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Carlos Rodríguez - The Clinic

Tiempo Libre

15 de Mayo de 2026

Sebastián de la Barra, director de Lotus, y su nuevo festival Bamba: “La música latina se pegó un boom que era un poco impensado”

Entre festivales que nacen, caen y se reinventan, el fundador de Lotus -la productora que cambió la cultura de música en vivo local con Lollapalooza- explica que en Chile es difícil hacer estos eventos. Pero ellos nuevamente apuestan, y buscan convertir a Santiago en sede de baile latino, junto a Juanes. Agendado para octubre en Parque O'Higgins, el Festival Bamba, dice de la Barra, "llega para quedarse, sin duda", y no se cierra a que en el futuro incluyan también ritmos urbanos.

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—¿Y hasta cuándo más festivales? ¿Nos caben?

—(Se ríe) No muchos. En Chile cuesta hacer festivales. Hoy día nos reunimos con el Ministro de Cultura justamente y conversamos un poquito de eso. Porque en nuestro pasado hemos hecho Cosquín, Santiago Gets Louder, hemos incursionado en festivales y no todos les ha ido tan bien, no todos han perdurado en el tiempo.

Estábamos hablando del fomento hacia los festivales que Chile debiese tener, sobre todo en regiones, para que festivales puedan proliferar. Pero este es un festival que nosotros veníamos soñando hace muchísimo tiempo. Hace más de 10 años sentíamos que Santiago tenía la necesidad de un festival latinoamericano”.

Sebastián de la Barra está sentado en la azotea del edificio de Ciudad Empresarial donde están las oficinas de la productora Lotus; la misma que comenzó en 2005 haciendo conciertos, en 2011 transformó el panorama y cultura de espectáculos masivos locales con Lollapalooza, y hoy además tiene su propio sello y management de artistas.

Hace pocas semanas, Lotus realizó el concierto de Korn en el Parque Estadio Nacional: en la agenda que viene, destacan encuentros como Alex Anwandter en el Movistar Arena, Jamiroquai en el Claro Arena, Robbie Williams, Hayley Williams y más y más; la cartelera chilena y su ya tradicional abarrotamiento de conciertos.

A eso, Lotus ha sumado un nuevo festival para el 24 y 25 de octubre en Parque O’Higgins, soñado y realizado en conjunto con el colombiano Juanes: Bamba espera ser el primero de varios, esta vez con Marc Anthony, Fito Páez y Carlos Vives sumándose como cabezas de cartel.

Fiesta latina a la Bamba

De la Barra cuenta la génesis del nuevo evento: cuando Juanes vino a tocar a Lollapalooza 2019, no solo nació una amistad, sino que la idea del proyecto Ba,ba. “Literal, ese mismo día, ese mismo fin de semana, el festival nace en nuestras mentes como idea y el festival lo íbamos a hacer el próximo año, con Juanes como socio. Pero después aparece estallido social, pandemia y otros factores que hicieron que no se pudiese hacer antes”, explica.

¿Por qué en Santiago? Si esto parte de este sueño conjunto con Juanes, Bamba podrían haber partido en Miami, por ejemplo.

—Bueno, primero porque Lotus es de acá y porque nuestro foco es hacer cultura y música en vivo en Chile. Y si bien hay un sueño futuro, no lo vamos a forzar, va a ser algo que crezca orgánicamente: que ojalá el festival pudiese encontrar otro socio interesado en otro país con el cual poder expandirlo.

Pero de momento las cosas nos gusta hacerlo con tiempo, con calma. Nos demoramos seis años en cuajar la idea y que se dieran todas las condiciones para que el festival sucediera así. Dijimos Santiago, él también tuvo alguna vez alguna idea en Colombia de algo diferente, pero similar.

Y finalmente la amistad siguió, seguimos trabajando juntos y la idea siguió ahí presente hasta que tuvimos todas las condiciones a nivel del parque, los socios, el momento de Chile, etc. Y dijimos ahí que ahora es el momento de hacer Bamba de Chile para el mundo.

—En estos seis años, ha cambiado mucho la música latina a nivel internacional: Bad Bunny.

