
Tiempo Libre
24 de Febrero de 2026Pelao Rodrigo sobre sus 25 años de radio, su rol de jurado y su sueño de presentarse en el Festival de Viña como comediante: “Sería un bonito desafío”
A 25 años de su debut en Radio Carolina, Rodrigo González revisa su trayectoria como una de las voces más persistentes de la radio juvenil chilena y pone el foco en su reciente rol como jurado del Festival de Viña del Mar, instancia que —asegura— siente como un reconocimiento a ese recorrido. En la conversación detalla cómo ha sido su experiencia en la Quinta Vergara, las charlas en camarines y pasillos con artistas como Milo J —a quien describe como tímido, auténtico y conectado con el folclore— y cómo esas diferencias generacionales lo obligan a mantenerse atento a los nuevos códigos. Además, aborda su salto al stand up, su anhelo de presentarse como comediante en Viña.
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En radio históricamente ha sido complejo medir audiencias, primero porque durante décadas se hicieron a través de encuestas, lo que dejaba poca claridad respecto del éxito real de un programa sobre otro. Por eso, durante años fue el pulso y la longevidad de los programas lo que terminó determinando el peso de un espacio y conductor por sobre el resto.
En esa línea existe un selecto grupo de históricos de la radiofonía chilena: un puñado de rostros —o más bien voces— que llevan décadas al aire. Entre ellos están el Rumpy, Pablo Aguilera, Cecilia Rovaretti y, cómo no, el Pelado Rodrigo, quien lleva 25 años en Radio Carolina.
Rodrigo González, nacido en Chañaral –una pequeña ciudad costera de la región de Atacama–, ha liderado distintos programas de humor frontal, lenguaje coloquial y complicidad casi familiar con el auditor. A lo largo de sus programas en la Radio Carolina abundan las tallas rápidas y el doble sentido.
Más que una conducción tradicional, lo suyo es la agitación: interrumpe, exagera, empuja la conversación y convierte la contingencia en material de remate. Es radio popular, sin pretensiones de sofisticación, pero plenamente consciente de lo que ofrece: energía y sentido del humor para quien va en el auto camino al trabajo o simplemente prende la radio para entretenerse.
Su apuesta inicial era juvenil, pero hoy quienes lo escuchaban a comienzos de los 2000 ya superan los 40 años. Por lo mismo, dice, en Radio Carolina se produce un fenómeno particular: buena parte de quienes sintonizan su programa no necesariamente comulgan con la actual parrilla musical de la emisora.
Al Pelado Rodrigo lo siguen mayoritariamente auditores nacidos a fines de los ochenta y principios de los noventa, personas que —según él mismo plantea— prefieren “escuchar reggaetón old school, como Wisin y Yandel o Daddy Yankee, antes que el trap actual”.
Con todo Rodrigo se ha ganado un sitial en la cultura pop desde la radio. Dice que su llegada al jurado del Festival de Viña del Mar es un reconocimiento a ese trabajo.
“Hay gente que ha crecido conmigo. Cabros que me escuchaban en la enseñanza básica y los he acompañado durante mucho tiempo. Y claro, se acercan de repente —los cabros que ahora están más viejos— y me dicen: ‘Yo crecí contigo’. Se acuerdan perfectamente de las secciones de la radio, de Piruja, de los martes alternativos, de los lunes solteros; se acuerdan de todo. Y yo sé que para ellos el programa ha sido súper importante y, hasta el día de hoy, lo siguen escuchando”, comenta González.
–¿Cómo ha sido ese posicionamiento cómo un rostro radial?
–Es un desafío constante. Yo creo que he estado estos 25 años porque también me reinvento, cada cierto tiempo salgo con nuevas secciones nuevos personajes. Claramente la gente que me escucha ya no comulga por ejemplo con la música de la radio, pero están ahí porque quieren escuchar el contenido, la talla, el hueveo.
–Pero estar en una radio juvenil, me imagino, también te obliga a estar conectado con lo nuevo ¿no?
–Tengo que estar atento a todas las modas. No te puedes quedar obsoleto. Hay que mirar el meme, las redes sociales, los nuevos fenómenos. Por ejemplo, ahora tuve la oportunidad de conocer a Pablito Chile y es un tipazo, muy divertido. Tiene otra onda, es más auténtico que los artistas antiguos. Es muy real. Claro, uno a veces carga con prejuicios, pero estos días aprendí a conocerlo y es un gran valor.
