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21 de Abril de 2026La nueva vida del Palacio Larraín en medio de su proceso de venta: centenaria casona de Santiago abrirá sus puertas en el Día de los Patrimonios
La histórica casona construida entre 1911 y 1913 enfrentó un complicado 2025, cuando se anunció que dejó de operar como un centro cultural, y con ello cerró sus puertas al público. Entre rumores de que podría convertirse en un conventillo de habitaciones, FVB propiedades, corredora a cargo de su venta, desmiente esto, y aclaran que están buscando venderla, con el objetivo de que el edificio tenga un uso mixto. A su vez, confirman que para fines de mayo volverá a abrirse al público en el Día de los Patrimonios, y especialistas remarcan que pese a sus más de 100 años, el palacio se mantiene en perfectas condiciones estructurales.
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En sus 113 años de existencia, el Palacio Larraín Mancheño vive un proceso de revitalización.
La histórica casona ubicada en Moneda con Cienfuegos, en pleno centro de Santiago, tuvo un complicado 2025, luego de que se confirmara que tras 20 años dejó de ser un espacio cultural. El anunció levantó preocupación en cuanto al futuro del inmueble, ante la posibilidad de convertirse en un conventillo de habitaciones, y especialistas advirtieron de que su valor patrimonial estaría en juego.
Sin embargo, la realidad del Palacio Larraín es otra. Hoy, los dueños de la casona la tienen en venta, proceso a cargo de FVB propiedades, corredora que su sello es precisamente este tipo de construcciones.
Su futuro, de momento, es incierto. Pero en medio de rumores del fin de este espacio como un centro cultural simbólico, el objetivo es mantener la casona como un punto de encuentro. En medio de este proceso de venta, sumó un nuevo antecedente: el Palacio Larraín volverá a abrir sus puertas a fines de mayo, para el Día de los Patrimonios.
Mientras tanto, en su proceso de venta, la casona se muestra firme. Si bien requiere de algunas reparaciones, estructuralmente está en pie. Además, conserva detalles de su diseño original, y desde ya podría recibir diferentes usos, desde vivienda, a centro cultural, café, ente otros usos.
“Requiere una inversión porque es un edificio que tiene hartos metros cuadrados, pero no hay que rehacerlo, sino más bien conservarlo. Hay que restaurar algunas partes, recuperar otras que se han perdido. Pero más que nada readaptarlo al uso que se le quiera dar”, explica Javiera Benavides, arquitecta y especialista en patrimonio cultural sobre el estado del Palacio Larraín.
El momento del Palacio Larraín
Sin duda, el Palacio Larraín es un edificio único del centro. Si bien se asimila a varias construcciones que se dieron en su época, hoy se mantiene en buen estado. Sus dimensiones también son poco comunes. Tiene una superficie construida de 2.932 metros cuadrados, en un terreno de 955 metros cuadrados. Se divide en tres pisos, con mansarda, patio interior y cúpula. La casona diseñada por el arquitecto Gustavo Mönckeberg Barros, tiene 88 habitaciones, 14 baños y extensos salones.
Hoy, ese casi centenar de habitaciones y salones buscan un nuevo uso.
Benavides explica que “esta de forma fantástica, ha conservado casi toda su estructura original. Las galerías están casi intactas, con daños menores. Los cielos, las decoraciones, la estructura general es original, y eso le da un carácter y un valor mayor, porque es representante de ese momento del siglo 20“.
Algo que diferencia al Palacio Larraín de otras construcciones similares, explica la especialista, es que en su interior se mantiene muy bien. Muchas casonas de la época se mantienen por fuera, en su fachada, principalmente porque deben adaptarse a la normativa de zonas típicas o conservación, pero por dentro están deterioradas. Esta, en términos generales, no sufre eso.
“Se ve que la materialidad en general está bastante bien. Hay algunos problemas de humedad menores, que son normales en este tipo de construcciones de más de un siglo, pero la cubierta en general está bien. La estructura de madera y de albañilería se ve bastante bien. Está en buen estado de conservación para lo que podría ser una casa que tiene más de cien años”, sostiene Javiera Benavides.
Otro factor a favor, es que la casona no ha sido declarada Monumento Nacional. Si tiene la calidad de conservación histórica, lo que la protege de demoliciones o grandes reformas, pero cualquier intervención no implica la autorizaciones del Consejo de Monumentos Nacionales.
“En este caso, creo que es positivo, porque normalmente las propiedades que son monumento histórico tienen una protección muy estricta. Pero en este caso ha habido como una un círculo virtuoso entre los habitantes y los propietarios que han permitido que se mantenga, a pesar de no tener una aplicación de una normativa tan estricta”, añade la experta.
El futuro de la casona
Quienes han tenido acceso al Palacio Larraín dan cuenta de que junto con estar en buen estado, podría ser adaptado para distintas funciones. En esa línea, si bien requiere inversión, no es necesaria una restauración. Así, está en perfecto estado para recibir al público en el Día de los Patrimonios.
Javiera Benavides señala que “más que restauración, yo hablaría como de reutilización adaptativa. Eso es lo que se hace en general con los edificios de valor patrimonial, que se mantiene la estructura y la base que le da el carácter y la identidad del edificio, pero se puede adaptar a los nuevos usos. Depende del uso que se le quiera dar, pero la estructura en sí, el edificio no se va a caer”.
Bárbara Vicuña de FVB Propiedades acota: “Obviamente, hay que invertir recursos, pero el estado de conservación es un factor importantísimo. Si vienes ves algo totalmente construido. Muchos otros edificios de este estilo, la fachada está linda por fuera, pero entras y están en ruinas“.
Entre ambas explican que se podría adaptar a un uso mixto. Es decir. puede operar como vivienda, museo, centro cultural, café, institución educativa, comercio, residencia artística, etc. Pero lo importante, relevan, es que no se pierda su uso.
“La mirada adelante del patrimonio es darle nuevos usos para que se mantengan vivo. El patrimonio, si no se usa, se muere”, afirma Javiera Benavides.
Y Bárbara Vicuña acota: “Cuando tú le das nueva vida a los edificios antiguos, a las construcciones antiguas, se produce una especie de efecto dominó en el barrio, que que a todas luces es positivo, siempre”.