Tiempo Libre
5 de Diciembre de 2025Des información: la obra de Teatro Mori que explora el amor y la violencia en la era del exceso de imágenes
Con dirección de Omar Morán Reyes, Des información llega al Mori Bellavista para indagar, a ritmo vertiginoso, en cómo el exceso de datos, pantallas e imágenes atraviesa el amor, la violencia y nuestras formas de relacionarnos.
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El Teatro Mori Bellavista inicia el mes con el estreno de Des información (del 4 al 13 de diciembre), una obra que examina el amor, la violencia y los vínculos en un mundo saturado de imágenes. Dirigida por Omar Morán Reyes e inspirada en “Amor e información”, de Caryl Churchill, la pieza reúne a un elenco de identidades diversas —Laura Mardones, Antonia Cetty, Nicolás Donoso, Antonia Meza, Romina Menzel, Fabrizio Arias, Nicole Jeréz, Martín Badilla, Marcela Muñoz y Lu del Río— para reflexionar sobre la inmediatez, el vacío y la necesidad de conexión en la era digital.
Para Morán, uno de los ejes centrales del montaje fue subrayar que “la violencia está en las relaciones más sencillas y anónimas, en las familiares, y en cualquier tipo de vínculo que enfrentamos”. El director explica que la obra busca que el público se pregunte “cómo se esconde la violencia y si la respuesta frente a ella es más violencia o, quizás, otras formas de relacionarnos”. Desde esa premisa emerge también la pregunta por la posibilidad del amor, que —según admite— “a veces cuesta nombrar, incluso nos da risa, pero puede ser una manera de enfrentar a un mundo violento”.
El proceso creativo dialogó estrechamente con la estructura fragmentada de Churchill. Morán recuerda que la obra original incluye 57 escenas, pero que el equipo tomó “solo una decena” para luego abrirlas y complementarlas con nuevas situaciones escritas especialmente para este montaje. “Comencé un proceso de escritura de escenas que tuvieran la misma estructura: cortas, con dos personajes —o tres en algunos casos— donde se desarrollan pedazos de conflicto”, detalla. Estas escenas no buscan ofrecer respuestas ni cerrar historias: “No son resolutivas, son instantes de posibilidad en el presente de un par de personas; quisimos preguntarnos por ellas poniendo al amor, la violencia y las relaciones humanas como base”.
Ese carácter fragmentario se potencia con un ritmo vertiginoso. Morán explica que trabajaron desde el inicio con la idea de que “las cosas cada vez duran menos y la atención está en muchos lugares al mismo tiempo”. Esa incapacidad de sostener discursos, ideas o relaciones se traduce en secuencias rápidas y cambios sin transición, reflejo tanto del argumento como de la forma en que la obra se despliega.
La experiencia del público también es parte esencial del dispositivo. “La idea es que la gente pueda seguirla y también no seguirla”, dice Morán. “No hay una historia que construir, sino más sensaciones que abordar y momentos que expectar. Y la gente se ríe, lo pasa bien; se nota que está siguiendo —o intentando seguir— este scroll de Instagram, quizás a momentos”.
A esa lógica se suma otra capa que, según el director, atraviesa todo el proceso: “Creo que lo más desafiante fue construir un espacio donde la información no fuera solo algo que se dice, sino algo que se siente. Nos interesaba ese ruido de fondo que tenemos todo el día: mensajes, pantallas, notificaciones, opiniones que no pedimos”.
Morán agrega que uno de los objetivos fue mostrar cómo ese flujo incesante “erosiona nuestra capacidad de pausa, de escucha, de estar con otro sin prisa”, y que por eso “cada gesto, cada escena y cada silencio están pensados como fragmentos de un mundo que no se detiene, aunque nosotros sí necesitemos hacerlo”.
Funciones:
De jueves a domingo, a las 20.00 horas.
Miércoles 10 de noviembre, a las 20.00 horas.



