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Opinión

30 de Noviembre de 2025
Sandro Baeza

Frei/Kast: la historia es veleta

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Su padre fue acusado de apoyar la irrupción del comunismo en Chile y luego de golpista. Eduardo Frei Ruiz-Tagle decidió aparecer en una foto con José Antonio Kast, algo imposible hace 10 años. ¿Por qué hoy? ¿Qué nos perdimos entre medio?

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En 1967 Eduardo Frei Montalva fue acusado de ser el abrelatas para la instalación del comunismo en La Moneda. “Frei, el Kerensky chileno”, es un libro que escribió ese año el brasileño Fabio Vidigal Xavier Da Silveira, miembro de un movimiento integrista católico conservador: Fiducia (“Tradición, familia y propiedad”).

El libro se tomó los veladores de la derecha chilena.

Kerensky fue un socialista moderado que trató de instalar un gobierno democrático que superara al zarismo y a los bolcheviques. No pudo: en octubre de 1917, Lenin tomó Petrogrado casi sin resistencia. Kerensky huyó y su gobierno colapsó.

De ahí la analogía con Frei.

Da Silveira escribió:

“Los demócratas cristianos de vanguardia necesitan hoy, absolutamente de un Kerensky, como necesitarán mañana de un Fidel Castro”.

Frei Montalva sería el hacedor de Allende. 

Un cómplice del origen de la UP.

La historia es veleta.

Cincuenta y ocho años después, Eduardo Frei Ruiz-Tagle -su hijo- es acusado por la izquierda de ser el abrelatas para la instalación de la ultraderecha en La Moneda.

Esta semana, la postal pública de él con Kast remeció el ambiente político. En suspenso queda su impacto electoral. Frei con Kast -los dos, cómplices, mirando con recato calculado a la cámara- supone un arreglo de cuentas de un DC opositor a la dictadura y de un casi presidente que no reniega de su pinochetismo.

Esto por un bien mayor: que Jara, que el PC, no gane.

La frontera del Sí y del NO traspasada. Muchos dicen que el estallido y el primer proceso constituyente parieron una grieta en la geografía política chilena aún no mensurada en profundidad y extensión temporal.

Cercanos a Frei que no entienden el por qué del gesto

–“Kast ganará por sí solo, no lo necesitaba”- argumentan.

Agregan que si Frei cree -como lo ha hecho ver una y mil veces- que Pinochet asesinó a su padre, no se entiende cómo le da una mano de ese calibre a un pinochetista.

Le preguntó a Jorge Burgos, un DC clásico, qué piensa de la decisión de Frei:

“Tengo una opinión sobre su decisión… si me la pidiera se la daría. Públicamente, prefiero pasar”, responde.

Los entretelones

Me dicen que el encuentro revelado de Kast y Frei no es el primero. Hubo otros. Los republicanos fueron y son muy reservados con esas tertulias. Sin filtraciones. Sin fotografías. Muy a lo republicano: disciplinados. Como la UDI de antes, dicen ellos.

Hasta esta semana cuando se liberó, de mutuo acuerdo, el concilio inesperado. “Todo fue quirúrgico”, me dice un cercano a Kast-.

¿Por qué Kast y no Matthei?

Matthei buscó el apoyo público de Frei. Pero eso se filtró. Y no fue bueno. “El entorno de Frei les dijo que no era buena idea presionar al ex mandatario por la prensa. ¡Y eso salió en la prensa!”, me dice un conocedor de las conversaciones.

Otra hipótesis es que si Frei había decidido cruzar el océano era para llegar a orilla segura. 

Matthei no le daba esa seguridad. 

¿POR QUÉ EDUARDO?

La decisión de Frei se entiende por la franca oposición que ha manifestado con el gobierno del FA y el PC, me dice un DC que lo conoce.

También por su animadversión frente al Partido Comunista. Su padre nunca comulgó con el PC. Ni el PC con él: lo acusaron de anti-comunismo y de golpista. Y a su hijo de salvar a Pinochet de su juicio en Europa.

Daniel Jadue esta semana disparó: “Qué diferencia entre un estadista y alguien que sólo le interesa su bolsillo. Es lamentable”.

El Frente Amplio lo ha ninguneado hasta el hartazgo. Boric intentó reconciliarse con Aylwin, Bachelet, Lagos, e incluso -en vida y post mortem- con Piñera. 

Frei es como si no hubiera existido.

Las ideas tempranas del actual gobierno eran contrarias al mayor legado del cual, con justa razón, Frei se vanagloria: la apertura al mundo y los tratados de libre comercio. 

A Frei lo enerva la política económica de Boric. En enero de 2025, dijo “En mi gobierno (…) crecíamos al 5%, al 6%, al 7% y nos sobraba la plata… ¿Cuántos proyectos importantes ha sacado este gobierno? Se cuentan con los dedos de la mano”.

Boric le respondió molesto:

“Que junto con crecer vayamos disminuyendo la desigualdad. Que no se olvide eso, porque acá no se trata solamente de que haya más plata, se trata también de que se distribuya mejor. Ambas no son excluyentes… Yo creo que en Chile nunca ha sobrado la plata, permítanme decirlo. Y creo que hoy día tenemos desafíos distintos”.

CODE 1972

Ximena Rincón dice que el gesto actual de Frei Ruiz-Tagle rememora la decisión que Frei Montalva tomó en 1972. Enfrentar al comunismo.

Desde que Frei Montalva irrumpió en la política -en la década del 30- hasta el Caupolicanazo en contra del plebiscito de la Constitución de Pinochet -agosto de 1980-, él navegó la mayor parte del tiempo sin la derecha. O contra ella.

En 1936, rompió con el Partido Conservador para fundar la Falange. En 1964, cuando la derecha, atemorizada por un posible triunfo de Allende, decidió votar por él -mal menor- les dijo desafiante que “no cambiaré una coma de mi programa ni por un millón de votos.”

Pero en 1972 cruzó el charco. La DC y el Partido Nacional crearon la Confederación de la Democracia (CODE), una alianza electoral para derrotar, en las parlamentarias de 1973, a la Unidad Popular.   

Frei también apoyó el golpe de 1973 -ahí está su famosa carta al primer ministro italiano, Mariano Rumor-.

Luego de estos dos episodios, volvió a navegar en aguas equidistantes de la derecha. A poco andar se declaró opositor a Pinochet. Fue el líder de la disidencia hasta que murió en 1982. 

Según su familia fue asesinado por orden de Pinochet.

Final

“El paso delante de Frei da cuenta de que el futuro es más importante que el pasado”, me dice un DC cercano al ex mandatario.

“Se arrepentirá. Kast no es Piñera. Está en las antípodas del humanismo cristiano de su padre”, me dice un DC lejano de Frei.

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