Felipe Alessandri (RN), alcalde de Lo Barnechea: “Las expectativas sobre Kast son peligrosas, porque se han generado muchas. Yo las bajaría”
"Lo que haría es poner la pelota al piso y seguir el discurso que se ha dado, de venir a hacer la pega con pragmatismo", comenta el jefe comunal sobre lo que debiera hacer José Antonio Kast en lo que resta para su arribo a La Moneda el próximo 11 de marzo. En esta entrevista, el militante de RN asegura que Chile Vamos "tiene para rato" y se refiere a las diferencias de liderar una comuna como Lo Barnechea y la de Santiago. "Aquí no tengo ese ruido permanente que te sacaba de tu agenda diaria", dice. También hace un llamado al mundo edilicio a no entrar en disputas ante la polémica que ha levantado Gustavo Alessandri desde la Asociación Chilena de Municipalidades.
Por Jorge Palacios 22 de Febrero de 2026
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Dos cerros, uno con casas de lujo y otro con viviendas pequeñas y aglomeradas, es la vista que ofrece el edificio desde el que funciona la Municipalidad de Lo Barnechea, comuna que desde diciembre de 2024 dirige el alcalde Felipe Alessandri.
Aquella panorámica es ilustrativa de lo que el militante de RN denomina en esta entrevista con The Clinic como la “heterogeneidad” que existe en la zona que lidera. Alessandri dice que hay una asociación errónea cuando se piensa que la comuna de Lo Barnechea cuenta en su totalidad con las comodidades del barrio La Dehesa, uno de los más exclusivos del país. Con ello, añade, se pasa por alto que también hay personas que habitan en zonas populares, como el Cerro 18.
Fue en este último lugar, en la Quebrada de la Zorra, donde en diciembre el municipio desalojó 30 casas, a raíz de que estas se ubicaban en un terreno que corresponde a una toma ilegal. “Hay personas que tienen los recursos, y optan por irse a vivir a la toma. Otros lo hacen por necesidad, porque no quieren cambiarse de comuna ya que los servicios como la salud o la educación son buenos”, cuenta.

Alessandri es recordado por su paso por el municipio de Santiago, que dirigió entre 2016 y 2021. En 2024 le llegó una oferta para volver a ser candidato allí, pero la rechazó para destinarse en Lo Barnechea. Reconoce diferencias notables en la administración de ambas casas municipales. La principal es que en la comuna del sector nororiente de la capital puede llevar su agenda sin mayor problema.
“En Lo Barnechea tenemos una flota de drones que hacen seguridad. Nos hemos encontrado con dos o tres avistamientos de pumas al mes en zonas que son semiurbanas. Eso es nuevo. En Santiago eran overoles blancos o el comercio ambulante“, comenta riéndose. “Es bastante distinto“, añade.
—Uno pensaría que el problema de las tomas, por ejemplo, sería más sencillo de resolver en Lo Barnechea que en otras comunas.
—No sé si más sencillo, porque aquí se politizó bastante el desalojo en el Cerro 18, porque estábamos a diez días de una elección presidencial y en la noche anterior algunos reventaron las piscinas que tenemos para los incendios, trajeron cilindros de gas para hacerlos explotar. Hubo una resistencia bien dura, y se politizó completamente el tema. En otras comunas no vi ese nivel de hostilidad, vi que se entregaron más quienes salían de las casas. Y hablo específicamente de Maipú. Nosotros tuvimos mucha hostilidad y amenazas.
Diferencias entre dirigir Santiago y Lo Barnechea: “No tengo ese ruido permanente que te sacaba de tu agenda diaria”
—Realizar desalojos expone la imagen y la integridad de las autoridades. ¿Siente que cuenta con una debida protección?
—Jurídicamente uno debe actuar de la forma que se actúa y lo seguiremos haciendo. Ahora, la prudencia lo llama a uno a no exponerse más de la cuenta. Para el desalojo yo estaba en el centro de mando y control, pero no me metí en la toma misma, porque para qué exponerme y desviar efectivos policiales, en vez de estar colaborando con el auxilio de la fuerza pública. Me siento seguro. Uno está expuesto a cualquier tipo de atentado, a que personas te insulten… es parte de la pega.
—No fue menor lo que ocurrió con la alcaldesa Javiera Reyes (PC), que denunció que narcotraficantes pusieron una recompensa de $100 millones por su cabeza.
