Juan Tagle a fondo: “Dificulto que yo no vuelva nunca más a tener alguna participación en el fútbol”
En su primera entrevista tras dejar el cargo de presidente de Cruzados, y poner fin así a una etapa de 16 años como dirigente deportivo, Juan Tagle expresa que está en medio de un proceso de "desintoxicación" de la intensidad del fútbol, aunque reconoce que no se puede alejar del todo de la actividad. Por lo mismo, en esta conversación habla en profundidad sobre distintas materias del ámbito futbolístico: de su legado en la UC y el nuevo estatus del club, del "golpe de estado", la "guerra sucia", de un posible regreso a los cargos directivos y de lo que se vendrá con la Nueva Ley de SADP. Además, revela parte de una extensa conversación que tuvo con el expresidente Gabriel Boric cuando dejó de ser el mandamás de la UC.
Por Pablo Serey 10 de Mayo de 2026
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“Me siento con un montón de tiempo a mi disposición. Como desde hace dos años que venía con la idea de hacerme unos exámenes médicos preventivos, ya tengo 58, pero los venía postergando y postergando, hasta que esta semana me los pude hacer. Cosas así puedo hacer ahora”, cuenta un distendido Juan Tagle sentado en las oficinas de Prieto, el estudio de abogados que desde hace un par de semanas volvió a ser, después de 16 años, su lugar de trabajo a tiempo completo.
Atrás quedó, por ahora, la etapa de dirigente deportivo. Fueron 16 años en el directorio de Cruzados y una década (2016-2026) siendo presidente de la concesionaria que administra el club de fútbol de la Universidad Católica.
“Todavía como que me estoy dando cuenta cómo era la vida antes de esa etapa, porque esto del fútbol es de lunes a domingo, 24/7. Todo el día pasan cosas. Además, yo me metí intensamente en la Católica, pero también me metí en temas del fútbol en general. Jamás me desconectaba del fútbol”, manifiesta.
Tagle habla de desconectarse totalmente del fútbol, porque su salida de Cruzados coincidió con una frustrada llegada al Consejo de la Federación, instancia que será el organismo superior del fútbol chileno bajo la Nueva Ley de SADP. Pero a diferencia de su dichoso adiós de la UC, con homenaje en el estadio incluido, el capítulo de Quilín lo cerró en medio de un ambiente hostil, con conceptos como “golpe de estado” y “guerra sucia” dando vueltas.
“Estoy en un un proceso de desintoxicación o de desadicción de esta intensidad del fútbol”, expresa.
—Pero en redes sociales sigue muy activo discutiendo sobre asuntos del fútbol…
—Sí me han retado por eso, sobre todo mis hijos. Pero es que yo siento que en el fútbol, tal vez no es mi rol, pero es importante estar presente, hay que defenderse y hay que estar ahí. Hay que dar algunas peleas, porque hoy todo influye en el ambiente. Entonces, cuando uno cree que su equipo ha sido perjudicado, creo que es importante decirlo. En Católica históricamente no era así y yo siento que aporté algo a eso, a que Católica fuera más respetada por los medios, más respetada por el de arbitraje, no con influencia indebida, pero sí en esto de que no es llegar y pegarle a Católica y que no pase nada.
—¿Marcar esa influencia es parte de la labor de un dirigente deportivo?
—Yo creo que sí. Alguien puede pensar distinto, hay presidentes que tienen una mirada distinta, pero cuando a mí me pidieron ser presidente, yo le dije a los directores que yo quería ser un presidente ejecutivo, quería estar presente en todo y por eso también lo acordé aquí con mi estudio. Yo estaba en los detalles, estuve siempre en los detalles comunicacionales, por supuesto que en lo deportivo, en lo comercial, en todos los temas, en todos los chats. Hoy en el fútbol los medios y las redes sociales son tan importantes, entonces creo que uno tiene que estar presente y tiene que pagar un costo por esto, porque lo tiene. Y ahí está lo que involucrarse en la industria del fútbol, porque para mí habría sido mucho más fácil no meterme en las discusiones con TNT, no meterme en la Ley de Sociedad Anónima, no meterme en las elecciones, pero siempre me quise meter porque creo que como Católica tenemos un rol que cumplir, como club uno tiene que estar presente, porque si no van a pasar por encima de uno.
