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6 de Febrero de 2026

Santiago Baila Salsa: las clases que convirtieron la Alameda en una pista de baile y que buscan volver a las Torres San Borja

Desde hace más de una década, la agrupación ofrece clases populares de salsa y bachata en la Alameda, por la altura del GAM, transformando el espacio público en un punto de encuentro comunitario. Hoy, tras ser desplazados por un nuevo comité de residentes de la zona, buscan apoyo vecinal y municipal para regresar a la explanada de San Borja donde su historia agarró fuerza.

Por Alejandra López Díaz
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Santiago Baila Salsa (SBS) es el nombre de la agrupación que se ha dedicado a inyectar de ritmo a las calles de la Alameda, a la altura del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Por $2.000 se puede asistir alas clases que se imparten religiosamente todos los martes, miércoles y jueves hace ya más de diez años.

Todo inició en 2011 con David Espinoza y Manuel Contreras, dos amigos que empezaron a dar clases de baile en la Casa Central de la Universidad Católica como un hobby. “Después del trabajo, como que queríamos desconectarnos del mundo y creamos este movimiento más que nada para generar comunidad, para interiorizar el mundo del baile latino a todas las personas”, relata Espinoza, quien es ingeniero civil de profesión.

David Espinoza, fundador y profesor de Santiago Baila Salsa

Los amigos pronto tuvieron que mudar sus clases de la universidad debido a la afluencia de alumnos que iban llegando por las recomendaciones de boca en boca. Luego de tantear distintos espacios abiertos, se decidieron por el eje Alameda, más específicamente por la explanada de la torre uno del sector San Borja.

Allí, contaron con el apoyo de la directiva del edificio más cercano. “Cuando nosotros llegamos a tomar ese espacio, sacamos a la gente que se iba ahí a beber alcohol. También había una toma ilegal y que, finalmente, con la música y nuestro movimiento, se fueron saliendo”, menciona Espinoza. Una dinámica de “rehabilitación” de los espacios públicos que hasta el día de hoy caracteriza a Santiago Baila Salsa.

Y es que lograron que exigencias sobre el mantenimiento de la iluminación y la limpieza en la plaza fueran escuchadas por la Municipalidad de Santiago. Sobre ello, Espinoza destaca: “Siempre hemos contado con el apoyo de instituciones, a pesar de que nuestro movimiento nació en la calle y no está formalizado”.

Cientos de personas de diversas edades y de incluso nacionalidades (entre migrantes, turistas y estudiantes de intercambio), seguían pasando por las clases, que se fueron profesionalizando al incluir equipos de micrófonos y parlantes. Además, comenzaron a adaptar el aprendizaje de baile a niveles de básico, intermedio y avanzado, sumando profesores que, aunque con distintas profesiones a tiempo completo, vieron un escape recreativo y enérgico en la docencia.

La batalla por el espacio que da Santiago Baila Salsa

A pesar de la trayectoria que acarrea la agrupación, durante el año pasado una nueva directiva del edificio en San Borja decidió interrumpir la iniciativa, llamando a guardias municipales para que la desarmen. “Cada día de clases, la orden era no dejarnos bailar”, describe Espinoza.

“Si bien los guardias municipales estaban a favor nuestro, tenían que cumplir órdenes. Finalmente nos echaron del lugar porque era un punto fijo para ellos. Ellos vienen todos los días y se ponen ahí de siete a nueve, a impedir que se genere la actividad”, explica el fundador de SBS. Así, hoy se encuentran impartiendo sus clases a pocos metros de la explanada hacia Baquedano, en la Plaza de Carabineros de Chile.

No obstante, allí la calidad del piso no es la misma: los adoquines hacen que algunos participantes se tropiecen más seguido o se incomoden al bailar. Es por ello que los ahora nueve profesores de SBS se han abocado a volver de donde los retiraron. “(En la Municipalidad) nos recomendaron que hiciéramos una especie de permiso formal a ellos para poder hacer la actividad”, describe Espinoza. “En ese proceso estamos tratando de juntar firmas, de que juntas de vecinos de todo el sector nos apoyen por medio de una carta, que ya se las redactamos y entregamos”.

Independiente del veredicto final del municipio, la convocatoria de SBS sigue siendo masiva. Cuando se le pregunta a los alumnos presentes, ellos subrayan: “El ambiente es muy rico”, “es muy entretenido, lo pasamos súper bien” y “hacemos muchos amigos”. Sus profesores, por mientras, destacan que muchos alumnos les han sincerado cómo la iniciativa “les cambió la vida”, y que incluso han visto surgir relaciones amorosas dentro de las clases, que actualmente separan en tres momentos: bachata, salsa y convivencia, siendo esta última sección donde brilla la improvisación e integración de los aprendizajes.

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