“Él me conocía por la radio, sí. Y al final uno tiene que tratar de interpretar lo que pasa, entender que son generaciones muy distintas. También reconocer que hay cabros que la están haciendo: Floyd Menor, Cris Mj… todos son cabros de provincia, jóvenes que están logrando cosas importantes a nivel internacional”.
–Me llamó la atención Milo J, tu otro compañero en el jurado que es un artista mega famoso y, cuando lo ves da la impresión de ser súper tímido ¿Te sorprendió eso, considerando el nivel de exposición que tiene?
–Sí, es curioso. A mí, por ejemplo, me llamó la atención que ayer nos fuimos a la Quinta Vergara escuchando folclore. Me encanta el folclore, así que iba con un parlante grande, muy en la onda de Los Chalchaleros. Y me encanta el cabro. Todo lo que está haciendo ahora tiene más que ver con un folclore argentino, porque él partió mucho más urbano.
–¿Conversaron más?
–Nos citan media hora antes y ahí conversamos harto, en la Quinta Vergara, en el camarín, en esos espacios que se van dando. Eso es lo que hemos compartido. Tampoco es que seamos grandes amigos, ni mucho menos, pero sí hemos tenido la oportunidad de conversar. Ayer, por ejemplo, hablábamos de folclore. Yo le contaba que mi papá escuchaba mucho a Los Chalchaleros y a él también le encantan. Entonces se da esa conexión. Muy bacán.
La proyección como humorista del Pelao Rodrigo
Hace más de un año Pelao Rodrigo ha comenzado a proyectar su carrera en la comedia. Tras décadas de micro abierto ha llevado ese mismo impulso cómico más allá de los estudios. Lo que comenzó como sugerencia de colegas y amigos —al ver cuánto humor natural desplegaba cada mañana— terminó convirtiéndose en una propuesta propia sobre las tablas: primero con la obra Con el Pelao al aire, y más recientemente con su show de stand-up, Vida Útil, la que ha presentado en bares como el Comedy.
El stand up lejos de ser un área por explorar, parece ser una proyección para el animador radial.
–Me imagino que es complejo el tránsito de comedia de escenario desde la tecla con una interacción como la que tienes en la radio ¿Te está ayudando alguien en ese proceso?
–Sí, todos los libretos los trabajo con Jimmy Olavarría, mi compañero en la radio. Hemos invitado a amigos bien crativos como Pablo Reveco. Nosotros tenemos que hacer esa transición viendo mucho comediante. Esta época de festivales la analizamos completa: Olmué, Viña, los festivales de pueblo más chicos. Estamos haciendo un estudio para llegar a conclusiones
–¿Y cuál es el objetivo.
–Quiero llegar a un festival.
–Pero piensas en grande… ¿Un Olmué?
Llegar a Viña, de todas maneras. No me quita el sueño, pero sería un bonito desafío.
–¿No sentirías que pondría en riesgo tu pega en la radio?
–No, creo que van por carriles separados y distintos.
–Dentro de esa misma línea. Tu en la radio tienes como un medidor de que se ríen los chilenos ¿Sientes que eso ha cambiado en los 25 años de tu carrera?
–No. Siento que nos seguimos riendo de lo mismo. Si bien es cierto que tuvimos una pausa o un paréntesis de temas vetados, creo que la gente siempre se sigue riendo de lo mismo. Nos seguimos riendo de lo mismo.
–¿De qué?
–Del doble sentido, eso nunca pasa de moda. Las cosas cotidianas, siempre nos seguimos riendo de lo mismo.
–¿Sentiste como un retroceso la cancelación de ese tipo de humor?
–Sí, pero más que un retroceso creo que se puso en perspectiva un cuestionamiento lógico después de tanto tiempo de reírnos de las mismas cosas. Creo que fue natural que pasara, pero creo que estamos volviendo con todo a éste humor de antaño. A mi me alegra mucho que vuelva El Muro, es bacán esa fórmula y a la gente le gusta. Tuvimos intentos televisivos que fracasaron porque estaban entrando en la cultura del progre. Es entretenido, pero muy de nicho. Yo creo que al chileno le gusta más el humor popular.
–Eso se vio ayer con Rodrigo Villegas…
–Lo demostró ayer, eso mismo.