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13 de Febrero de 2026

“Tienen la posibilidad de crecer descontroladamente”: El terreno plagado de conejos en Las Condes que divide a expertos y familias que los alimentan

En Alonso de Camargo, entre Visviri y Padre Hurtado, alojan cientos de conejos. Llegaron al sitio eriazo que se ubica ahí hace años, y ya forman parte de la comunidad. Familias acuden a visitarlos como panorama, y algunos de los propios vecinos se organizan para llevarles verduras y frutas para que se alimenten. Sin embargo, el veterinario Fernando Mardones alerta no solo del hecho de que son una plaga, sino que darles alimento es tenencia irresponsable y que "debiera controlarse esa población descontrolada de conejos".

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Si en un comienzo eran decenas de conejos, ahora son cientos. Ya es una realidad para los vecinos del sector de Visviri con Alonso de Camargo, en Las Condes, la presencia de los herbívoros en el lugar.

Se instalaron hace años en un terreno eriazo de la zona, donde hace tiempo, comentan vecinos, se ha hablado de posibles edificaciones, pero aquello no ha avanzado.

El municipio poco puede hacer, puesto que el terreno pertenece a la familia Gandarillas. En el intertanto, los conejos viven en su verdadero oasis. Aunque desde la municipalidad comentan que tampoco es como que haya que hacer algo.

Los conejos viven tranquilos, en un terreno lo suficientemente grande para albergarlos a todos. Según el municipio, no molestan a vecinos ni han generado algún tipo de reclamo. Es más: la visita a los conejos ya se volvió un verdadero paseo para las familias, que acuden con sus hijos a ver correr y saltar a los animales.

Foto: The Clinic.

Óscar comenta que ha ido en varias ocasiones, acompañado de su hija de tres años, porque “a ella le gusta ver a los conejos”. No vive lejos, y en las tardes con su familia aprovechan el paseo.

¿Cómo han sobrevivido todos estos años?

Andrea Ovalle hace más de un año que tiene una rutina que ya se le hace casi cotidiana: alimentar a los cientos de conejos del lugar.

Vive a cinco cuadras del terreno, por lo que acude al menos dos veces a la semana. Explica que trabaja en la Clínica Dávila, y como es animalista -como ella misma se define- se ha impuesto como misión pasar por La Vega después del trabajo y pedir sobras de verduras y frutas para alimentar a los conejos.

“Tengo un casero que me guarda lo que le queda de verdura, lo compro y vengo a dejarle comida a los conejos (…). Todo el mundo viene. Yo les traigo zanahoria, lechuga, lo que me guarden, la verdad”, cuenta Andrea.

Incluso, menciona que “también tengo la suerte que la persona que trabaja en La Vega le gustan los animales, entonces él también es súper consciente y me guarda comida”.

Pero Andrea no es la única. Desde la feria en Patricia a vecinos, aunque sin una organización particular, le llevan verduras y fruta a los conejos. Es común ver entre quienes visitan el lugar que lleguen con alguna zanahoria, lechuga u otro.

Así, los conejos conviven con la comunidad hace años, llegando a un punto en que se han reproducido tanto que se pueden ver cientos de ellos.

Veterinario llama a que las personas no los alimenten: “Debiera prohibirse, y controlarse esa población descontrolada de conejos”

Si bien los vecinos disfrutan de su presencia, la mirada de los veterinarios es distinta.

Fernando Mardones, veterinario y académico de la Escuela de Medicina Veterinaria en la Universidad de Edimburgo, en Escocia, habla de que dado que los conejos son una especia introducida e invasora, “pueden generar plagas, y tiene una serie de consecuencias porque desplazan a otras especies que pueden ser endémicas”.

“Cada vez que las poblaciones de conejos crecen y tienen estas densidades, terminan por afectar el ecosistema en general. Eso hay en muchos casos, sobre todo en islas, en diferentes partes, digamos,
donde estas poblaciones crecen sin control”, dice Mardones.

En ese sentido, advierte el veterinario, no es bueno para el ecosistema que los vecinos y personas se acerquen a alimentar a los conejos del sitio: “No debiera dárseles alimento. Es el equivalente a tener perros o gatos, que la gente les da comida y también tienen la posibilidad de crecer descontroladamente”.

“Siempre tiene que ver con un tema de lo que es la tenencia irresponsable, en este caso de animales domésticos, como podría ser el conejo. Es el equivalente. Así que es una cosa que debiera prohibirse, y debiera controlarse esa población descontrolada de conejos“, comenta Mardones.

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