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Foto: Francisco Paredes / The Clinic

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23 de Febrero de 2026

Pet Shop Boys convierte a la Quinta Vergara en una pista de baile: el sublime show que se mete al podio de los mejores conciertos de la historia del Festival de Viña

El dúo británico conquistó la Quinta Vergara a punta de éxitos con un espectáculo adaptado, una pantalla “mesh” inédita en el certamen y un setlist de clásicos que selló una de las noches más memorables en la historia del Festival de Viña.

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Las entradas para la segunda noche del Festival de Viña 2026 fueron las que se agotaron más rápido del certamen. No era para menos: la jornada del martes tenía el plato fuerte de esta edición, Pet Shop Boys. Y el show estuvo a la altura de lo esperado: un setlist cargado de éxitos, una exquisita puesta en escena y una presentación robusta que se suma a otros grandes números anglos que han pisado la Quinta Vergara.

La llegada del dúo británico a Viña se venía fraguando hace dos años, tal como comentó el director ejecutivo del certamen, Daniel Merino, a The Clinic. El principal obstáculo era que el Dreamworld Tour no es un espectáculo que se adapte con facilidad a un formato televisivo. Está diseñado para arenas, con una propuesta visual milimetrada y una escenografía pensada como parte estructural del show.

Uno de los puntos que chocaba con lo que puede ofrecer el Festival de Viña a los artistas era precisamente la puesta en escena. La gira requería modificar la estructura habitual de la Quinta Vergara, incorporando una pantalla “mesh” transparente que cumple un rol central en la narrativa visual del concierto.

La pantalla quedó instalada desde temprano, a la vista del público que comenzaba a llenar el recinto: adultos fanáticos de los británicos y también generaciones más jóvenes que llegaron para ver a Bomba Estéreo, el grupo colombiano de electrónica contemporánea.

La presentación de Pet Shop Boys en Viña 2026 amplía la privilegiada lista de leyendas de la música en inglés que han pisado la Quinta Vergara, una nómina en la que figuran Elton John, The Police, Lionel Richie, Sting y Cat Stevens, entre otros.

A pesar del despliegue técnico, la noche comenzó bajo el mismo protocolo de la jornada anterior: presentación del jurado y una pausa comercial antes del primer espectáculo. Para entrar en sintonía con la estética del dúo, los animadores Karen Doggenweiler y Rafael Araneda salieron desde el público acompañados de un cuerpo de baile y accesorios futuristas.

A las 21:42, presentaron a Pet Shop Boys. Luego de cuatro minutos de introducción, finalmente salieron a escena Neil Tennant y Chris Lowe. “Suburbia” fue el primer golpe de la noche, una declaración de principios para demostrar los pergaminos cosechados durante cuatro décadas como pioneros de la música electrónica.

Tras la primera canción, se quitaron las máscaras con las que habían subido al escenario y Tennant saludó eufórico: “Somos Pet Shop Boys”. Luego sonó “Where the Streets Have No Name (I Can’t Take My Eyes Off You)”, el célebre medley que une la canción original de U2 con el clásico popularizado por Frankie Valli. Con solo dos temas, lo que vendría parecía claro: el público entregado a rendir culto a la banda.

“Rent” fue la tercera canción en la Quinta Vergara, manteniendo la línea estética cuidada de un show impecable. Si en algunas jornadas de la historia del Festival baja su nivel y se llena de críticas por espectáculos irregulares, en esta ocasión los británicos devolvieron al certamen una sensación de excelencia musical.

“So Hard” y “Left to My Own Devices” continuaron el recorrido por los grandes éxitos, con cambio de vestuario incluido para Tennant, ahora enfundado en un traje negro con detalles blancos y gorro del mismo color. La voz del cantante se mantiene en gran forma: su tono cálido convirtió la experiencia viñamarina en una pista de discoteca que siguió con “New York City Boy”.

Foto: Francisco Paredes / The Clinic

Cuando el show rondaba los 45 minutos de música ininterrumpida, llegó uno de los momentos más coreados de la noche con “Always on My Mind”. Fue una de esas escenas que marcan la historia del Festival: un público compenetrado, respondiendo, hipnotizado por la presentación.

Hipnótico también resulta observar a Chris Lowe, de expresión imperturbable bajo su jockey y lentes oscuros, ubicado unos centímetros sobre el resto de los músicos. Su rol de controlador de los sonidos de la banda contrasta con el desplante de Tennant, quien, sin excesos, pero con una sonrisa cercana, asumió con naturalidad el papel de maestro de ceremonia de la histórica jornada.

“Heart”, “It’s Alright” y “Vocal” siguieron en la lista. Esta última, uno de los momentos más dance y techno de la noche —incluida en su disco Electric (2013)— mostró la versatilidad del dúo para evolucionar junto al auge global de la música electrónica, un género que ellos ayudaron a revolucionar hace cuatro décadas.

Luego de una extraordinaria interpretación de “It’s a Sin”, los animadores ingresaron al escenario para la tradicional premiación. Siempre existe el temor de que ese momento resulte incómodo con artistas internacionales, pero en esta ocasión la organización ya les había explicado su significado. Antes de recibir la primera Gaviota, Tennant agradeció al público y levantó el galardón en alto, sellando una noche que quedará entre las más memorables del Festival.

La segunda Gaviota de Oro fue entregada a Pet Shop Boys en el mismo momento, asegurando así que el show terminara con una última canción, tal como lo anunciaron los animadores sobre el escenario. El broche de oro de la histórica jornada llegó de la mano de “West End Girls”. Fue un día memorable para el Festival de Viña, que vio desplegado en el escenario de la Quinta Vergara un espectáculo que hace algunos años parecía lejano.

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