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8 de Mayo de 2026Al volante de la Maxus T60 Max GLX: cuando China ya no juega a las escondidas
La Maxus T60 Max GLX llega para ocupar un espacio que la marca nunca había explorado con tanta decisión: el de una pick-up mediana con equipamiento premium, motor diésel moderno y tracción 4x4 a un precio que incomoda a la competencia japonesa.
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Desde que la Maxus T60 llegó a Chile en 2017, pocos habrían anticipado que la marca china se convertiría en la quinta pick-up más vendida del país. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurrió en 2024, con más de cinco mil unidades colocadas en el mercado nacional. El secreto no es uno solo: precio competitivo, motor solvente y una red de servicios que fue ganando confianza con el paso de los años.
Hoy, la gama se diversifica hacia arriba. La Maxus T60 Max GLX nace como un modelo intermedio, pensado para quienes ya conocen la T60 convencional y quieren dar un paso hacia mayor tecnología y capacidades, sin llegar al precio de la nueva T90. La versión GLX es la más equipada de la familia Max y la que aquí nos convoca. Con un precio de lista de $32.657.900, compite de frente con modelos japoneses que llevan décadas asentados en el imaginario del comprador chileno.
La propuesta tiene fundamentos concretos. Motor diésel de dos litros con 163 caballos de fuerza, caja automática ZF de ocho velocidades, tracción 4×4 con reductora y un equipamiento de asistencias de manejo que hasta hace poco era territorio exclusivo de marcas establecidas. La T60 Max GLX no solo aspira a competir: aspira a convencer.
Mecánica y prestaciones de la Maxus T60 Max GLX: diésel con caja ZF
El corazón de la T60 Max GLX es un bloque turbodiésel de cuatro cilindros y 1.996 centímetros cúbicos de cilindrada. Desarrollado por el propio grupo SAIC bajo la denominación D20, este motor entrega 163 caballos de fuerza a 3.500 revoluciones por minuto y un par máximo de 400 Newton-metro, disponible entre 1.500 y 2.400 rpm. Es una maquinaria eficaz, aunque el ruido que produce se filtra excesivamente en la cabina.
La caja automática ZF de ocho relaciones es, quizás, el elemento más destacado de la mecánica. Esta transmisión de origen alemán ya se conocía en la T90 y llega aquí con un comportamiento fluido y bien calibrado. Los cambios son suaves en ciudad y decisivos cuando se exige más en ruta o en pendiente.
El sistema de tracción 4×4 incluye selector electrónico con modos 2H, 4H y 4L, sumando reductora para situaciones de terreno difícil. El despeje al piso de 215 milímetros otorga capacidad todoterreno real y no solo estética. La capacidad de remolque llega a las tres toneladas con sistema de frenos, mientras que la caja de carga admite 750 kilogramos. Hay que señalar que ese último número queda por debajo de lo que ofrecen algunos rivales directos.
Al volante de la Maxus T60 Max GLX, el motor responde con solvencia desde bajas revoluciones. No es un bloque de carácter agresivo, pero tampoco hace falta serlo en este segmento.
Diseño exterior de la T60 Max GLX: una identidad propia que se aleja del pasado
La T60 Max GLX rompe visualmente con la línea de sus predecesoras. La parrilla octogonal que identificaba a la T60 convencional desaparece, reemplazada por una nueva delantera de tipo rectangular y sin marco, más próxima al lenguaje del SUV D90 que comparte plataforma. Las luces delanteras se dividen en dos grupos de diseño anguloso, con tecnología LED completa. El resultado es un frontal más contemporáneo y de mayor presencia.
Lateralmente, la silueta retoma elementos de la saliente T90: ensanches plásticos en los pasos de rueda, pisaderas de serie y llantas de 18 pulgadas calzadas con neumáticos 265/60 R18. Los cromados de generaciones anteriores ceden terreno a piezas en negro brillante: carcasas de espejos, manillas, marcos de ventanas y barras de techo. La decisión es estética pero también cultural, alineada con la tendencia que domina el segmento.
En la parte trasera, el portalón lleva una moldura plástica con la inscripción “T60 Max”, diferenciándose de la nomenclatura de la T90. El portalón es amortiguado de serie en el GLX, un detalle de confort que se agradece en el uso diario.
La versión GLX suma además un techo solar y un capó con brazos telescópicos en lugar del tradicional soporte de varilla. Son detalles pequeños, pero que marcan la diferencia frente a la versión GL de acceso.
Interior y tecnología de la T60 Max GLX: la cabina que cierra la brecha
Al subir a la T60 Max GLX, la primera impresión es positiva. La cabina es amplia y bien organizada, con espacio generoso tanto adelante como en las plazas traseras. La habitabilidad en la segunda fila es uno de los puntos más elogiados históricamente en la familia T60, y la versión Max no hace sino mantener ese estándar.
