Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Gabriel Boric
El Presidente Gabriel Boric. Ilustración: Sandro Baeza.

Política

14 de Diciembre de 2025

Cómo vivió La Moneda y Boric su derrota más dura con la victoria de Kast, el principal rival político del Presidente

El mandatario entregará el poder el próximo 11 de marzo de 2026 al crítico más férreo de su administración. En el palacio de Gobierno se anticipaba el resultado que obtendría Kast en las urnas, y se buscó matizar sus diferencias a través de los gestos republicanos que efectuó Boric durante este domingo, que consideraron una reunión de trabajo citada para el lunes, además de un "cara a cara" privado entre ambos. "Siempre viene bien, porque va a conocer lo que significa la soledad del poder", argumentó el mandatario sobre esa petición. En tanto, en la candidatura de Jeannette Jara, la abanderada del oficialismo, el estilo que tuvo La Moneda y el Presidente durante la campaña no fue de su gusto.

Por
Compartir

Suscríbete al newsletter

Para el Gobierno, la elección presidencial comenzó el 4 de marzo, dicen en el oficialismo. Ese día, Carolina Tohá, la mano derecha del Presidente Gabriel Boric en La Moneda, le notificó su renuncia al cargo con la finalidad de entrar en la carrera presidencial, que esta jornada dio por ganador al republicano José Antonio Kast con el 58% de las preferencias.

Tohá fue despedida con una ceremonia especial desde la casa de Gobierno. Algo similar ocurrió con Jeannette Jara (PC) un mes después. La derrotada de este domingo –con un 41%– dejó el Ministerio del Trabajo el 7 de abril por el mismo motivo que su antigua compañera de gabinete.

Ese deseo común las llevó a competir a ambas en junio en las primarias oficialistas —de la que también fueron parte Gonzalo Winter (Frente Amplio) y Jaime Mulet (FRVS)—, donde la pulseada la ganó la militante del Partido Comunista con amplia ventaja. Y aunque el resultado fue auspicioso para Jara, la convocatoria a las urnas de esa primaria, las que estuvieron bajo el nivel de los esperado (con solo 1,4 millones de electores) comenzaron a alertar al sector y a La Moneda de cara a las elecciones de primera y segunda vuelta.

En primer lugar, la primaria había reunido menos gente que lo comicios legales que también hizo la izquierda en 2021, en la que participaron menos partidos y candidatos. En cambio, con los comicios de junio de este año, en el oficialismo temieron que si una elección de carácter voluntario no cumplía con las expectativas de electorado esperado (más de 2 millones), difícilmente podría esperarse un resultado airoso en primera y segunda vuelta, donde la elección era de carácter obligatorio.

Así, la alerta se convirtió en realidad en la izquierda el 16 de noviembre pasado, en primera vuelta. Jara obtuvo la primera mayoría, pero –nuevamente– con números lejanos a los esperados por el sector, puesto que logró pasar al balotaje, pero con un 26% de las preferencias (3,4 millones de votos), cuando la expectativa era tener más de un 30% para quedar mejor posicionada en segunda vuelta.

Con ello, el Gobierno ya calculaba y vaticinaba —con sus sondeos internos, que medían un resultado similar al Apruebo-Rechazo— el resultado que se daría esta jornada, que dejó a Kast como la persona que recibirá la piocha de O’Higgins, símbolo de poder del Ejecutivo, el próximo 11 de marzo de 2026, y de la mano del Presidente Boric, a quien enfrentó en 2021.

La victoria de Kast, desde La Moneda

Durante la mañana de este domingo en la sede del Gobierno no estaba el Presidente de la República.

Boric emitió su derecho a sufragio en Punta Arenas, como lo ha hecho durante todos los comicios que han habido durante su administración. Allí, tras dejar su voto en la urna, sostuvo que “le aseguro a ambos candidatos, a Jeannette Jara y a José Antonio Kast, que quien sea el ganador va a contar con todo el respeto de la institucionalidad chilena”.

El mensaje de Boric se explicaba en el marco de la distinción que quiso marcar entre los procesos eleccionarios de Chile con los del extranjero, en razón de que el jefe de Estado reafirmó que se comunicaría por teléfono con quien resultara ganador en la jornada, y que también haría lo propio con quien perdiera.

En el oficialismo no esperaban menos del mandatario, quien, dicen, ya había dado muestras de “republicanismo” con la muerte del expresidente Sebastián Piñera, con quien decretó tres días de duelo tras su muerte y, además, gestionó el funeral de Estado del único presidente que había tenido la derecha hasta entonces.

