Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Rodolfo Carter: “El presidente Kast no va a ser el Presidente Boric… Kast hizo un viaje mucho más largo de aprendizaje y maduración”

El senador electo por La Araucanía proyecta un eventual gobierno del líder republicano y apunta a mejorar la convivencia dentro de las derechas. "No es verdad que Chile Vamos haya sido una derecha cobarde", sostiene. Tambíen señala que el éxito de esa posible administración se medirá en la capacidad de entregar la banda presidencial a alguien del propio sector. En ese marco, destaca el liderazgo de Johannes Kaiser y dice que si Franco Parisi quiere ser presidente, "tiene que crecer en respetabilidad". Por su parte, dice que no vive con la "desesperación" de buscar La Moneda y declara: "Lo he conversado con José Antonio Kast. Este es el minuto de la máxima humildad. Porque aprendimos del peor, y el peor es Gabriel Boric".

Por 30 de Noviembre de 2025
Rodolfo Carter
Rodolfo Carter
Rodolfo Carter, exalcalde de La Florida y senador electo por La Araucanía. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic
Compartir

“Cerré la página más linda de mi vida en La Florida y ahora empiezo escribir una mucho mejor a la sombra de los volcanes, de los ríos, de los lagos y las araucarias”. Así comenzó el discurso que Rodolfo Carter entregó la noche del 16 de noviembre a una multitud luego de comprobar que el electorado lo eligió como nuevo senador por La Araucanía, ubicándolo como primera mayoría regional con más de 94 mil sufragios y el 14,5% de la votación.

El abogado de 54 años tenía a su costado a miembros electos por el Partido Republicano, tienda a la que llegó a mitad de año tras dejar Chile Vamos, el bloque político con el que convivió durante sus doce años como alcalde de La Florida.

“Llegué acá sin pedir nada, y tampoco me ofrecieron nada. En la política antigua esto habría sido a cambio de un cupo”, dice Carter, desde una de las salas de la sede de los republicanos, ubicada en Las Condes, a solo minutos de haber acompañado a José Antonio Kast en una actividad en la que se presentó el plan “Escudo en Ruta”, un conjunto de meddias destinadas a fortalecer el control en las principales arterias del país.

Carter forma parte del equipo de seguridad del abanderado republicano. Ese día optó por no aparecer en el punto de prensa y observar desde un costado la escena, para evitar el protagonismo. El exalcalde, de todos modos, se ha convertido en uno de los principales rostros de la campaña y en una de las figuras más cercanas al candidato.

“Por fin encontré un terreno fértil donde poder sembrar, donde me den oportunidades de aprender”, asegura el nuevo senador, que reconoce que terminó siendo candidato a la región “a última hora”, luego de que el propio Kast le pidiera competir “en la zona más difícil, más pobre, la que más sufre”. 

—¿Le recordaron en campaña el hecho de no pertenecer a la región?

—No, nunca. Esa fue una discusión de la élite, una élite que le fue muy mal en esta elección. Lo que sí pude ver fue la sensación de pena de la gente común y corriente, especialmente en el campo, ver Malleco quemarse es dantesco, o vivir con miedo en los caminos rurales para gente sencilla es una cuestión simplemente inaceptable. 

“Parte de mi madurez política y personal implica aprender a trabajar en equipo. Durante muchos años fui un lobo estepario”

—¿Piensa en militar?

—Es algo que no está descartado. Pero sí me hago cargo de que parte de mi madurez política y personal implica aprender a trabajar en equipo. Yo durante muchos años fui un lobo estepario, ya que los alcaldes funcionan como repúblicas independientes. Además, tengo una personalidad un tanto de lobo estepario. Así que estoy en un proceso de crecimiento. Veremos si me conduce a militar o no. 

—¿Ha podido superar esa etapa de lobo estepario?

