los militares, fundamentalmente los generales y los almirantes y les diría: ‘Este es nuestro programa. Aquí en Chile nunca más se va a salir a reprimir al pueblo, nunca más las armas que el pueblo financia van a ser usadas contra la lucha social. Ni por parte de la policía, ni por parte del Ejército. Si alguien está en desacuerdo, párese e y presente su renuncia, porque eso no va a pasar’.  

Eso tiene que hacerse inmediatamente, porque usted comprenderá que si yo llego a la presidencia voy a llegar con un respaldo muy fuerte, porque si no, no llego. Es evidente. Tengo un tiempo para hacer esas cosas porque después de eso va a venir la reorganización de la reacción y van a venir los atentados, los boicots y todo lo que sea para desestabilizar al gobierno popular que abre un camino para la revolución. 

—O sea, si usted fuese presidente, ¿cree que habría un golpe de Estado contra usted?

—Sí, sin duda. En eso no hay ninguna posibilidad de que no sea así, porque no lo van a permitir. Pero, como todas las cosas, es un problema de fuerza. Si el pueblo está mejor organizado, está consciente y se han tomado una serie de medidas, puede equilibrarse libremos muy bien.

—¿Y el Parlamento? ¿Podrá construir una bancada parlamentaria oficialista?

—Yo creo que sí se va a hacer. Por ejemplo, ya en este momento hay varios candidatos que están trabajando abiertamente con nosotros. Segundo, es probable que parte de la bancada de la izquierda indefinida va a rectificarse  como consecuencia del gran movimiento de masa que se viene encima y va a volver a reencantarse. No creo que todos sean, ni mucho menos, unos sin vergüenza. Van a tomar posición y nosotros vamos a llamar luego a una asamblea constituyente. Hoy día, en la historia de Chile, nunca hubo una asamblea constituyente. Lo que hemos tenido fue la convención y la comisión. Las dos no fueron asambleas constituyentes. Y claro, de allí va a nacer una nueva forma.

—¿No eran asambleas constituyentes en el sentido metodológico? 

—Hay una crítica metodológica que se hace, porque simplemente las formas de los procesos constituyentes eran iguales al del parlamento. Pero también soy crítico del origen porque la manera de elegir a los convencionales fue igual que al Congreso, y creo que los convencionales deben representar necesariamente a sectores sociales, como por ejemplo a los mineros, a trabajadores de la salud, etcétera. Además, todos los convencionales de una Asamblea Constituyente deben ser revocables. 

Eduardo Artés. Foto: Francisco Paredes

Artés y el estancamiento de Jara: “Ha cometido una barbaridad porque ha querido desligarse de la izquierda”

El profesor tiene un mal pronostico para la izquierda en el futuro electoral. Según las encuestas, además, la candidata más competitiva del progresismo se ha estancado en las encuestas durante las últimas semanas.

En ese contexto, Artés afirma que la estrategia de moderar el discurso que ha sostenido Jara, es contraproducente, pues apunta a un electorado de centro al que se dirigen otros candidatos como Evelyn Matthei, Harold Mayne-Nicholls, Franco Parisi y Marco Enríquez-Ominami. Esto, dice Artés, mientras el votante de izquierda se desilusiona. Sin embargo, cree que parte de ese electorado le entregará su voto.

Otro factor que ve crítico en la campaña de Jara, es el hecho de mostrarse como continuidad del gobierno actual. Para Artés, el gobierno de Gabriel Boric ha sido uno “que trata de administrar el sistema”.

—¿En qué país modelo se basa usted para imaginar Chile bajo un gobierno liderado por usted?

—Ninguno.

—¿Y algunas ideas que le parezcan interesantes de algún país? 

—Por ejemplo, interesante es lo que está pasando en Burkina Faso, de Ibrahim Traoré, que nacionalizó el oro lo que le permitió en dos años tener un PIB de un 18%. Fue una cosa espectacular porque el oro se lo robaban los franceses y ahora vienen y le dicen ‘¿tú querías oro? compra, está el precio que tiene el oro a nivel internacional y punto’. 