Boric durante esta mañana, asimismo, reafirmó que se tenía previsto que el vencedor de los comicios visitara el Palacio de La Moneda el lunes a las 11:30 con su equipo estrecho, mientras el mandatario lo esperará con parte de su comité político, como los ministros Nicolás Grau (Hacienda), Álvaro Elizalde (Interior), y Macarena Lobos (Segpres).

Con ello, el Presidente comenzó a cimentar lo que sería el “inicio a un proceso de traspaso que en Chile es relativamente largo, pero pueden tener la certeza, todos los ciudadanos, que van a contar con toda la disposición del Gobierno para realizar esto de manera institucional“.

Las garantías de Boric ocurrirán con un escenario presidencial que no era el que el mandatario esperaba.

En marzo de 2024, cuando las encuestas daban cuenta de una situación desfavorable para el oficialismo en la futura presidencial —dada la fuerza que tomaba por entonces el nombre de Evelyn Matthei (UDI)—, Boric dijo a EL PAÍS que “como Gobierno vamos no solamente a dejar un país mejor que el que encontramos, sino que la gente va a apreciar esos cambios y se traducirá en una continuidad del proyecto político progresista“.

No obstante, la tendencia desde que emitió esa declaración hasta la actualidad —antes de la veda electoral— continuó dándole ventaja a los candidatos presidenciales de oposición en escenarios de segunda vuelta.

Por lo mismo, el Ejecutivo comenzó a delinear una estrategia comunicacional enfocada en el “legado” de esta administración, con un realce de las medidas alcanzadas durante estos años de mandato. El Presidente buscó otorgar un mensaje en esa línea en su declaración a los medios durante la mañana: “Acá se gobierna hasta el último día, hasta el momento de cambio de mando, el 11 de marzo“.

Luego el mandatario viajó a Santiago y, por la tarde, cerca de las 17:00 horas, tuvo un paso fugaz por La Florida, comuna que visitó para acompañar a votar a su pareja, Paula Carrasco. “Estoy muy agradecido del pueblo de Chile“, sostuvo el Presidente, antes de iniciar su viaje hacia el palacio de Gobierno donde encabezó el comité político citado para este domingo, en donde lideró la reunión que sostuvo con sus ministros Elizalde, Grau, Lobos, además de Camila Vallejo (Segegob), Macarena Lobos (Segpres) y Adriana Delpiano (Defensa), con quienes se reunió en la Sala de Consejo, ubicada en la segunda planta del edificio gubernamental.

El ambiente al interior de La Moneda durante el conteo de votos no tuvo mayores movimientos hasta que se aproximaron las 19 horas, en donde el resultado otorgado ya daba una tendencia irreversible, en la que se definía a Kast como el futuro presidente del país. Sin embargo, no fue hasta las 19:53 horas cuando el teléfono del Presidente sonó desde su despacho. Quien estaba en la otra línea era Kast.

La llamada con Kast y la solicitud de tener un encuentro “privado”

“José Antonio Kast, lo llamo siguiendo una linda tradición republicana que nos enorgullece, que nos honra”, partió señalando Boric tras el saludo con su contraparte, destacando lo que era su comunicación con el presidente electo, la cual fue transmitida en directo y producida por los equipos de Presidencia para que esta pudiera mostrar en tiempo real al Presidente vigente y al mandatario entrante.

“Ha obtenido un triunfo claro”, le dijo Boric, quien sumó que el republicano se aproximaba a una “responsabilidad que hay que abordar con mucho, mucho cariño y mucho trabajo”.

“Quiero que sepa que como Presidente de la República y prontamente como expresidente de la República voy a estar ahí para colaborar con los destinos de la patria”, sostuvo el Presidente.

“Le quiero agradecer, Presidente”, respondió de vuelta Kast, quien también manifestó interés en que “después del 11 de marzo me gustaría mucho contar con sus opiniones, con su mirada de lo que es el país”. Asimismo, solicitó tener la posibilidad de “poder encontrarnos en otro momento para poder conversar más en privado de cómo hacer la mejor transición que se pueda y que nos ayude a ver cuáles son los puntos neurálgicos en los cuales podríamos avanzar”.

