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Correo 29 de Abril de 2026

Carta a la directora: Urgencia de imaginar un futuro (que nos guste)

Noela Salas, exsubsecretaria de las Culturas
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Hace algún tiempo la cineasta argentina Lucrecia Martel propuso, y de manera urgente, inventar el futuro próximo, ojalá un futuro que nos guste, e instó a quienes hacen música, cine, cultura que lo hagan a pesar de que es algo que toma mucho trabajo, así como en su época lo hizo Julio Verne y nos abrió los ojos como humanidad.

Por estos días, y en el marco de la arremetida del Gobierno de Jose Antonio Kast y de su ministro de hacienda contra toda posibilidad de imaginar futuros, nos atrapamos una vez más en la angustiante tarea de levantar una voz unida desde el sector cultural. Una voz que nos permita con elocuencia justificar de cara al país que el recorte de programas emblemáticos de políticas culturales, iniciativas de alto impacto en la cohesión de nuestra sociedad e inversiones públicas que permiten generar escenarios de imaginar, son un camino concreto a ese futuro que no sea apocalíptico.

La elaboración de los presupuestos del país, son la mejor expresión de gobernar y el proyecto de sociedad que se nos ofrece hoy es poco luminoso. La falta de luz expresada en la anulación de derechos que permiten un bienestar común. El sentido común al parecer ya no es tan común, y me pregunto cuántos somos y donde estamos quienes compartimos el ese sentido que hasta hace poco creíamos que era un consenso.

Pensar el futuro de manera individual anula toda práctica colectiva de diseñar la vida conjunta. Elaborar ideas que nos permitan estar menos solos, parece ser hoy un desafío cuesta arriba, sobre todo cuando el imaginario que tiñe de escenas de desesperanza que rodean el mundo.

La semana pasada dos documentos, evacuados el mismo día, nos llenan de preocupaciones: la orientación del gobierno para planificar el erario público de los próximos cuatro años y el reajuste de presupuesto que tendrá fuertes consecuencias este año 2026. Reducciones insólitas, recomendaciones de discontinuidad, con fundamentos que aún desconocemos del todo, parecen poco entendibles y en su conjunto pareciera una estrategia de apagón de lo común. Un clima de dudas que poco ilumina esa idea de sentarnos en conjunto a imaginar el futuro común que nos guste.

En concreto, el sector cultural, que es el ámbito natural que nos reúne como sociedad, verá este 2026 mermado en un 10% el presupuesto total de ejecución para sus planes y programas (según decreto que modifica el presupuesto vigente) y para el 2027 y con una proyección hasta el 2031 vemos como ese merma crece, incluso haciendo desaparecer por completo iniciativas de larga data y transversales a varios gobiernos de diferentes orientaciones. Es preciso recordar, que estos presupuestos, no son exclusivamente la posibilidad de sustentar la empleabilidad y la sostenibilidad de los artistas de nuestro país, estos recursos son el subsidio directo a que nuestra ciudadanía tenga la posibilidad de acceder y participar de la vida cultural del lugar donde viven, sobre todo si tu vida se desarrolla fuera del centro urbano de la ciudad de Santiago.

¿Qué significa reducir en un 100% los recursos del programa de cultura Somos Barrios? Será la eliminación de actividades culturales (que reúnen, cohesionan y mejoran la vida en común) en los 61 barrios priorizados para la prevención del delito en Chile.

¿Qué significa la eliminación de los fondos del CNTV? significa la imposibilidad de crear contenidos en Chile de alta calidad como 31 minutos, la serie los 80′, entre otros.

¿Qué significa reducir en 18% los fondos audiovisuales y en un 50% el apoyo a inversiones de alto impacto para el cine de CORFO? Son al menos 15 películas que no podrán hacerse en Chile y que en los últimos años nos han posicionado como una industria super competitiva en el circuito internacional, fomentando nuestra imagen país entre muchos otros beneficios económicos.

¿Qué haremos con el 20% menos de inversión en artes escénicas y 10% en fondos para la música? Serán cientos de producciones discográficas que no podrán llegar a acompañar a la sociedad en su cotidiano, así como las más de 50 obras que no serán parte de la agenda de nuestros hijos en su desarrollo, o de nuestras comunidades en la programación de centro culturales y teatros a lo largo del país (que también se verán amenazados por el recorte de fondos para organizaciones colaboradoras y puntos de cultura).

¿Y el 62% de reducción al programa de ecosistemas creativos? Será la dificultad de muchos proyectos que buscan en estos fondos la posibilidad de insertarse en mercados, mejorar la asociatividad y así entonces ofrecer a la ciudadanía espacios que no son más que su panorama para el fin de semana. Un 95% de los recursos destinados al apoyo del fomento de la empleabilidad serán devueltos este año a las arcas de hacienda, a contrapelo de un gobierno que pone el empleo como uno de sus primeros desafíos. De los recortes en infraestructura cultural, que vale la pena recordar que es el único elemento en el programa de gobierno del presidente Kast en materia cultural (plan de infraestructura cultural para Chile), me pregunto cómo alcanzarán a ese compromiso con la eliminación casi completa (78%) de los recursos para el programa de financiamiento para infraestructura de la Subsecretaría de las culturas y las artes.

Entonces, así como lo hizo Lucrecia, propongo de manera urgente, que en este contexto, y aún con un debate abierto, invitemos a nuestra sociedad a reflexionar cómo inventamos el futuro, si los espacios en donde la creatividad (la materia prima para imaginar) nace hoy se ven fuertemente amenazados.

Este no es un tema de artistas, esta es la posibilidad de estar menos solos.

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