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Di Mondo

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18 de Febrero de 2026

Los detalles de la demanda de Di Mondo a Mega: exige más de $700 millones y acusa al canal de vulnerar la confidencialidad de su examen de VIH

Di Mondo presentó una demanda de tutela de derechos fundamentales contra Mega, acusando discriminación, vulneración de la confidencialidad médica y despido indirecto tras la filtración de su diagnóstico de VIH. En el escrito afirma que, ante la falta de respuestas internas, buscó comunicarse incluso con Carlos Heller, presidente del directorio del canal, y exige más de $700 millones por indemnizaciones laborales y daño moral.

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En los pasillos de Mega, la imagen de Di Mondo sigue presente: cualquiera que camine por ahí puede verla. El influencer aparece en primera línea del póster promocional de “El Internado”, pese a que nunca llegó a ingresar al programa. Aun así, el cartel jamás fue retirado.

Muy distinto es el escenario actual. La relación entre el canal y el influencer atraviesa su punto más álgido. Atrás quedaron los días en que Mega lo anunciaba como el primer gran participante del regreso del canal a los realities.

La nueva etapa de esta quebrada relación se trasladará a la justicia: Edmundo Huerta Cordero —nombre real de Di Mondo— ingresó una demanda de tutela de derechos fundamentales con ocasión del término de la relación laboral en contra de Megamedia.

Dentro de las acciones que incluye la demanda de Di Mondo, se pide que el tribunal reconozca que sí existió una relación laboral, se solicita la nulidad del despido y se exige el cobro de prestaciones laborales, como sueldos, feriados e indemnizaciones legales. Lo anterior sumando a la indemnización de perjuicios, como daño moral, lucro cesante y daño emergente.

La base para solicitar los más de $700 millones se sustenta en el sueldo aproximado que Di Mondo había pactado para su ingreso al reality: $32 millones mensuales.

A partir de ese monto, la parte demandante exige el pago de un mes de remuneración por concepto de aviso previo, los meses restantes de contrato, remuneraciones adeudadas, prestaciones laborales y $50 millones por daño moral.

A ello se suma la indemnización especial por vulneración de derechos fundamentales, que —según la ley— permite solicitar hasta once sueldos adicionales. En total, $705.614.610.

El relato de Di Mondo

Tal como relató Di Mondo en su entrevista del domingo en “Primer Plano”, donde destapó parte del contenido de la demanda, aseguró que fue tratado de manera inhumana por el equipo de Mega: primero habría sido excluido del programa, luego discriminado y, finalmente, tras varios contactos entre ambas partes para intentar llegar a un acuerdo que nunca prosperó, el conflicto terminó trasladándose a tribunales.

Para sustentas esas acusaciones, el demandante detalla una serie de hechos sucedidos desde que fue sometido a una lista de exámanes, incluído un test destinado a detectar VIH, como condición para participar en el programa, según el casi participante, sin consentimiento informado suficiente.

Tras el examen Di Mondo denuncia que el resultado de dicho examen, que fue positivo tal como reveló en Primer Plano, fue conocido y comentado por terceros vinculados a la producción antes de que se le fuera informada a él, “quebrándose la confidencialidad y vulnerándose mi derecho a la vida privada y a la honra”, se lee en el resumen de la demanda.

Tras eso, el diagnóstico fue “fue utilizado como fundamento para excluirme del programa de televisión y mantenerme en una situación de incertidumbre laboral, mediante argumentos carentes de sustento médico objetivo y vinculados a temores y consideraciones ajenas a la idoneidad laboral”, continúa en el escrito

Estos vínculos y temores, reclama Di Mondo, hicieron imposible la continuidad del vínculo laboral, pese a que asegura haber aportado antecedentes y certificación de un médico infectólogo tratante que descartaban impedimento médico y riesgo para terceros. Fue el 24 de noviembre de 2025 cuando Di Mondo afirma que se vio forzado a proceder con su despido indirecto.

El test

Según su relato, Di Mondo arribó a Lima el 24 de septiembre de 2025, bajo condiciones de irregularidad migratoria, y permaneció entre el 24 y el 28 de septiembre en la suite presidencial del Swissotel.

Ese mismo 24 de septiembre, asegura se sometió a una batería de exámenes médicos, incluyendo un test ELISA para determinar si era VIH positivo. El contrato imponía esta exigencia.

Según afirma, no fue informado sobre la finalidad de dicho examen, ni sobre su alcance ni sus consecuencias. Como resultado de los análisis practicados en Lima, se estableció que es portador de VIH.

Posteriormente, sostiene que pudo constatar que su diagnóstico ya había sido informado y conocido por terceros vinculados a la producción, incluso antes de que él fuera notificado formalmente.

En ese contexto, José Manuel Rodríguez, director de Contenido de Global Content, llamó a Felipe Budinich —su asesor de negocios y abogado— y le solicitó reunirse en la entrada del Swissotel, hotel en el que se encontraba alojado.

En dicha instancia, Rodríguez le habría informado que el test ELISA había arrojado un resultado VIH positivo, pidiéndole mantener absoluta reserva “hasta contar con una prueba confirmatoria”, advirtiéndole además que su trabajo podía estar en riesgo. Asimismo, le consultó si Di Mondo tenía conocimiento previo de esta situación.

Según el relato, esta comunicación se produjo sin su conocimiento ni consentimiento, permitiendo el acceso y la circulación de información relativa a su esfera personal y a su estado de salud.

El rol del doctor Cuadros

El apuntado es el doctor Carlos Cuadros, quien —según el relato— expuso argumentos alarmistas para justificar la exclusión de Di Mondo del encierro que comenzaría el 29 de septiembre de 2025. Sostuvo que en Perú “no había la mejor medicina”, que existían solo “dos tratamientos” y que “no eran buenos”, mencionando supuestos efectos graves como sordera y cirrosis, además de eventuales dificultades logísticas para acceder a la medicación durante el programa.

