Pablo Ruiz-Tagle, candidato a la rectoría de la U. de Chile: “Las tomas son un micro golpe de Estado, y nosotros en la universidad no estamos para entrenar golpes de Estado”
El decano de la Facultad de Derecho del plantel reflexiona sobre sus posibilidades de llegar a la rectoría de la Universidad de Chile, así como de las tomas que suelen afectar a la casa de estudios y de la situación de la concesión que se mantiene con Azul Azul.
Por Marianne Mathieu 29 de Noviembre de 2025
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“Dereshow” se puede leer en reiteradas ocasiones en el escritorio del decano de la Facultad de Derecho de la U. de Chile, Pablo Ruiz-Tagle. Una serie de panfletos que distribuyen los alumnos de la universidad cada vez que realizan un evento en el campus, para lo cual se ha hecho costumbre photoshopear fotos de las autoridades con la temática del evento.
“Los colecciono”, asegura quien lleva siete años y medio como decano, pero ahora busca llegar en 2026 al cargo de rector para suceder a Rosa Devés, lo cual, recuerda, sería un triunfo también para la facultad, puesto que desde 1952 que Derecho no llega a la rectoría.
Se cataloga como una candidatura de cambio, a diferencia de otras que se mencionan como la de la prorrectora Alejandra Mizala.
“Hemos trabajado juntos durante siete años y medio en esta facultad para que tengamos buenos resultados. Y en muchas facultades, unidades académicas de la universidad también, hay personas trabajando todos los días para hacer sus clases bien, para investigar. Y creo que tenemos mucho en común con esas personas. Podemos, creo, invitarlas, convocarlas a unirse a un proyecto en que la universidad pública de excelencia sea posible. Es posible la Universidad de Chile como una universidad de primer nivel en Chile y en el extranjero”, dice el candidato.

“La toma es un ejercicio de irracionalidad suprema que no tiene nada que ver con la universidad”
Este año en la U. de Chile se tomaron la Casa Central estudiantes a raíz del conflicto israel-palestino, lo que provocó diferentes incidentes e incluso generó que la rectora tomara la decisión de, junto a su equipo, quedarse a dormir en el edificio mientras duraba la toma, una situación que para Ruiz-Tagle no es ajena, puesto que recuerda que para el mayo feminista él mismo tuvo que dormir en la universidad.
—Nuevamente este año se tomaron la casa central de la universidad e incluso la rectora tuvo que por segundo año dormir en su oficina. Frente a ese caso, siendo rector, con una toma en la universidad, ¿qué hace? ¿Desalojarlos?
—El tema de las tomas es algo que nosotros también vivimos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Tomas muy extensas, prolongadas, tomas que tenían que ver con problemas internos de la facultad. Es muy importante instalar un clima de buen trato, de respeto y de reforzamiento. Aquí ya entramos en parte de lo que es importante, de reforzamiento de los lazos de comunicación con las organizaciones representativas, de los estudiantes, de los funcionarios, de los académicos. Ese es un diálogo de todos los días, de 24/7 si uno quiere, es parte de la tarea de la universidad. En esa conversación se pueden anticipar y prevenir los conflictos, y eso está demostrado en los siete años y medio en los que prácticamente no hemos tenido situaciones del tipo toma aquí.
“Las tomas no son un mecanismo válido dentro de la universidad. Yo lo he dicho varias veces, lo he dicho antes de que fuera decano, o sea, estamos hablando de 8 años atrás o más, las tomas son un micro golpe de Estado. Eso es lo que es. Y nosotros en la universidad no estamos para entrenar golpes de Estado, no estamos para eso (…). La universidad tiene un patrimonio muy valioso, tiene principios que respetar y hay procedimientos que en caso que se produzcan hechos graves, lesiones contra las personas, lesiones contra el patrimonio o las cosas, yo como rector tendría que estar obligado a seguir esos procedimientos. La Universidad de Chile, si yo llego a ser rector, no es una institución que yo puedo manejar a mi antojo. Tiene formas de resolver los conflictos”.
—Pero entonces, no me queda claro, ¿usted no es partidario de desalojar las tomas con Carabineros?
—Primero yo espero que no hayan tomas. Segundo, si hay tomas hay que tratar de que desistan, porque son cuestiones que van contra la institución.
—¿Y si no desisten?
—Si no desisten hay que usar los procedimientos legales que existen en la universidad para resolver y asignar responsabilidades. Si se pierde un cuadro o se deteriora, se ocupa un espacio, bueno, está claro, hay que usar los procedimientos. Tendrá que entrar alguien, tomar nota, qué sé yo, y eventualmente si el asunto escapa, escala y se pone violento, bueno, habrá que tomar medidas. Espero que no haya que tomarlas, porque esa es la parte final. La historia de Chile muestra que cuando se han tomado medidas, esas medidas a veces han llevado a situaciones muy trágicas. Y espero que no tengamos que caer en eso.