—¿Esa influencia que hoy tiene Católica en el medio futbolístico chileno es como una especie de legado intangible de su gestión?
—Yo creo que sí. A ver, para mí es un elemento importante. Aunque sin duda que es mucho más importante lo que logramos con el Claro Arena, los éxitos a nivel deportivo, o el fortalecimiento como institución. Pero también creo que una cosa, como usted dice, más intangible, es que hemos ganado un respeto más grande por parte del medio, de los medios, de las autoridades, de la autoridad del fútbol, de las autoridades nacionales y también siento que nuestros hinchas están, están con un nivel de orgullo mayor. Siempre han sido hincha orgullosos, no me quiero atribuir como que cambié la historia, pero sí creo que hoy el hincha de Católica se siente más empoderado, se sintió defendido, sintió que cuando nos sentimos perjudicados por un cobro, ahí estuvimos cuando había que defender al club.
—En sus últimos días como presidente de Cruzados dijo que se acababa su etapa en el fútbol, pero días después dejó la puerta abierta para volver. ¿En qué quedó?
—A ver, tengo 58 años, me hice todos los exámenes de salud y salió todo bien. Me queda mucha energía, me gusta la profesión de abogado, así que estoy full enfocado en eso, pero sí, también obviamente siempre me ha interesado el fútbol y puede ser en muchos roles, puede ser en Católica, puedo algún día volver ser director, puede ser en el en el fútbol chileno, puede ser en algún rol en la Liga, puede ser algún rol en la Federación. Dificulto que yo no vuelva nunca más a tener alguna participación en el fútbol.
—O sea, ya no es tan tajante…
Esta es mi situación ahora. Yo ahora vuelvo full aquí al estudio, no tengo otra actividad. Bueno, el directorio de la ANFP no quiso que tuviera otro rol… Creo que tengo algo que aportar en la discusión relevante que viene ahora sobre la nueva Federación. Y creo que habiendo participado intensamente en los Consejos Presidentes en los últimos diez años, habiendo estado prácticamente en todas las comisiones más relevantes, me parecía que tenía algo que aportar para formar parte de ese Consejo de la Federación, pero el directorio creyó que no, porque creyó que habían otros que podían aportar más. Yo sí tenía un interés de seguir aportando en un rol más acotado, pero importante. El directorio tomó una decisión que por supuesto no comparto, pero que no me queda más que respetar. Pero eso te refleja que de todas maneras mi interés sigue estando en el futuro, en algún momento, en tener alguna relación con el fútbol, pero quizás no con este nivel de exposición que tenía ahora. Pero eso se verá. Ahora estoy full en esto de abogado.

Milad, “golpe de estado”, “guerra sucia” y el futuro del fútbol chileno
—Hace pocos días Pablo Milad lo postuló para ser presidente de la Federación. ¿Cómo lo toma?
—Es curioso, porque hay algunos que insisten en esta mentira que yo intenté darle un golpe de Estado a Pablo Miad. Sería curioso que Pablo dijera eso que acaba de decir, si es que fuera verdad esa historia. Historia que por lo demás nadie ha confirmado en on, porque algunos intentan atribuirle a la a la una frase que dijo Aníbal Mosa que se había intentado romper la institucionalidad, pero él no me nombró a mí ni ninguna acción que yo hubiese hecho. Yo lo hablé con él y sé que se refiere a otra discusión en la que yo no participé ni tuve ningún rol. Con Pablo Milad hemos tenido muchas discrepancias y muchos acuerdos en todos estos años, y siempre he tenido una relación cordial con él. Yo tuve una visión bastante crítica del rol que llevó adelante este directorio en relación a la tramitación de la ley y ellos no están de acuerdo con mi crítica, la consideran injusta, pero yo siempre se la dije cara a cara, de manera transparente y eso se refleja en estos dichos de Pablo. Si no hubiese sido así, si yo hubiese hecho trabajo sucio por debajo o hubiera intentado alterar un mandato legítimamente ganado por Pablo en la ANFP y en la Federación, no estaría diciendo eso que dice ahora, pero con Pablo.
