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14 de Noviembre de 2025La cruzada de Softys que los llevó a ser una empresa cero residuos: “La clave es transformar lo que antes era un desecho en un insumo”
A través de un sistema de gestión que convierte desechos en materias primas, Softys, empresa productora de papel tissue y filial de CMPC, detalla cómo la innovación y las alianzas con terceros han sido clave para convertirse en una firma cero residuos.
Por Ignacia Munita
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Desde hace un tiempo que Softys, empresa productora de papel tissue y filial de CMPC, se propuso pasar a ser una compañía cero residuos al 2025, integrando la sostenibilidad como un eje central de su crecimiento. Se trata de un desafío que comenzó en 2018 en las 22 plantas que posee a nivel regional.
Softys es una firma con más de 40 años de experiencia en el mercado, líder en América Latina en el desarrollo de productos y soluciones para el cuidado de las personas, con diferentes marcas de higiene personal y limpieza. Según señalan desde la misma empresa, su propósito es “desarrollar marcas que entreguen el mejor cuidado que las personas necesitan en su día a día y en cada etapa de sus vidas, con marcas como Elite, Confort, Nova, Babysec, Ladysoft y Cotidian, entre otras”.
A la fecha, la compañía cuenta con plantas industriales y oficinas comerciales en ocho países: Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Ecuador y México y vende sus productos en 26 naciones a nivel global. Cuenta con más de 15 mil colaboradores y 22 plantas de alta tecnología.
Respecto de cómo lograron alcanzar el punto de basura cero, Belén Rodríguez, gerenta regional de Sostenibilidad Softys, comenta a The Clinic que “hemos logrado ser una empresa cero residuos industriales a relleno sanitario a través de una gestión integral de residuos que prioriza la reducción en la fuente, la reutilización y el reciclaje (valorización)”.
“La clave es transformar lo que antes era un desecho en un insumo o recurso para otros procesos productivos, disminuyendo drásticamente el volumen enviado a relleno sanitario”, añade.
En ese sentido, cuenta que aplican “un modelo de economía circular e industrial basado en tres R (RRR): Reciclar, Reducir y Reutilizar. Reutilizamos el lodo papelero (compuesto por químicos y fibra), que representa el 90% de nuestros desechos, y lo hemos logrado convertir en alianza con terceros en materiales tan diversos y sorprendentes como compostaje para abono, ladrillos, arena sanitaria para mascotas y valorización energética con energías limpias, entre otras soluciones”.
“Este sistema de gestión ayuda a mejorar el proceso estructural. En este proceso, absolutamente todo cuenta y nuestro foco está en cosas mínimas que parten desde tener el tacho de basura diferenciado por tipos de residuos, asegurando que los colaboradores depositen adecuadamente la basura”, acota Rodríguez.
La estrategia de Softys
—¿Cuáles han sido los principales desafíos en esta materia?
—Los principales desafíos de evitar llevar residuos a rellenos sanitarios, radican en dos pilares fundamentales: la infraestructura existente y la capacidad real de valorización de ciertos materiales.
Frecuentemente, no todos los tipos de residuos industriales cuentan con una cadena de reciclaje, tratamiento o reconversión que sea técnica y económicamente viable o escalable, un problema particularmente importante en economías en desarrollo o en regiones donde la gestión de residuos se encuentra en una etapa incipiente.
Es necesario encaminarnos hacia una infraestructura avanzada, pues en algunas ocasiones el reciclaje aún se limita a procesos meramente físicos, que solo permiten separar un material de otro.
—¿Han tenido que desarrollar estrategias más creativas para reconvertir basura? ¿Qué es lo más difícil que han tenido que reconvertir?
—Hemos desarrollado estrategias creativas y enfocadas en la búsqueda de mercados que logren identificar nuestros residuos no como basura, sino como una materia prima valiosa dentro de sus propios procesos productivos. La clave ha sido cambiar el enfoque de “deshacerse” del residuo a “valorizarlo”, lo que requiere alianzas con socios innovadores.
Los residuos más difíciles de reconvertir han sido aquellos que presentan una alta heterogeneidad y complejidad de composición.
—¿Cómo ven el avance de esta materia en el país? ¿Consideran que Chile está a la vanguardia en la materia, o más bien atrasado?
—Chile ha demostrado avances significativos en los últimos años. Un ejemplo de eso es la implementación del plan estratégico “Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040”, implementada como política de Estado. Y aunque estamos en una fase de desarrollo inicial en el contexto de los estándares globales, nuestro desafío es encaminarnos a lograr sistemas estructurales en línea con los países más desarrollados.
Es importante lograr una economía circular desde una perspectiva de ciclo de vida de los productos, donde es clave el trabajo colaborativo de partners estratégicos y así aumentar la vida útil de los productos.
Poco a poco debemos ir logrando de manera diferenciada y robusta, implementar el rol del Generador (quien produce el residuo), del Intermediario (quien prepara, acondiciona y logística el material para su valorización) y del Procesador/Valorizador (quien se hace cargo de la reconversión).

—¿Cómo manejar la sustentabilidad versus la economía de la empresa, un tema que se discute mucho a la hora de reconvertir residuos? ¿Fue un dilema para ustedes en Softys?
—El cumplimiento de las metas de Sostenibilidad que nos hemos impuesto, incluyendo el de contar con plantas “Cero residuos” ha sido un desafío, pero se ha demostrado que con consistencia, trabajo en equipo y alianzas con terceros, resulta posible. Nuestras metas no son meros números, nacen de convicciones de acciones que son fundamentales para el desarrollo de nuestro negocio y de nuestro propósito de cuidado a las personas.
En cuanto a residuos, nuestro proceso se ha dividido en etapas: la primera fue encontrar medios de de valorización adecuados y confiables, la segunda —en la que estamos inmersos— es la búsqueda constante de opciones.
La certificación es la segunda derivada de este proceso, pues al estar certificados, debemos auditar continuamente a los proveedores para asegurar que la promesa de valorización se cumpla, ayudando a mantener la eficiencia. Nos alegra mucho que surjan nuevas alternativas de valorización de residuos, muchas de ellas innovadoras, ya que sin duda la manera de alcanzar este desafío es tendiendo lazos y generando alianzas.