—Para algunas cosas eso fue una virtud y me permitió sobrevivir a un mundo que es muy hostil, ya que la política es un mundo muy hostil. Ser un lobo estepario te permite que no te importe lo que los demás digan, ir contra la corriente. Pero también, cuando dejas un cargo tan extraordinario como el de alcalde, todos los otros cargos se juegan en equipo. Ese es un aprendizaje que tengo que hacer y que los republicanos me están regalando como una oportunidad que tengo que aprovechar. 

—¿Cómo prevé que sea su rol en el Senado?

—Lo primero es representar y defender a la gente de La Araucanía. En política nunca se debe perder de vista que el triunfo y la derrota deben ser pasajeros. Y cuando te toca ganar, debes ser más humilde que nunca. Hoy gané y estoy pasando por un muy bonito momento en mi carrera política y también personal. Este no es el minuto de creer que uno es el salvador de nada. Al revés, es el momento de mayor responsabilidad y ponerse detrás de la causa de ayudar a que José Antonio Kast sea presidente con el gobierno y desde el Parlamento construir las mayorías para los grandes problemas que Chile tiene en los próximos cuatro años: seguridad, inmigración ilegal y crecimiento económico. 

—¿Por qué los republicanos le ganan esta disputa a Chile Vamos por ser el partido más grande de la derecha? ¿Qué hicieron mejor?

—No voy a decir nunca una palabra poco amable respecto de Chile Vamos, que fue mi casa y tengo muchos amigos ahí. Y justamente por esta misma generosidad, sé que la derrota de Evelyn Matthei duele. Creo que ella actuó muy bien el día de la elección al reconocer rápidamente el triunfo de José Antonio Kast, tengo solo reconocimiento hacia ella.

Respecto de Chile Vamos, tienen que mirar qué les pasó. Yo no voy a entonar el discurso de la derechita cobarde ni la caricatura de una derecha más blanda. No. Ese tipo de juicios no corresponden. Pero tendrán que internamente ver qué pasó.

—¿Por qué entonces los republicanos sí conectaron mayormente con la ciudadanía?

—Primero, porque tenían un candidato presidencial que pasó a segunda vuelta. Y porque creo que los republicanos, hasta hoy, tienen que cuidar una unidad de misión que es llegar al gobierno y recuperar Chile. E internamente, tienen una buena convivencia, que es el activo más importante que hay que cuidar. Probablemente, ahí hay unas cosas que Chile Vamos tiene que revisar. Cuando un mismo partido se transforma en una suma de experiencias políticas y proyectos personales que chocan unos con otros, el resultado es muy malo.

“Chile Vamos tiene que resolver qué hacer, pero tiene una larga lista de gente valiosa”

—¿Usted era de los que pensaba en enero pasado que Evelyn Matthei iba a ser la nueva presidenta de Chile?

—Creo que no haber hecho primarias fue mala decisión. Pero no quiero decir nada más porque creo que los chilenos ya resolvieron eso. Le corresponderá a la ciencia política, no a mí. Y tampoco quiero dar ninguna crítica a lo que ha vivido Evelyn en particular ni Chile Vamos en general, pero creo que la lección es que los chilenos quieren ser parte de todas las decisiones de la política. Ojalá se haya aprendido el mensaje.

—¿Se sintió menospreciado en Chile Vamos?

—No me acuerdo (sonríe).

—Insistió en que lo invitaran a unas primarias.

—Da lo mismo. No tengo memoria para los malos ratos. Si uno se puede poner a disposición, traigamos luz, esperanza, alegría. No tengo espacio para pasar cuentas. 

—¿Lo llamó gente de Chile Vamos? ¿Lo felicitaron?

—Sí. Magdalena Piñera fue de las primeras que me llamó. Gente de la UDI, de RN, todos muy cariñosos.

—¿Percibía que cometieron un error al haberlo dejado partir a los republicanos?

—Habrá que preguntárselo a ellos.

“No es verdad que Chile Vamos sea la derecha cobarde”

—¿Está muerto Chile Vamos?

