Política
9 de Enero de 2026La trama en la salida de Paula Narváez de la embajada de Chile en la ONU y cómo impacta en el camino de Bachelet a la Secretaría General
El 17 de enero, la excandidata presidencial asumirá su nuevo cargo como directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en Panamá. Si bien su salida de la misión de Chile en Nueva York ocurre en el marco de un cambio de signo de Gobierno —algo habitual en cargos diplomáticos de carácter político—, lo cierto es que esta decisión estuvo precedida por tensiones con el equipo encargado de impulsar la candidatura de Michelle Bachelet para liderar el organismo internacional.
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Paula Narváez (Partido Socialista) escapó del frío neoyorquino el martes pasado para pasar sus vacaciones en Santiago y reencontrarse con colaboradores, amigos y familiares. Todo antes de asumir, este 17 de enero, en su nuevo cargo en las Naciones Unidas: la dirección regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en Panamá.
El cambio se dará luego de que Narváez anunciara su salida anticipada de la misión de Chile en la ONU, donde se desempañaba como embajadora, decisión que se da en medio de un contexto relevante para el Estado, pues actualmente la expresidenta Michelle Bachelet es una de las candidatas para ser Secretaria General de dicha institución. Además, de acuerdo a los códigos diplomáticos de la organización, es el turno de que el liderazgo recaiga en una mujer latinoamericana, dos elementos que posicionan a Bachelet como una candidata con posibilidades de instalarse en la cumbre de la ONU.
Ahora bien, las campañas para este tipo de cargos diplomáticos están regladas con tiempos estrictos y formatos limitados de intervención, lejos de lo que fue la campaña presidencial que se vivió en Chile a finales del año pasado. No hay eslóganes, franja televisiva ni eventos masivos. Son reuniones bilaterales, informes técnicos y declaraciones diplomáticas los que se ponderan.
En ese sentido, la salida de Narváez no se traduce en la renuncia de una jefa de campaña en plena candidatura, aseguran fuentes de Cancillería, ante la duda instalada de si esto podría repercutir en la postulación de Bachelet.
Fuentes diplomáticas, de hecho, aseguran que existe un equipo específico en el Ministerio de Relaciones Exteriores que se encarga de llevar adelante la candidatura de Bachelet. Este está compuesto por el canciller Alberto Van Klaveren; el embajador Frank Tressler, director de la división de Asuntos Multilaterales; Rodrigo Olsen, secretario general de Política Exterior; la subsecretaria de Relaciones Internacionales, Gloria de la Fuente; y, hasta hace poco, la propia Paula Narváez.
La tensión en Cancillería por el diseño de campaña
Otra versión que circula al interior de la Cancillería, sin embargo, plantea que, si bien Narváez no era formalmente la líder del grupo, sí tenía un rol protagónico en la campaña de Bachelet. Cercana a la expresidenta, operaba desde Nueva York gestionando reuniones, encuentros y presentaciones entre Bachelet y representantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, quienes finalmente votarán para escoger a la próxima secretaria general.
Desde ese ángulo, al interior de la Cancillería hay quienes sostienen que su salida sí representa una baja sensible para la candidatura, y que se esperaba que permaneciera en la embajada hasta que asumiera el poder el presidente electo José Antonio Kast, dejando encaminados los próximos pasos de la campaña diplomática.
De todas formas, hay consenso en que su salida se enmarca en lo esperable en un cargo diplomático y político como el de embajador en la ONU. Su continuidad, con la llegada del nuevo gobierno, era improbable, y en ese escenario Narváez decidió aprovechar una oportunidad profesional relevante dentro del sistema de Naciones Unidas.
Sin embargo, la renuncia también estuvo antecedida por una serie de tensiones con la subsecretaria Gloria de la Fuente. Según explican conocedores de los intercambios, Narváez apostaba por avanzar lo más posible en la candidatura de Bachelet antes de que asumiera José Antonio Kast, temiendo que su llegada pudiera frenar o desdibujar la campaña. En cambio, De la Fuente sostenía que la mejor estrategia era esperar a la nueva administración y buscar una estrategia común, asumiendo que una candidatura con apoyo transversal tendría mayores opciones.
Finalmente, fue esta última visión la que se impuso en la Cancillería. Con ello, Narváez fue quedando al margen del núcleo decisor de la campaña, lo que —según altas fuentes— influyó en su decisión de dejar el cargo antes del cambio de mando.

Los caminos de Bachelet
Con todo, desde la Cancillería explican que Narváez no podrá participar más de la candidatura ahora que asume un nuevo rol en el sistema de Naciones Unidas, pues como funcionaria internacional debe ceñirse al principio de imparcialidad. Aun así, sus cercanos creen que, dentro de lo que le permitan los márgenes institucionales, intentará aportar discretamente a la postulación de Bachelet.
Ese mismo principio de imparcialidad sería también aplicable en caso de que Bachelet resulte electa como secretaria general. Su rol sería de gestión multilateral, y no podría intervenir en controversias ni pronunciarse políticamente sobre los grandes temas geopolíticos.
Es por eso que, en el mundo diplomático y en el oficialismo, se abre una discusión sobre dónde debiera estar el capital político de Bachelet. Algunos sostienen que, dadas las tensiones globales tras la invasión de Estados Unidos a Venezuela —hecho que ha generado un debate sobre la necesidad de reformar el derecho internacional— su voz sería más útil como figura pública que como secretaria general, cargo que exige estricta neutralidad.
En todo caso, al interior de la Cancillería coinciden en que la candidatura de Bachelet sigue en curso normal y con la salida de Narváez no se pierde capital político. Sobre eso, agregan que el equipo que la respalda a la expresidente se mantiene activo, con la expectativa de que en los próximos meses se perfile como una opción viable y competitiva.
Se trata, por lo demás, de una de las decisiones clave que deberá tomar José Antonio Kast una vez que asuma este 11 de marzo. El líder republicano, por ejemplo, ha dicho que se debe analizar si esta es una candidatura que conviene a Chile y si esta tendría chances reales de ser elegida. De hecho, ha advertido de que la candidatura podría tener dificultades debido a que uno de los países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU podría vetarla, como podría ocurrir con la administración de Donald Trump en Estados Unidos.