—¿Habló con Pablo Milad de esa acusación de “golpe de estado”?
Cuando yo anuncié que iba a dejar de ser presidente de Cruzados, él me llamó, comentamos un poco mi decisión. Y yo de hecho le pedí a Pablo su apoyo para este este cargo en el Consejo de la Federación y, por lo que yo entiendo, esto ya a nivel de trascendido, él sí me apoyó para eso, pero hubo otros directores que no me apoyaron. Ahora yo le he pedido a Pablo varias veces que, aparte de decir esto que dice, diga formalmente y desmienta esto del golpe de estado. No sé, yo creo que tiene muchas presiones adentro, de otros directores o de otros presidentes, Él me dice que prefiere no seguir con este tema, porque para qué seguir dando vueltas. Ya pasó, pero yo le dije varias veces “Pablo, te pediría formalmente que tú desmientas esto”, “si yo lo voy a decir cuando se dé la oportunidad” me decía, pero tácitamente o indirectamente lo dice cuando hace este tipo de declaraciones. Yo lo tomo así.
—¿Pero está disponible para ser presidente de la Federación?
No, es que mira, ahora la verdad es que todo lo que ha ocurrido, desmotiva bastante a una aventura como esa, porque pareciera que el solo hecho de que alguien mencionara mi nombre o de que yo dijera que era una posibilidad que lo iba a evaluar, generó una guerra sucia, muy sucia… Acá aparecieron algunos presidentes manifestando que mi nombre podría ser una posibilidad y se generó esto que generó.
—¿Y por qué cree que se genera todo esto?
—Porque hay otros, me imagino, que están interesados en ese cargo, pero ojalá que lo digan públicamente. A mí me preguntan y yo siempre digo la verdad. Para mí esa frase “la verdad te hace libre” es de las frases con las que trato manejar mi vida. Entonces cuando me preguntaban “¿Usted quiere ser presidente de la Federación o de la ANFP?, yo respondía “es una posibilidad”. Algunos decían no digas eso, porque van a decir que tú quieres. Bueno, la verdad era una posibilidad. ¿Lo estás buscando? No, no lo estoy buscando. ¿Te lo han planteado? Sí, muchas veces me lo han planteado. ¿Lo evaluaría? Antes sí lo haría, ahora creo que no. Más adelante. Puede ser. Si viene un grupo transversal de clubes, tal vez. Pero por lo que yo he visto ahora, con decirte que incluso me bloqueen después de todo el trabajo que hice en los Consejos de Presidentes, para ocupar un cargo en el Consejo General de la Federación, y que inventen con puras opiniones en off que yo intenté dar un golpe de Estado, te das cuenta que dan pocas ganas.
—¿Qué le parecen los nombres que finalmente quedaron en este Consejo?