—No, no. Ellos tienen que resolver qué quieren hacer, y nosotros desde la candidatura de José Antonio Kast vamos a ser superrespetuosos con lo que ellos decidan. Creo que hay una larga lista de gente valiosa, desde luego Javier Macaya, Paulina Núñez, Mario Desbordes, la Andrea Balladares. Hay más gente de la UDI muy valiosa, como el nuevo diputado (Eduardo) Cretton.

—¿Pero qué debería pasar con el bloque?

—Ellos tienen que decidir qué van a hacer. Ojalá comprendamos que este gran equipo que tiene que ponerse de acuerdo para poner de pie a Chile de nuevo requiere respeto con todas las sensibilidades. Vanessa Kaiser, por ejemplo, tiene un aporte gigantesco en la Región de La Araucanía que hacer. Lo primero que hice cuando gané, fue llamarla. Estaba muy contento de que Vanessa sea senadora.

Y al revés, en Chile Vamos, ojalá podamos reconstruir la relación con Luciano Cruz-Coke, que fue muy duro en la campaña, pero creo que él es un gran aporte en el Senado. Que cada uno tome las decisiones que quiera tomar, pero que encontremos como base común un solo mensaje, e invitarlos a soñar en grande. Todos los que nombré son personas jóvenes.

—¿Le gustaría que Kaiser y Matthei estén en un gobierno de Kast?

—Creo que ellos deberían definir qué quieren hacer, no soy dueño del pase ni tampoco sé qué quieren hacer. Pero sí tienen que ser parte de este proceso, verán qué posición quieren tomar a futuro. Ninguno de ellos se puede restar de esta gran causa.

—¿Se recomponen las relaciones? La campaña fue ruda a ratos entre Matthei y Kast, muchas veces los republicanos hablaban de Chile Vamos como la derecha cobarde…

—Ni yo ni José Antonio, creo que Arturo (Squella) tampoco, hemos usado ese lenguaje, porque es un lenguaje innecesario. Porque además no es verdad que Chile Vamos haya sido la derecha cobarde. Cómo iba a tratar de cobarde a gente que ha servido a Chile durante 30 años. No puedo tratarlos así. Sí puedo considerar que se equivocaron en muchas decisiones. Pienso que la reforma de pensiones fue un error. Se lo dije a Guillermo Ramírez y a Juan Sutil.

Eso no los convierte en cobardes, los convierte en equivocados. Creo que uno puede llegar a ser muy duro a veces, pero hay cosas que no se traspasan, que son los respetos hacia las personas. Esto de que la política es sin llorar nunca lo he creído, en la política se llora, se pide perdón, se ríe, es una actividad muy noble que se ha deshumanizado en el último tiempo. 

Cuando uno ve al señor Manouchehri tirarle un billete a un diputado uno dice en qué minuto llegamos a esto. En qué minuto se convirtió esto en un circo.

“La Abuela (Pamela Jiles) es una gran comunicadora, pero creo que se equivocó”

—Esta semana justamente hubo una declaración por parte de la diputada Pamela Jiles, que amenazó que le harán la vida imposible desde el PDG a un eventual gobierno de Kast.

—Fue una muy mala frase. La abuela es una gran comunicadora, pero creo que ahí se equivocó. Tú no puedes dedicarte a hacerle la vida imposible a alguien que no ha llegado al gobierno todavía.

—¿Es un adelanto de lo que va a suceder en el futuro Congreso?

—Creo que los electores de la Abuela lo que esperan es que ella se ponga al servicio para terminar con la delincuencia en Bajos de Mena, que la gente de La Pintana tenga empleo y no que se dedique a hacerle la guerra al gobierno entrante. Si lo hacemos mal, que nos declare la guerra. Pero no nos puede declarar la guerra antes de entrar. 

—¿Qué expectativa tiene de esos 14 diputados del PDG?

—No lo sé. Conozco a algunos. Creo que el diputado electo por Valparaíso, Juan Marcelo Valenzuela, es un gran aporte y tengo una gran opinión de él, tiene una buena formación. A mí me hubiera encantado que hubiera sido alcalde de Valparaíso. Él podría haber sido alcalde si hubiéramos generado unidad en torno a su nombre. Creo que ahí cometimos un error. 

