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31 de Marzo de 2026Kombuchacha se asocia con Viña Emiliana para estrenar una categoría de bebidas que mezcla vino y kombucha: “Chile tiene espacio para innovar”
La iniciativa de Kombuchacha y Viña Emiliana combina kombucha y vino orgánicos en una bebida en lata de baja graduación, que va en línea con una tendencia de consumo más consciente y liviano.
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En un contexto donde el consumo de alcohol se redefine hacia opciones más livianas, naturales y de menor graduación, la empresa chilena Kombuchacha decidió ir un paso más allá. La marca se asoció con Viña Emiliana —la mayor viña orgánica del mundo— para dar forma a una apuesta inédita: una bebida en lata que mezcla kombucha orgánica con vino orgánico, y que busca abrir un espacio propio dentro del creciente segmento ready-to-drink (RTD).
La idea, según explica María Prieto, fundadora de Kombuchacha, nació de una búsqueda por innovar en bebidas que no solo sean atractivas en sabor, sino que también respondan a un consumo más consciente. “En Kombuchacha llevamos años empujando una categoría nueva —bebidas funcionales, naturales y bajas en azúcar— y vimos que el mundo del alcohol estaba viviendo algo parecido”, cuenta a The Clinic, y fue por lo mismo que surgió la idea de cruzar esos dos mundos.
“Nos aliamos con Emiliana, la viña orgánica más grande del mundo. Ambas marcas compartimos valores y una convicción intransable por hacer las cosas bien desde la materia prima. Ambas somos orgánicas y chilenas”, explica.
El resultado fue, menciona, “la primera vez que una kombucha orgánica y un vino orgánico se encuentran en una lata”.
A juicio de Prieto, “más que una alianza ‘de escritorio’, esto fue una colaboración entre equipos que creen en lo mismo: productos reales, orgánicos y con sentido. Desde Kombuchacha, liderado por Antonio Sánchez en I+D, veníamos explorando nuevas fronteras de la categoría. Emiliana, por su lado, llevaba años innovando en vinos orgánicos”.
La apuesta de Kombuchacha con Viña Emiliana
Así, desde Kombuchacha venían desarrollando la base del producto, pero faltaba un vino que encajara con la propuesta. Ahí apareció Emiliana, que aportó un chardonnay orgánico que, aseguran, logró un ensamblaje natural con la kombucha.
El producto se comercializa como una bebida alcohólica lista para tomar, pero desde la compañía sostienen que, en la práctica, inaugura una nueva categoría: una bebida funcional con alcohol, más liviana y fácil de consumir.
El desarrollo no ha estado exento de desafíos. Al tratarse de una innovación que no encaja completamente en las clasificaciones tradicionales, han debido enfrentar mayores exigencias regulatorias. “Cuando creas una categoría nueva, no calzas perfecto en ningún cajón existente”, explica, y acota que “eso implica más conversaciones, más explicaciones y más trabajo. Pero también es parte del rol que asumimos: abrir camino”.
“Chile tiene espacio para innovar en bebidas, y creemos que estos productos empujan la industria hacia algo mejor”, añade María Prieto.
En cuanto a las ventas, indica que “esto no es un experimento, es una señal de hacia dónde puede crecer la plataforma, y esta línea abre una categoría completamente nueva. Las primeras reacciones han sido muy potentes, sobre todo por lo inesperado del producto. La gente lo prueba y entiende al tiro”. “
“Más que volumen inmediato, lo relevante es esto: estamos expandiendo los límites de lo que una bebida puede ser. Esto recién empieza y nos entusiasma mucho estar avanzando con grandes aliados en este camino”, acota Prieto.
Bajo el nombre de Cha-cha-chá, la propuesta combina chardonnay orgánico de la línea Adobe con kombucha orgánica de frambuesa, dando vida a una bebida de 4 grados de alcohol, baja en calorías y de burbuja natural. Se trata de un producto vivo, fresco y ligero que marca un hito al convertirse en el primer vino con kombucha del mundo —y, además, de origen chileno—.