—Heavy. Y te complemento: cuando nosotros partimos armando las presentaciones de Bamba al 2019, Daddy Yankee hacía un Arena, no hacía múltiples estadios. Incluso el consumo de música chilena pre pandemia es distinto ahora.

Entonces yo creo que la música latina sin duda en estos seis años se pegó un boom que era un poco impensado, pero por lo mismo refuerza la idea de que es un buen momento.

¿Y cómo se hace la curatoría del cartel? Pensando en que, por ejemplo, no hay exponentes de lo que hoy día se considera latino a nivel mundial, que es la música urbana y el reggaetón. Es una identidad latina distinta a la que está ahora sonando en la radio.

—A nivel mundial hay hartos festivales que tienen un foco en la música urbana, en el reggaeton. Sueños en Chicago, un Baja Beach en México, lo hacen amigos y así muchos más. También en Estados Unidos, en Centroamérica. Nosotros no nos cerramos a nada en el futuro, Bamba es un festival que creo que está vivo y que va a seguir evolucionando.

Sin embargo quisimos buscar diversidad musical con artistas que creíamos que iban a conversar entre sí, a un público con un rango etario un poquito más adulto. Y en ese sentido creemos que la mezcla de Marc Anthony, Carlos Vives, Juanes, Fito Páez como cabezas de cartel se complementan súper bien con las bandas que están abajo también. Pero insisto, no nos cerramos hasta que el futuro, el festival pueda evolucionar.

¿Y qué de establecer un rango de precio? Uno pensaría por ser artistas latinos que ya han pasado varias veces por Chile, puede ser más barato que un Lollapalooza, donde tengo a Sabrina Carpenter.

—Yo creo que el precio promedio es más barato que Lolla, del abono o el pase diario. Sin embargo, producir al aire libre es caro en Chile. Producir en Parque O’ Higgins en particular. Desde el valor de arriendo hasta todo lo que implica la infraestructura de un festival, que más encima queremos llevarlo a un alto nivel de experiencia.

Queremos que el público que está acostumbrado a ir a sentarse en una arena a ver un artista, por ejemplo, se sienta súper cómodo en cuanto a que no va a tener que caminar prácticamente nada para ver los artistas. Va a ser realmente un festival fácil de recorrer y donde queremos que la gastronomía y la coctelería esté a un alto nivel a nivel, de diversidad de oferta, y de muy buena calidad.

Producir un escenario del tamaño de Lolla y vamos a llevar la producción a ese nivel. Entonces no es barato y hay que buscar un festival que si bien tiene un alto riesgo, como todos los festivales del mundo, estamos confiados de que va a ser también un modelo de negocio a largo plazo. Este festival llega para quedarse, eso no hay duda. Y es una inversión que hay que hacer de largo plazo para que la gente conozca al festival, se acostumbre.

Bamba es también mucho más chico que Lollapalooza, tiene la mitad del tamaño de Lolla. Entonces también es más fácil de llegar, los accesos, las entradas.

La generación Lolla

Cuando ustedes recién partieron, hablaron mucho de instaurar la cultura de festivales. Y hemos visto muchos nacer, otros morir, surgir a otras productoras y generar un pequeño ecosistema. ¿Cómo esa cultura de festival ha ido creciendo con el público?

—Yo creo que si bien el público ha ido creciendo con Lolla, por ejemplo, y con otros festivales, y uno ve a gente de nuestra edad que va con los hijos, también creo que post pandemia hemos visto un fenómeno que es muy heavy.

Y lo vimos ahora en Korn, lo vimos en Green Day el año pasado, e el nivel de niños que están acompañando a los papás a los conciertos cambió el mapa. O Los Búnkers, también un buen ejemplo de música chilena de alta convocatoria, donde ves familias enteras consumiendo la música. Yo recién estaba en un asado con primos y una sobrina de siete años se sabía Rosalía de memoria. Tú decís como wow.