Prefiero no referirme a ningún nombre específico, porque esa es decisión del Directorio. O sea, yo lo último que quisiera es tener un conflicto con otro club, pero son todas personas que también manifestaron, igual que yo, que querían estar, postularon y ahora tienen un rol súper importante. Lo que yo sí creo que es fundamental es que el fútbol profesional debe tener un rol preponderante en la Federación, no único. No tengo ningún problema que siga adelante esta separación de cargos, pero el fútbol profesional debe tener un rol relevante en la Federación. Pueden haber otros actores, por supuesto, y siempre lo han habido. La ANFA siempre ha sido parte de la Federación y hay otros estamentos que también quieren participar. Pero creo que ese rol principal es del fútbol profesional. Y yo espero que los consejeros que hoy tiene la ANFP, que son algunos por derecho propio, por ser directores, más estos cuatro nombrados por el directorio, se preocupen de que efectivamente eh los nuevos estatutos que den la Federación aseguren que el fútbol profesional mantenga ese rol relevante, porque se produce una separación total, yo por lo menos no vislumbro algo positivo para el fútbol chileno.
—¿En qué sentido no vislumbra un panorama positivo?
En el sentido si es que se produce una separación total, por ejemplo, la Federación sea manejada por un estamento distinto del fútbol profesional, cuando son los jugadores que forman los clubes los que van a las selecciones y son los que conocen en la industria, los que conocen en su aspecto deportivo de la industria del fútbol profesional, porque distinto del fútbol amateur, que es tan honorable y respetable como el fútbol profesional, pero las selecciones se forman por jugadores formados en los equipos de fútbol profesional, no lo en los equipos amateur.
—¿Cree que hay muchas expectativas puestas en la separación ANFP-Federación?
Absolutamente. Hay un exceso de expectativas, muchos creen que la receta mágica para que el fútbol chileno triunfe es esta separación, o algunos creen que lo mejor es que hay que alejar lo más posible a los clubes de la selección, porque supuestamente habría un conflicto de interés y yo siempre he sostenido que me parece que los intereses no pueden estar más alineados.
—Pero la Nueva Ley de SADP tiene otros elementos, sobre todo en materia de transparencia, sobre los que existe un amplio convencimiento de su beneficio…
—Absolutamente y lo dijimos siempre, siempre apoyamos los principios rectores que tenía el proyecto de ley. Mayor transparencia en la propiedad de los clubes, no a la multipropiedad, que no haya representantes propietarios de los clubes, que haya instancias, aunque ahí había algunas discrepancias en cuanto a la forma, pero instancias en que los hinchas participen en los clubes. Y así varias otras cosas. Pero lo que nosotros discrepábamos era en aspectos que son más técnicos y que le fueron incorporados a ese proyecto de ley en el año 2025. Cuando se hablaba de que llevamos diez años o no sé cuánto, que la ley ha tomado tanto tiempo no es culpa del fútbol. Ese es un tema del de los tiempos del Congreso y esto avanzó porque el gobierno anterior le puso un grado de urgencia, pero no solo eso, sino que le metió todo este capítulo más bien relativo al gobierno corporativo del fútbol. Y nosotros tratamos de discutir eso, pero nos respondieron diciendo que la transparencia, pero si estábamos de acuerdo con eso. Y entonces se presentaba como que aquellos que nos oponíamos algunos aspectos de la ley, estábamos defendiendo intereses ocultos, espurios, que en el fondo no queríamos transparencia. Así el debate era imposible.

La conversación con Boric
—Lo llamó el expresidente Boric tras dejar la presidencia de la UC…
—Me llamó. Yo, por supuesto, tenía contactos con él durante este período, sobre todo considerando que se reconoció hincha, pero me sorprendió.
—¿Cómo fue esa conversación?
—Fue una conversación larga y él me manifestó mucho agradecimiento por todo lo hecho. Me llenó de orgullo, me decía ‘me da pena que te vayas, me da pena que dejes de ser presidente’, y sobre todo destacó mucho la parte institucional. Me dijo más allá del estadio, siento que Católica como que da un salto así y como institución. Y me decía ‘yo que he aprendido a valorar las instituciones, me siento muy orgulloso de lo que ustedes han armado en Católica con un club modelo, como una entidad que se proyecta en largo plazo, que tiene estándares conocidos, que tiene un buen gobierno corporativo’. Fue una muy buena conversación.



