Ministra Aguilera descarta atención especial a su madre tras el golpe más íntimo a su gestión: “Si viene el hermano del auxiliar es lo mismo”
Los más de tres años de gestión de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, no han estado exentos de polémicas: un brutal brote de virus sincicial que dejó decenas de niños fallecidos, la crisis de las isapres que amenazó con colapsar el sistema, o la difícil tarea de reducir las listas de espera. Pero este último tiempo, la ministra ha debido enfrentar un golpe que no esperaba: se le acusó de acelerar la atención de su madre que padece demencia, quien fue operada de urgencia en el Hospital Salvador por una fractura de cadera. En esta entrevista, por primera vez, la ministra no solo repasa su gestión a cargo de una de las carteras más complejas del Estado, sino también su crisis más íntima.
Por Marianne Mathieu y Max Chávez 17 de Enero de 2026
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Si Ximena Aguilera permanece hasta el 11 de marzo en el Ministerio de Salud, habrá liderado la cartera por 1.282 días, siendo la tercera ministra por más tiempo en el cargo después de Jaime Mañalich (2010-2014) y Álex Figueroa (1996-2000).
Y su oficina da cuenta de aquello. No hay mesa que no tenga papeles, regalos, recuerdos o peluches de distintas partes de Chile, de embajadas y otros países. Todos tesoros que, comenta, empezará pronto a guardar en cajas para llevarse a su casa una vez que termine el Gobierno.
Pero entre todo el caos, justo al lado de la pantalla de su computador hay un pequeño oasis de orden. Ahí destaca una tira de fotomatón. En ella, Aguilera posa en tres fotos secuencia, sonriendo y abrazando a su madre (87), que, contra todo pronóstico, ha sido la protagonista de la crisis más dolorosa de su gestión.
—Ministra, tuvo hartas crisis en estos años, crisis chicas, grandes…
“Lo de las isapres y la ley corta fue grande, harto y largo, un año y medio”.
—¿Esa fue la peor, la de las isapres?
“No, yo creo que quizás la peor crisis fue el tema del virus sincicial, que fue muy duro. Por el tamaño que tuvo (…). Y después las otras crisis que ocurren todo el rato, no han sido ninguna tan grande en definitiva, han sido más puntuales. Pero todo el tiempo”.
—Pero la última crisis que tuvo fue el tema de la atención a su mamá.
“Sí, pero eso no es una crisis sectorial”.
—¿Y no fue la peor? Debe ser distinto tener una crisis que involucra lo personal, lo familiar.
“Claro, y es que además hubo mucha confusión desde la primera nota, de que había una lista de espera en urgencia. La urgencia no se atiende por lista de espera, se atiende por la prioridad clínica de los casos. Eso fue bien complicado”.
—¿Cómo vivió eso?
“Fue complejo. Primero, porque hubo una confusión de la información respecto a lo que es una atención de urgencia con la lista de espera de cadera, que son de artrosis de cadera, como (Jaime) Mañalich lo explicó muy bien incluso en la prensa, y después el atribuirnos la muerte de una persona. Entonces, sí, lo encuentro bien increíble. Todavía lo encuentro increíble”.
Fue el 23 de diciembre que tras sufrir un accidente doméstico, la madre de la ministra Aguilera ingresó de urgencia al Hospital Salvador con una fractura de cadera. Aguilera se enteró cerca de las 13:30 horas y se trasladó rauda al recinto. Tras casi diez hora de ser ingresada, fue operada esa misma noche.
Sin embargo, funcionarios del hospital han denunciado que la intervención fue express, y que el recinto debió suspender otras atenciones para facilitar la atención de la madre de la jefa de la cartera.
—Usted ha asegurado que no llamó o hizo ningún tipo de gestión…
“No se hizo ninguna gestión para que se acelerara la atención o se le diera un trato especial. Por supuesto que se avisó que era mi mamá y que yo iba en camino”.
—Eso igual, queriendo o no, también tiene un efecto. Viene la mamá de la jefa…
“Pero si viene el hermano del auxiliar es lo mismo. Porque en el fondo, y si te toca atender a alguien en tu trabajo, que es pariente de alguien que tú conoces, no tiene una connotación especial. Pero lo más significativo es que cuando yo llegué al hospital, que eran las tres de la tarde, todavía estaba en la camilla de la unidad coronaria. Había sido atendida en el triage y siguió los conductos normales de atención”.