Por otra parte, Javier Olivares me ha tocado conversar con él, lo he visto articulado. La hermana de Franco Parisi me genera simpatía por el maltrato que sufrió hace unas semanas por el roteo virtual de este señor Quiroga. Es algo inaceptable. Ojalá nos sorprendamos para bien.

No tengo ninguna aspiración de que se pasen al gobierno, pero ojalá podemos encontrar la superficie de contacto y trabajar en conjunto respetando la identidad de la gente del PDG, porque la ciudadanía va a estar muy pendiente de cobrarnos la palabra.

—¿Es distinto negociar con los parlamentarios del PDG?

—No he negociado con ninguno de los dos.

—¿Habrá que negociar con Parisi?

—Él ha dicho que nos tenemos que ganar los votos de la gente. Después de este resultado, él queda posicionado para ser candidato presidencial en cuatro años más y creo que él tiene que tener el talento para proyectar esa votación y no desgastarse en el camino.

—¿Cómo no desgastarse en el camino?

—Creciendo en respetabilidad. O sea, si Parisi quiere ser presidente de Chile -y tiene todo el derecho de hacerlo-, tiene que crecer en respetabilidad. Y la respetabilidad se gana cuando tu palabra vale, cuando honras tus compromisos. Tiene una gran oportunidad y depende de él cómo lo maneje.

Foto: Agencia UNO

Su antiguo encuentro con Franco Parisi en Estados Unidos: “Le planteé que no se podía hacer una primaria con cualquiera”

—Mucha gente se acuerda de cuando a fines de 2022 viajó a Estados Unidos y se reunió con Franco Parisi, y ya se hablaba de una primaria entre Carter, Parisi y Jiles. ¿Qué ocurrió que finalmente eso no llegó a puerto?

—Qué bueno que me lo pregunte. Yo no viajé a juntarme con Franco. Soy papá de dos niños y los dos querían conocer la casa de Harry Potter (ríe). Esa era la verdad. Y Felipe, el más chico, quería viajar a Orlando. Entonces, fuimos a Orlando. Franco Parisi justo estaba en esos días con su hijo Valentino y nos encontramos. Estuvimos en el Paseo del Cañaveral, conocí a su señora, a sus niños, comimos juntos. No fue una reunión política para ponernos de acuerdo, sino que mi hijo quería conocer la casa de Harry Potter, su hijo quería estar ahí y nos encontramos en ese lugar. 

—¿Dice que fue una casualidad?

—No, no fue una casualidad, porque los dos sabíamos que íbamos a estar ahí y habíamos quedado de conversar. Y la verdad es que comimos en la noche y salimos a dar una vuelta larga.

Me dijo que tenía un potencial, que deberíamos hacer una primaria. Y ahí yo le respondí que debíamos aspirar a una primaria de toda la oposición. Me dijo que no, que no quería ir con Evelyn Matthei en ese minuto. Entonces, me propone una primaria con Pamela Jiles. Y yo con la Abuela tengo la mejor onda, ha estado en mi casa, ha sido muy cariñosa con mis niños, o sea, en lo humano nada que decir, pero políticamente es un gran misterio de qué quiere hacer ella. Yo necesitaba saber con quién iba a tener una primaria.

Entonces, planteé que no se debía hacer una primaria con cualquiera, primero teníamos que saber qué creemos en común. Le dije que no estaba disponible para hacer primarias porque sí. No puedes hacer una primaria con alguien que no sabe lo que piensa o que piensa muy distinto a ti.

—¿Y cómo terminó eso?

—Fue muy buena onda la conversación, terminó en el mejor ánimo y le dije que creía que tenía un gran capital político, pero que a mí me faltaba saber el contenido, cuáles son las coordenadas en las que creemos y que esto no sea solo una suma de proyectos personales.

—¿No fue una traición, como dijo el presidente del PDG, Rodrigo Vattuone?