Vamos a lo que planteamos nosotros. Recuperación del cobre y el litio. Porque los problemas sociales y todo se resuelven con lucas, con una base material, no se resuelve con, como dicen algunos, sacando la grasa al Estado. Así, brutalmente, en forma ordinaria, como lo dice Kast o Kaiser. ¿Qué derecho tienen para tratar mal a los funcionarios públicos? 

—Pero hay una crítica compartida respecto a la ineficiencia del Estado. Por ejemplo, el caso de los funcionarios públicos que se fueron de viaje con licencias médicas. Eso puso en cuestión la imagen y la eficiencia del Estado…

—Evidentemente, pero te quiero plantear dos cosas. La primera: el sector privado no puede ser más corrupto en Chile. Lo que pasa, es que como es privado hay un tema de responsabilidad. Lo segundo, el sector público en Chile obedece a un modelo de Estado neoliberal capitalista. Por lo tanto, tiene todas las trabas y las deficiencias que se generan ahí. No vas a tener un buen funcionamiento porque, en este contexto, se necesita en Chile que el sector público funcione mal.

El Estado es neoliberal y está para favorecer la libre empresa, el neoliberalismo en todas sus expresiones. Si funcionara bien lo público, en salud, en educación, en vivienda, en todo lo que tú quieras ver, vas a ver que no habría sector privado porque si funciona bien la enseñanza pública, ¿por qué vas a colocar al niño o la niña en una escuela privada? Es condición que funcione mal el sector público para poder fortalecer el privado. Además, es una frescura enorme porque el sector privado porque vive de la subvención en la salud, en la vivienda, en la educación y una cantidad de actividades desde el Estado. Y le entrega esa plata para que ganen lucas los privados. Esa debe ser función del Estado, pero de un nuevo Estado, no de este Estado que tiene como eje el sistema neoliberal.

—¿Cree que el gobierno de Gabriel Boric es funcional al sistema neoliberal?

—Totalmente.

—¿Cuál es su evaluación del gobierno?

—Bueno, lo dijo la ministra Vallejo. Su única cuestión fue haber vuelto a la normalidad de antes del estallido. ¿Cómo puede ser un buen gobierno? Porque, piensa tú en lo siguiente. Tres años de Estado de Excepción en el Wallmapu. Que ya no hablan de Wallmapu, dicen Macrozona Sur, le decían así cuando eran candidatos. La reforma de pensiones por ejemplo ¿qué reforma es esa?

 —“Reformita” le dijo usted… 

—Reformita, no le alcanza ni para nada.

—¿Diría que es el peor gobierno de la vuelta a la democracia?

—No sé si es el peor, es uno más, sin pena ni gloria, que trata de administrar el sistema. 

–¿Y respecto a la candidatura de Jeannette Jara? Usted dijo que es la continuidad del gobierno, pero quizá su militancia en el PC le daba otra expectativa. 

—No, ninguna. Respecto de Jara no tengo expectativas y por una cosa muy simple, no porque sea mala o buena persona, las cosas no se analizan así. Ella representa, y se hace cargo y tiene que hacerse cargo, de lo que ha hecho este Gobierno: nada. Ceder, ceder ceder y ceder. Más aún, si ella llega a la Presidencia va a ser peor porque, al fin y al cabo, algo trató de hacer el Gobierno de Boric porque venían con el viento de cola del estallido social, en cambio, Jara llegaría en un contexto en que más encima de la derecha se viste con ropa democrática y muestra músculo. Entonces va a tener menos músculo que el propio Boric. 

—¿Por qué cree que en las encuestas se estancó la candidatura de Jara? 

—Ha cometido una barbaridad porque ha querido desligarse de la izquierda con un lenguaje socialdemócrata de centroizquierda, que aquí, que allá, que no habrá reforma para los 750 mil pesos, que no se nacionalizará el cobre, que Venezuela era una dictadura, que en Cuba se violan los derechos humanos, en fin. La pregunta es ¿el electorado que está con la derecha va a ir con ella, porque cambió ese discurso? No. Y en la izquierda, muchos o algunos están asumiendo esa candidatura y otros, a lo mejor, van a ir hasta con el voto nulo o blanco, enojados. Perdió el lugar donde se pudo haber desarrollado e hizo un guiño donde no tiene espacio, porque ahí hay otros cinco. 