—Y cómo opina de cómo actuó la rectora este año, porque estuvieron una semana.
—Si usted me pregunta por lo del alojamiento, yo me quedé a alojar antes que eso (…). La rectora en estos dos o tres incidentes que ha tenido ha seguido ese camino, y yo creo que es un camino correcto, porque la autoridad, que es la rectora, no debe jamás abdicar ni renunciar de su autoridad. Y pienso que entregar las llaves de la universidad o retirarse puede ser visto como abdicar de su autoridad. Ahora también hay que tratar de no acentuar los conflictos. En estas experiencias de toma a veces son poquísimas personas que no representan a nadie y que son muy violentas y que no admiten el diálogo racional, ni siquiera saben a veces por qué quieren hacer una toma.
–¿Cómo así?
–Buscan los motivos para hacer la toma después de que han iniciado la toma, eso a mí me consta, y después no saben cómo bajarla, no saben cómo terminar con la toma. Entonces, si hay algo así que uno pudiese concluir es que la toma es un ejercicio de irracionalidad suprema que no tiene nada que ver con la universidad, que es el cultivo del pensamiento, el pensamiento crítico, la diferencia, que uno tiene una diferencia con alguien, bueno, lo trata, lo conversa y si no llega a acuerdo no pasa nada, no tiene por qué uno impedirle a otro que circule.

Foto: Felipe Figueroa/The Clinic
Balance sobre el trabajo de la rectora Rosa Devés: “Hay materias en las cuales hubiese sido mejor tener un liderazgo más claro”
En marzo recién serían las inscripciones de los candidatos a suceder a la rectora Rosa Devés, para en abril desarrollarse la primera vuelta de las elecciones. Hasta ahora, Ruiz-Tagle cuenta con el apoyo de los directores de su facultad, quienes emitieron esta semana una carta apoyándolo en su postulación.
—Usted ya tiene el apoyo de los directores de la Facultad de Derecho, pero para llegar a ser rector necesita el apoyo de muchas más facultades ¿Cómo espera llegar a tener un apoyo más transversal?
—Es mucho lo que yo tengo que aprender de lo que se está haciendo en otras unidades académicas de otros profesores. Por eso me interesa la conversación directa. Voy a ir, ya tengo unas reuniones programadas en arquitectura y en otras unidades académicas, en algunas del hospital y en otros lugares. Y así estoy llegando a grupos de profesores para que podamos tener una conversación en la que yo tengo que escuchar e intercambiar puntos de vista para que veamos las mejores ideas que hay, cómo hacer que esta universidad responda a lo que nuestro país necesita.
—¿Cómo es esa universidad?
—Una universidad que es libre, que realmente todas las posiciones se pueden expresar, que no está sesgada. Una universidad que es crítica de lo que se hace al interior de ella, en las salas de clases, en los laboratorios, en los talleres. También que es crítica del gobierno, de las políticas de gobierno, cualquiera que sea este. Y sobre todo que es creadora, que es creadora de nuevas iniciativas, de nuevos proyectos, de innovación, que nos permita hacer la vida mejor en nuestro país y fuera de nuestras fronteras incluso.
—¿Cuáles son las principales propuestas de su campaña?
—Una universidad que se dedique, con un liderazgo claro, a mejorar la docencia y la investigación pública de excelencia. Que defienda la continuidad de sus actividades académicas. Que centre sus esfuerzos en la excelencia académica y en considerar el mérito como factor decisivo de ingreso. Que respete la labor docente, respalde e incentive la carrera académica de sus profesores. Que, cultive las ciencias, la creación, la libertad, el pensamiento crítico, las artes y las humanidades.
—Habla de que la universidad tiene que tener un rol crítico contra el gobierno. ¿Usted cree que esta administración ha sido así? Porque el hermano del Presidente es parte del gabinete de la rectora.
—Yo no quiero entrar en una argumentación personal, pero creo que la crítica debe extenderse a todo y no debemos estar al servicio de un gobierno, sino de la República de Chile entera, del Estado de Chile, de todos los grupos políticos, cualquiera que ellos sean. Y eso no es solo un discurso, es algo que vivimos aquí en la Facultad de Derecho. Incluso en mi equipo directivo hay profesores de todos, los credos políticos, religiosos, económicos, y podemos convivir porque estamos unidos en torno al ideal universitario.
—¿Cuál es el balance que hace de lo que ha sido este periodo de la rectora Devés?