En ese contexto, José Manuel le habría comunicado directamente que no podía participar, pese a su insistencia en que se sentía saludable y emocionalmente estable para ingresar. Más tarde, junto al productor ejecutivo Ignacio Corvalán, le señalaron que podía permanecer en Lima hasta el 2 de octubre para esperar el resultado confirmatorio.

Sin embargo, según la demanda, Mega habría utilizado su diagnóstico —bajo el argumento de “motivos logísticos” y supuestas incompatibilidades con el tratamiento— para impedir su ingreso al programa, manteniendo su exclusión aun cuando el examen confirmatorio estaba pendiente.

Reuniones, llamados y el viaje a Chile

Siguiendo con lo expuesto en la demanda, Di Mondo regresó a Chile el 28 de septiembre y se hospedó en el Hotel W Santiago hasta el 4 de noviembre de 2025, a la espera de su eventual incorporación al reality. Allí consultó a su infectóloga, quien le indicó que, una vez iniciado el tratamiento, sí podía ingresar al programa. “Además, ese mismo día acudí a mi médico holístico, quien evaluó mi salud como óptima”.

El 29 de septiembre, Di Mondo relata que solicitó a Carlos Valencia, director del área de Entretención, el contacto de Patricio Hernández, director ejecutivo del canal, debido a la gravedad de la situación, señalando que no recibió respuesta.

Tras iniciar el tratamiento, Di Mondo y su equipo buscaron a una infectóloga para certificar su aptitud para ingresar al reality. El 1 de octubre volvió a contactar a Patricio Hernández, director ejecutivo del canal, para informarle sobre lo ocurrido y le señaló que, según la infectóloga tratante, podía participar de manera segura en el programa. Hernández derivó el asunto a Jennifer Magüida, gerenta de Mega, sin que existiera una respuesta satisfactoria.

En este punto, la demanda enfatiza que Di Mondo le comunicó directamente su diagnóstico a Hernández y le solicitó expresamente confidencialidad. Sin embargo, Hernández le indicó que derivaría el tema a Jennifer Magüida, quien, según el relato, ya estaba al tanto del diagnóstico, y posteriormente se realizó una reunión con ella en la que quedó en evidencia que conocía la condición de salud del influencer. Para la parte demandante, este hecho constituye una nueva vulneración de la confidencialidad médica, atribuida esta vez al propio director ejecutivo del canal.

Luego, la demanda continúa relatando una serie de intercambios entre Mega y Di Mondo, donde el socialité busca volver a ingresar con exámenes en mano. Desde el equipo de Di Mondo mostraron preocupación por “la ligereza con que Mega estaba tratando la negligencia y el quiebre de confidencialidad, advirtiendo que el foco seguía reducido a la fecha de reingreso”.

Mensajes a Carlos Heller

Entre el 21 y el 24 de octubre de 2025 se intentó, sin éxito para Di Mondo, dar seguimiento institucional a una reunión sostenida con Jennifer Magüida, ante la falta de confirmación de acuerdos y de una nueva instancia con los involucrados, debido —según se indicó— a las vacaciones de Patricio Hernández.

Frente a la ausencia de respuestas claras, Di Mondo decidió escalar la situación directamente con Carlos Heller, presidente del Directorio de Mega, a quien informó via WhatsApp “confidencialmente” sobre una serie de hechos graves: diagnóstico de VIH comunicado a terceros antes que a él, vulneración de la confidencialidad médica, entrega de información falsa sobre tratamientos, trato discriminatorio y retraso injustificado del inicio de su tratamiento, calificando lo ocurrido como una falta ética grave y no un error operativo.

El 27 de octubre, tras una reunión con Jennifer Magüida y Carlos Cáceres, en la que se prometió una nueva instancia de esclarecimiento que luego fue descartada, Di Mondo volvió a contactar a Carlos Heller. En la demanda no se específica si devolvió los mensajes.

En ese segundo mensaje Di Mondo rechazó acusaciones de tergiversación y acoso, y advirtiendo que, de persistir la falta de buena fe institucional, se iniciarían acciones legales.

Ese mismo día, Carlos Cáceres, en su calidad de Fiscal Corporativo de Mega, negó una nueva reunión a Di Mondo , se negó a dejar constancia escrita de lo conversado y calificó las comunicaciones como cercanas al acoso, insistiendo en la confirmación del ingreso al programa el 7 de noviembre, lo que motivó una última advertencia formal por parte del influencer sobre el inicio de acciones legales ante la falta de una instancia real de esclarecimiento, se lee en la demanda.

La respuesta de Mega

Las públicas declaraciones de Di Mondo han sido desestimadas por el canal quienes a través de un comunicado tras su aparición en Primer Plano aseguraron que “si bien la producción le manifestó de manera oficial y reiterada su intención de que se incorporara a dicho programa, cumpliendo con los protocolos y sin ninguna discriminación de por medio, el propio señor Huerta optó por desestimar dicha invitación”.

Así, lo que comenzó como una apuesta televisiva de alto perfil terminó convertido en un conflicto judicial de gran envergadura. Según sostiene la demanda, no se trató solo de la exclusión de un programa, sino de una cadena de decisiones y omisiones que habrían vulnerado derechos fundamentales, quebrado la confidencialidad médica y hecho inviable la continuidad del vínculo laboral.

Ahora será la justicia laboral la que deberá determinar si los hechos denunciados por Di Mondo configuran discriminación y despido vulneratorio, y si Megamedia deberá responder por el millonario monto reclamado y por las eventuales responsabilidades éticas y legales que el caso expone.

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