—Con eso en mente, ¿cree que el Partido Comunista podría votar por usted en vez de ella?

—Sí, sin duda. Muchos lo han dicho ya. 

Eduardo Artés. Foto: Francisco Paredes

“Un Kast o un Kaiser, en Chile va a durar menos que un gusano en el pico de un pájaro”

El abanderado presidencial afirma que, en caso de que resulte electo un candidato de derecha, en realidad, no ve muchas diferencias, pues cree que “Matthei es tan de derecha como Kast”. Sin embargo, hace la salvedad respecto al candidato republicano y al del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, pues ambos proponen recortar los recursos del Estado.

Esas propuestas, dice Artés, son las cosas que van a hacer “reventar” a la sociedad, así como está sucediendo, dice, en Argentina con Javier Milei.

—¿A usted le genera alguna diferencia, por ejemplo, si Evelyn Matthei es presidenta o si lo es José Antonio Kast?

—Evelyn Matthei es tan de derecha como Kast.  La derecha, inclusive la socialdemocracia, a la hora de defender los intereses económicos de la oligarquía, se convierte en fascista. Aquí vamos a profundizar una crisis. Pero si estoy contento con el hecho de que Pinochet no pudo contra el pueblo chileno. Tuvo que negociar su salida porque si se mantenía, capaz que hubiera habido una revolución socialista en Chile. Por eso salió.

Un Kast, o un Kaiser, en Chile va a durar menos que un gusano en el pico de un pájaro. Vamos a reventar más rápido que lo están reventando a Javier Milei al otro lado. Porque, según lo que dicen, van a eliminar una serie de conquistas sociales y eso el pueblo no lo va a tolerar. El pueblo nunca tolera cuando tú le quitas algo que ya ha ganado con lucha. Es distinto que le quites algo que te están proponiendo a algo que ya tienes. 

“Así como saben, algunos memes son buenos, otros malos”.

—Después del debate se viralizaron sus intervenciones, en donde le preguntó a Parisi si era o no un agente de la CIA, o cuando le respondió a ME-O que no participó en las primarias oficialistas porque no lo invitaron. ¿Qué le pasa a usted con eso? ¿Siente que a veces se transforma en un meme? 

—Forma parte de la realidad, de la forma en cómo se expresa hoy en día. Claro, si tú me preguntas, a mí me gustaría mucho más que fuera una cosa más argumentativa, de debate, de propuesta, pero es la realidad. Entonces, así como saben, algunos memes son buenos, otros malos. Y para eso uno tiene que verlo como parte de la realidad. Y algunos pueden influenciar bien y otros te pegan.

—Hay un particular acercamiento de los jóvenes hacia usted en la calle, muestras de cariño…

—Sí. Por ejemplo, estuve el día viernes de la semana pasada en la Universidad del Bío-Bío en Concepción y estaba llenísimo. A pesar de que era en la tarde, era viernes y antes de las vacaciones.

—¿Pero cree que esa convocatoria que usted genera necesariamente se traduce en respaldo político su proyecto?

—No, no, yo creo que es una mezcla de cosas, por cierto. Hay una parte importante, incluso cuando sacamos los patrocinios -que sacamos más patrocinios que todo el conjunto-, la mayoría de los patrocinios para inscribir la candidatura la sacamos en la universidad. Ahí llegaban jóvenes, algunos incluso con obras de Lenin, Marx y otras obras de izquierda a pedir que uno la firmara. Hay, entonces, en esa franja de jóvenes, una búsqueda ideológica y política clara. Otros, por simpatía, por rebeldía. Están también en un proceso. No es una cosa homogénea, sin duda. 

—O sea que si 10 jóvenes llegan por el meme y logra convencer a uno, para usted es…

—Todos los caminos llevan a Roma ¿no?. Algunos son más pedregosos y otros están mejor pavimentados. 

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