—Hay que solidarizar con ella. Los alcaldes estamos expuestos. A mí me tocó ser alcalde de Santiago durante el estallido social. Fue tremendamente duro. Acá también en Lo Barnechea en momentos puntuales, precisamente con las tomas, hemos recibido denuncias Y el procedimiento es claro: la PDI o Carabineros tienen formas, y los fiscales inmediatamente ponen a disposición los antecedentes al Ministerio Público. Ahí nos disponen medidas, o no, de protección. Los alcaldes disponemos de garantías, por lo menos en los casos que me ha tocado a mí.
—¿Cómo diferencia lo que ha sido dirigir Lo Barnechea con Santiago?
—He aprendido mucho acá, porque tienen realidades muy distintas. El 95% de nuestro territorio en Lo Barnechea es precordillera. En Santiago el 100% es urbano. He tenido que aprender de los cauces, las limpiezas de las quebradas. Eso para mí es nuevo. La gran diferencia es que no tengo, y no quiero decirlo de manera despectiva, ese ruido permanente que te sacaba de tu agenda diaria. Entonces, yo decía ‘avanzaremos en esto y en esto otro’, y en Santiago era: “Alcalde, hay esta emergencia por aquí o esta emergencia por allá”, que no salga por tal puerta, y así. Acá en Lo Barnechea se me permite de mejor manera enfocarme sin ese ruido.
—¿Ha tenido una mejor experiencia desde donde está ahora?
—No, es distinta. A Santiago le tengo tremendo cariño. Todavía sigo muy conectado con sus vecinos. Son realidades distintas y momentos de la vida muy distintos. En su momento me sondearon para Santiago y yo ya había cerrado esa etapa. Creía que segunda etapas no son buenas y no pensaba en llegar aquí. Fueron cosas del destino, llamadas de último momento, y aquí estoy.
—¿Qué le parece el desempeño del alcalde Mario Desbordes?
—Está haciendo buena pega, así que hay que apoyarlo con todo.
—¿Él le ha pedido consejos para Santiago?
—No, nos hemos juntado un par de veces. Hay un consejo de exalcaldes en el que nos juntamos y conversamos. Él está haciendo una buena pega en Meiggs, en Franklin, en el casco histórico. Lo veo bien.
—Decía que como alcalde de Santiago es difícil poder manejar la agenda.
—A mí me pasaba eso: me decían “se están tomando el Instituto Nacional”, o “hay una protesta en La Alameda donde están quemando los kioscos”, y uno tenía que desviarse, llamar al intendente o delegado de la época, coordinar con Carabineros, qué estaba pasando. Eso era permanentemente. Y a mí me tocó heredar una deuda importante en Santiago, pero habíamos logrado avanzar, si en 2019 el metro cuadrado más caro de Latinoamérica, más que Buenos Aires o Sao Paulo, era el del Paseo Humada y calle Puente. Eso es lo que Mario ha retomado y ha ido avanzando.
“A diferencia de los parlamentarios, los alcaldes en general tenemos buena relación entre nosotros. Eso hay que cuidarlo”
Durante el período de campaña presidencial, el presidente electo, José Antonio Kast, defendía la idea de liberar del pago de contribuciones a la primera vivienda.
Aquella medida generó roces entre alcaldes, quienes tenían presente el efecto colateral que aquello podría conllevar, puesto que el pago del impuesto territorial es recaudado por las municipalidades las que, a su vez, realizan aportes al Fondo Común Municipal, pozo creado con el fin de que las comunas con menores ingresos puedan recibir recursos gracias a las contribuciones de los municipios más ricos.
Para Alessandri, el Fondo común Municipal debe reformularse. “Pienso que está obsoleto hace 25 años”, dice.
—¿Lo Barnechea debiera seguir aportando como lo ha hecho hasta ahora?
—Sí, y más también. Pero querían que las exenciones a nivel de adulto mayor, a nivel nacional, lo pagasen únicamente Lo Barnechea y Las Condes. Esa era la propuesta que la Cámara de Diputados, hace tres semanas atrás, rechazó. Eso era quitarnos los patines a nosotros. Sí pienso que hay que aportar, pero, ¿por qué no empezamos a ver o tras comunas que pueden aportar? Todas en su justa medida. Sebastián Figueroa, el futuro subsecretario de Desarrollo Regional, tendrá una tremenda pega cuando asuma.
—¿A qué comunas se refiere cuando habla de quienes podrían aportar más?
—Me van a llamar por teléfono los alcaldes (ríe), pero pienso en capitales regionales, en comunas de altos ingresos en la Quinta Región, que hoy podrían aportar algo y se van a la cochiguagua.
