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La última escala en casa: las 20 horas de Boric en Punta Arenas, el lugar en el que comenzó su historia política y donde resienten su mandato

El Presidente decidió que su última gira se daría en el lugar en el que nació, se crio y que comenzó a representar como diputado con 28 años. En su retorno alojó donde sus padres, recorrió la infraestructura portuaria y dio el inicio simbólico a uno de sus proyectos más anhelados para la región: el denominado "Central Park" de Punta Arenas. A pesar de su procedencia, vecinos de la comuna tienen una mala evaluación de los 4 años de Boric a cargo de La Moneda, pues acusan que no hubo un hito relevante en la región ni en la comuna. Defensores del Presidente sostienen que hubo una campaña intensa de desprestigio contra el jefe de Estado.

Por Jorge Palacios, desde Punta Arenas 7 de Marzo de 2026
Gabriel Boric y Punta Arenas
Gabriel Boric y Punta Arenas
Ilustración: Sandro Baeza.
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El viento de Magallanes no tardó en hacerse notar cuando Gabriel Boric descendió del avión presidencial. Su pelo, revuelto por una fuerte ráfaga, fue la señal clara de que ya estaba en Punta Arenas, su ciudad natal.

Era martes, pasadas las diez de la noche. Al bajar por la escalerilla de embarque saludó a las autoridades civiles y uniformadas que le esperaban para recibirlo. Entre ellos estaba su delegado presidencial, José Ruiz, “Pepo”, también dirigente estudiantil en sus años universitarios, con quien se dio un abrazo fraterno. Él sería su principal acompañante en las actividades que encabezaría en la comuna.

Tras el recibimiento, el Presidente, aún en la losa del aeropuerto, miró hacia arriba. Vio la luna y las nubes e hizo un gesto de alivio: encogió los hombros, inhaló profundo, y soltó el aire lentamente, como si se quitara de encima el peso de la jornada.

No había sido un día cualquiera. 14 horas antes, en el Palacio de La Moneda, vio cómo el presidente electo José Antonio Kast decidió dar por terminado el encuentro que ambos habían concertado junto a sus ministros. Duraron reunidos apenas 25 minutos, marcando un quiebre inédito en un proceso de transición presidencial.

La ruptura se produjo por las declaraciones que Boric dio en una entrevista con Mega, en la que afirmó que Kast estaba al tanto del cable submarino chino, debido a que él mismo se lo había informado.

El republicano negó que ese hubiera sido el caso y le pidió al Presidente que, antes de iniciar la reunión, aclarara o rectificara los dichos. Boric no hizo caso y el resultado fue que el futuro mandatario se paró de la mesa y canceló todas las reuniones bilaterales que restaban entre autoridades entrantes y salientes antes del cambio de mando

Ese era el telón de fondo con el que Boric llegó a Punta Arenas, su lugar de nacimiento. También la zona que representó por 8 años en la Cámara de Diputados, la ciudad en la que viven sus padres y donde sigue estando su domicilio electoral. A pesar de haber vivido durante los cuatro años de su mandato en Santiago —en el Barrio Yungay—, nunca cambió su local de votación y en cada elección debió tomar un avión al sur para emitir su voto.

En esa ciudad, además, se daría el punto final a lo que fueron sus giras presidenciales en estos cuatro años de mandato.

Boric llegaba hasta Magallanes desde Santiago sin estridencias. No había personas que le esperaran en el aeropuerto. Salvo las autoridades, dio pocos saludos más hasta llegar a la camioneta de vidrios polarizados que lo llevaría al lugar en el que pasaría la noche: la casa de sus padres.

Así terminaría su martes, en la vivienda de Luis Boric y Maria Soledad Font. Luego pasaría a comprar un sándwich en la esquina de José Menéndez con Avenida España y, de vuelta en casa, llevaría a su perro, Brownie, al interior para pasar un rato con él.

Una visita deslucida para los puntarenenses

En Punta Arenas, a diferencia de gran parte del país, el sol no hace su primera aparición por la cordillera, sino que asoma desde el mar.

Es miércoles por la mañana y unas cuantas nubes adornan el cielo. En la ciudad se ven varios extranjeros, pero eso no es raro, porque Punta Arenas es una de las puertas de entrada a las Torres del Paine, la mayor atracción turística de la Región de Magallanes, ubicada a 350 kilómetros hacia el norte.

Testigos de la alta afluencia de turistas son los recepcionistas de los hoteles ubicados alrededor de la Plaza Muñoz Gamero, que tiene como distinción un monumento imponente de Hernando de Magallanes al centro.

La visita del Presidente a la comuna no altera el flujo de trabajo, dice un joven de 25 años que está detrás de un mesón de atención en el hall de un hotel. “Sabemos que estará por acá hoy, pero no sentimos mucha cosa”, añade. “Parece que llegó ayer, eso sí”, agrega su compañera, un poco mayor que él.

Para estos puntarenenses, la presencia de Boric pasa sin mucho ruido. “No me viene ni me va”, dice el hombre, argumentando que el actual Gobierno generó expectativas en un inicio, pero que estas terminaron por diluirse, al ver que las cosas no cambiaron demasiado en su vida diaria. 

“No es como que uno diga con orgullo que el Presidente es de Punta Arenas tampoco. En verdad termina dando igual, por cómo lo ha hecho”, dice su compañera, a pesar de que Boric marcó un hito histórico cuando asumió la Presidencia, puesto que se convirtió en el primer mandatario proveniente desde la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. 

La explicación a la desavenencia puntarenense con Boric, dice Mario Navarro, exdueño del Café del Cerro y quien realizó puerta a puerta junto al mandatario cuando era candidato a diputado en 2017, está en que ha existido “una campaña de desprestigio desde la derecha hacia este gobierno que se ha expandido a nivel nacional. Si uno parte de esa premisa, es lógico que se encuentre resistencia o poco interés en el Presidente”.