Una de las razones que esgrime la ministra y que explicarían por qué su madre fuera operada ese mismo día como paciente prioritaria, es que padece un cuadro avanzado de demencia.
—¿Hace cuánto que su madre comenzó con los síntomas de demencia?
“Desde la pandemia, o sea, con más dependencia. Antes de la pandemia estaba como más compensada, hacía yoga, pero ya durante la pandemia y el encierro, ya eso como que lo afectó mucho”.
—¿Cómo es el cuidado de ella?
“Con mis hermanos nos turnamos, pero claro es una carga especial, por ejemplo, nosotros hacemos turnos los fines de semana, que es bien habitual en las familias que tienen una persona con demencia. Claro, es una carga más, uno tiene que estar preocupado de eso. Nosotros somos cuatro, igual no somos tan pocos, pero por eso también yo encuentro que es bien importante que se haya avanzado en la ley de cuidado. Porque además Chile es un país que envejece, aquí los grandes desafíos de salud pública son el envejecimiento, la obesidad y el tabaquismo, pero el envejecimiento es tremendo. Si tú ves las causas específicas de muerte, en las mujeres en Chile es la demencia, la primera causa”.
—¿Cómo está su mamá ahora? ¿Ha avanzado su recuperación?
“Está mejor. La fractura, la verdad es que le pusieron un clavo endomedular. No necesitó una prótesis, entonces fue una cirugía menos compleja con una anestesia regional solamente y se está recuperando bien del tema cadera”.
—¿Se sintió respaldada por el gobierno con el tema de su mamá?
“Sí, sí. Muy respaldada. Sí, fue bien complejo. Porque en realidad es insólito. Porque yo encuentro eso de que hayan filtrado los datos de la fecha de clínica, bien especial”.
—¿Hay una investigación en curso?
“Se supone que el servicio está investigando, pero yo no me voy a meter en eso”.

La promesa de una reforma de salud y los 200 días en tiempos de espera: los pendientes del Gobierno
El Gobierno de Gabriel Boric proponía tres reformas clave: la previsional, la educacional y la de salud. Sin embargo la de la cartera de Aguilera se transformó en solo una promesa. Según explica la ministra, se debe principalmente a que los recursos necesarios para los cambios se perdieron cuando se rechazó la reforma tributaria, uno de los golpes más duros que recibió la administración.
—Una deuda que tienen es la reforma al sistema público de salud, porque hubo una reforma a las isapres que estuvo exigida por la contingencia.
“Pero la reforma al seguro público fue que se hizo con la Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC). En el caso del sistema público, que fue parte de lo que nos exigieron en la ley corta (…) se presentaron todos esos proyectos. Ahora, por cierto que hay un gobierno de cuatro años. Recordemos que el GES nos demoramos cinco años en hacer todas las leyes y era un gobierno de seis años. Y en este gobierno la prioridad era la reforma previsional. Entonces, claro, se logró la reforma previsional, después está el tema de educación y ahí veníamos nosotros. Un gobierno de cuatro años no puede hacer reformas de todos los sectores al mismo tiempo”.
—¿Fue muy ambicioso?
“Claro, y eso porque cada reforma requiere recursos adicionales. Y los recursos aquí fueron priorizados para lo más urgente, que era la reforma previsional”.
—¿Y fue muy ambicioso también decir que iban a llegar a los 200 días en las listas de espera?
“O sea, se ha logrado bajar bastante los tiempos y hay más de nueve servicios que ya llegaron a los 200 días”.
—¿Pero en cuánto van las cifras actualmente?
“Estamos en 240 días para consultas de nueva especialidad y 270 más o menos en el caso de las consultas. Y con varios servicios que están cumpliendo. Ahora, cuando el Presidente dio la meta, también habló de los recursos adicionales de la reforma tributaria. Entonces, no hubo esos recursos adicionales, y en definitiva, esto de que logres reducir los tiempos tiene que ver con que puedas entregar más recursos. Pero a pesar de que no hemos contado con esos recursos, porque no hubo reforma tributaria, que era como una condición habilitante para efectivamente cumplir la meta, se ha avanzado bastante en varios servicios, se han mejorado los procesos. Entonces, si hay más recursos efectivamente se puede lograr, si en el momento en que se anunció dependía de que íbamos a tener esos recursos”.
—¿Pero entonces dice que es un tema de recursos? Porque hay mucha gente que plantea que también va por la gestión.