—¿Zapallar?
—Por ejemplo, o Valdivia. Hay que ver el número de ingresos que tienen. Yo no lo sé, pero la Subsecretaría de Desarrollo Regional de Sebastián Figueroa tendrá toda la información.
—A propósito de Zapallar, su sobrino, Gustavo Alessandri, es quien dirige la comuna y es el presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades. Lo han cuestionado por asistir a una reunión con José Antonio Kast bajo ese título y pedir que se pausaran los traspasos de los SLEP. ¿Qué piensa?
—Hay que ver los casos particulares en los SLEP. En Santiago, yo habría entregado los colegios a los SLEP, porque se invertían casi 8 mil millones de pesos y el 90% de los alumnos no era de la comuna. Pero cuando uno revisa cómo han funcionado los SLEP, ha sido un desastre. Entonces, ¿la municipalización andaba bien? No. Pero, ¿los SLEP han sido mejores? Tampoco. Y era una de las consignas de este gobierno: mejorar la educación pública, gratuita y de calidad, y hoy los índices están peores. En las pruebas estandarizadas, gusten o no, vamos en franca decaída. Hay que hacer una reforma importante en educación.
—El planteamiento del alcalde de Zapallar molestó porque su idea de pausar los SLEP la hacía como presidente de la AChM, cuando no todos los alcaldes, sobre todo de izquierda, no estaban de acuerdo. ¿Es legítimo ese cuestionamiento?
—Gustavo tenía que haber dicho que su opinión personal era terminarlos, porque cuando uno representa una colectividad debe ser cuidadoso en cómo plantea las cosas, porque está representando a pares que son muy distintos. Uno tiene que pensar que está actuando en representación. Y ojo, hay un tema: a diferencia de los parlamentarios, los alcaldes en general, independiente del color político, tenemos buena relación entre nosotros. Eso hay que cuidarlo. Con Renca y su accidente estuvimos todos apoyando a Claudio Castro; en Maipú, con las lluvias, todos colaborando con Tomás Vodanovic. Cuidemos esto. Haría una reunión de la AChM y pediría que aquí trabajemos de manera unida.
—¿Se equivocó su sobrino?
—No sé si fue una equivocación. Quizá quiso hablar por lo que vive en su comuna, pero tampoco puede arrogarse la representación de todos.

Alessandri y el futuro gobierno de Kast: “Lo que hagamos los primeros 90 días va a ser fundamental. No hay que cometer errores”
—¿Qué expectativas tiene de lo que pueda ser José Antonio Kast como presidente?
—Las expectativas son peligrosas, porque se han generado muchas. Yo las bajaría. Ahora, al presidente lo he visto bien, los nombramientos me han gustado. Lo que haría es poner la pelota al piso y seguir el discurso que se ha dado, de venir a hacer la pega con pragmatismo, sin los ismos, solo el de pragmatismo. Este gobierno de emergencia lo que va a buscar es poner al país en marcha de nuevo. Lo que hagamos los primeros 90 días va a ser fundamental. No hay que cometer errores. No hay una segunda oportunidad para generar una primera impresión.
—¿Le ha gustado el tono que se ha tomado en la previa del cambio de mando? Se ha centrado esta idea de “desastre económico”.
—Es que el Gobierno trata de mostrar una imagen que es totalmente falsa, porque uno puede tener su propia opinión, pero no sus propios números. Y los números y el Consejo Fiscal Autónomo, que a todos nos merece el mayor respeto, lo está señalando. Y el ministro de Hacienda, Nicolás Grau… que tampoco es su culpa completamente, habría que mirar más a Mario Marcel, porque de verdad que es un desastre.
Lo que pasó en la Corfo, de salir a vender los activos y además taparlo. Se supo ahora, pero esto comenzó en septiembre, el mal cálculo del litio y descapitalizan al país y no les sale ni de curado. A mí me impresiona, la tremenda perso. Y la ministra diciendo: “No, si las grandes empresas”, generando nuevamente, típico de los comunistas, esta diferencia de clases, “son las grandes empresas las que no pagan los impuestos, por eso se generó esta diferencia de ingresos”. Yo creo que fue un gobierno de aprendices, pero hoy me demuestran a la salida que tampoco aprendieron mucho.
—¿Se ha reunido con el presidente electo?