En ese sentido hay una complicidad transgeneracional, que está llegando a gente nueva. Y yo creo que Festival Bamba también va a convocar un poquito de gente nueva también, gente más joven de la que uno cree, porque hemos hecho también focus group con amigos, con familiares, y es sorprendente gente muy joven que quiere ver a Marc Anthony y Carlos Vives.

Sebastián de la Barra en Lotus. Foto: Carlos Rodríguez – The Clinic

—Se habló en algún momento de estar viviendo un peak de cantidad de conciertos y festivales. Este año ha sido muy marcado el que la gente sí está muy dispuesta a ver música en vivo, incluso en vaivenes económicos como el que está viviendo Chile y el mundo, es un presupuesto que no se transa.

—Yo creo que hay un fenómeno a nivel mundial que se exacerbó más con la pandemia, que es el encuentro, encontrarse a comer algo, a compartir y a un concierto. En el mundo entero hay una tendencia al alza todavía y con mucha fuerza. Sin embargo la oferta es muy grande y no a todos los conciertos les va tan bien como uno pensaría.

Entonces son los hit los que siguen logrando esos fenómenos. Tú ves Karol G con tres estadios que se van en un segundo; Rosalía, cuatro arenas o Rawayana, tres arenas que se vendieron todos en un segundo. O lo de Korn, que la última vez hizo un Teatro Caupolicán y ahora vendió más de 50 mil tickets.

Entonces claramente hay bandas que o no han venido hace mucho tiempo. Pero igual han permeado más generaciones, tiene que haber ahí hoy un desarrollo de ese artista para ser tan convocante. Y en ese sentido creemos que a Bamba en su mezcla de artistas le debiese ir muy bien, también como un festival que se convierta en ese imperdible, en el festival latino que tenga Santiago, que es lo que nunca tuvo. Queremos que este sea como un panorama imperdible a los que nos gusta la música. Y este festival va a ser para ir a bailar también, para ir a pasarlo bien.

En eso creo que también Chile está más latinizado, por la migración, pero además los chilenos parecen más dispuesto a ir a bailar.

—Yo creo que tiene que ver mucho con los inmigrantes. Yo aplaudo absolutamente que Chile al fin es una ciudad, es un país, donde hay mucha más gente de color, de raza negra. Hermoso ver diversidad cultural de tantos países, de tantos colombianos, venezolanos, haitianos.

Creo que Chile va a cambiar mucho en las próximas décadas, nos vamos a sorprender con lo que van a vivir las nuevas generaciones, con esta mezcla que se demoró, pero finalmente llegó a Chile también. Se ve la gente bailando salsa en las calles, cosas que antes no se veía jamás. Es muy divertido eso, es bonito.

—Se juntaron con el Ministro Undurraga, para hablar de lo que necesita el mundo de los conciertos para florecer dentro de Chile. ¿Qué es lo que ustedes plantearon?

—Una vez más, con este nuevo ministro y nuevo ministerio, nos pusimos a disposición para explorar todas las posibilidades que existen para poder fomentar que tengamos más conciertos, más festivales, que hay un fomento mayor en regiones. Que se explore la posibilidad de disminuir las barreras de entrada para hacer conciertos, que tiene que ver con impuestos, tiene que ver con hartas cosas.

Por ejemplo, las visas de trabajo: hoy día un artista, de algunos países europeos, los australianos, los holandeses, los ingleses, que pagan visas extremadamente caras. Y esas visas yo sé que fueron pensadas para alguien que venía a trabajar a una empresa por un mes, pero alguien que viene por un día, eso hace muchas veces inviable que artistas de ciertos países vengan a tocar un teatro, a un Caupolicán, o un Nescafé de las Artes o un GAM.

Y también hace inviable en esa reciprocidad que artistas chilenos puedan ir a esos países a tocar.

Ejemplos como ese, empezamos a conversar y que ojalá que podamos seguir desarrollando. Porque creemos que es importante fomentar la cultura, generar espacios inclusivos de trabajo con la comunidad, bolsas de trabajo, etc. Hacer conciertos gratuitos como los que hemos hecho también con varios alcaldes en los últimos años, también en el marco de Lolla, hacerlo también en el marco de Bamba, ¿por qué no?


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