“Todo lo que hemos avanzado nosotros en gestión es sin recursos, y se ha logrado cumplir la meta sin tantos recursos adicionales como eran los necesarios para llegar a los 200 días en todo el país”.
—También hay una crítica permanente a que los recursos de salud crecen todos los años y no siempre se ve reflejado en una disminución de las listas de espera.
“Siempre hay un espacio para mejorar la gestión, nosotros hicimos los Centros de Resolutividad Regional (…), pero si tú piensas en realidad para las principales causas de enfermedad y muerte tenemos garantías de oportunidad, y eso son más de cinco millones de garantías que se abren al año, y que el 98% cumple. Ahora, siempre va a haber problemas de gestión y de recursos”.
—¿Siente que deja un mejor país en la salud de lo que lo recibió?
“Sí, la expectativa de vida está en 81,4 años y había bajado a menos de 80. Terminamos número uno en el índice de desarrollo humano en Latinoamérica, que son tres indicadores: pobreza, educación y salud. Llegamos al número uno cuando mejoró salud, ahora con la pobreza también. Yo honestamente creo que el país es mejor. Es un país menos pobre, es un país que tiene mejor expectativa de vida y más allá de que la gente dice ‘en qué país viven’, es un país que está, por lo menos en salud, el sector funcionando mejor. Claro que como partimos en una crisis obviamente la idea es que estuviera mejor, pero está mejor incluso en las listas de espera con los menores tiempos desde que se mide hace 10 años.

Ley Corta de isapres y MCC: “Fue un año y medio de discusión, fue un parto”
Ximena Aguilera asumió en el cargo en septiembre de 2022, justo cuando comenzó la inminente crisis del sistema de salud por el fallo de la Corte Suprema que obligaba a las isapres a compensar a sus afiliados por los cobros realizados en exceso durante años, y que puso en jaque la estabilidad del sistema.
Es así que la ministra, en una coalición gobernante que muchas veces cuestionó el sistema de salud privado, tuvo que liderar la realización de la ley corta de isapres para evitar el colapso del sistema completo. “Fue un año y medio de discusión, fue un parto, fue cuadrar un círculo, y además que todo el mundo decía ‘no, es que no tiene las competencias políticas’“, cuenta Aguilera.
—La criticaron harto en su momento los senadores.
“Claro, de que no tenía el liderazgo, y en realidad, finalmente lo tuve. Porque en definitiva logré que se llegara a un acuerdo, y esto mismo de no tener una carrera política, quizás incluso ayudó. En el fondo permitió mirar el tema de una perspectiva más de darle una solución que permitiera que el sistema siguiera avanzando. Finalmente yo soy una especialista en salud pública, entonces eso es lo que a mí me interesa, ir hacia los principios de la salud pública”.
—Muchas veces tuvo que negociar más con el oficialismo que con la oposición, ¿no? Porque dentro del oficialismo había quienes no querían un perdonazo a las isapres.
“Era más el mito, porque finalmente dentro del Gobierno había mucha claridad. El mandato era que había que solucionar este tema y que no podíamos permitir que cayera parte de la capacidad de producir servicios, sobre todo con el tema de la oportunidad de la atención que ya estaba bastante afectada por la pandemia. Sí lo que era difícil con los parlamentarios de Gobierno era que en realidad es un tema impopular.
El problema es que el cumplimiento de la sentencia sin una viabilidad, en el fondo ponía en riesgo al sistema en su conjunto (…). A veces las personas dicen ‘fue un salvataje a las isapres’, pero en realidad fue una forma de viabilizar la estabilidad del sistema, que era lo que a mí más me preocupaba por la garantía constitucional de acceso a la salud”.
—Y en retrospectiva entonces, con lo que está siendo la aplicación de la ley corta ahora, ¿se puede decir que están satisfechos con lo que salió?
“Nosotros estamos satisfechos con el resultado de la ley corta, porque en definitiva la gente con la que tenían deudas más grandes se les está pagando, a las personas mayores se les está pagando en una forma más rápida. Otra gente, claro, eran cantidades que se acumularon a través de años entonces no se percibe mucho el beneficio. Pero se acabó con la discriminación por sexo, lo que también es importante, y permitió, por ejemplo, regular lo que son las alzas del GES.