—No, no fue así. Vattuone tiene que preocuparse de ser un buen presidente de su partido. Y los chilenos no necesitan rugbistas, necesitan gente que articule acuerdos y defienda a la gente. 

“Este es el minuto de la máxima humildad, porque aprendimos del peor, y el peor es Gabriel Boric”

—¿Cree que la presidencial se encamina a un resultado similar al del Rechazo y el Apruebo favorable a Kast?

—No lo sé. Los números dicen que vamos a tener un resultado en ese orden. Pero hay que actuar con mucha humildad porque la democracia es muy sabia. De hecho, el que no hayamos ganado el Senado nos va a obligar a ser más generosos, a entendernos. Porque cuando tienes todo el poder en una mano, de repente puedes cometer errores producto de la arrogancia. Cuando no tienes todo el poder, te obliga a ser más talentoso.

En ese sentido, es probable que tengamos una votación muy alta y que José Antonio Kast termine siendo electo presidente de la República con la votación más alta que un hombre o una mujer haya tenido en cantidad de votos. Pero tal como lo he conversado con él, este es el minuto de la máxima humildad, porque aprendimos del peor, y el peor es Gabriel Boric. Gabriel Boric fue electo hace cuatro años con la mayor votación de la historia de Chile y él entendió que este era un mandato para hacer lo que él quería. ¿Qué dijo él? Que iba a sepultar al neoliberalismo. Pero terminó empobreciendo a Chile, lo dejó más inseguro y dividido, y lejos de terminar con el liberalismo, terminó fortaleciéndolo. La lección que aprendimos del peor es que en segunda vuelta gobiernas con una mayoría muy diversa a tus ideas.

Carter hace una pausa y comienza a mencionar senadores de la izquierda con los que prpyecta que se podría conversar. Menciona a los socialistas Fidel Espinoza y Juan Luis Castro. También al PPD Pedro Araya. 

“Don Eduardo no se quedó callado”

—¿Qué simbolizó para usted el encuentro entre el expresidente Eduardo Frei y José Antonio Kast?

—Tengo la suerte de conocer a don Eduardo desde hace más de 20 años. Hice la práctica con su hija. Y don Eduardo siempre ha sido un hombre de pocas palabras, pero un coraje fuera de serie. Me tocó ver cuando indultó a Cupertino Andaur. Cuando el país pedía la pena de muerte, el presidente Frei firmó el indulto porque fue fiel a sus principios. No actuó por las encuestas en la mano. Lo he visto siempre actuar con pocas palabras, pero siempre pensando en el interés superior de Chile. 

De verdad no quisiera manipular a Eduardo Frei y su familia. Lo que él hizo es exactamente lo que dijo: se reunió con José Antonio Kast y comparten miradas del futuro. Este no fue un acto político de apoyo, no fue una traición a la DC, sino que simplemente el presidente Frei cree que los problemas de Chile son exactamente lo que la campaña de José Antonio Kast está planteando.

—¿Cree que despejó los temores que tiene cierta parte de la centroizquierda con Frei?

—Sí. Ese es el gran servicio que le presta al país, porque en una época de fanáticos y extremistas, como decía Martin Luther King, no le tengamos tanto miedo a los gritos de los malos, tengámosle más miedo al silencio de los buenos. Y don Eduardo no se quedó callado. 

“No tengo dudas de que soy mucho más duro en algunos temas valóricos que José Antonio Kast. No se equivoquen conmigo”

—En su momento llamó la atención su entrada a republicanos dado su perfil más liberal. ¿Cómo se le garantizó que algunas materias que usted puede defender no sen van a tocar en un gobierno de Kast?

—No se me garantizó nada y tampoco se habló del tema. Porque somos todas personas grandes, y todos hemos hecho un viaje. Todos. Yo he dicho cosas en el pasado que hoy día, no es que haya cambiado de opinión, pero las miro con distancia. Para resolver los problemas de Chile se requiere que todos seamos generosos. Yo he aprendido mucho en este viaje, José Antonio y los republicanos también. No tengo dudas de que yo soy mucho más duro en algunos temas valóricos que José Antonio, no te equivoques conmigo. Yo soy partidario de la pena de muerte en algunos casos, José Antonio no.