Así, el mandatario dejó la invitación explícita al republicano para que mañana concurriera hasta la sede del Ejecutivo cerca de las 11 de la mañana, de acuerdo a lo que acordasen los equipos de ambos. Y, además, lo invitó “por cierto, (a) tener la oportunidad de conversar cara a cara con usted y yo durante unos minutos a solas. Siempre viene bien, porque va a conocer también en algún momento lo que significa la soledad del poder”.

Si bien mañana será el primer encuentro entre el mandatario y la autoridad electa, desde La Moneda afirmaron que la mayor cantidad de reuniones provendrían, probablemente, en el mes de febrero, con los equipos que se hayan determinado para tales instancias y a modo de afirmar el traspaso de poder.

El mensaje de Boric tras la llamada con Kast: “Si hay algo que puedo desearle al presidente electo es que se disponga a tender puentes”

Escoltado por su comité político y con bocinazos en las calles de fondo de autos que celebraban el resultado, Boric dio un mensaje al país a pasadas las 20:30 horas, el que ocurrió después del discurso de derrota que dio Jara en su comando de campaña.

“La ciudadanía ha dado su veredicto y ha designado Presidente de la República a José Antonio Kast”, partió, en lo que fue un discurso —que tenía escrito— en el que valoró las tradiciones republicanas.

Allí, además de contar que llamó a Kast, también notificó que se comunicó con Jara, “para agradecer las iniciativas, ideas, y la fuerza con que las planteó al país durante esta larga campaña electoral. Estoy seguro que sus aportes y su férrea defensa de los avances en los derechos de las y los trabajadores de Chile tendrán eco también en el Chile de los próximos años“.

Boric también valoró que no hubiese desconocimiento de los resultados por parte de las partes incumbentes en la elección. Luego, valoró el alcance de acuerdos y la necesidad de estos para garantizar el desarrollo del país: “Chile jamás se podrá construir, jamás podrá seguir avanzando al desarrollo, si se piensa que se puede hacer a expensas de algunos”.

Asimismo, Boric transparentó que “quiero transmitirles que entregaremos un país en marcha, un país que tiene un tremendo potencial, del cual todos tienen derecho de sentirse orgullosos y sentirse parte. Al final del día, el progreso de Chile, como he reiterado permanente, se construye sobre el legado de quienes nos precedieron”.

También se refirió a Kast, sobre quien dijo que “si hay algo que puedo desearlo al presidente electo es que se disponga rápidamente a tender puentes, a escuchar, a enfrentar esta hermosa tarea con toda la humildad y humanidad que nos han enseñado quienes estuvieron antes que nosotros”. Y sobre los perdedores de la elección, que: “Están tristes, tienen pena, tienen incertidumbre: quiero decirles también que hay muchos motivos por los cuales seguir trabajando por nuestra patria, y siempre estaremos juntos en ello”.

“Democracia hoy y siempre. Qué viva Chile y qué viva su gente”, cerró el mandatario.

Los gestos del Presidente a Jara que se fueron diluyendo en la campaña

El 30 de junio, un día después de la primaria presidencial, Jara llegó hasta el Barrio Yungay: el Presidente Boric, quien se había convertido en padre hacía pocos días, invitó a la candidata oficialista a su casa para felicitarla por el resultado. 

“¿Cómo recibe el triunfo de Jeannette Jara?”, le preguntaron al mandatario cuando se acercó a Jara para dirigirla hacia su casa. La candidata estaba respondiendo preguntas de la prensa en ese momento. “Así”, respondió Boric, dando un abrazo efusivo a su exministra. “Así, pero con el corazón hinchado”, añadió después el mandatario, que ese día vestía prendas casuales por estar en su periodo legal de postnatal. 

Boric y Jara el 30 de junio de este año, un día después de que Jara ganara la primaria oficialista.

Tras la cita, Jara comentó lo que Boric le dijo al interior de su vivienda. “Me dio certezas de que el Gobierno va a estar preocupado, con la prescindencia que corresponde, de gobernar hasta el último día y hacer su trabajo”, relató.

Días después el mandatario participó en una actividad conmemorativa en el Partido Socialista (PS) donde volvió a ver a Jara. Allí realizó un comentario que fue entendido como una arenga, en donde pidió que “quienes nos sucedan sean mejores que nosotros. No me cabe duda de que Jeannette Jara hoy en día representa eso”. 