Entonces yo creo que la aplicación ha permitido que las isapres se estabilicen y a nosotros nos permitió la ley corta crear la Modalidad de Cobertura Complementaria, que es un instrumento que permite terminar con la segmentación del sistema. O sea, tiene una proyección en el sentido de que Fonasa trabaja con la licitación que está haciendo, con un seguro privado, o sea, es una complementariedad entre seguro privado y seguro público para trabajar de forma integrada con prestadores públicos y prestadores privados”.
—Ahora, no le ha ido muy bien a la Modalidad de Cobertura Complementaria con la licitación.
“Pero menos mal que lo que dice la prensa. El modelo de la Modalidad de Cobertura Complementaria es bien innovador. En países como Inglaterra, Canadá, Australia, la gente tiene seguros privados además del seguro público pero no son intermediados por el seguro público. Entonces esta es una apuesta que está en curso y que hay un oferente, así que por lo tanto va a haber una adjudicación si no es total, parcial (…). Yo creo que al principio va a costar, pero que, así como el GES, que al principio se decía que era puro cuento, va a pasar algo parecido”.
“Cada vez que salgo de vacaciones hay alguna crisis. Entonces es imposible desconectarse, y eso es muy consumidor”
Sobre su futuro cuando deje la cartera, dice no tener nada claro, aunque planea retomar la docencia.
Aunque si hay una plan su agenda para este 2026: un viaje a Galápagos con amigos, donde hará trekking, kayak y bicicleta en la isla, un gusto por la aventura que tuvo que suspender en estos años como ministra.
—¿Le gustó ser ministra o le gustaba más estar en la segunda línea?
“Es que ser ministra permite hacer cosas. Para mí que soy especialista en salud pública, es la posibilidad de efectivamente definir las prioridades o los caminos de cómo se pueden hacer las cosas. Entonces es bonito poder hacerlo, una vez (ríe). Así como para estar para siempre, no, porque este sector es muy demandante, yo creo que es uno de los ministerios más difíciles junto con Interior, cuando tenía seguridad adentro”.
—Además que es uno de los ministerios con más gente.
“O sea, nosotros somos el primer empleador del país (…). Pero igual, hay cosas con las que yo estoy bien contenta y que no lo podría haber hecho de otra posición, por ejemplo el Ministerio de Salud nunca había financiado la formación de personas de profesiones que no fueran médicas (…). Entonces, el poder hacer eso, o los acuerdos de los medicamentos, o elegir o cambiar las vacunas… Varias cosas que hemos logrado hacer que en el fondo uno dice, ‘bueno, ahora se puede hacer’. Se podrían hacer muchas más, pero es bonito poder tener la posibilidad de hacerlo, de empujarlo. Pero claro, es el más complejo justamente por todo el tema de lidiar con una atención de salud que es como industria de las más complejas”.

—¿Y lo que menos disfrutó de ser ministra?
“La falta de tiempo, que en el fondo te consume totalmente”.
—¿Y ha tenido un costo eso?
“Tiene costos de fatiga, costos familiares, de que uno se desconecta con las amistades, en la salud, de poder hacer más actividades físicas o ir a lugares… Pero bueno, como es corto… Uno nunca sabe cuánto tiempo es, finalmente no ha sido tan corto”.
—¿Qué consejo le daría a quien asuma el ministerio en el próximo gobierno en materia de listas de espera, que suele ser la gran promesa. Porque todos los gobiernos dicen ‘vamos a terminar con la lista de espera, vamos a bajar a 200 días de espera’… ¿Se puede?
“Se puede seguir acortando y se puede avanzar a tener tiempos máximos, pero eso requiere una prioridad importante en el tema de gasto. Entonces no depende solo del ministro, sino que a nivel del Ejecutivo, y lo que yo entiendo es que hay también una prioridad bien importante en seguridad en el próximo gobierno. Siempre hay una competencia por los recursos del Ejecutivo, y no es que uno vea que hay un espacio fiscal muy grande, sino que al contrario.
Ahora, no soy quien para darle consejos así a nadie, salvo que me pregunten cosas bien específicas. Yo creo que se examine lo que se ha trabajado y se vea cómo se puede seguir profundizando en los cambios que efectivamente se han hecho. Nosotros en el tema de listas de espera tenemos un consejo de seguimiento, que es un consejo transversal.
Ha habido como una gobernanza que se instaló de alguna forma como asesora en este tema, que está funcionando. Y yo lo que sugeriría humildemente es que se siguiera con esa línea de trabajo, incorporando estas visiones distintas a cómo se lidia con ese tema”.



