Política
3 de Febrero de 2026La trama de la decisión de Boric de involucrar a Brasil y México en la postulación de Bachelet a la ONU que dejó en jaque a Kast
Como un balde de agua fría recibió el entorno de José Antonio Kast la noticia de que el Presidente Boric inscribió la candidatura de Bachelet para la Secretaría General de la ONU junto a los estados de Brasil y México. Mientras el presidente electo buscaba no pronunciarse sobre esa materia, el gobierno actual tomó la delantera y encuadró un escenario en donde cualquier movimiento de Kast le puede traer grandes costos, dicen fuentes de Cancillería.
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“Tengo el honor y el orgullo, desde este Palacio de La Moneda, desde Santiago de Chile, de anunciar a las y los ciudadanos de nuestra patria y del mundo que hoy oficializaremos, en la ciudad de Nueva York, la candidatura de la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria, a la Secretaría General de las Naciones Unidas”, dijo ayer, a primera hora, el Presidente Gabriel Boric en el Patio de los Naranjos del Palacio de La Moneda.
A su lado se encontraba la expresidenta y, detrás de él, el embajador de Brasil, Paulo Pacheco, y la embajadora de México, Laura Beatriz Moreno, en representación de los otros Estados firmantes que impulsaron la candidatura de la excomisionada de Derechos Humanos de la ONU.
El anuncio, sin embargo, no fue bien recibido por el equipo del presidente electo José Antonio Kast puesto que ponía mayor presión a su decisión de ratificar la candidatura de Bachelet una vez que asuma en La Moneda, en el mes de marzo.
Las señales de Kast y de su entorno
Una de las preguntas que ha orbitado alrededor el presidente electo desde que se impuso en la segunda vuelta frente a Jeannette Jara es si como Jefe de Estado, impulsará o no la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
Ahora, que se materializó la carrera de la expresidenta por liderar el organismo internacional, estará obligado a responder, dicen en la izquierda. Ayer, de hecho, en medio de un despliegue que realizó en la zona afectada por los incendios de Valparaíso hace dos años, evitó referirse al caso, aludiendo a que esa candidatura no era el foco de discusión. “Uno tiene que ver dónde prioriza”, dijo, recalcan que una vez que asuma como mandatario tomará una definición.
Desde su sector, precisamente, han presionado para que el próximo Gobierno no invierta en la campaña de Bachelet, puesto que, para algunos, como el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, la candidatura de Bachelet “es un saludo a la bandera”, ante la posibilidad de que Estados Unidos de Donald Trump pueda vetar la candidatura de Bachelet. El mismo mensaje fue entregado ayer por el futuro senador al retirarse de la Oficina del Presidente Electo (OPE), lo que dio cuenta del malestar de las filas republicanas y del entorno del futuro mandatario con la decisión de Boric.
Por su parte, el senador independiente y exrepublicano Rojo Edwards calificó en Radio Infinita como un “chantaje” la decisión de Gabriel Boric y sostuvo que lo más conveniente era no esperar para rechazar la candidatura de Bachelet: “El 11 de marzo va a ser más problemático”.
Los escenarios posibles ante la decisión de Boric
Fue a mediados del mes pasado cuando el Presidente Gabriel Boric reconoció que la inscripción de la candidatura de Bachelet estaba a la espera de las conversaciones con otros líderes mundiales, como manifestó en una entrevista en Tolerancia Cero. Allí deslizó por primera vez que la postulación podría contar con el respaldo de otros países, dicen fuentes ligadas a la Cancillería.
A esas alturas, el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, estaba dialogando junto a sus homólogos de Brasil y México la posibilidad de que el respaldo de esos países fuera más allá y que estos se transformaran en patrocinantes de la candidatura de Bachelet.
“No hubo que convencerlos en realidad”, dicen ahora en Cancillería, pues sostienen que siempre hubo una disposición para entregarle respaldo a la expresidenta. Luego de estos diálogos, la trama pasó a nivel presidencial y el mandatario sostuvo conversaciones directas con Lula da Silva y Claudia Sheinbaum.
Fuentes diplomáticas, en ese marco, sostienen que esta nueva configuración elevó la presión sobre el futuro mandatario, ya que, según indican, un gesto contrario a la expresidenda iría en contra de dos países que son líderes comerciales y políticos dentro de la región.
Algunos recuerdan que el mismo Kast manifestó en el Foro Económico Internacional del Banco de Desarrollo Interamericano, en Panamá, que “cuando a Brasil le va bien a Chile le va bien. Y cuando a Brasil le va bien, a todos nos va bien. Es como nuestro hermano mayor”.
A eso, se suma que sería algo inédito que un Estado retire la inscripción de una candidatura a la Secretaría General de la ONU, considerando, además —según aseguran fuentes de Cancillería—, que Bachelet sería una carta competitiva y cumpliría con los dos criterios que se cree que imperarán en esta elección: que sea mujer y latinoamericana.
Además, el hecho de que Kast quite su patrocinio, afirman desde Cancillería, no implica la caída de la candidatura de Bachelet, puesto que, recalcan, no existe una norma escrita al respecto y, de todas formas, México y Brasil respaldarían a la expresidenta en su carrera a la Secretaría General de la ONU.
Es por eso que, fuentes de La Moneda, afirman que, en caso de retirar su apoyo sería “inédito y escandaloso, tendría que dar explicaciones y responder por los posibles impactos”.