—Bueno, es un periodo que todavía no termina, yo creo que hay que analizarlo de forma completa y justa al momento que concluya. Creo que hay materias en las cuales hubiese sido mejor tener un liderazgo más claro como, por ejemplo, haber advertido antes el tema del retiro obligatorio de los 75 años. Creo que también han existido problemas en lo que es la fijación de un puntaje mínimo de ingreso a la universidad. Hay carreras en que los estudiantes están ingresando con un puntaje muy bajo. A mí me hubiese gustado también una voz más clara y distinta de la Universidad de Chile y no una voz que es la voz del Consejo de Rectores o la voz de las universidades estatales como un todo. Son muchas cosas. Quiero decir que hay un progreso evidente eso sí, que hay más atención a los temas universitarios que lo que hubo en el periodo anterior en algunos momentos en el caso del rector Vivaldi. Pero el juicio completo no se puede hacer hasta que termine, y yo creo que la candidatura mía muestra una alternativa de hacer las cosas con hechos, no con una retórica.
“Hay algunas de las otras candidaturas que se han anunciado, todavía no se pueden inscribir, que son candidaturas que tienen, yo diría, una conexión más directa con la gestión actual y quieren mantener las cosas más o menos en el estado en que han estado”.
—¿La de Alejandra Mizala, dice usted?
—Creo que ella puede ser más cercana, de hecho ella es prorrectora y representa un poco una continuidad, un continuismo. Yo creo que es un momento para reflexionar y hacer un cambio. Un cambio con más energía. El himno de la Universidad de Chile dice, vibra entera la universidad. A mí me gustaría que vibra un poco más la universidad en pos de los ideales de la ciencia y de la paz.
—¿Cree que hay que modificar el puntaje mínimo para ingresar a algunas carreras?
—Creo que hay que poner un puntaje mínimo. Yo no le atribuyo enteramente a ella (la rectora) la responsabilidad, pero es una decisión que hay que tomar y que yo creo que es urgente en la universidad adoptarla, porque la calidad de los estudiantes también tiene un impacto en los profesores. Si resulta que hay que transformar los primeros años de la universidad en un quinto medio, tenemos un problema (…). Eso no significa que no haya momentos de esparcimiento, pero creo que afecta un poquito de exigencia.
—¿Pero entonces plantea que debe haber otro mínimo común para toda la universidad?
—La universidad tuvo 600 puntos. No sé cuánto es en la ponderación exactamente ahora, pero debería ser el mismo nivel de exigencia para todas las carreras. En el país tiene que haber también un espacio para los organismos técnicos profesionales, para universidades quizás que tienen una exigencia distinta, en que hay otro tipo de programa. La Universidad de Chile tiene que ser una universidad donde la excelencia y el mérito es un compromiso esencial. Aquí en la Universidad de Chile uno no viene a encontrar un prestigio social, un roce empresarial o afectivo. Aquí uno viene a conocer las mejores ideas con las mejores personas en el cultivo de una disciplina para el futuro del país. De eso es de lo que estamos hablando. Entonces es algo muy serio y por eso yo creo que una persona que no tiene un puntaje exigente para entrar, bueno tendrá que prepararse, dar la prueba de nuevo, tiene tantas oportunidades… O eventualmente pensar estudiar en otro lado (…). Estamos disponibles para ayudarle a las personas que les cueste, pero no estamos disponibles para echarle agua a la sopa. Creemos que lo que se recibe aquí tiene que ser de un valor probado y es nuestra responsabilidad entregar lo mejor que tenemos.
—¿Cree que hay algunas carreras que tienen cupos en exceso o que son demasiado grandes?
—Yo creo que en Chile de todas maneras que hay a nivel universitario. No quiero hacer juicios sobre la Universidad de Chile porque creo que conocen muy bien cada realidad, pero creo que incluso en nuestra universidad hay carreras, que a veces entiendo que no llenan sus matrículas, entonces hay un problema. Y con la tasa demográfica esto va a aumentar, no va a disminuir.
—Hoy en día no todos ven la universidad como una opción para surgir. Muchos vienen a la universidad y después se encuentran igual sin trabajo. Entonces, ¿cuál es el desafío? Porque hoy en día no para todos es la prioridad la PAES, por ejemplo.
—Hay un problema de encontrar lo que puede ser la actividad a la que uno se va a desarrollar, y yo creo que los jóvenes están teniendo muchas dificultades para encontrar trabajo porque no hay crecimiento económico como antes, porque a veces hay tantas carreras que es difícil elegir cuál es la que se aviene con uno.