Pero nos encontramos en un camino común que es servir a Chile. Y para servir a Chile se necesita que todos estemos dispuestos no a renunciar a nuestras ideas, sino a ponernos de acuerdo en lo que creemos. 

Además, creo que me topé con una buena persona. Creo que José Antonio es un buen hombre. Tiene una visión de la sociedad muy parecida a la mía, pero como en cualquier familia, con matices. Dime en qué mesa familiar todos piensan igual.

—Tiene una mirada conservadora o tradicional de la familia…

—Pero eso ya lo resolvió la sociedad chilena. Eso está resuelto. El Congreso Nacional ya tiene aprobadas una serie de leyes en ese tema. Y José Antonio ha señalado que no está en su prioridad hacer modificaciones en eso, no lo va a hacer. Y esto no es por oportunismo. 

El presidente Kast no va a ser el Presidente Boric. Kast hizo un viaje mucho más largo de aprendizaje y maduración, y de entender que va a tener que gobernar con un amplio arco de gente, que si bien nos parecemos en muchas cosas, tenemos matices. Por eso reitero: no es que me hayan tenido que garantizar nada o firmar un compromiso. No. Es simplemente porque todos tenemos claro que lo que nos une son estos grandes desafíos.

Y a diferencia de Boric, que solo está pensando en su retorno, José Antonio Kast sabe que tiene cuatro misiones: derrotar al terrorismo y la delincuencia, terminar con la inmigración ilegal, volver a echar a andar la economía del país y entregar en cuatro años más la banda a un hombre o mujer de su sector político.

“No vivo con la desesperación de ser presidente”

—¿Ese va a ser el verdadero éxito de su gestión?

—Él lo ha dicho. Se requiere un gobierno más y probablemente dos más para que Chile entre al desarrollo, a la paz social integral. Los temas de educación no se resuelven en cuatro años, con promesas baratas como las hizo Boric.

Para esos problemas que son “gordos”, cuatro años no van a alcanzar. Entonces, este es un gobierno de emergencia para sanar Chile y ponerlo en orden, y una forma de medir el éxito de José Antonio es que sea capaz de proyectarse y entregar la banda presidencial a alguien de su sector en cuatro años más.

—Ha dicho que Kaiser parece ser el candidato más claro para 2029. ¿Lo reafirma?

—Tengo como práctica decir lo que pienso, aunque a veces sea políticamente incorrecto. Pero es evidente que Johannes Kaiser tiene un liderazgo extraordinario y ha sido muy responsable. Depende de él y sus equipos la proyección que tenga. Es un nombre evidente que puede ser el continuador del próximo gobierno. 

Del mismo modo, si Franco Parisi no comete errores y gana en respetabilidad, también se puede convertir, no sé si en el continuador de nuestro eventual gobierno, pero tiene un talento. El gran mérito de José Antonio Kast es que es un liderazgo que juega para el lado, que entiende que el país no termina en él. Lamentablemente aprendimos del peor, Boric, que se dedicó a jugar durante cuatro años a ser Salvador Allende y se convirtió en una comedia de Salvador Allende.

—¿Y usted no quedó con la espina clavada de ser candidato presidencial?

—No, no…

—Pero quiso serlo este año. Se preparó, insistió en una primaria…

—Por supuesto, es evidente. Pero no, vivo tranquilo.

—¿En cuatro años más no le gustaría?

—No vivo pendiente de eso. Cuando te das cuenta de que eres solo un instrumento, vives más tranquilo. Lo que ocurra en el futuro, no lo sé. Vivo con esa tranquilidad y me da una libertad tremenda porque he visto a muchos políticos que llegaron al final de su vida política muy amargados porque nunca fueron presidentes. La Presidencia te elige, no es uno el que elige. No vivo con la desesperación de ser presidente. 

Notas relacionadas