—No. Hablamos por WhatsApp un par de veces, pero no me he reunido con él. Espero visitarlo una vez esté en el cargo, como además vivirá en La Moneda, tendrá tiempo. Tengo reuniones con sus ministros, con Seguridad, con Transportes y Telecomunicaciones y Vivienda.
—¿La composición del gabinete fue de su gusto? Considerando la participación de los partidos políticos y que usted es militante de RN.
—Siempre aspiramos a más, pero es buena la ecuación, tenemos buenos representantes de Chile Vamos, gente con experiencia. Para qué decir José García Ruminot, un lujo, senador y transversalmente muy reconocido. Creo que hará una muy buena pega. El ministro del Interior también, hay gente reconocida que buscará estos consensos. Fernando Barros en Defensa, Martín Arrau…
El jueves me reuní con él y se mostraba como alguien que hubiese estado tres años en Obras Públicas, porque sabía todo perfectamente. Eso a uno le da esperanza, porque no me pasó lo mismo cuando iba a hablar al MOP actual, de Jessica López. No sabía si era por la diferencia política, pero no sentía que estuviesen tan a caballo en el tema que les iba a plantear.
—Cuando José Antonio Kast hizo su gira por Europa, ¿le gustó la imagen que se dio? Algunos hablaron de que era su versión más ideologizada.
—El presidente ganó por un amplio margen y tiene que dar a conocer sus lineamientos estratégicos y hacia dónde va el país. Es bueno hacerlo, porque también nosotros, la derecha en general, para no generar conflictos, mejor nos quedamos callados. Pero cuando la izquierda gobierna, se pasan tres pueblos con su ideología. El gobierno que entra no tiene que ser ideológico, tiene que ser pragmático, pero está bien que en organismos internacionales se definan cuáles son las prioridades de este gobierno y para dónde va y qué se está pensando.

“Chile Vamos tiene vida para rato”
—¿Tendrá alguna exigencia con él cuando sea presidente?
—Por de pronto, lo voy a instar a que venga a la comuna, porque el Presidente Boric no vino nunca, a pesar de que le insistí bastante.
—¿Cuál debiera ser el futuro de Chile Vamos? Tuvieron una campaña presidencial áspera contra Kast, pero luego se integraron rápidamente a su equipo.
—Aquí muchos decían que Chile Vamos debía desaparecer. No. Chile Vamos tiene vida para rato. Estoy esperanzado en lo que pueda hacer Andrea Balladares como presidenta de RN. Ojalá que Evópoli pueda subsistir. La UDI está haciendo una muy buena pega. Podemos ser un apoyo permanente a este gobierno, porque tenemos la experiencia de los gobiernos anteriores. O sea, así se ha visto: los cuadros medios que están llamando al gobierno, son muchos de Chile Vamos. Es por la experiencia, porque sabemos cómo se tramita un oficio, un decreto, conocemos los pasillos de Palacio. Tenemos que juntarnos más y trabajar más.
—Entre Chile Vamos se refiere.
—Entre Chile Vamos.
—¿A distancia de los republicanos?
—Con la identidad propia de Chile Vamos. Somos distintos, pero podemos confluir. Somos una derecha más liberal o social, y los republicanos tienen su identidad propia, que es válida. Podemos convivir, converger, trabajar juntos, claro que sí, pero con identidades distintas. No somos lo mismo, pero eso enriquece. Y a la ciudadanía se le muestra que estamos unidos, que no es muy propio de la derecha, entonces el presidente Kast ha logrado esta unión que hasta ahora va avanzando bien.
—¿Ha habido una mayor reflexión sobre lo que pasó con el resultado electoral de Evelyn Matthei?
—Es algo que ocurrió con Chile Vamos, yo creo, más que con Evelyn Matthei. Es bien fácil ser general después de la batalla, no quisiera dar recetas.
—Algunos hablaban de que fue una campaña tecnócrata.
—Abordamos mal, porque nos mareamos con que Evelyn iba ganando dos años antes. Nos mareamos y sentimos que ya era presidenta electa, cuando quedaba mucho por caminar. A futuro tenemos que aprender de esta experiencia. Las campañas se ganan el último día cuando se cuenta el último voto. Hay que sintonizar mejor con la gente. Ahí la campaña de Kast hizo un trabajo brillante. El Yeti Costabal, de comunicaciones de los republicanos, sabe conectar. Es un gallo brillante. A nosotros nos faltó eso. ¿Muy tecnócratas? Quizá. Pensamos que la experiencia de Evelyn, habiendo sido diputada, senadora, ministra, alcaldesa exitosa, bastaba, y claramente no.