Navarro destaca los números de aprobación que ha mantenido el Presidente en sus cuatro años de gobierno, donde se ha mantenido en el 30% de aprobación. “Eso habla bien de él. ¿Hace cuánto tiempo no pasaba?”, dice, recordando la baja que tuvo el expresidente Sebastián Piñera en su segundo gobierno durante el estallido social, anotando un 6% de aprobación. 

“La derecha se volcó hacia los cuarteles para atacar a un Presidente. No recuerdo una campaña tan fuerte desde Salvador Allende”, complementa, a la vez que concluye que el rechazo que existe en Magallanes hacia Boric “es el mismo que hay a nivel nacional, nomás”. 

El senador Karim Bianchi, representante de la zona en la Cámara Alta, sostiene que “todas las visitas que ha tenido Boric aquí han tenido la misma tónica: no tiene respaldo de las autoridades, salvo las que son del Gobierno porque están obligadas. Eso es porque no hay ningún hito relevante para nuestra región que haya convocado gente. Hay una fuerte decepción, porque uno esperaba guiños especiales para su región natal“.

Cercanos a Boric en Punta Arenas, que no comparten necesariamente la línea política del mandatario, prefieren omitirse de realizar comentarios públicos sobre él, al menos mientras siga siendo Presidente.

Como no tengo cosas buenas que decir, prefiero mantenerme al margen”, señala una de las autoridades de la zona.

Otras, en tanto, afirman que no existen avances significativos, salvo uno que estrenó el Presidente en la última actividad que hizo en la comuna, en el ex Club Hípico de Punta Arenas, donde espera hacer un “Central Park” chileno: se trata de una recuperación de espacios del antiguo recinto para transformarlo en un parque urbano habitable. La inversión estimada es de más de $20 mil millones.

En todo caso, las finalidades del espacio, por ahora, son ambiguas, dicen autoridades. Una minuta de Presidencia dice que se “busca impulsar la transformación del terreno del Club Hípico en el nuevo centro urbano regional, con visión de futuro, justicia territorial y equidad social. Se busca construir un parque urbano de alto estándar, un segundo ‘pulmón verde’ para Punta Arenas, de similar envergadura al Parque María Behety, pero con usos de suelo más variado y de equipamientos que permitan habitarlo de diferentes formas”.

Probablemente le ponga su nombre al parque hagan ahí. Y ya está“, bromea una autoridad de la zona.

El Presidente, por otro lado, al referirse a Magallanes, habla de que la región ha tenido “un buen período. Está creciendo casi al doble del promedio nacional. Tenemos una de las tasas de desempleo más bajas, proyectos de infraestructura de largo aliento. La calidad de vida y la seguridad sigue siendo buena”. No obstante, sí mencionó que sigue siendo “una región aislada” de la que proyectos portuarios y mejoras en aeropuertos buscan contrarrestar ese problema

De hecho, la primera actividad de la que participó el miércoles fue en la evaluación del avance de las obras del Muelle Mardones. Ahí valoró la contribución público-privada en el desarrollo del proyecto, a la que le veía un valor geopolítico. Entre los presentes estaba el padre de Boric, quien se sentó en una de las cerca de 30 sillas dispuestas para quienes asistieron hasta el lugar. Algunas permanecieron vacías durante toda la actividad. 

El anhelado retorno de Boric a Punta Arenas

Por ahora, el futuro de Boric tras dejar La Moneda parece estar lejos de Punta Arenas. En mayo pasado, concretó la compra de una casa en la comuna de San Miguel, en calle Real Audiencia. 

La vivienda —de casi 90 años— está siendo remolada, por lo que el mandatario se trasladó temporalmente a un departamento de poco más de 60 metros cuadrados, cerca del metro Lo Vial, a solo cinco minutos a pie de lo que será su futura residencia.

Sin embargo, el mandatario reveló expresamente que Punta Arenas sigue estando en su horizonte. En una entrevista con un medio magallánico aseguró que es “donde además espero vivir en el futuro”. 

Eso por cierto es una conversación de pareja, pero es algo que le he dicho a la Paula, porque Magallanes me constituye. Me reconozco en cada esquina. Siempre que voy andando por la Bulnes, o no sé, en la Chiloé, digo ‘aquí di mi primer beso, acá hicimos una tocata’”, rememoró el Presidente, con un semblante genuino al referirse al lugar en el que pasó su infancia.

“A mí me emociona mucho estar acá. Y me siento parte, no vengo como turista”, añadió. 

Su futuro inmediato sigue estando en Santiago. No solo porque vive hoy en la Región Metropolitana, sino también porque ya comenzó a comentarse qué rol podría asumir una vez haya dejado La Moneda. Entre las opciones que más se mencionan está la creación de una oficina o fundación propia, algo común entre expresidentes.

Si bien no existe todavía un diseño ni un nombre para la organización —como Horizonte Ciudadano, en el caso de Michelle Bachelet, o Democracia y Desarrollo con Ricardo Lagos— en su entorno ya se comentan nombres de posibles acompañantes del mandatario cuando deje la casa de Gobierno. Quien se da por contado es su ministro del Interior, Álvaro Elizalde (PS), así como también funcionarios de esa cartera.

En su círculo cercano incluso han bromeado sobre cómo podría llamarse esa futura oficina. “OPEX”, han dicho entre risas, como una parodia a la Oficina del Presidente Electo (OPE) de José Antonio Kast durante la transición. Una talla que, por ahora, es lo más concreto que existe sobre lo que vendrá después de La Moneda.

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