La pantalla central táctil de 10,25 pulgadas ocupa el lugar de honor en el tablero. Es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, e incluye comandos de audio al volante. El clúster digital de instrumentos completa la imagen de modernidad. La conectividad Bluetooth, entrada USB y conexión auxiliar están presentes. El sistema de audio cuenta con seis parlantes, un número en apariencia adecuado para quienes priorizan la experiencia sonora, pero la calidad del audio no sobresale.
El asiento del conductor tiene regulación eléctrica, un detalle que a este precio se ha vuelto mandatorio. La dirección es hidráulica, no eléctrica, lo que le otorga un feedback más tradicional al volante. La posición de manejo es buena y la visibilidad general es aceptable, aunque la anchura de 1.990 milímetros requiere algo de acostumbramiento en vías estrechas.
La guantera central refrigerada, el freno de estacionamiento eléctrico y el climatizador son equipamientos funcionales que mejoran la vida a bordo. Una panoplia adecuada para este nivel de precios.
Comportamiento dinámico al volante de la Maxus T60 Max GLX
Al volante de la Maxus T60 Max GLX, el primer diagnóstico llega desde el asfalto: la suspensión es recia. La configuración combina doble horquilla delantera con eje rígido y ballestas semielípticas en la trasera, una arquitectura típica de pick-ups de trabajo. Es funcional y resistente, pero hace sentir cada irregularidad del pavimento con claridad. Las hay más duras, pero también las hay mucho más llevaderas en el mundo de las camionetas. Quienes vengan de un automóvil de pasajeros notarán la diferencia.
La dirección hidráulica es liviana y de respuesta precisa, con buen retorno al centro. En ciudad facilita las maniobras, y en ruta ofrece estabilidad sin exigir correcciones constantes. La caja automática ZF de ocho velocidades gestiona el par con inteligencia: en conducción tranquila es suave y casi imperceptible, mientras que al presionar el acelerador con más decisión reacciona con rapidez y baja relaciones sin dudas. Las paletas al volante permiten gestión manual, un recurso útil en descensos pronunciados.
Los tres modos de conducción disponibles —que incluyen opciones para ruta, ciudad y terreno— modifican la respuesta del acelerador y el comportamiento de la caja. En los caminos de tierra y ripio, el tren motriz demuestra que la T60 Max GLX no es solo una camioneta de imagen. Con la tracción en las cuatro ruedas activada y la reductora disponible, se mueve con confianza en situaciones de baja adherencia.
Equipamiento de la T60 Max GLX: muchas asistencias, alguna ausencia
La versión GLX suma un nivel de equipamiento de seguridad activa que sorprende en este segmento de precio. La cámara de visión 360° de alta definición es uno de los puntos más valiosos, junto con los sensores de estacionamiento delanteros y traseros. El sistema de asistencia de cambio de carril, la alerta de fatiga del conductor, el control de crucero adaptativo, el asistente de frenada de emergencia, el control de descenso y el sistema de mitigación de vuelco completan un paquete de seguridad activa sólido.
En materia de airbags, la GLX cuenta con bolsas frontales, laterales delanteros y central delantero, sumando seis en total. ABS, EBD, ESP y TPMS están presentes. El acceso sin llave y el botón de arranque son estándar, igual que el sistema Isofix para asientos infantiles.
Sin embargo, hay ausencias que llaman la atención. La caja de carga solo tiene puntos de fijación internos. Los externos dan más flexibilidad operativa al usuario, pero en este caso se han sacrificado, probablemente en beneficio de un diseño más limpio. No es un defecto grave, pero quien cargue con frecuencia equipamiento especializado lo va a notar. El techo solar, el capó con brazos telescópicos y los espejos eléctricos y térmicos son exclusivos del GLX.
Veredicto: lo que convence y lo que queda pendiente en la Maxus T60 Max GLX
La Maxus T60 Max GLX es una pick-up que ha dado un salto cualitativo visible respecto a la T60 convencional. La caja automática ZF de ocho velocidades mejora notoriamente la experiencia de conducción. El equipamiento de seguridad activa es generoso y coloca al modelo en sintonía con rivales más caros. La cámara 360°, el control de crucero adaptativo y el asistente de cambio de carril son funcionalidades reales y bien implementadas.
El diseño exterior también es un avance. La nueva delantera le da una identidad diferenciada y más atractiva, y la eliminación de los cromados le suma contemporaneidad.
Las debilidades también existen y conviene nombrarlas. La suspensión recia es el punto más sensible para quien busque confort urbano. El sistema de audio es modesto para el precio del vehículo. La ausencia de puntos de fijación externos en la caja de carga limita la versatilidad. Y el climatizador manual, frente a rivales con climatizador automático, es un área de mejora.
Con todo, al volante de la Maxus T60 Max GLX, es difícil no concluir que la marca china ha cerrado una brecha importante. No es perfecta, pero a su precio de lista, ofrece un equilibrio entre prestaciones, equipamiento y capacidad de trabajo que merece atención seria. El segmento ya lo sabe: ignorar a Maxus ya no es una opción.