“Con el tema de la ampliación además de la matrícula universitaria, hoy día las universidades están de manera muy agresiva ofreciendo cupos para carreras que en verdad no tienen tanta empleabilidad. Entonces hay también mucho marketing alrededor de esto, y aunque se ha probado técnicamente que una persona, por el hecho de tener un título universitario va a tener un mejor ingreso y mejores posibilidades de trabajo, yo creo que en el tiempo esa diferencia va a ir disminuyendo. Y por eso yo recomendaría a las personas que no están muy seguras en una carrera universitaria que no les guste, que busquen tranquilamente en la educación técnica profesional”.

Foto: Felipe Figueroa/The Clinic
“No tengo ninguna duda que si en algún momento hubiese que iniciar un litigio en contra de Azul Azul, habría que hacerlo”
Esta semana se conoció que nuevamente la Universidad de Chile está evaluando revisar la concesión de Azul Azul, luego de los hechos investigados por la Comisión del Mercado Financiero y las sanciones contra los directores de Sartor Administradora General de Fondos entre los que se encuentra el presidente de Azul Azul, Michael Clark.
Una idea que se ha planteado antes, recuerda el rector, pero que ahora hay que estudiar con detención para no infringir el contrato.
—La rectora Devés manifestó que se debe revisar la concesión a Azul Azul, ¿Es una medida con la que usted está de acuerdo?
—Bueno, es una decisión que se ha revisado varias veces, yo incluso he estado en sesiones del consejo universitario en que se discutía. Los antecedentes que se han mostrado en algunas de esas reuniones no son muy concluyentes, creo que la investigación de la CMF y la investigación del Ministerio Público está en curso. Entonces, yo soy partidario de seguir lo que concluya la Comisión del Mercado Financiero y del Ministerio Público y no adoptar decisiones prematuras en este tema, sino que seguir lo que estas autoridades que son serias vayan recomendando.
“Yo tengo el mayor respeto y confianza en Andrés Weintraub que es director de Azul Azul de la universidad, y en Héctor Humeres, que sabrán defender los intereses de la universidad en esa difícil situación. Y no tengo ninguna duda que si en algún momento hubiese que iniciar un litigio en contra de Azul Azul, habría que hacerlo. Yo no tengo ningún compromiso en ese aspecto y creo que hay que defender los intereses de la universidad en forma inequívoca, que es lo que entiendo que ha hecho Héctor Humeres y Andrés Weintraub, ellos pidieron una medida excepcional y creo que están llegando a despejarse las cosas para que eso finalmente se aclare, porque hay cosas que no han sido conforme a la ley. Ahora, uno no puede juzgar de manera anticipada”.
—¿Entonces usted dice que hay que esperar a la investigación?
—Yo diría que hay que esperar las investigaciones finales, concluyentes de la Comisión del Mercado Financiero y eventualmente seguir la línea del Ministerio Público. Si es que hay ya acciones presentadas… Y esta ha sido mi opinión siempre, creo que han habido tentaciones dentro de la universidad, y a veces hay grupos de hinchas que no les gusta cómo está funcionando, que quedan molestos incluso con un partido de fútbol y piden ‘no, es que ahora esto se tiene que acabar y volver al modelo antiguo’. Creo que todos los modelos tienen sus problemas, esa es la verdad. Ahora hay que reconocer algo, y es que Azul Azul, con todos los problemas que ha tenido, siempre han cumplido, hasta donde yo entiendo, los compromisos económicos, los pagos que corresponden a la universidad. Entonces, si están cumpliendo esos compromisos económicos, puede ser un lío desde el punto de vista del contrato, de ir a impugnarlo cuando ellos se van a defender diciendo ‘nosotros hemos cumplido’. Lo que sí desde el punto de vista de la universidad sería importante aclarar qué se ha hecho con todos esos pagos para fomentar el deporte universitario en la universidad.
—¿No cree que la imagen de la universidad se ve a veces perjudicada por esto?
—Es posible, pero es que ahí hay algo que es interesante. Si uno quiere hacer cosas en la vida, tiene que cuidar su imagen, al final la imagen es muy importante. El nombre de una persona, la imagen de una persona es muy importante, pero no es la única consideración. Si el asunto está siendo investigado, todavía no está resuelto. La universidad no se puede unir a personas que tienen conductas contrarias a derecho, eso lo tengo clarísimo, pero eso no está demostrado. Mientras no se pruebe que eso es así, bueno, son acusaciones. Esto tiene que ser analizado de forma muy fría, es un tema contractual. Es la licencia de los emblemas de la universidad a favor de Azul Azul, y se va a defender Azul Azul diciendo que ha cumplido, entonces hay que ver bien.