A pesar de la camaradería del Gobierno con la candidata, ese actuar no tenía valor al interior de la estrategia de campaña de Jara. Tanto integrantes del comando de la abanderada oficialista como la propia candidata hicieron lo posible para desmarcarse de la imagen del Ejecutivo, en vista de que, señalaban internamente, el éxito de la candidatura se medía en si es que Jara podía sobrepasar el 30% promedio de aprobación que tenía el mandato de Boric.

Para lograr ese objetivo, el diseño contempló distanciarse del Presidente y, a la vez, dar fortaleza a la figura de la candidata a través de los proyectos de ley aprobados durante su paso por el Ministerio del Trabajo: la reforma de pensiones, la Ley 40 Horas, además de la Ley Karín. Fue la “capacidad de llegar a acuerdos” antes que su paso por el mandato de Boric lo que se relevó en la campaña.

Las implícitas ofensivas de Boric a Kast que incomodaron la estrategia del oficialismo

En consideración de que la estrategia de Jara era un desmarque del Ejecutivo, los movimientos que hacía La Moneda eran vistos de cera por parte de los líderes de la campaña de la candidatura oficialista, entre los que estaba Darío Quiroga, Ricardo Solari (PS), Daniel Núñez (PC) y Susana González (PC).

En la candidatura tenían presente que cualquier actuar del Gobierno y del propio Boric podía significar un efecto colateral con Jara. Por eso molestó que el 30 de septiembre, en cadena nacional, Boric emitiera una ofensiva que, evaluaron en el comando de Jara, le afectó a la candidata.

“Es irresponsable, además de indeseable, la propuesta de recortar 6 mil millones de dólares de gasto que algunos han levantado sin decir de dónde pretenden hacerlo. ¿Acaso van a echar abajo beneficios sociales? Es imposible recortar 6 mil millones de dólares sin afectar derechos sociales, como la PGU”, sostuvo el mandatario, cuyas palabras fueron reproducidas por los canales de televisión en horario prime. Su comentario aludía directamente a una propuesta de Kast, quien por entonces resaltaba la idea de recortar el gasto fiscal.

Los ministros salieron en defensa de las palabras del Presidente. El argumento estaba en lo que se había diseñado previamente: “defender lo alcanzado” durante esta administración.

Esa postura de La Moneda no cayó bien en el equipo de Jara, puesto que varios determinaron que Boric al cuestionar a Kast realizaba un clivaje que dejaba a Jara fuera de la ecuación y le impedía imponerse como lideresa de la izquierda. O sea, le quitaba protagonismo a la candidata presidencial.

Asimismo, algunos en el oficialismo veían que con el involucramiento de Boric se concedía un punto quería establecer sobre la presidencial: que se convirtiera en un plebiscito sobre la actual gestión del Gobierno.

“Todo lo que sea una intervención muy directa del Gobierno en esto fortalece la tesis de que esto es un plebiscito. Ayuda a la derecha. Se equivocó el Presidente cuando mencionó a Kast en cadena nacional”, sostuvo en noviembre a este medio Carlos Ominami, integrante del comando de Jara. 

No creo que esto se trate de un plebiscito al Gobierno o no. Hoy día Chile está decidiendo su futuro”, dijo Boric la mañana de este domingo.

Boric se entrometió una vez más en primera vuelta en la contienda presidencial, cuando aludió a la columna de opinión que escribió Cristián Valenzuela, estrecho asesor de Kast, llamada “Parásitos”, en la que cuestionó a los funcionarios públicos.

“Tirar frases tan livianas es de una sinvergüenzura tremenda (…). Quien lo dice lesiona y ofende a la gran mayoría de los trabajadores públicos que día a día se sacan la cresta para construir un mejor país”, señaló el mandatario el 17 de octubre, durante el período de campaña de primera vuelta, sin apuntar directamente al autor del escrito. 

Luego, en segunda vuelta y a sabiendas de la incomodidad del equipo de Jara en los comentarios del mandatario en materia presidencial, no hubo mayores declaraciones que se involucraran en los comicios, salvo una, dada en el Encuentro Anual de la Industria, donde dijo que “Chile no se cae a pedazos”, lo que se entendió como una contestación a Kast, quien sostenía lo contrario.

Esa fue la única referencia presidencial que tuvo el Presidente en segunda vuelta hasta antes de la elección, lo que se entendió en el oficialismo como una aceptación de que la estrategia de La Moneda afectaba a Jara. Fue en varias ocasiones en que la propia candidata repitió una misma frase: “El Gobierno debe dedicarse a gobernar”, en desmedro de comentar la elección o los comentarios de terceros.

Notas relacionadas