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En Chile discutimos con intensidad sobre quienes deben pagar la educación superior, mientras miramos con distancia lo que ocurre en las salas de clases, donde todo comienza. Es una conversación cómoda, porque ocurre tarde. Pero el problema -el verdadero- empieza mucho antes.
Hoy sabemos que miles de chilenos son deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE) y que la Tesorería General de la República, ha intensificado los mecanismos de cobro. Es una señal correcta: los compromisos existen y deben cumplirse. Pero la pregunta relevante no es solo cómo se cobra, sino para qué se cobra.
Porque mientras el debate público se concentra en las deudas universitarias, la evidencia vuelve a insistir en algo mucho más estructural: estamos llegando tarde en la educación de nuestros niños. Según distintos análisis en Chile, el gasto educativo no está alineado con las etapas de mayor impacto. La educación parvularia y escolar, donde se juega la base del desarrollo cognitivo, social y emocional, sigue siendo el eslabón más débil del sistema. Según el SIMCE 2025, 1 de cada 2 estudiantes de cuarto básico y 4 de cada 5 de octavo básico no alcanzan los estándares adecuados en lectura y matemáticas. La evidencia internacional es consistente. Invertir en educación temprana tiene los mayores retornos en productividad, cohesión social, reducción de desigualdades y bienestar emocional.
Ante esto, un camino viable es destinar lo recaudado por los pagos del CAE, de manera prioritaria, a fortalecer la educación de los niños. Cada peso recuperado de un crédito universitario podría reinvertirse donde el retorno social es mayor: en la infancia.
Esto permitiría avanzar en áreas críticas: cobertura de sala cuna y jardines infantiles, fortalecimiento de la educación pública, programas de nivelación temprana, formación docente y apoyo a comunidades educativas vulnerables.
Chile necesita una señal clara de prioridades. Cobrar las deudas es necesario. Pero usar esos recursos para corregir el origen del problema es lo verdaderamente transformador y justo.



